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miércoles, 13 de abril de 2011

26ª Jornada/IV Año: Miércoles, 6 de abril de 2011

"La noche del fin del mundo", de Ray Bradbury

MIERCOLES, 6 DE ABRIL DE 2011:
BITÁCORA DEL BITACORERO QUE NUNCA ESTUVO ALLÍ
(AUNQUE SU VOLUNTAD FUERA OTRA)


Salgo de trabajar. Esquivo a los transeúntes. Vuelo hacia el colegio. Es miércoles por tarde y en el Ruiz me espera la tertulia. Recojo al niño. Le doy un beso. Se lo entrego a su madre. Como rápido para ganarle tiempo al tiempo. La vida es una estrella fugaz que en su estela deja pocas oportunidades para el descanso. Y veo el sofá, al fondo: cinco minutos, me propone con sus labios hechos cojines, sólo cinco minutos para una reparación imposible. Y allí que voy. Y me siento. Y me quedo dormido. Entonces, en mi cabeza comienzan a desbrozarse los capítulos de un sueño que se inicia en un Café de nombre Ruiz. ¡Me suena!, me digo con esa seguridad incontrovertible que proporcionan los dejà vu. Y entro por la puerta. Atrás quedan los coches que pasan urgentes a la búsqueda del fuego que apagar. Dentro, sentados en torno a una mesa, encuentro a Javier, Rocío, Mª Antonia Copado y María Juristo en mitad de un tiempo que se ha detenido. ¿Cómo se habrán metido en mi sueño?, me pregunto. O, ¿acaso he sido yo -me corrijo- el que se ha metido en los suyos? Los cuatro se disponen a comentar el relato "La noche del fin del mundo", de Ray Bradbury, en el que la pareja protagonista afronta con indolencia insólita el cercano final del mundo, que se producirá durante la madrugada siguiente, y del que han tenido noticia gracias a un extraño sueño colectivo.

Vaya, sueños dentro de un sueño, medito, como hilera de muñecas rusas. Rápidamente renuncio a seguir pensando, y me pellizco. Y me uno a ellos. Empezamos hablando del final del relato: es lo que tienen los sueños, justifico, que desbaratan la lógica de los relojes hasta hacerlos girar en sentido contrario. En la sala los hay que defienden que el cuento de Bradbury no tiene final, otros que defienden que sí lo tiene, otros que creen que su final forma parte de un todo unitario, rompiendo con la linealidad temporal a que nos han acostumbrado las historias. En lo que sí coincidimos es en señalar que los hábitos y las rutinas, tan denostados normalmente, se erigen para estos personajes en tablas de salvación con las que aferrarse a la vida, boyas luminosas en medio del océano que les procuran una impresión de perdurabilidad y supervivencia: fregar los platos, cerrar los grifos... Sólo la cotidianeidad les permite continuar viviendo con algo de cordura frente al abismo que se abre a su lado; nada de desidia, nada de gritos en plena calle o de escándalos públicos. Sobre la mesa de Ruiz se discute acerca de la actitud de los protagonistas: miedo, incredulidad, pasividad, resignación... En el breve relato de Bradbury tiene cabida también el planteamiento de la culpa: ¿merecen (merecemos) lo que se les (nos) viene encima? ¿Qué han (hemos) hecho, o que no han (hemos) hecho, por evitarlo?. Sólo las hijas de los personajes principales, en su dulce ingnorancia infantil, en ese candor inmune a las tragedias, parecen desconocer el final que les espera (que nos espera...).

Lee ahora Mª Antonia Copado. Su relato se titula "Aberración" y narra el asesinato de una paloma ("allí estaba ella, oronda, gris, emitiendo un sonido aberrante...") con estas palabras textuales: "Levanté el bastón, lo acerqué a su cabeza enhiesta y presioné su cuello con deleite, diríase que con placer". ¡Casi puedo escuchar el chasquido! Mi duermevela se puebla de terribles palomas voladoras, ratas con alas, implacables depredadoras de gorriones. A continuación toma la palabra María Juristo para leernos un relato que tiene por título "El recuerdo", y en el que se describe la peripecia de un pequeño hombre transformado ya en asesino. No sé si es la voz cadenciosa de María o mis desvaríos de soñador o que he vuelto a quedarme profundamente dormido, pero su cuento me parece una hermosa nana cruel susurrada a mis oídos que se resisten y quieren seguir despiertos.

Tres nuevos personajes irrumpen en mi sueño: en el Ruiz me parece ver a Ana González, a Laura Nuño, a Carmen Fron. Como en una delirante fase REM, creo confundir realidad con inconsciencia. Pero las matrioskas recién llegadas se sientan junto a mí, y como personajes reales, piden sus consumiciones y se las beben. Los protagnistas de mi sueño se refieren a otro sueño verosímil con visos de poder cumplirse: un viaje de fin de semana a la onírica ciudad de Granada, allá por el mes de junio, donde otro personaje tantas veces soñado, de nombre Fernando, nos aguarda con los brazos abiertos. Otra vez, me repito, sueños dentro de un sueño, la eternidad de los espejos que se miran frente a frente pero no se rompen, pese a que la pulsera de Ana González los golpea con energía tras salir disparada de su muñeca, mientras ella explicaba gesticulante la majadería de aquel profesor que lanzaba tizas contra los alumnos que hablaban en clase. Pulsera y tizas se quedan cerca de escapar a los límites de mi sueño, pero por suerte, al final permanecen dentro.

Llega Vicente. Javier, Rocío, David y Ana González, por este orden, pasan-poema porque esta semana no han escrito. Hasta que le llega el turno a Carmen Fron. Carmen lee su relato titulado "Un final feliz para Gonzalo González", que cuenta la historia de un joven que abandona su vocación religiosa para entregarse al único placer solitario que conoce, al que se llega por la vía de la manipulación manual y unilateral. En su texto abundan las mujeres que temen quedarse embarazadas si se sumergen en el agua de una bañera en la que antes se ha desahogado un hombre, o si duermen la siesta a la sombra de un árbol bajo el cual algún hombre "se ha hecho una pera". ¿¡Una peeeraaaaa!?, corean al unísono los contertulios. Sí, una pera, explica Carmen, es el término que se utiliza en Orense para denominar al supremo acto del alivio individual, al agítese antes de usar de toda la vida. Al margen de especies de fruta autóctonas, replicamos los demás, ¿no habíamos quedado en que el fruto del pecado original era la manzana? Y, ¿qué decir entonces del plátano y sus fuertes connotaciones, esa necesidad que hay de pelarlo antes de degustar? El Ruiz, por momentos, se transfigura en frutería de mercadillo, y yo me quedo al borde de la polución nocturna.

Despierto, cuando el sueño estaba en lo mejor, como suele ocurrir en estos casos. Miro el reloj: las nueve en punto. ¡Dios mío, me he quedado dormido! Me deshago del sofá y de su beso mortal de cojines mullidos. Vuelo hasta el Metro, con la esperanza de que aún me quede tiempo. El vagón circula abarrotado de matrioskas orondas, onanistas, frutales, asesinas, sentadas en fila india. Entro al Ruiz. "Se acaban de ir", anuncia la camarera. Y me cuenta que allí se ha hablado del relato de Ray Bradbury, que han leido Mª Antonia, María Juristo y Carmen Fron, que los contertulios se han marchado acalorados, locuaces, sonrientes. Me falta poco para confesarle a la chica que me he enamorado perdidamente de ella. Sueño que todo es verdad. Y que aquel sueño real es un sueño colectivo. Muñecas dentro de otras muñecas que están dentro de otras muñecas, que están dentro de otras muñecas, como miércoles que están dentro de otros miércoles, que están dentro de otros miércoles, que están dentro de otros miércoles... Así, hasta el infinito. Y me despido hasta el próximo día. Y entonces empiezo a creer que ha llegado la hora de dormir.

David Lerma
10 de abril de 2011

jueves, 7 de abril de 2011

25ª Jornada/IV Año: Miércoles, 30 de marzo de 2011


¡¡Se me hace tarde, se me hace tarde...!!


¡¡Se me hace tarde, se me hace tarde...!! Igual que al conejo blanco de la chistera, en el cuento de Alicia, a mí también se me hacía tarde. Por fin llegué a mi rincón, al Cafetín de Escritores, la luz tenue, demasiado, me pareció a mi. Ya habían llegado algunos de los tertulianos. Estaban Rocío, María, Javier y Juan Antonio. El martes fue mi cumpleaños dije yo en un pequeño impass, no es que me importara, porque no sentía nada, ni pena ni gloria, ni dolor ni placer, tristemente nada. María comentó que se había caído, fue un golpe nocturno y sin luz en la sala, fue un tropiezo nefasto, parecía simple... pero de los que te despellejan.

Leyó María, sus poemas son especiales, de los que dejan huella. Leyó el Aure, me produjo un cierto escalofrío, el "áspid" de su poema se me quedó enganchado en la lengua, y empezaba a hablar con dificultad.

Por otra parte, sentía el suelo pegajoso bajo mis pies, un líquido extraño y oscuro inundaba el suelo.

Leyó Rocío, como siempre no me dejo impasible su relato. Produjo una reacción temblorosa en mi piel caliente. Si supiera llorar, a raudales me habría desahogado, pero como estoy seca...

Yo seguía con los zapatos pegados a "aquello", como tampoco me podía descalzar, seguí espectante.

Después le tocó el turno a Juan Antonio, su relato era de amor de pantalla, muy ocurrente y quizá fuera posible. Javier inició un poema que todos debíamos llegar a su conclusión, añadiendo dos versos cada uno de nuestra propia inspiración, hasta completar el poema.

Me encontraba mal, la lengua casi inmovilizada, y aquel líquido subiéndome lento por los muslos.

David no leyó, no había traído nada, me quedé con las ganas de escucharle. Llego José, esperaba de él algo procaz, un poema de amor para vibrar, pero no ocurrió así y nos brindó con algo lejano, que yo no puse apenas atención, quizá fuera porque me estaba diluyendo, haciéndome masa con... la sangre de la pierna de María. ¡¡¡¡Qué horror !!!!

Me fui, atravesé el parque del deseo y me adentré en la nebulosa de tu cuerpo joven, y gocé de ti hasta el anochecer.

No me busques, cuando me acucie la necesidad de tu boca, iré a buscarte, como sabes que suelo hacer cuando se llena mi cuerpo de soledad.

Buenas noches a todos..


Mª Antonia Copado
31 de marzo de 2011

martes, 29 de marzo de 2011

24ª Jornada/IV Año: Miércoles, 23 de marzo de 2011


Bonnie Tyler y Norah Jones en la Tertulia






Podría asegurar que la tarde del 23 de marzo de 2011 junto con los tertulianos que acudieron a la reunión semanal del café Ruiz se sentaron en torno a nuestra mesa dos solistas femeninas que nos iban cantando sus canciones como fondo a nuestros textos.


Puedo asegurar que los contertulios fueron nueve: Juan Antonio y Rocío, en primer lugar, que estaban en el Ruiz cuando yo llegué. A los que se añadieron David, León, Ana González, Celia, Carmenfron y Vicente que se fueron incorporando de forma paulatina.


Y junto a ellos, sentadas en su carnalidad invisible y sonora ellas tres.


Mientras León nos hablaba de los conceptos básicos y necesarios para fundar una religión empezó a sonar la voz rota de Bonnie Tyler.


León habló de dogma, de líder, de dinero, de fieles. Cuatro conceptos que yo en seguida sumé y escribí un signo igual a la derecha para escribir la palabra “Iglesia”.


Los cafés con leche sobre la mesa de mármol, las cervezas, las chocolatinas y el bizcocho. “Yo sólo como chocolate los domingos”, nos decía David. “Pero”, nos aclara,”no como una costumbre de día festivo, como una tradición, sino para quitarme la tristeza de los domingos por la tarde”.


El chocolate, como la palabra también nos salva.


Y León termina de contarnos, a propósito de la celebración literaria y la gastronomía que se ha mudado de casa y quiere organizar una cena rascamanera. Iremos encantados, León.


Bonnie Tyler sabe que crecimos con sus canciones. De 1978 es su It's a Heartache que empieza a cantar mientras les agradezco su compañía el lunes 21 pasado en que presenté mi libro “Vivo extramuros” y “El ángel prometido” en la Asociación de Escritores, en la c/ Leganitos de Madrid. Y agradezco también las presentaciones tan generosas que me hicieron los poetas Jesús Jiménez Reinaldo y José María Herranz.


Y cuento después que al día siguiente, 22 de marzo, estuve en la Casa de Castilla La Mancha de Madrid, en la presentación del último premio “Nicolás del Hierro” donde coincidí con Cristina Cocca y Manuel Cortijo. La poeta premiada, Nieves Álvarez Martín es natural de Ávila y su libro se titula “Los íntimos secretos de la voz”.


Leí alguno de los poemas del libro, que gustaron y regalé el ejemplar. ¿Quién lo quiere? Yoooo, dijo Celia, rápida como un resorte.


Copio aquí uno de los poemas del libro de Nieves Álvarez Martín.


LOS ÍNTIMOS SECRETOS DE LA VOZ

Nieves Álvarez Martín




Deja volar tus manos por la página en blanco

y dibuja siluetas

y susurros

y versos...


Observa los poemas como sangran,

como se contonean,

como buscan un paisaje de agua

que inunde la razón.


Enciende la pantalla y al piano,

interpreta la música

que componen las letras,

y rescata el auténtico

aroma de la vida perfilada

en el sueño de un tiempo

que ya no vivirás.


Tras los poemas alguien habla de los hijos. Las cosas han cambiado pero antes era afortunado el que tenía muchos hijos, eran mano de obra, ingresos económicos para la familia. De prole (“linaje, hijos o descendencia de alguien”), viene la palabra que designa al proletariado, a la clase obrera. Y hablamos -Bonnie Tyler canta ahora una balada- de la diferencia en algunos países: China, India, entre tener hijos o hijas.


Hoy ha muerto la actriz Elizabeth Taylor.


La recordamos en la Tertulia. Lee Juan Antonio -y Bonnie Tyler sigue cantando- su poema “Trastornos”, destaco los versos finales que dice:


Oíd la sinfonía,

Volved al mar.


Rocío no trae hoy un relato para leernos. Asistir a actividades literarias te emplea tiempo que hay que quitar a la escritura.

Entonces sugiero un personaje sobre el que escribir: fuma cigarrillos pero los enciende con cerillas y mueve junto a su oreja la caja antes de abrirla y sacar un fósforo”.


Lee David un relato cervantino “La duda”, sobre un autor en el inicio de la escritura de su novela.


La conversación surge en torno a una palabra que emplea David: “apodíctico”. Entendemos el contexto pero ¿qué significa exactamente?

Nos lo llevamos de deberes para buscarlo en casa. El diccionario de la RAE la define como: “Incondicionalmente cierto, necesariamente válido”.


León ha traído su ordenador portátil. Lo abre y de ahí nos lee un relato: “El regreso”. Nos ha gustado, es emotivo y reflexivo. Sugerimos que cambie el narrador de segunda persona en el que lo ha escrito a primer apersona. Lee el primer párrafo cambiando el narrador y nos dice que sí, que mucho mejor así. Lo continuará porque da la historia para seguir escribiendo.


El próximo día, nos dice, leerá una historia sobre la infancia de Jesús. León nos regala un poema “Mientras te miro se deshace el mundo” y anoto un verso que dice:


La tristeza es ceniza porque estamos ardiendo.


Puedo asegurar que Bonnie Tyler dejó de cantar mientras anunciamos que nuestra exposición “Poesario: Huesos y Literatura” ya está colgada en la Biblioteca María Moliner, de Villaverde alto (Madrid) desde ayer día 22 y hasta el 14 de abril. Y que haremos la presentación en su Salón de Actos el día 1 de abril.


Anoto una frase, ¿quién la dijo?: “la intolerancia es cuestión de dosis”.

Y David dice que la novela de Proust “En busca del tiempo perdido” le encantó. Celia se lo anota, disciplinada.


Pregunto, acabo de caer en ello, ¿quién tiene la novela “Intimidad” de Kureishi? La estábamos leyendo toda la Tertulia y en alguien se ha quedado atascada.


Podría asegurar que es Norah Jones, su voz soul, su voz jazz y country nos acompaña hasta el final de la Tertulia de hoy.


Ana González nos recuerda la súper luna de este fin de semana. El perigeo, le punto más cercano a la Tierra en si girar elíptico alrededor de nuestro planeta. Hace veinte años que no coincidía luna llena y perigeo. Parecen tan cerca los 356.577 kilómetros que nos separaban.


Ana González nos lee un poema lunar y Celia una serie de haikus inspirados en los que leyó hace algunas semanas León. León no los escucha, se ha tenido que marchar un poquito antes hoy. Anoto uno de ellos:


En el arcén

quebradas alimañas

claman los montes.


----


Sin tu memoria

derrota de mi barco

al desvarío.



Y hablamos de la escritura como fin en sí mismo. ¿Buscamos reconocimiento, premios, fama? “Escribir en sí, debe ser un placer onanista”.


Surgen dos recomendaciones, la primera ce cine, la película japonesa “Despedida” y una obra de teatro “For ever Young” que está en cartel ahora en Madrid.


Suena en el Ruiz la música, ya como despedida, de la película Bagdad café. Rocío me la señala, “Bagdad café”, me dice.


Carmenfron finaliza el turno de lectura. Nos lee un microrrelato de 99 palabras que ha escrito para el certamen de Renfe titulado “Cascabeles”.


Antes de irnos, recordamos que mañana jueves 24 de marzo presenta nuestra compañera de Tertulia María Juristo su novela “Las falsas lágrimas de la Gioconda” en la Asociación de Escritores. Allí estaremos acompañándola.


Podría asegurar que mientras nos marchábamos del Ruiz, dos cantantes se asomaron a la puerta del café -“hasta el próximo miércoles”, susurraron-, para escuchar nuestros pasos alejándose.




Javier Díaz Gil
29 de marzo de 2011

23ª Jornada/IV Año: Miércoles, 16 de marzo de 2011

El Doctor Maínez


-¿ El Doctor Maínez? – Pregunto.


-Sí, sí,- me responde la enfermera – ya lo está esperando. ¿De qué sociedad viene usted? – me pregunta a su vez.


- De Assisa- le digo, y le doy mi tarjeta.


Después empujo la puerta y echo una mirada rápida a la consulta. Amplios balcones que dan a la calle de Goya, una mesa ordenada, cuadros de buena factura, reluciente parquet y una mirada acogedora, directa.


- Bueno, ¿qué le pasa a usted?


- Todo – le digo – todo. Estoy hecho un desastre. Se me olvidan las cosas y, sin embargo, me acuerdo mi infancia, de mi adolescencia, doctor, que no fue para tirar cohetes, que digamos…ya sabe, las posguerra, perdedores…Mire, ayer, por ejemplo, estuve en una tertulia y hoy tenía que hacer una reseña, nosotros la llamamos “bitácora”, y no he podido hacerla, no me acuerdo…¿Y lo que me ha pasado esta mañana en el metro? Entro en el vagón y una chica preciosa, con minifalda y bolso, ya sabe usted, se ponen el bolso en el punto de fusión, me cede el asiento. Y no sé qué me ha pasado por la cabeza, que sin pensarlo, le digo - ¿Te quieres sentar en mis rodillas? Y va y me dice : “¡Viejo verde”! Ay, Dios, mío, qué vergüenza, toda la gente riendo…


- Bueno, pero vuelva a la tertulia, explíqueme un poco, a ver si así va recordando, ¿qué tertulia es esa, de mayores?


- No, doctor, de mayores nada, el único mayor soy yo, creo. Y es una tertulia literaria, como las de antes, no crea, que hay gente muy interesante, muchos ya han publicado, han conseguido premios…La hacemos en el Café Ruiz, que está en la calle del mismo nombre, y la coordina un poeta que se llama Javier Díaz Gil…Sí, y ayer, cuando yo llegué, ya estaba allí una poeta, Mª Antonia, después vinieron, casi simultáneamente, Javier, Mª Juristo y Juan Antonio, el último premiado en el Aula de Poesía del Círculo de Bellas Artes; después León, que no sé si hoy vendrá cargado, como la vez anterior, de perfectos, inquietantes, innovadores sonetos. Nos recomienda un film, sobre los españoles en Rusia, “Spansi”, no hay que perdérsela…


- Pues, para no acordarse, vaya, usted recoge todos los detalles.¿Ve cómo no es grave?


- Sí, si, pero ya no puedo seguir…o sí, espere, creo que María paga una “deudadecafé” a Javier… y me parece que siguió una amable conversación sobre los próximos eventos literarios… Y que llegó Ana González, radiante, con esa simpatía suya tan particular, ay quién fuera joven, Doctor… Y para hacerle sitio, León dice “que se va a correr”…y como hace una pausa, yo alucino un poco, pero termina la frase…”por la playa”… Es que está adelgazando, y por lo visto, corre mucho…Y nos habla de “Riopar”, un pueblo de la Sierra de Alcaraz, y de la tumba de “El Pernales”, el último bandolero, que robaba a los ricos y lo compartía con los pobres, no como estos buitres banqueros de ahora, Doctor, que se lo quedan todo para ellos, los muy cabrones. Parece ser que “El Pernales” está enterrado en Alcaraz y que en su tumba siempre hay flores frescas…Y entonces Javier lee un minirrelato de Arturo Barea, estremecedor: un padre que tiene que matar a su hijo, porque éste, mal herido,”Me muero, padre, me muero”, va a caer en poder del enemigo que avanza…El padre se dispara después un tiro en la cabeza . Y entonces, ya no sé quién, dice que en el Centro “Gª Lorca”, de Getafe, van a celebrar este domingo el Día Mundial de la Poesía. …Y aparece Carmen Fron , Celia y Paloma…


- ¿Eso es todo?


- No, no , que entonces empezaron las lecturas… que para eso vamos allí, para leernos y corregirnos, aunque muchas veces yo no estoy de acuerdo con las correcciones. “Ay, es que esa palabra no me gusta”, “Ay, es que eso no se comprende”… La primera en leer es Mª Antonia Copado, que trajo dos poemas. El primero, quitándole la primera estrofa, redundante según Javier, es muy interesante. El segundo, menos. Y se habla de muslos, qué cosas. “El muslo es el camino de la felicidad”, dice alguien. Y aparece, fantasmal, Paco Sevilla, con un moñito japonés, qué envidia. Javier lee un poema de Joaquín Pérez Azaustre, “La misión”. Y un servidor lee “El arañazo”, pero a Javier no le gusta el “desinfecta”. Leo después “Cancello chiuso”, con unos versos cantados…y parece que no gusta lo de “cales azuzadas”, pero no pienso cambiarlo, creo que el contexto explica suficientemente, y además, en poesía no hay que explicar…Y ahora sí que no me acuerdo, dioses míos, nada, pantalla en blanco, doctor… Aunque si me deja, podría tal vez imaginar qué más ocurrió. La imaginación a veces completa lo no vivido, ¿no cree? Podría imaginar, insisto, que María Juristo se marchó en ese momento conmigo camino del Círculo de Bellas Artes y que allí leyó Juan Antonio un texto titulado "Trastornos", y que León habló del "Teatro de sombras" y leyó algunos memorable sonetos. Y que después leyeron Ana González y Carmenfron y Celia y Paloma... Y que para terminar la Tertulia de este día aparecieron por la puerta David, Rocío y Vicente que llegaban de grabar un programa en Radio Círculo sobre los narradores de la Tertulia Rascamán, programa que ha coordinado José María Herranz.


- Bueno, todo eso que me cuenta está muy bien, prueba que su memoria y su imaginación no son tan malas como dice. ¿Pero usted cree que vale la pena venir a mi consulta para eso? Yo creo que está usted muy bien…para sus años.


- Bueno, doctor, es que he perdido la receta de la Viagra, si pudiera usted hacérmela…


- ¿Y viene usted a una consulta de psiquiatría por eso? ¿Por qué no ha ido usted a su médico de cabecera?


- Es que no es médico, doctor, que es médica, y, por cierto, está buenísima, y me da vergüenza pedírsela.


- Ve, en eso sí que se nota que es usted mayor, de las generaciones en que todo era pecado…



Aureliano Cañadas


17 de marzo de 2011


viernes, 11 de marzo de 2011

22ª Jornada/IV Año: Miércoles, 9 de marzo de 2011

Queridos rascamanienses...


Queridos RASCAMANIENSES,
Queridos escritores, amigos todos.

Hoy me toca a mi hacer la Bitácora y quedar a la altura de las circunstancias, es decir, a vuestra altura.

Salgo del Metro e inexplicablemente me siento contenta. Camino hacia el Encuentro de los miércoles, mi Tertulia de Escritores y me siento feliz. A mí que me hacen feliz pocas cosas, y esbozo una sonrisa.

Entro en el ambiente que deseo, mesas de mármol, lámparas en las paredes, media luz !Intimo¡

Allí está Rocío en nuestro rincón, es escritora y sus relatos son animados, sorprendentes, sus relatos son muy buenos. Charlamos de naderías, mientras a sorbos pequeños bebemos de la humeante taza de café. Entra Javier que dice el Aure que es el Boss, viene cargado de eventos para lo que queda de este mes de marzo y los meses de abril y mayo rozando también junio.

Abre Javier su agenda y comienza a enumerar recitales, presentaciones, citas en emisoras de radio, "Poesarios"... y llega David y después Celia. Todos tenemos que copiar las fechas de las reuniones, las horas. Y entra el Aure que, bolígrafo en ristre, tiene que apuntar fechas de presentación a la par con Javier, pero yo sólo miraba con los ojos muy abiertos tratando de captar tanta novedad.

Yo saqué también mi bolígrafo, pero no escribí nada, no tomé ni una sola nota. ¡Qué calamidad! y qué caos, pero muy divertido y con gran complicidad.

Rocío leyó su texto. Era la primera que había llegado, la correspondía. Con los relatos de Rocío cierro los ojos y me sepulto en mis recuerdos juveniles ya tan lejanos. Esas bocas tiernas que no sabían besar, pero se goza tanto...

Y me fui con el Aure, nos metimos en un taxi y atravesamos la noche, una noche más...

Todos los besos para vosotros.

Mª Antonia Copado
11 de marzo de 2011

martes, 8 de marzo de 2011

21ª Jornada/IV Año: Miércoles, 2 de marzo de 2011

Bitácora meteorológica del miércoles 2 de marzo de 2011


El Café Ruiz se encuentra a 623 metros sobre el nivel del mar. Tanto en el mapa topográfico como en la foto de satélite se aprecia que el Ruiz está cruzado por una cordillera de tertulias, entre las que destaca, con diferencia, la cumbre denominada “Rascamán”.

La influencia de este sobresaliente relieve en las coordenadas meteorológicas, lógicamente es enorme, tanto en el viento, como en la nubosidad, como en las precipitaciones.

Hoy, si me lo permiten, vamos a realizar el análisis de la situación atmosférica singular asociada al relieve de la tertulia Rascamán en el primer miércoles del mes de marzo de 2011.

Hay que hacer notar que, en general, el clima del Rascaman presenta un carácter literario subtropical y tertuliano, con temperaturas permanentemente suaves y escasa oscilación térmica vespertina. A su altitud no se presentan heladas ni nieblas, y el número anual de tormentas es muy bajo. En el día que nos ocupa, el 2 de marzo de 2011, los fenómenos climatológicos más significativos fueron: El anticiclón María Antonia, el punto de Rocío, la presencia térmica CarmenGª, el soplo de viento fuerte León, el remolino CarmenFron, el bonancible Aureliano y el ciclón “Vicen Trillo”, anotados según iban penetrando en la zona cafetera por el Golfo de Bilbao y los arrabales de Malasaña desplazándose por todo el Café hasta disiparse en voces y palabras a la altura de las mesas de siempre.

Es de resaltar que esa tarde, los valores térmicos más elevados se registraron cuando sopló el poema-anticiclón “Mª Antonia Copado” titulado “Para mí, tu lluvia”. La previsión ante este título era de precipitaciones en forma de lluvia tropical, tal y como anunciaban los modelos meteorológicos, sin embargo una ola de calor se extendió por toda la mesa a la altura de las ingles dado el elevado contenido térmico de sus versos alisios:

Era una plomiza tarde de verano

Abrí con ansia y de par en par

Las ventanas de un fuego interior.

Y clamé ¿Por qué tanta soledad me corroe?

Cuánto mayores eran los componentes térmicos de los versos alisios, mayor fue el recorrido bajo el mar “de mesas de aire” arrastradas por los mismos y mayores las humedades a nivel bajo. De ahí que el punto de Rocío fuera entonces el siguiente en elevarse con un relato titulado “El día que aprendí a montar tu bici” que comenzaba así: “Creo que si lo intentara mucho podría recordar la tarde que aprendí a montar tu bici. Podría recordar cada gota, con vocación suicida, que se balanceaba colgando de aquella barandilla. Cada miga que quedó rezagada en tu cara después de comerte tu bollo preferido. Tu sonrisa. Tus dientes puntiagudos…”

La situación atmosférica que se crea cuando se eleva la voz del punto de Rocío sobre la cumbre de Rascamán se presenta caótica, debido a la entrada de unos fenómenos meteorológicos adversos procedentes de otra tertulia que queda ese miércoles a sotavento. Como consecuencia de ello, se produce una reducción de la audición importante, impidiendo que el relato pueda tomar tierra en los oídos de los otros rascamanes de forma natural, sino que llega racheado y a rebufo. El remolino CarmenFron se levanta inmediatamente para atajar ese frente que provoca la inestabilidad. La previsión meteorológica señalaba en sus mapas que a medida que el “CarmenFron” fuera tomando contacto con las borrascas procedentes de la otra tertulia de sotavento, se produciría un incremento de calma chicha. Pero en esta ocasión dicho enfrentamiento da lugar a que, al cabo de un corto período de tiempo, vuelva a soplar un viento fuerte de galerna, sobre la cumbre del Rascamán, apostillando su carácter caótico y frescachón, pero que a la larga no ofrece mayor problema, una ligera turbulencia con el acercamiento y un ligero episodio de frío en el ambiente.

En general los cielos aunque presentan nubes de tipo cúmulos de voces tienen una escasa dimensión vertical, puesto que en ese momento hay una presencia térmica denominada Carmen García que se eleva sobre ellos:

“Era aquel hombre como todos los hombres: ya sean pobres, monarcas, pescadores o maestros. Era como cualquier hombre al que el sol ya no le dice nada…”

En otro orden de situaciones meteorológicas, hay que señalar que otros fenómenos adversos complican también la situación de esa tarde en la cumbre Rascamán. Puesto que aparece un nuevo frente, denominado “camarera nueva en el Café”, que provoca situaciones de gran complejidad, teniendo en cuenta que hay una fuerte presión de un incremento del público esa tarde. Se sucede la rafagosidad en los pedidos. Y se crean entonces fenómenos de cizalladura: “Nos faltan muchísimas cosas señorita”. “No hay nada más triste que una mujer que te llena el corazón de promesas y luego no cumple ninguna.” Dependiendo su mayor o menor intensidad de la disminución de la velocidad con la que llegan las cervezas y los cafés, las patatas y los frutos secos a la mesa, por no hablar de la lentitud con la jarra del agua y los vasos.

Superado también ese frente, dominan brisas de tertulia soplando en todas direcciones, Aureliano, León, CarmenFron, Rocío, con cuestiones tan literarias como: ¿Hay que ser totalmente sincero al criticar un texto?, ¿Poemas largos o poemas cortos? Para hacerlos largos hay que hacerlos narrativos. “La historia de un elefante al que de pequeño le atan a una estaca pequeña. Y de mayor aunque el elefante ya ha crecido y es más fuerte, sigue a atado a estaca pequeñita de la que fácilmente podría desatarse…” Te acabas acostumbrando a la falta de libertad. Y acabas teniendo hasta miedo a esa libertad: “¿Y qué voy a hacer en Navidad?”. Tiene que haber aire. En muchas parejas el maltrato psicológico lo hace la mujer, que es mucho más sibilina. Nadie que te ate, te quiere. Plantas de marihuana y laurel….”

El sol va ganando terreno a las nubes, con la desaparición de los fenómenos meteorológicos adversos procedentes de la otra tertulia. Queda un cielo despejado, la nubosidad escasa y la audición excelente, mejorada por la voz de un soplo de viento fuerte denominado “León”, que a ráfagas nos deja el rastro de un libro de sonetos cada uno con una fecha, y una cita literaria, que refieren momentos históricos.

El beso. Rodin 1888

“Ángeles ciegos que al hallar tu boca

Se saciaron de luz quieta y segura

Me dicen que eres tú la sombra pura

Que necesita el cielo de tu boca…”

La navaja del bandolero 1830

“Brasa de hielo, raja de una luna

Que en su primer creciente se desgaja

Trasunto de ella, de su luz migaja,

Astro caído que mi mano acuna”

A última hora con la caída de la tarde, llegó el primer y último ciclón que se formó ese miércoles, el ciclón “Vicen Trillo” que penetró con su Teoría literaria y su Retórica, su Universidad y Renacimiento.

Pero va anocheciendo y amainan las brisas de tertulia. A bocanadas de realidad los rascamanes van dejando atrás ese Café Ruiz que se aprecia, tanto en el mapa topográfico como en la foto de satélite, cruzado por una cordillera de tertulias, sobre las que sobresale, por encima del mar de nubes, el Rascamán.

Rocío Díaz Gómez
6 de marzo de 2011


lunes, 7 de marzo de 2011

20ª Jornada/IV Año: Miércoles, 23 de febrero de 2011

Ángeles y fantasmas

  • ¡Hola! ¿quién eres tú y que haces aquí?
  • Yo soy un fantasma y estoy en mi derecho de estar aquí, porque aquel humano de gafas rojas, se llama Javier y es mi autor. ¿Y tú quién eres y que haces aquí?
  • Yo soy un ángel y he venido porque el Mensajero Gabriel nos ha dicho que por aquí hay un fantasma que va diciendo a los humanos que tienen suerte por encontrarse a un Fantasma y no a un Ángel.
  • ¡Ah, hijo! Es que hasta los seres etéreos tenemos derecho a darnos a conocer. De todas formas nosotros no somos nada sin estos humanos que nos conciben y dan forma con palabras mágicas en un papel.
  • ¿Puedo quedarme a verlo?
  • Quédate y escucha. Además, has tenido suerte. La semana que viene ni yo ni mi autor el humano Javier, estaremos aquí.
  • ¿Y eso?
  • Nos vamos a Granada. En la librería Nueva Gala se presentarán los poemarios "Vivo extramuros y El Ángel prometido" de Javier Díaz Gil y "Hassard y Mi sueño vive debajo de tus párpados" de Fernando Soriano Bensuaín, que también es de esta Tertulia aunque vive en Granada y no puede asistir con frecuencia. Al no poderse teletransportar como nosotros, le es más complicado.
  • ¿Y puedo ir yo?
  • NOOooooo…Bueno SIIIiiiiiii. Pero no me hagas competencia. Y ahora a callar que empiezan..

  • ¡Qué pesados! Ya empiezan con las actividades semanales.
  • ¿Qué es eso?
  • Pues lo que pueden hacer esta semana.
  • ¡AH! Es que los ángeles si no tenemos Misión Especial no bajamos a la tierra.

3 jueves a las siete y media de la tarde en la residencia de estudiantes c/ Pinar.

Presentación de los libros:
Un invierno propio de Luis García Montero
No estaba lejos, no era difícil de Joan Margarit

Participan Joaquín Sabina y Benjamín Prado

  • Y esta noche Javier Diaz Gil en Radio Vallekas, 107.5 pero para quien no lo pueda ver, lo cuelgan en www.Poetasenelaire.com.
  • Voy a empezar a pensar que tienes mucha suerte con ser Fantasma.

  • Anda mira, ese que viene es nuevo, como tú, no lo conocía por aquí, ves, le preguntan si le manda el contraespionaje.
  • Déjate de fantasmadas. Dice que escribe ensayos sobre lingüística. ¡qué interesante!
  • ¿Os interesa a los Ángeles la lingüística?
  • Claro, mientras no se digan blasfemias.
  • Ves, los fantasmas podemos decir palabrotas.
  • ¡Calla fantasma! ¡No seas ordinario!.

  • Mira, el humano José Antonio lee un relato sobre San Valentín, ¿No te hace ilu que lea sobre un colega con el que se celebra el día del amor?
  • No es un colega, es un vecino del cielo. El había nacido humano y yo ya nací Ángel.
  • Hijo, qué aburrido que no te hayan besado el día de los enamorados.
  • No cometas actos impuros, fantasma.

  • Ahora le toca al humano Ismael. Va a leer unos poemas infantiles de Juan Ramón Jiménez. ¡También tienes a ese en el cielo! ¡No le veo por aquí!.
  • Eso es secreto de sumario. Mira qué bonito ese que dice:

Amapola, sangre de la tierra…

Amapola de mi corazón.

  • Claro, son “Cuentos que no se los lleva el viento” y me gusta mucho esa introducción que es un cuento de Ana Pelegrí sobre un reino dónde la gente había olvidado lo verde.
  • Eres muy culto para ser fantasma.
  • Claro, me paso la vida entre estos humanos que sólo saben estar en tertulias, encuentros, y poesías y relatos y ahora ensayos……

“ Verde Verdero!

Endulza la puesta del sol”

  • Este es el Aure, hoy no dice nada más porque se tiene que ir.
  • ¡Pues anda que no están estos ocupados y eso que no pueden colarse a través de las paredes como tú y yo!

  • “Amado sea el que lleva reloj y ha visto a Dios” recita Enrique.
  • ¿Tú llevas reloj?
  • Los ángeles no tenemos tiempo, fantasma.
  • Claro, ese es el problema.

  • Mira, esa humana que hay allí se llama Celia, es como un caracol.
  • ¿Cómo un caracol?
  • Si, ese animal que lleva la casa a cuestas.
  • Y eso…
  • Deja de hacer el fantasma y escucha, ha dicho que ha hecho cuatro mudanzas en dos años, eso es ser como un caracol y llevar la casa a cuestas.

  • Qué dulce esa humana Rocío, lee el relato de una chica gordita que se enamora de su carnicero gordito y piensa en que van a comer mucho los dos juntitos. A mí también me gustaban las gorditas y las comiditas con taquitos de jamón, y torreznitos, y chuletitas y solomillo y……
  • ¡Calla fantasma! Seguro que eras alargado como un ciprés y te gustaban las anoréxicas, y luego fue tu autor y te rellenó la sábana con sexo y todo. Afortunadamente la autora de la gordita le ha dejado la nevera del carnicero vacía porque con los asesinos de la humana esa Carmenfron ya no tenéis casi sitio los fantasmas y con las víctimas, los ángeles estamos tan apretujados como en Pekín.
  • Todavía me estoy relamiendo con ese revolcón.
  • ¡Revolcón! ¡Revolcón! Fantasma tenías que ser.

  • Ese Vicent, el nuevo. Aún no sabemos si es ángel o fantasma.
  • Será Fantasma.
  • ¡Será Angel, fantasma! Además sabe mucho de psicolingüística.
  • ¡AAAaaah! Por eso le preguntan si “me beso largo”, como hizo el carnicero con la gordita, es correcto.
  • ¡Exacto! Y mira qué bien dice que es una licencia literaria que procede del inglés.
  • Odio a los lord ingleses, siempre complicando con cadenas su paso por los castillos.
  • ¡Calla, fantasma! Y sigue escuchando.

  • Ahora esa humana caracol dice que hay demasiadas desgracias para una frase.
  • Claro es que ha leído la humana esa Carmenfron, que se los carga a todos y va a originar la superpoblación de tu mundo y el mío.
  • A mí me vendría bien alguna compañera.
  • Claro, como vas diciendo por ahí que tienes sexo debajo de tu sábana, pero esa humana te manda una navaja de metro y medio que tienes que ir corriendo por ahí el resto de tu vida para que no seas un fantasma avergonzado con la sábana hecha jirones.
  • Casi, que nos quedemos como estamos.

  • Mira, mira la que va a recitar ahora
  • ¿quién es?
  • Una humana gallega, se llama Ana. Y si te conoce te entierra en un saco de avena.
  • ¿Aínda, Aínda y eso por que foi?
  • Porque te cree un fantasma de la Santa Compañía.
  • Non e certo.
  • Escucha que no solo eres un fantasma sino que además lo pareces.

“ ……

Non e certo que non vou

Veño

Veño sempre con vosco,

Chas-me a frente de sorisos,

Porque veño para voltar a lembrarte”.

“…..

No es cierto que no voy

Vengo

vengo siempre contigo

Me llenas la frente de colores

Y las manos de sonrisas,

Porque vengo para volver a recordarte”.

  • Bueno, quedamos como amigos, fantasma. ¡Me vuelvo al cielo!
  • Vale, cuando vuelva de Granada te invito, Ángel.¡Me vuelvo al libro!

Volvemos el próximo miércoles. Feliz semana. (Los humanos).

Carmen Frontera
3 de marzo de 2011