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sábado, 29 de enero de 2011

15ª Jornada/IV Año: Miércoles, 19 de enero de 2011



Cita: ¿por qué estamos aquí? Por las patatas”- Todos-...


Fue la primera expresión de poesía que surgió en la tarde de enero en el Ruiz, sin humos, pero sí con buen humor

(Cita : “soledad de la buena, que es puro alimento- María Juristo-)

Fue la siguiente expresión de poesía.

(Cita: “leédmelo…”- Mª Antonia-)

La tercera expresión vino de la mano de nuestra poeta sensual por excelencia, nuestra alentadora de intimidades, con su “Caldo Vivo”, erótico y embriagador:

“Yo soy tu. Mujer distinta, mujer de mi principio.

Resbala tu savia por mi pubis utópico

…………

Tengo miedo del aguijón que pudre mi pecho”

(Cita: “Nací totalmente en Albacete”- El Cano-)

Cuarta expresión poética, en forma de librito, plena de historia, de nuestro “árabe” cano preferido, con su “Dios Exiliado”, Alá, y el resto de los dioses iluminándole, incluso para nacer entero en Albacete. Un gusto

Canta el juglar de Medina Azahara

“Amar en el jardín:

Dos lágrimas que ruedan al rubor

…………………………………..

Aquí ya no es posible envejecer

Aquí ya no es posible envejecer”

Más Cano: “Tajos de Ronda”

“Sabe la piedra

Pero siempre calla

…………………

Huye, huye

Dame las rocas hondas

…………..

Los pájaros que picotean

Los ojos de la muerte”

Volvemos al erotismo con Cano, esta vez al pasado y de la mano de su Abderramán III, pero haciéndose siempre presente. “Libro del Agua, canto derramado”.

Abd- Rahman III

“Libro de agua, canto derramado

Que al universo dulcemente canta,

…………………………………….

Imita luego el canto del milano

Y el toro en el cénit de su bravura

Lleno de luz el cuenco de la nada”

Nos quedamos discutiendo sobre el personaje de Abderramán III, el gran Califa de Córdoba, el que consiguió aunar y entrelazar las diferentes culturas presentes en su reinado, y el que elevó a la ciudad de Córdoba como el “ornamento cultural de occidente”. Un genio de la cultura.

Abderramán III reflexionó sobre su vida, y dejó este testamento:

"He reinado ahora por más de cincuenta años en la victoria o en la paz; amado por mis súbditos, temido por mis enemigos, y respetado por mis aliados. Riqueza y honores, poder y placer, han aguardado mi llamada, tampoco parece haber faltado ninguna bendición terrena en mi felicidad. En esta situación, he enumerado diligentemente los días de felicidad pura y genuina que me han tocado en suerte: Suman catorce: - ¡Ah, hombre! ¡No pongas tu confianza en este mundo presente!"

Pero todo este final de la tarde no desmerece al principio narrativo de la misma, de la mano del relato de Roberto Bolaño: Sensini, que empieza así:

La forma en que se desarrolló mi amistad con Sensini sin duda se sale de lo corriente. En aquella época yo tenía veintitantos años y era más pobre que una rata. Vivía en las afueras de Girona, en una casa en ruinas que me habían dejado mi hermana y mi cuñado tras marcharse a México y acababa de perder un trabajo de vigilante nocturno en un camping de Barcelona…Vivía con lo que había ahorrado durante el verano y aunque apenas gastaba, mis ahorros iban menguando al paso del otoño. Tal vez eso fue lo que me impulsó a participar en el Concurso Nacional de Literatura de Alcoy, abierto a escritores de lengua castellana, cualquiera que fuera su nacionalidad y lugar de residencia.

Los comentarios sobre el relato de Bolaño de unos y otros rascamaneros:

La motivación del lector. La frase del comienzo pudiera dar pie a algo extraño, interesante, que provoca intriga, pero al final no lo es tanto. Pero esos principios, propios de Bolaño, incitan a seguir el relato hasta el final. Simpleza en la narración y en el actuar se sus personajes. Ágil en su estilo, es fácil de leer. Te lleva.

Cuando el premio se falló trabajaba de vendedor ambulante en una feria de artesanía en donde absolutamente nadie vendía artesanías…..

La indiferencia: con esta frase se diría que vislumbraba pesimismo. Quizás deja un poso de fracaso, de absurdo, de sinsentido en lo vivido.

Pero lo que realmente me sorprendió fue encontrar en el mismo libro a Luis Antonio Sensini, el escritor argentino, segundo accésit, con un cuento en donde el narrador se iba al campo y allí se le moría su hijo o con un cuento en donde el narrador se iba al campo porque en la ciudad se le había muerto su hijo, no quedaba nada claro, lo cierto es que en el campo, un campo plano y más bien yermo, el hijo del narrador se seguía muriendo………………..

Mi favorito, de más está decirlo, era Sensini, y el hecho de alguna manera sangrante y de alguna manera halagador de encontrármelo en un concurso literario de provincias me impulsó a intentar establecer contacto con él, saludarlo, decirle cuánto lo quería.

La intriga: sorpresa del escritor (y que hace compartir al lector), el cual se presentaba a certámenes literarios para sobrevivir, por saber que uno de los grandes y admirado por él, Sensini, y que es el centro del relato, podía estar en una situación semejante, en certámenes de provincias, descubriendo que además era “humano” además de genio, ya que hacía trampas para ganar los certámenes con el mismo relato, pero con diferente nombre. Nos sigue llevando hacia la intriga y nos inmiscuye de una manera natural en una historia real con trazas de ficción que la engrandece.

El mundo de la literatura es terrible, además de ridículo, decía. Y añadía que ni siquiera el repetido encuentro con un mismo jurado constituía de hecho un peligro, pues estos generalmente no leían las obras presentadas o las leían por encima o las leían a medias

La crítica: descrédito del mundo literario. Vocacionalmente triunfadores, pero en un mundo embriagado de fracaso.

Con el tiempo fui sabiendo más cosas de él. Vivía en un piso de Madrid con su mujer y su única hija, de diecisiete años, llamada Miranda. Otro hijo, de su primer matrimonio, andaba perdido par Latinoamérica o eso quería creer. Se llamaba Gregorio, tenía treinta y cinco años, era periodista. A veces Sensini me contaba de sus diligencias en organismos humanitarios o vinculados a los departamentos de derechos humanos de la Unión Europea para averiguar el paradero de Gregorio……………... También me pregunté por el nombre y no sé por qué llegué a la conclusión de que había sido una suerte de homenaje inconsciente a Gregorio Samsa. Esto último, por supuesto, nunca se lo dije. Cuando hablaba de Miranda, por el contrario, Sensini se ponía alegre. Miranda era joven, tenía ganas de comerse el mundo, una curiosidad insaciable, y además, decía, era linda y buena. Se parece a Gregorio, decía, solo que Miranda es mujer (obviamente) y no tuvo que pasar por lo que pasó mi hijo mayor.

Realidad y ficción: las entremezcla sabiamente, otra de sus características. La historia del hijo no le provoca desazón, pero sí el nombre, y se va inconscientemente a pensar que el nombre se lo puso quizás en honor a Gregorio Samsa, el personaje de Kafka, en “La metamorfosis”. En su narrativa, da la impresión de sentir una especial querencia por los personajes que sitúan su existencia en los límites.

Y aquí no sólo se habla de literatura, sino de la vida misma, y de las vías de comunicación (las cartas) y también de la incomunicación que muchas veces nos rodea, y que aceptamos como normal.

Una noche le escribí pidiéndole una foto de su familia. Sólo después de dejar la carta en el correo me di cuenta de que lo que quería era conocer a Miranda.

La ilusión: se desvía la intención de la literatura y da paso al interés de lo humano, de lo real, del amor, poniendo la foto de la familia donde se encontraba la hija de Sensini en su mesilla de noche. Le escribe poemas a la hija. Así nos sorprende, conmociona, y nos hace reír de una forma extraña.

Dos o tres meses después me llegó la noticia de que probablemente habían encontrado el cadáver de Gregorio en un cementerio clandestino

La obsesión: la búsqueda desesperada de un hijo. Habilidad para suturar biografía y fantasía

Poco a poco me fui haciendo a la idea de que Sensini había vuelto para siempre a la Argentina y que si no me escribía el desde allí ya podía dar por acabada nuestra relación epistolar

La resignación a la incomunicación nuevamente. Lo ve como algo natural.

Uno o dos años después supe que había muerto. No sé en qué periódico leí la noticia.

La aceptación de lo irremediable, de lo real.

Al abrir me encontré a una mujer de pelo largo debajo de un gran abrigo negro. Era Miranda Sensini, aunque los años transcurridos desde que su padre me envió la foto no habían pasado en vano

Contrapunto entre realidad e imaginación: relaciones que se puede establecer entre personas.

Según Miranda, Sensini nunca se repuso de la muerte de Gregorio. Volvió para buscarlo, aunque todos sabíamos que estaba muerto. ¿Carmela también?, pregunté. Todos, dijo Miranda, menos él. Le pregunté cómo Ie había ido en Argentina. Igual que aquí, dijo Miranda, igual que en Madrid, igual que en todas partes. Pero en Argentina lo querían, dije yo. Igual que aquí, dijo Miranda. Saqué una botella de coñac de la cocina y Ie ofrecí un trago. Estás llorando, dijo Miranda. Cuando la mire ella desvió la mirada. ¿Estabas escribiendo?, dijo. No, miraba la tele. Ouiero decir cuando Sebastián y yo llegamos, dijo Miranda, ¿estabas escribiendo? Sí, dije. ¿Relatos? No, poemas. Ah, dijo Miranda. Bebimos largo rato en silencio, contemplando las imágenes en blanco y negro del televisor. Dime una cosa, Ie dije, ¿por qué Ie puso tu padre Gregorio a Gregorio? Por Kafka, claro, dijo Miranda. ¿Por Gregorio Samsa? Claro, dijo Miranda. Ya, me lo suponía, dije yo

Las incertidumbres: la búsqueda de respuestas.

Clave: el texto es narrado en primera persona, ganando así profundidad y veracidad en el relato.

Me imagino por qué, dije, aunque creo que el verdadero cazarrecompensas era tu padre, yo solo le pasaba uno que otro dato. Sí, él era un profesional, dijo Miranda de pronto seria. ¿Cuántos premios llegó a ganar?, Ie pregunté. Unos quince, dijo ella con aire ausente. ¿Y tú? Yo por el momento solo uno, dije. Un accésit en AIcoy, por el que conocí a tu padre. ¿Sabes que Borges Ie escribió una vez una carta, a Madrid, en donde Ie ponderaba uno de sus cuentos?, dijo ella mirando su coñac. No, no lo sabía, dije yo. Y Cortázar también escribió sobre él, y también Mujica Lainez. Es que el era un escritor muy bueno, dije yo. Joder, dijo Miranda y se levantó y salió al patio, como si yo hubiera dicho algo que la hubiera ofendido. Dejé pasar unos segundos, cogí la botella de coñac y la seguí. Miranda estaba acodada en la barda mirando las luces de Girona. Tienes una buena vista desde aquí, me dijo. Le llené su vaso, me llené el mío, y nos quedamos durante un rato mirando la ciudad iluminada por la luna. De pronto me di cuenta de que ya estábamos en paz, que por alguna razón misteriosa habíamos llegado juntos a estar en paz y que de ahí en adelante las cosas imperceptiblemente comenzarían a cambiar. Como si el mundo, de verdad, se moviera. Le pregunté que edad tenía. Veintidós, dijo. Entonces yo debo tener más de treinta, dije, y hasta mi voz sonó extraña.

Final abierto. No completa, sino que desarrolla. Cada uno continúa su camino….Vuelta a la vida, a lo real. Quizás Impotencia para traspasar la cima de la incomunicación sentimental. Lo extraño escondido en el juego de la narración.

Sobre Roberto Bolaño, alguien dejó escrito:

“Destaca su precisión y suspicacia para contar cualquier cosa, desde una perspectiva cargada de ironía, pero hábilmente solapada, sin caer en la tentación de convertir a sus personajes en caricaturas, sino conservando hasta último momento su condición de personajes literarios, y dejando el trabajo de la caricatura para la propia imaginación del lector. Bolaño va directo al hueso, configurando un universo narrativo cargado de voces comprometedoras que aluden a una realidad conocida. Sus personajes literarios aman lo mismo que odian, sin dobleces ni culpas de ninguna especie. No cabe la menor duda que fue un escritor sin temor a emitir opiniones personales en sus relatos, pero sin salirse por un solo instante del plano literario, respetando y separando así la realidad de la ficción. Su literatura resulta de esta manera en una constante provocación, y allí radica su originalidad y su aporte a las letras”

Conclusión: ¿en qué se parecían Abderramán III y Roberto Bolaño? Que los dos fueron directos al hueso……..

Abderramán III Roberto Bolaño

Y así, entre todos lo que estábamos esa tarde -Javier, Rocío, Carmen Fron, Celia, León, María Juristo con su primer libro recién editado y que nos enseñó el ejemplar que había recogido aquella misma tarde, y a la que bombardearon a preguntas sobre el camino que había seguido hasta su publicación, María Antonia, David, Vicente, Juan Antonio, Sagrario, la compañía corta de Paco Sevilla, al que le gusta mucho Roberto Bolaño, y yo- , desgranamos a unos y a otros, a narradores y a poetas, a personajes históricos y a los que han dejado historia, a los compañeros de mesa y a los de fuera…..todo por un puñado de patatas y por muchas letras.

¿por qué estamos aquí? Por las patatas……..Y por las palabras. Volveremos, eso engancha.


Ana González
19 de enero de 2011

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