Páginas

domingo, 29 de noviembre de 2015

6ª Jornada/IX año: Miércoles, 18 de noviembre de 2015

Javier Díaz Gil, poeta y coordinador de la Tertulia Literaria "Rascamán"
junto al poeta y narrador Amando García Nuño


El poeta Amando García Nuño en la Tertulia Rascamán

Hoy nuestra Tertulia se transforma de nuevo en Tertulia de encuentro con autor. Hoy, la primera que celebramos en este nuevo curso, nos visita el poeta Amando García Nuño.

En torno a la mesa del salón de la cafetería Santander está un buen puñado de rascamanes escuchando  al poeta: Alma Pagés, Rocío Díaz, Alberto Díaz, José Mª Herranz, Paco Fenoy, María Juristo, Juan Antonio Arroyo, Javier Díaz, Mª Antonia Copado, Aureliano Cañadas, Ignacio Tamés, Ana Gonz, José León Cano y Cinta Rosa Guil.

Robándole unos minutos de protagonismo a nuestro invitado, hemos empezado la Tertulia hablando de la mención especial al premio Ciudad de Alcalá de las Artes y las Letras  concedido este año 2015 a nuestro querido poeta Aureliano Cañadas. (Ver enlace: http://lalunadealcala.com/alcala-premia-a-nacho-duato-con-los-premios-de-las-artes-y-las-letras/)

Aureliano Cañadas nos lo cuenta y nos lee un poema inédito titulado “Para qué” para agradecer y compartir con nosotros el premio.

Nos congratulamos de contar en nuestra Tertulia con su magisterio y su generosidad. Es un poeta grande, Aureliano Cañadas.

Presento ya a nuestro poeta invitado, que hoy es protagonista de nuestro encuentro aunque él no quiere sino ser uno más de esta Tertulia, nos dice.



AMANDO GARCÍA NUÑO
Madrid, 1955.  Segoviano de trece generaciones. Licenciado en Ciencias de la Información (Periodismo). Estudios de Ciencias Químicas.
Colaborador en diversos medios radiofónicos y revistas culturales.
Ha recibido alrededor de doscientos premios literarios en prosa y verso.
Numerosas publicaciones en revistas y libros compartidos. Editados los poemarios Inquilino en invierno y El sueño esquivo de las isobaras, así como la colección de relatos El otro que me habita.
En proceso de edición el poemario De un tiempo que verdece en tus zapatos, que aparecerá en los últimos meses de 2015.Participante en  el II Día Internacional de la Poesía, Segovia 2012.
Incluido en Antología de Poetas del siglo XXI, de Fernando Sabido.Desde 2012 edita el blog:   http://parecequevuelvotarde.blogspot.com.es/

En palabras propias, recojo de su blog este retrato: 

“Ser poeta no es una ambición mía, es mi manera de estar solo... Puse estos versos en boca de mi heterónimo, un tal Fernando Pessoa, en alguna vida anterior. Tiempo después, cuando ya me sentía demasiado viejo, vine a nacer. Esquivé mi infancia como pude. Desaprendí Ciencias Químicas y Periodismo. Perdí dinero mensualmente en la nómina de un trabajo que no entendía... A medida que rejuvenecía, fui archivando mentiras. Ahora orlo mis vanidades con marchitos laureles de concursos literarios, casi dos centenares, donde pierdo cada vez que parezco ganar. Huido, al fin, de mí, os invito a visitarme en este espejo de retornos tardíos. Me miro en él con vuestros ojos, me devuelve la imagen rasgada de ahí arriba, ese gesto de ausencia. Sobre el cristal dejo escritas las líneas del estupor, del vacío acaso. Escribo para no tirar el alma por el desagüe. Pero está bien así, es mi manera de estar solo.”

Y leo para cerrar esta introducción un poema suyo, el que lleva por título: “Meditación del ocaso”.

MEDITACIÓN DEL OCASO

Decidme, ¿debo seguir hablando
ahora que ya florecen
silencios a la orilla de los charcos?

¿Debo, acaso, podar las ilusiones
de las quinceañeras
que cogen al descuido el autobús?

Quizás me haya llegado,
sin darme cuenta, el tiempo
de sentarme a mirar desde el banquillo,
sentir que ya anochece
sobre las vanidades,
                                  intuir
que se está bien aquí, al resguardo
de ese relente umbrío,
de ese pavor que suele aparecer
a media tarde por las escombreras
donde arrojé  hace tiempo,
junto a un verso oxidado, el corazón.

----

Le pregunto a Amando por dos datos de su biografía: por las trece generaciones de segovianos y por sus casi doscientos premios de poesía y relato.

Nos cuenta sobre lo primero que los veranos de su infancia los vivió en un pueblo segoviano sin agua corriente, un pueblo al que, como en la mayoría de los pueblos entonces, había que ir al corral para hacer sus necesidades. Veranos en Riahuelas y Castiltierra de donde eran sus padres.

Nos cuenta que él tiene casa en Riaza y que durante un tiempo se dedicó a elaborar el árbol genealógico de sus antepasados con lo que alcanzó a conocer las trece generaciones de segovianos a las que aludía. Visitó iglesias en donde consultó legajos y libros de registro que datan los más antiguos de 1570-1580. Estos datos se recogieron, nos aclara, a partir del s. XVI. En esa fecha, tras el Concilio de Trento, se empezaron a registrar nacimientos, bodas y entierros. “Hurgando en el pasado” descubrió que a pesar de que los habitantes de los pueblos de Castilla en aquella época eran muy pobres, cuando el cura escribía en el registro junto al nombre del fallecido “es pobre” indicaba que no había pagado el entierro. O si aparecía la palabra “párvulo”, se trataba de que el fallecido era un niño.

Y sobre la segunda cuestión, los premios, nos explica ahora qué quiere decir con que “pierde cuando gana un premio”. Nos dice que desde 2008 ha empezado a concursar. Antes escribía, nos dice, una poesía muy vanguardista. “Me creía Tristán Tzara”. Escribió siempre de un modo informal. En 2008 decidió escribir “como obligación” y pensó en utilizar los concursos para ello. Participar en 5 ó 6 concursos cada mes y escribir por eso 5 ó 6 poemas nuevos. Pero no se trata de escribir un poema ad hoc para un concurso sino escribir poemas y luego, según las bases del certamen, buscar un poema ya escrito que se acomodase a lo solicitado.

El poeta nos lo cuenta en este vídeo:



Los premios le permiten viajar y le hace abrir los ojos ante algunas realidades. Los premios le sirven de test. De test para validar que lo que escribe es valorado por personas de un jurado que no le conocen de nada.

En este mundo literario se da, nos explica, lo que llamaban Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis “la viruela de los aplausos mutuos”: uno se sube al estrado, lee sus textos y los demás aplauden. Luego se sube otro y el resto aplaude, y así etc.

Es necesario buscar también la crítica, la valoración objetiva, las ganas de aprender e ir mejorando.
Con los concursos es la única manera, apunta Amando, de que de forma objetiva alguien te valore sin saber quién eres.

Queremos que nos explique lo de “perder cuando ganas”. Nos dice que en este mundo de los concursos están los “concurseros” (los que envían asiduamente sus poemas a los certámenes) y están los que rechazan concursar. Es cierto que hay “concurseros” profesionales como Manuel Terrín, que ha ganado más de 2.000 certámenes, (algunos de ellos los ha ganado varias veces) y que escribe, este sí, ex profeso para el premio.

“Ganar es perder”, nos explica al fin, porque ganar puede ser peligroso. Perder sería creerse que por ganar un premio se es más importante: "perder es acumular vanidades".

María Juristo dice que cuando ella se presenta a un premio le entran las dudas de qué está pasando con su texto, cómo se valorará.

Es inevitable hablar de una categoría de premios (esos que se sabe que ya están dados), en los que hay “pucherazo”, como ciertos premios de Visor: algunos casos notorios han salido incluso en la prensa.

Le pedimos que nos lea alguno de sus poemas.

- De 2009, es este poema con el que inicia su lectura, ganador en Segovia del premio “Huerta de San Lorenzo·: “Madre zurciendo olvidos”. Dice que quizá no sea un gran poema pero cree que emociona y hace que el lector se identifique con lo que cuenta. Cita a Gil de Biedma quien se consideraba poeta popular: no escribía para los críticos sino para que la gente le entendiera.

José Mª Herranz cita la poesía popular de Lorca, de cómo ha trascendido, de cómo tomando lo popular como referencia construyó una obra tan sólida. Qué hubiera pasado con la obra de Lorca si no hubiera muerto con 38 años.

Cita María Juristo un artículo de Babelia en el diario El País, sobre “Poesía y Dios” donde se decía que alguno de los octosílabos de Lorca eran “altisonantes”.

Fenoy apunta que de los dos hermanos Machado, Manuel era más musical que Antonio.

León señala que, martirio aparte que engrandeció su figura, Lorca es Lorca. Y Cinta añade que lo que le impactó de Lorca es que bebió de las raíces andaluzas, que sus imágenes tan barrocas, oscuras te mete en un laberinto en el que te sientes atrapado.

- En  2012 ganó el premio “Justas poéticas de Dueñas”, en el que estaba de jurado Javier Lostalé y Vicente Martín. Presentó cinco poemas, que nos lee:
o   “Embargado”
o   “Abandonada”
o   “Cine para dos”
o   “Esaú en el metro” (que es una poética)
o   “Semanas”



- Continúa la lectura con el poema que fue “Premio de Reinosa” 2012:

o   “No sé quién eres y a veces sin buscarte…”, es un poema largo de unos 100 versos.



Dice que corrige poco, escribe de un tirón y después de dejarlo reposar un tiempo hace una sola corrección. Hay que leerlo en ese momento como si uno fuera otro.

Pregunta José María si escribe desde la inspiración o desde el oficio. “Desde el oficio”, responde Amando. El embrión o el proyecto ya lo tiene antes de escribir el poema. María Juristo apunta que es importante escribir y dejar pasar el tiempo. Si te conmueve después de ese tiempo es que el poema merece la pena.

o   Lee ahora “Revisiones para antes del zapeo”, fue premio XXX Certamen Manuel Vázquez Montalbán, 2014, en San Fernando de Henares:



RE(VISIONES) PARA ANTES DEL ZAPEO

Supongamos que tuvo algún sentido
tirar la dignidad
como si fuera un bote de cerveza,
decíamos entonces
que lo primero era sobrevivir,
salir a flote de las escombreras
donde acechaba el hambre
entre esa ingravidez de los anhelos,

supongamos, insisto, que bastaran
excusas camufladas de heroísmo
para seguir fingiendo
que todo estaba bien, que renunciar
era vestirse en tonos de estrategia,
demos por demostradas
todas las teorías sobre los interiores
con su hogar de llama justiciera
donde hacernos creer que éramos otros,

digamos que fue así, y que algo queda
de aquellos sueños en sentirse libres
de cinco a ocho, los martes por la tarde,
consuela mucho hacer
inventario de cuanto nunca fuimos,
el tiempo y sus secuelas
sedan la decepción en nuestras mesas,
insisten en negarnos un pasado,
su agónica medalla a nuestra lucha
-esa que casi siempre postergamos
porque no era el momento-,
la insignia que atraviesa otras renuncias,

creamos, de verdad, que hemos logrado
cambiar el mundo
al mismo ritmo que nuestros calcetines,
que la cuenta corriente
de nuestra integridad tiene su saldo
en positivo, lo mismo que el del banco,
que nada hemos perdido en el camino,
salvo quizá la risa,
supongamos que sí, que somos héroes
libertarios montando barricadas
desde el cuarto de estar
entre el reflejo sepia de aquel tiempo,

sigamos convencidos que no hay nadie
tan honesto, hagamos
bandera de la ética y el puño,
luego pongamos la tele, es la hora
de cambiar el canal a la vergüenza,
tomemos la cerveza
como quien toma las calles y las plazas,
todo está bien, y la conciencia
                                                                se relaja mejor haciendo zapping.

----

Es un poema social en el que se habla de los límites de la propia poesía social. Aureliano dice que la poesía social es muy amplia. En este poema hay conciencia y compromiso.

o   Lee ahora el poema “Plan para mañana”, premiado también, de un certamen que era un homenaje al médico Albert Llovet (especialista en cáncer y que murió además de esa enfermedad). Lo encabeza una cita de Antonio Gamoneda (lo mejor de mis poemas son las citas, dice Amando): “Aún siente como un perfume la existencia”

PLAN PARA MAÑANA

Saldremos en silencio de la casa
de camino otra vez al hospital.
Tú  apagarás la luz
como es costumbre, yo me preguntaré
si se apagan igual las vidas que las luces.
Luego, segura de volver mañana,
girarás la llave hacia el futuro
                                                     (ellos confían poco en el futuro,
                                                      ese pronóstico siempre reservado)
y tomarás mi mano
como si bajar conmigo la escalera
te hiciera de verdad estar aquí.

Cogeremos el bus, y buscarás
asiento lejos de la ventanilla,
hace tiempo que ya
no te apetece ver la vida afuera,
(como si no pasara), yo creeré
que te molesta el sol más que la ausencia.

Entonces, convencida
de que cualquier parada es tu destino,
pulsarás el botón de los anhelos,
                                                     (ellos ignoran que existan autobuses
                                                      por estos barrios siempre desolados)
y bajarás despacio,
tan feliz, como si pisar la acera
te hiciera de verdad estar aquí.

Tomaremos algo en cualquier bar,
siempre te gustaron las raciones
a compartir, las tapas
que recuerdan sabores de otro tiempo,
yo pagaré esa ronda
como quien quiere saldar alguna deuda.
Brindarás, mirándome a los ojos,
buscando tu reflejo en mis pupilas
                                                         (ellos creen observar en tu interior
                                                          las placas de tus sueños aún posibles),
y beberás de un sorbo la esperanza
que cabe en una caña de cerveza
como si tanta espuma
te hiciera de verdad estar aquí.


Y poco más, te irás desdibujando
a medida que cruzo los pasillos,
tu habitación, tres cifras
marcadas al azar, es la frontera
ahora lo sé, para las aventuras
que compartes conmigo sin moverte.
La enfermera dirá que estás tranquila,
que descansas, repite,
en esa cama donde hace meses ya
libra tu cuerpo una batalla inútil,
                                                         (ellos confunden la enferma allí tendida
                                                          con tus múltiples vidas junto a mí).

Luego saldrá, nos dejará allí, solos,
recordando de nuevo
escaleras, y bares, y autobuses...
Elegiremos el plan para mañana
-quizá sea el momento de ir al cine-,
y me sonreirás, es nuestro secreto,
porque los dos sabemos
todos los mundos que hay, estando aquí.
------

Nos cuenta que Luis García Montero estaba en el jurado. Pasó la tarde charlando con él.


o   De 2014, y del premio de poesía “Un café con Literatos” nos lee ahora “La incierta soledad de las lubinas”, lleva una cita de L.M. Panero que dice: “Que se descubre/en el espejo/del silencio”. Son tres poemas que podemos escuchar en este vídeo:


CAMINO DEL MERCADO

Interpretar lo breve
que resulta el espacio
entre una vida
y nada, la distancia
entre quien somos
y quien (no) pudimos ser,
adivinar,
camino del mercado,
los castaños que esconden
-igual que nuestros ojos-
bajo sus vainas
contiguas existencias,

andar hacia esa compra
donde –intuimos-
solo el azar decide
quien nos amará, qué tierra
pisaremos un día
camino del vacío,
las huellas de qué dedos
arañarán de olvido
                          nuestra espalda desnuda…



MOSTRADORES DE HIELO

De entre las desoladas
lubinas que se ofrecen
al deseo, escogen
unos ojos exiliados
apenas kilo y cuarto;
sonríe con la escarcha
del tiempo esa pareja
de vidas dos a dos
orientada a una cena
en la casilla ocho
del tablero,
                   ignoran,
mientras pueblan –acaso
de premura, o de muerte-
el carro de metal,

                 qué habría sido su vida
                 si no hubiesen doblado
                 aquella esquina;
                 los surcos del destino
                 recogen lo fugaz
                 gota a gota, conversan
                 sobre el rigor del tiempo
                -de otro tiempo, quizás-,
                                                                                          mientras sus vidas
     (ya descamadas)
                                                                                          exhiben entre el hielo
                                                                                          inútiles renuncias.


DE UNA VIDA ENTRE ESPINAS

Puede que todo, al final,
se reduzca a eso,
estupidez de ojos
a la hora del mercado,
sueños, incertidumbres,
puede que todo, al final,
sea solo el delirio
entre los mostradores
de una pescadería,
                                 el goteo
de una vida entre espinas
arqueadas, diferentes
besos no dados
en labios similares,
un soplo del deshielo
a media tarde,
algún instante en fuga,
la aprendida,
                      la incierta
soledad que escurre en las lubinas.
----


La poesía no es en sí, dice, un género literario, sino que impregna otros géneros. Amando García Nuño nos pone ejemplos de poesía en otros géneros:
o   Los microrrelatos de Eloy Tizón
o   O el eslogan del Museo Cerralbo, que decía: “Sabemos cómo terminó la partida: la ganó el tiempo”. Creado por una agencia de publicidad.

El poeta debe ir por la calle alerta, con los ojos abiertos.

Landero le parece el mejor de los novelistas españoles vivos. Los párrafos de sus novelas, afirma, desbordan poesía. Como Proust.

Tras la lectura de poemas, Amando García Nuño nos lee ahora también una serie de relatos. Escribe microrrelatos, formato con el que se siente muy cómodo.

Cien palabras de despedida
“Me pides que te diga adiós en cien palabras, como máximo. Exigencias de la tecnología amorosa. Mejor así, supongo. Siempre resultaron incómodas las despedidas largas. Ya llevo veintiocho, creo. Además, nosotros ya nos habíamos dicho todo, sería absurdo ponernos a hablar precisamente cuando nos alejamos. Mejor que hablen nuestros abogados, que no tienen límite de palabras en sus argumentarios procesales. Me entra prisa, ya ando cerca de setenta. ¡Uff! ¿Uff cuenta? Si cuenta uff, ya son setenta y nueve. Si no cuenta, ochenta y dos. No hay quien lo entienda. Como el amor. Cuenta uff. Noventa y ocho. Te quiero.”

Ha nacido un artista (Premio Literaula. Septiembre 2013)



Si un tren parte de Barcelona a las 9,45, a una velocidad media de 168 km/h  que puñetero día, otra vez lloviendo, se me han empapado las deportivas    y otro parte de Madrid media hora más tarde a una velocidad cuatro quintas veces inferior  y encima el gilipollas de Diego que nos chafa el botellón de hoy en su garaje    ¿a qué distancia de ambos puntos de partida se cruzarán?  yo que iba a aprovechar para entrarle a la Vanessa, ahora tendré que buscar otro momento, joder    ¿cuál será su hora de llegada al destino opuesto suponiendo una velocidad constante?    y el marrón en casa, mi viejo sigue insoportable, más ahora que encima está en paro  ¿y si sufrieran una deceleración del diez por ciento en los últimos 100 km?    a la mierda los trenes, el insti, Diego y sus putadas, la golfa de la Vanessa, a la mierda mis viejos y su, mi asquerosa vida  expresen la respuesta en horas y minutos, por favor esto es lo que hago yo con el examen de los huevos…
           
              -Sí, apreciado tutor. El alumno, bajo un croquis de inspiración cubista, describió que los trenes nunca llegarían a destino. Intuía que se cruzarían a la altura por Los Monegros, en una zona deshabitada. Allí, parados sobre las vías, permanecerían el resto de la jornada, difuminados como almas sin futuro, entre el indignado estupor de los pasajeros. Los maquinistas, al fin libres, se irían caminando hacia el pueblo más próximo, a tomar unos vinos y hablar de fútbol o de metafísica. Querido tutor, el gabinete psicológico del instituto detecta en el alumno rasgos cognitivos de superdotación, capacidad abstractiva fuera de lo común, y un enorme potencial para la creación artística y literaria.  Un joven prodigio, sin duda.

----

Continúa con cuatro micros más cuyos títulos anoto:

Añoranza de San Isiquio (18 de noviembre)
Calor familiar
Caín no baja en Tribunal
Fado en el hilo musical


Y luego otros tres cuyos textos completos recojo en esta bitácora:

Homenaje (premiado en Elda en 2011)
Para A. Porpetta


                       La adoraba. La idolatraba. Respiraba, furtivo, el aroma a desdén que ella desprendía, detenidos ambos al sutil azar de los semáforos. El roce casual de un codo sobre la mochila bicolor, era botín suficiente. Por ella discutió, peleó, se humilló. Sangró de los nudillos y del corazón desollado.
             Por ella, como prueba irrefutable de amor, se comió el libro de sociales de séptimo. Ciento seis páginas, fotos a color y cólico gástrico. Daba igual. Podían lavar su estómago, pero no aquel ensueño visceral. En urgencias, ante el ilustrado bolo, la vio pasar. Indiferente, altiva. Acompañada, como siempre, por otro.
              La vio pasar, veintisiete años después, igual de indiferente, menos altiva, esta vez sola. Su pose ya no era desafiante, las arrugas reflejaban los hachazos del tiempo. Pese a todo, nostálgico de la deidad perdida, tuvo un gesto de homenaje. Un gesto para la contraportada de su amor. Heroico, inútil, como los de antaño...
                   Se comió el tomo íntegro de Guerra y paz. Mil quinientas treinta y dos páginas de aquella edición argentina que leyó de joven. Mil quinientas treinta y dos páginas con personajes buscando, esófago abajo, su ya escrito destino.  Los hay que nunca envejecen.
----

Ignacio aporta el personaje, en relación a este relato, de Jorge de Burgos que en la novela “El nombre de la rosa” se come los manuscritos.

Nos lee ahora una serie de microrrelatos homenaje a Kafka (de los dos primeros añado el texto completo)

De la entomología aplicada al sueño (podemos escucharlo también en este vídeo)



Cuando Gregorio Sánchez despertó esa mañana, tras un sueño intranquilo, se encontró convertido en Subsecretario de Fomento. Durante todo el día trató de asimilar su nuevo estado, con incierto éxito. A la noche, rebuscó en la estantería aquel viejo ejemplar en rústica, icono literario de su juventud progre. Comenzó a leerlo tumbado. Se durmió en la página diecisiete.
La mañana siguiente, Gregorio Sánchez amaneció periodista. Pasó a ser tertuliano de prestigio mediático, orgulloso fantoche capaz de crear, o destruir, opinión ajena. La jornada resultó ardua también, apenas compensada por los siete minutos escasos que disfrutó la lectura del texto interrumpido la noche anterior. Durmió profundamente.
En días sucesivos, el alba lo atrapó convertido en ejecutivo bancario, cantante de concursos televisivos, parlamentario con la mayoría, deportista de élite, empresario de impor-expor o novelista comprado por el éxito, entre otras vidas, igual de ajenas. Eso sí, todas las noches, Gregorio Sánchez leía unas páginas de aquella inquietante fábula que le permitía dormirse pronto y en paz. En la paz de los insectos. Entonces, Gregorio Sánchez soñaba.
Soñaba, rescatado de su atroz vigilia, con aquellos lejanos y felices tiempos donde un ciudadano de bien sólo podía despertarse metamorfoseado en cucaracha.
---

Otra vez Kafka
Aquella mañana, el insecto se despertó convertido en Gregorio Sánchez. La visión frente al espejo le devolvió un asco infinito, aquella insoportable náusea, el mismo absceso de sórdida repugnancia.
Como suele ocurrir en estos casos, añoró aquel tiempo perdido donde simplemente era un pequeño escarabajo. Y eso que aún ignoraba casi todo de los humanos.
Luego, resignado, se anudó la corbata a modo de caparazón, y salió a la vida. Si se presta  algo de atención, aún resulta visible entre los restantes escarabajos humanos. Arrastrando tripa y miserias por la acera, dispuesto a pisar y ser pisado.
---

Y cierra su lectura de micros con dos más:

El lamentable final de Gregorio Sánchez
Fugitivos en el último sorbo

Dice Amando que en nuestra Tertulia nos corregimos y nos “damos caña”. Y es una tertulia que le gusta y que le parece que debieran ser así todas. Aprender unos de otros y no solo aplaudirse como decían Gabo y Mutis.

Nos confiesa que se siente más cómodo en el poema breve, ahora busca más la esencia y nos recuerda que "el adjetivo que no da vida, mata" (Vicente Huidobro)

Volvemos, -vamos terminando este encuentro con el autor- con nuevos poemas.

- 2014: premio "Amantes de Teruel", nos lee el poema con el que ganó este certamen

LO QUE PUDO OCURRIR CUANDO NOSOTROS
                                                  
Los pasos indelebles del azar
albergan sin saberlo
medidas imprecisas de las cosas,
por poner un ejemplo, nuestro amor
tiene los mismos años
que el teléfono móvil, expusimos
aquella plenitud de nuestros cuerpos
mientras un ingeniero
enseñaba a la prensa su invención,
puede que incluso
nuestras torpes palabras se cruzaran
con las ondas del motorola aquel,
y que el adolescente
esbozo del deseo en nuestros dedos
reflejara un teclado en la distancia.
         
Pero también el tiempo tiene esquinas
donde los besos quedan atrapados
como gotas sin sed,
desde entonces los móviles
han mudado funciones y apariencias,
en nada se parecen
al primero (ese aviso de amor),
que pesaba dos kilos y tenía
autonomía para media hora,
media hora, aquel tiempo
que marcaba la infinitud exacta
de un instante a tu lado,

en tardes como esta
me pregunto qué ha sido de nosotros,
si estos rostros que ahora
podemos retener en una imagen
con solo hacer un clic en la rutina,
mantienen la mirada
retadora de aquellos niños sepias,
                                                       si aún nos tecleamos
                                                       en la pantalla táctil de la vida.


Quizás mañana vaya
a comprar un nuevo terminal, al viejo
se le ha agotado ya la batería
(me he preguntado a veces
cuánto duran las pilas del amor),
y además no es smartphone,
                                              esta vez
quiero que me acompañes,
que mientras lo habitamos
de iconos verdes y de aplicaciones,
tú me digas despacio que me quieres
mirándome a los ojos,
que escribas un wasap de lo imposible
en mi costado,
                        puede que a estar alturas
hayamos descubierto
que toda esa tecnología apenas sirve
-como ocurrió aquel año-
para medir el rastro de los sueños,
hay fechas que no pueden compartir
efemérides lacias,
nuestro amor no nació entre motorolas,
emerge de otro tiempo sin señales,
de una fecha en la piel…,
                                         ya ves,
va a resultar ahora
que nada más pasó cuando nosotros.
---

Habla Amando de la técnica que utiliza en su poesía: prefiere la silva libre impar: endecasílabos, heptasílabos, pentasílabos...

- Nos lee a continuación el poema "Chapas", un soneto doblado.



Nos cuenta que en su primera etapa, sus ídolos eran Rimbaud y Verlaine. Luego descubrió a los ingleses y a Pessoa. De los poetas españoles, sus referencias obligadas son Ángel González y Gil de Biedma y de ahora, Gamoneda y Margarit.

Estamos ya cerca de las nueve de la noche, pero antes de terminar nuestra tertulia de hoy, pedimos a Amando García Nuño que nos lea tres poemas:

1.- Cristales invisibles: nos habla de Leopoldo Alas y de su infancia compartida en Segovia. De él toma la cita que encabeza este poema: "En el amor no había ningún riesgo salvo saber que es falso".

2.- El poema que fue premio "Versos para el adiós", Esos distintos modos de existir.



3.- La mujer de Lot cogiendo un taxi, el poema con el que ha ganado el premio Poeta de Cabra 2015 y que transcribo aquí junto con el vídeo de la lectura del poeta:



LA MUJER DE LOT COGIENDO UN TAXI

Vi a la mujer de Lot parar un taxi,
sentarse con alivio,
remover su tristeza y murmurar
las sílabas melladas de un destino,
parecía una simple
turista con su mapa en el recuerdo,
tenía gafas de sol,
el cuello dislocado,
y la amargura
de quien sabe perdido el paraíso
sin descifrar el mal
que esconde un simple escorzo de nostalgia.

La vi alejarse, el coche
se fundió en una esquina, con su imagen
exiliada sobre el poliuretano
del asiento trasero,
esa mirada, siempre esa mirada
de futuro en sazón, esa mirada
donde reconocer
cada una de las calles, todos esos
rincones luminosos
que aún guardaba en la memoria insomne
de un ayer sin sal ni condenados.

Giró el taxi al final de la avenida,
perdí entonces el rastro
de la mujer que un día tuvo nombre
(Edith, o acaso el nuestro)
y movía con gracia su cintura
antes de aquella rigidez severa,
esa mujer que siempre
quiso mirar,
quiso mirar
y ver…

Nunca más supe de ella, aunque imagino
su figura furtiva
presa en el arrabal de una certeza,
ahora que Lot no estaba, y la ceniza
cubría de silencio
todos los callejones de esta vida
-tan parecida a aquella, y tan distinta-,
ahora que Lot no estaba,
ella intuía
la crueldad extrema de ese dios:
restituir sus ojos
para grabar en ellos la sentencia,
hacerla otra vez tierra,
devolverle la sangre y los recuerdos

cuando a su alrededor todo era estatua.
---

Despedimos a nuestro poeta invitado. Los rascamanes salen del salón del Santander y le muestran su cariño a Amando. Gracias, poeta por esta tarde de conversación, de poesía, de narrativa, esta tarde de felicidad.

Nos sentimos deudores y confíamos en que regrese de nuevo para acompañarnos en alguna más de nuestras tertulias.

Sin duda, otra tarde memorable para los rascamanes.




Javier Díaz Gil
27 de noviembre de 2015

domingo, 15 de noviembre de 2015

5ª Jornada/IX año: Miércoles, 11 de noviembre de 2015

El Haiku alcanza con BASHO una hondura que lo convierte
en poema autónomo,en camino de perfección...


Es un miércoles cálido a pesar de ser noviembre, vivimos un otoño muy agradable, los colores de las hojas en los árboles van cambiando lentamente a esos tonos ocres, verde-amarillo que fascinan por el milagro que se produce día a día. “El veranuco de S. Miguel”, como dicen por mi tierra, suele ocurrir por estas fechas, y la verdad es que se agradece mucho, los otoños madrileños están llenos de hermosa poesía. 

Nos reunimos un grupo, no muy grande, poco a poco va creciendo, con la sana intención de aprender, reírnos y pasar una tarde estupenda entre amigos que se aprecian y respetan de verdad.

El jefe pone orden y comienzan las lecturas:

Paco Fenoy nos sorprende con un bello poema: Mª Guadalupe, es un poema de amor. “Hoy reposa en el mar con secretos de amada...” “ Me llega muy sencilla y se enciende la casa” Está lleno de romanticismo, Fenoy lo dice de un modo muy bonito, demostrando que cuando se quiere se puede, ya que en otras ocasiones no ha estado tan inspirado. También nos lee Marcela: nos habla de un bebedor empedernido. ”Mi mundo se volvió de calleja que restalla, y taberna y vino tinto”

Es mi turno. Tus penas me restan, poema corto inspirado en los problemas de uno de mis hijos. ”Tus penas tan largas, mi tiempo tan corto, me restan tus penas”. Sigo con Un año de amor, poema importante para mí, que posiblemente cierre el capitulo de amor del próximo poemario: Líneas Paralelas. ”Cómo duele la muerte”, “mejor un año siempre”...

Pongo el acento en los haikus, poemas japoneses que me atraen de una forma muy especial hasta el punto de estudiar su origen. Me tienta contar algo sobre esta forma tan hermosa de decir. El Haiku alcanza con BASHO una hondura que lo convierte en poema autónomo, en camino de perfección desde el punto de vista espiritual, como estético poema que contiene, en su brevedad, la totalidad de la vida. Y lo hace desde lo que dice, y sobre todo desde lo que NO dice. No impone, expone, como una gota de rocío, captando el instante, que siendo tan frágil permanece en nuestra memoria. Nace desde una conciencia desasida, en honda comunión con la naturaleza que nos revela lo que somos. La vida en sí, despojada de cualquier pretensión retórica, vibrando en todo, como lo que es: el puro asombro, el milagro de ser.

Es el poema más breve del mundo, consta de “17 sonidos”, para nosotros sílabas.
Pongamos algunos ejemplos:

La primavera
anuncia su llegada:
luna y ciruelo. (Bashó)

Alguien se suena
la nariz: el ciruelo
lleno de flores. (Bashó)

Me gustaría
ser pequeña violeta
en otra vida. (Anónimo)

Que silenciosa
la nieve... había olvidado
como caía...  (Fujimori).

La noche larga
el sonido del agua
mi pensamiento. (Isa Morión).

Caerá la lluvia
cuando viva debajo
de los cipreses. (Isa Morión).

El río sonoro
va buscando el silencio
de los hayedos. (Isa Morión).

Es un tema apasionante que me gusta investigar, no es nada fácil. A pesar de su brevedad, tiene unas reglas severas, pero merece mucho la pena por su gran belleza.

Le toca el turno a Miguel, nos dice un bello poema que se titula: Epílogo. “Ella nos quiso mucho, pero si buscas en sus ojos no encuentras argumento” Ella quiso ser como esas mujeres famosas, envidiadas: Frida Khalo, Gloria Fuertes... pero se quedó en el anonimato. La poesía de este poeta siempre dice cosas importantes, es profunda , no se queda en la superficialidad de las cosas.

Le toca hacer lectura a Rocío, como siempre hay expectación, sabemos que nos va a sorprender. Nos lee un relato que se titula: Saberse acompañada. Ya lo creo que nos sorprende, la protagonista nos habla de la ilusión, de los nervios que tiene por encontrarse con “su gran amor” Poli. 

Seguimos con relatos. Le toca el turno Alberto. Procuro estar muy, muy atenta, ya que este compañero, en mi humilde opinión me parece un gran cuenta-cuentos. Siempre nos trae cosas muy interesantes. En esta ocasión se titula:Vecina Inés. Es largo, muy bien construido: se trata de un hombre solitario, intratable, antisocial y mira tú por donde aparece en su vida Inés...

Le toca el turno a Ignacio. Poeta muy clásico que nos deleita con poemas de Juan de Mena. Hace un recorrido magnifico por este autor y el castellano antiguo. Nos pasea por el año 1444. El cantar de Macías es un poemario-rio, que nos va contando las historias de la época. Muy interesante. Apetece volver a leer  a los clásicos.

Sigue Cinta con un cuento para niños: La lechuga. Una lechuga con vida propia no se conforma con estar en cualquier ensalada, ella quiere estar en una muy especial, que no le falte de nada: tomates, aguacates, buen aceite, aceitunas, buen bonito... para que los niños se acostumbren y disfruten con las verduras. 

Le toca el turno al “jefe” que con su generosidad habitual lee poesía de otros poetas, en este caso de Paco Caro. Gran poeta como indican algunos de sus versos.
Poemas del libro de Caro, publicado este año: "Plural de Sed”. "Antes del desamor, quedó sin nombre cuando huía transitar por tus senos”  “todo existía y todo se extinguió, quedó sin nombre, cuando huyó de mi tu cuerpo”  “Con mis labios de urgencia” .  Demuestra originalidad: “de mi septiembres labios en tus labios”.  Preciosos versos que nos indican la sabiduría del autor.

María Jesús nos ofrece un relato corto, titulado:  Premio Mayor. Su final es  estremecedor,  nos habla de la crudeza de la vida que con demasiada frecuencia sufren algunas niñas-muñecas, acabando desarticuladas, rotas como esos juguetes que ya no sirven, y el niño caprichoso lo tira a la basura, en busca de otro nuevo... Es un tema para meditar.
También nos lee un relato corto, lleno de ironía sobre las navidades en familia.

Confío en que esta bitácora no resulte pesada para nadie, y me leáis con gusto, al menos esa es mi intención. Un abrazo extensivo para todos.



Isabel Morión
15 de noviembre de 2015

sábado, 14 de noviembre de 2015

4ª Jornada/IX año: Miércoles, 4 de noviembre de 2015


“La casita de muñecas y sus invitados inesperados”


Era una casa victoriana. Esta se hallaba en una de las habitaciones de la señora que la guardaba y cuidaba celosamente, un recuerdo de su niñez, cuántas veces no habría jugado con ella. Admirándola
como hacía casi a diario, se encontró con la sorpresa de que estaban reunidos en el ático un grupo de personajes: caballeros encopetados y damas muy peripuestas con alguna jovencita.

Charlaban animadamente, me encontré mirando el recibidor, era espacioso y encima de una mesita de bronce con un mármol rosáceo había una bandeja de plata con dos estrellas de fino cristal y algunas perlas. Brillaban con luz propia y ya había presagiado ”No fue un día cualquiera...”, ”La ratita de los ojos rasgados”, de Maria Antonia.

Seguí adentrándome y apoyado en un escabel de una pequeña salita a modo de salón de té estaban una chistera, unos guantes y un bastón como a espera de esa sensación “Se prendió de tus ojos de lo intenso y profundo de tu pupila...” de esa “Maldita luz” de Aureliano.

En la primera planta estaba la biblioteca. Múltiples, diminutos libros y en un cuadro se leía “Estado imperfecto del escritor”, lo firmaba Omega Escribano. Pasé al salón y dentro de una sombrerera entreabierta se divisaba un gracioso sombrero con plumas de avestruz y un fino velo de color turquesa tornasolado en bronce: ”La bitácora no leída” de Eunice Escribano.

Sujeto a un pedestal había una planta en miniatura de cristal de bohemia con piedras de dos colores, las de un lado, rubí y los otros, topacio. Lo que ahora llamaríamos bonsai, exclamé para mis adentros “Que árbol más curiosos parecen dos en uno y sin embargo qué dispares son ambos lados...”, ”Árbol” de Rocio.

En la alcoba principal dentro de uno de los cajones de un bureau recordé que hacía tiempo, con mucha paciencia, conseguí meter un pergamino con diminutas frases “Delirium tremens””Espejos para huir a otra orilla” y otras frases tan dignas como la primera de Katy Parra transcritos por Javier Diaz Gil.

En la sala de juegos infantil nos topamos en el suelo con una pelota de múltiples colores, hizo que mi mirada se dirigiera al arcón donde se guardaba los juguetes; volví a escuchar el correr de una silla y alguien que decía “Voy al baño..., más de dos sacudidas cuenta como una paja”, me eché una carcajada imaginando el sonrojo de las damas presentes y el atrevimiento de aquel pícaro caballero. Sigo con el arcón y en un rinconcito había un bote de bolitas de cristal tintadas del cual salía “Machín, Machín dos gardenias para ti, a mí me gusta Antonio Machín” y de Doña Remojia y Don Ollejo, padres del famoso cuento “Garbancito” remodelado cómicamente por Don Carlos, un caballero que, estando a la hora del té, debía andarse con cuidado porque alguien con picardía le exclamó en voz baja al oído ”Huele usted que alimenta”.

En otra habitación de invitados, en un armario ropero, se hallaban cinco cajas, cuatro llenas: una chistera, un canotier, un bombín y una visera; la quinta contenía, para mi curiosidad, un capuchón negro. No me concordaba “Números discordantes” de Alberto, ALGUIEN IBA A MORIR.

En el cuarto de baño, cerca de la tina sobre un taburete de una bonita madera torneada, había una fotografía muy sugerente de Don Francisco, por detrás se leía: ”Los primos a las primas se les arriman y si son primas hermanas con más ganas”, ”Va culeando con desparpajo...” terminamos con el retrato.

En el estudio de los niños nos encontramos con cuadernos abiertos sobre un par de pupitres de temas varios. ”Inquisidores”, ”Topos para seguir el mismo fuego”, todo muy simbólico a la par que educativo del autor Don Juan Antonio.

En la cocina se hallaban las figuritas de la cocinera, la pinche, la repostera, el ama de llaves, la institutriz y varias doncellas, una de ellas escuchaba muy atentamente porqué les gustaba que a la hora del té la institutriz le leyera su correspondencia, ya que esta doncella, en concreto, no sabía leer. La cocinera estaba a la espera de preparar el menú que había pedido la señora para el día siguiente pues había invitados. El menú constaba de sopa de tortuga, codornices al sarcófago, faisán caramelizado con jengibre, anguila en gelatina adornada con nueces de Macadamia y cúrcuma; por último, una bavaroise  a la crema de ron con una guarnición de frutas escarchadas en almíbar.

Era el preludio de las creaciones hechas por la Chef Isabel Morión: ”Tarde de agosto deslumbrante”, ”Testamento intimísimo” por la pinche Katy Parra y “El regalo” de la repostera Gema Martín Romo.

Ya en el ático, alguien alargó la mecha de uno de los quinqués que al ir subiendo la luz entre susurros una voz celtíbera nos hablaba de la fiesta de todos los Santos, ”Halloween”, la cual exponía el menosprecio de algunas personas sobre esta celebración con un microrrelato: ”Vivientes” de Ana.


Sonó el carillón que se hallaba en el gran salón, una doncella entró anunciándome la hora del té y la visita que esperaba. Antes de separarme de mi querida casita, escuché desde el ático correr de sillas, carcajadas y un alborozo, signo de que mis adorados personajes habían pasado una encantadora y mágica velada porque yo jamas había vivido una experiencia semejante con mi querida casa hasta ese día miércoles cuatro de noviembre.


Eunice Escribano
14 de noviembre de 2015

viernes, 13 de noviembre de 2015

3ª Jornada/IX año: Miércoles, 28 de octubre de 2015

Vicente Gómez Martínez Espinel
(Ronda, Málaga, 28 de diciembre de 1550 -
Madrid, 4 de febrero de 1624)


ESPINELAS (ALGO DEFECTUOSAS)
SOBRE PARTE DE LO ACONTECIDO
AQUELLA TARDE EN LOS SOTANOS
DE UN BAR DE ALONSO MARTINEZ
UN MIÉRCOLES DE UN OTOÑO DE MADRID



Esta tarde diferente
que se sabe siempre igual
hoy les llega tarde y mal
con un verso ineficiente:
discúlpenme si estridente
suena el ripio caprichoso,
pues ahora licencioso
            cambio la medida
            ya que parecida
no será tan bochornoso.



ACTO I

Y es con María Juristo
con quien la tertulia empieza,
versos llenos de crudeza
y más luz de lo previsto:
su poema grita “existo”,
de la tierra va saliendo,
por esquinas conteniendo
            -casi adormecida-
            esa luz perdida
que en sus versos vamos viendo:


I

En mi interior crece una luz
dormida en los lagos de la noche,
arañada por aullidos de perros al amanecer,
antes de que la tierra de abra
y se escuche el crujido de sus huesos.

Como un olvido de luz en la retama,
apenas escondida,
crece una luz en mi interior
que se empeña en brotar
asomada al bosque de tus dedos.

II

Venir a esta día de luz
de fugaces grumos al sol,
huyendo por esquinas.

Venir a tí, de hambre mía
con dedos en la seda

Si fuera posible una sílaba
colgando de mi lengua,
para decirlo todo en todo comprendido.

Ven, escúpela,
que entre en mis venas tu saliva,
bajo el canto de las aves.



ACTO II

Y continuamos ahora
con Juan Antonio, que lleva
un poema que casi eleva
una antigua voz sonora.
Palabras que han sido espora
entre la zona fantasma,
hecho que nos entusiasma
            por si respondiera
            a quien se lo diera
-aunque sea su ectoplasma-.


INQUISIDORES

A Javier Marías, e inspirado en un artículo suyo
escrito en su columna La zona fantasma, del periódico
 El País. Poema que además le ha sido enviado.

Se dominan las máquinas sin fuego
con otras explosiones ordenadas
por gallos, con ideas desdichadas,
que son inquisidores, desde luego.

Hay muchos tan felices con su ego
dispuestos con espaldas encarnadas
a recibir muy prestos dentelladas,
topos para seguir el mismo juego.

Excavemos el habla, creativos.
Si la naturaleza nos da vidas
amemos de verdad sin ser furtivos.

Infantes del presente sin heridas
por fin se negarán a ser cautivos,
riveras diferentes, pero unidas.


ACTO III

Nos habla ahora Yocasta
en la voz de Amelia Peco,
que es su palabra y que es su eco,
y con su dolor contrasta:
ella se sonríe y basta,
y Yocasta sufre horrores.
Pero calman sus dolores
            porque se suaviza
            -y casi inmoviliza-
su historia, sus sinsabores.


I

No estuve atenta,
otros fueron
según ahora me digo
las palabras y gestos
que debí pronunciar

II

Quizá
tan sólo fue la falta
del padre que no estuvo,
y te agarraste ansioso a lo que había:
la madre.

III

No sé,
también estaba herida
y me dejé en la noche.
Estuve sola,
desamparada,
sola.
Nadie escuchó mi grito
ni acudió a la llamada de socorro.
Sola,
sin saber protegerte
porque yo misma estaba
desprotegida, y sola.

IV

Ya se fueron los días,
se fueron dando vueltas
por la esfera del tiempo.
¿Cuándo llegará
la estación del vencejo?



ACTO IV

Lee ahora Juan Manuel
un poema evolutivo,
por cadente sugestivo
y que deja un regusto a hiel:
ya no es tiempo de papel
sino de pantallas planas.
Ya se doblan las campanas
            de etérea tristeza:
            van sin la nobleza
de una edénica manzana.

           
EVOLUCIÓN

No me preocupa
que los smartphone's
hayan invadido nuestras playas.
No me preocupa.
Lo que me inquieta
es la soledad de las gentes
sujetas a un calambre
dando de comer a un perrito imagen
en una oficina sin ventanas,
o que cualquier día
intercambiemos espermatozoides digitales
a través de tu tablet.

Me preocupa
que nos arrodillemos
en el altar del mercado
para blindar nuestra soledad
amuralladas por las empalizadas
de los mundos virtuales
que nos brindan
con esas gafas electrónicas,
hasta convertirnos en androides.

No me inquieta la ciencia
ni la técnica,
me inquieta el uniformismo
que calladamente va imprimiendo nuestros gestos
a golpe de marketing.
Lo que me desasosiega
es la destrucción de los bosques
y la creciente transformación del planeta en un erial
poblado por robots.

Y me preocupa que tu y yo,
que nosotros,
huyamos del contacto de aquella boca
que intenta acariciarnos;
que ignoremos su sonrisa
y prefiramos la impresa
en la virtuosa pantalla digital;
que estemos en el tren
conversando en el espermaphone
a penas, y apenas nos dirijamos
unas frases.

Me preocupa,
sí,
me preocupa
que tu y yo
estemos en la misma mesa
buscando horizontes en el móvil,
que nuestra misma piel
en su renuncia
se haya fundido
en la delgada película
de un iphone.



ACTO V

Si Paco Fenoy nos canta
alguna vez sus canciones,
transcribo sus libaciones
con la fiesta en la garganta:
¡juerga que el pueblo levanta
no para ni aunque quisiera!
Ahora leerán lo que fuera
            que pude escuchar
            al oírle hablar
pues lee mal (¡no hay manera!).

           
I

Con todo si eres riente
fresco y bragado
tintinea la copa
en martes grato.

Alegra el vaso
la corona del vino,
de mano en mano.

Hasta que vaso llore aquí se bebe
a fin de que te empapes
y gozo lleves.

Alegra el vaso
la corona de vino,
de mano en mano.

A divertirse toca, que valga la pena,
amigo del beber,
baila, enreda.

Alegra el vaso
la corona de vino,
de mano en mano.

Contigo compañero, siempre contento
diluirme con el aire
es lo que quiero.

Alegra el vaso
la corona del vino,
de mano en mano.

II

Sólo bebo a mis horas
como una esponja,
como el cebado papa
que olvida y goza.

Vivir la fiesta
coronándome a pámpanos
en su hora cierta.

A tal punto han llegado en el exceso
desde el grande hasta el más chico
en Roma y clero
que si a su dios mismo
lo vieran en la tierrall
lo hunden al vicio.

Al cura de mi pueblo
le hacen caminos,
vive como barragán,
sabe de vinos.
A son de Roma
danza conforme ley
en uso y cobra

La casta de vagos
de tantos que hay
no se puede ni contar.

Abro la puerta
y me reintegro a casa
en hora quieta.



ACTO VI

Cinta viene de Marruecos,
de después de la frontera
-por un libro es pasajera-
nos lee un texto sin flecos:
Chirbes busca recovecos
y los hace manantiales;
no habla de cambios puntuales,
            habla de cambiar
            tu alma de lugar
y de si somos iguales.


MIMOUN
(Fragmento)
Rafael Chirbes

La lluvia desplegaba toda la tristeza de Marruecos, sacaba las tripas enfermas del país y las tendía sobre las hortalizas embarradas de los mercados, los caminos intransitables y los cafés que apestaban a lana mojada y suciedad. Después, de repente, la lluvia se convirtió en nieve y pareció que nos purificaba a todos. Un silencio apacible se extendió por los jardines abandonados. Fue como si después de una larga enfermedad, hubiese al fin venido a visitarnos una vieja amiga. Los caminos se llenaron de mudas flores bancas. Los taxis de Baab Marwan arrastraban su cargamento humano rumbo a Fez, y los campesinos los miraban irse desde detrás de los cristales empañados del Café de la Poste .



ACTO VII

Oigo a María Copado
preguntándonos qué hacer,
si hay alternativa, y saber
cual es ahora su estado:
resulta injusto, malvado.
No olvidemos su energía,
ella es sangre y poesía.
            Queremos que vuelva,
            que el dolor la absuelva
y que vuelva su sangría.


Pero no te odio,
sería algo absurdo.
No hay pulso para ti en mi corazón.

Pero tampoco te amo
no siento nada,
sólo vivo el instante
de una forma mecánica y fría.
Mis pesadillas ya no existen,
tampoco los miedos.

Las tardes se van escondiendo
tras las cortinas de mi ventana
y dejan paso a noches sin luna
pero no siento nada.

Un largo suspiro se derrama
sobre el cuarto vacío: ¡sal de mi!

Pero nadie me escucha,
todo sigue igual.

Sólo pido perdón por lo que he sido
por lo que he podido ser.
Quiero zafarme de esa angustia,
pero no te odio, tampoco amo, tampoco vivo,
soporto la carga y sigo el día a día
seca y sin esperanza
camino hacia mi propia destrucción.


ACTO VIII

Limo más esta espinela
pues le toca a León Cano,
que domina el castellano
como si fuera él la escuela:
en el ritmo va la estela
de su corazón de abuelo,
sabe que se llega al cielo
            viendo la sonrisa
            sincera y sin prisa
de un niño ya chimuelo.


UN SONETO DESDENTADO
A un nieto mio que me muestra un trofeo
para el ratoncito pérez, recomendándole
indirectamente pasta y cepillo.
Oscar, enano, se nos caen los dientes
(a ti de amanecer, a mi de ocaso)
como se caen el triunfo y el fracaso,
los días oscuros, y los días ardientes.

Ya llegué al mar, apenas tuvo a sus fuentes
diente a diente vivimos, paso a paso,
mordiendo vida, y llegado el caso
mordiéndola a mandíbulas batientes.

Y de tanto morder caerán un día
más no te muerda la melancolía,
que muerda luz tu blanca dentadura.

Así como en el pan no se ve el trigo
un día no me verás, pero contigo
estaré, como el alba en su blancura.



ACTO IX

Habla Miguel de Leceta,
le toca al bitacorero,
que aunque escribe con esmero
nunca acierta en la receta:
¡y se llama a sí poeta!
¿Qué mas triste se concibe
que un poeta que no escribe?
            Pero tuvo un sueño,
            lívido, pequeño,
y que aquí Miguel transcribe:


NOCTURNO DE BAGDAD

Ella arroja una moneda
al iris vacío de sus sueños,
y sonríe a la reverberación
de la luz entre los ecos.

Ella,
que no sabe si por ella silba el viento,
ya está hecha a la medida
consonante del estruendo:

cuenta uno a uno,
como pétalos de sal,
los imposibles de sus sueños.



ACTO X

Carlos Tejado nos cuenta
(pues se le da bien contar,
dividir, multiplicar,
y reír con lo que inventa)
una historia que aposenta
su gracia en la incertidumbre.
Y no pierde la costumbre
            pues es divertido,
            y se ha construido
un historia sin herrumbre.


LA CALCULADORA

María le ha regalado una calculadora a Juan, el marido, por su veinticinco aniversario de boda, y se la ha dejado dentro del congelador con una nota: felicidades, nuestro aniversario de boda, en plata; calcula, te veo a las siete. Una calculadora y de los chinos, metida en el congelador. En la pantalla marcada una cifra: 25. Juan sabía que era un regalo jeroglífico, aquello debía de tener algún sentido. En seguida se puso a calcular cosas, nervioso: 25, los años de casados, por 365 al año igual al 9125 días de matrimonio. No, porque cada cuatro años es bisiesto, por lo cual en 25 años hay que añadir 25 entre 4 igual a 6,25. Es decir, seis bisiestos años sumados a los 25 años de matrimonio dan un total 9131 días. El 9131 no le decía nada. Pasó a la fecha en la que se casaron: 25 del 5, es decir, Mayo, de 1990. 25 más 5 más 1990: 2020: 20 y 20, qué curioso. 20 más 20: 40. No le venía nada a la cabeza con el número 40 salvo los ladrones de Alibaba. Se le ocurrió entonces calcular el número de horas que llevaban casados: 9131 por 24 daban 219144 horas: nada, tampoco le decía nada aquella cifra. El de minutos, a ver, 219144 por 60, igual a 13148640 minutos de felicidad. Huelga reconocer que aunque eran felices, lo que se dice felices tampoco habría que exagerar, y los 13148640 no habían sido todo lo felices pues algunos cientos de minutos, por alguna otra causa, habían dejado de serlo. Pero ponerse a recordar ahora los episodios infelices de su matrimonio y pasarlos a minutos y descontarlos del total se le hacía una bola de pereza insufrible.

Jeroglífico rima con frigorífico ¿y congelador? Ya, con calculador. Se quedó mirando a la calculadora, marcó instintivamente el número de teléfono móvil de María: 61047752... y cuando iba a marcar el último número no pudo, porque la calculadora le ponía como límite 8 dígitos: claro, como era de los chinos. El 2, dijo, como si fuera un niño sanildefonsino. El 2, no me ha dejado marcar el 2, ahí está la clave, 2, nosotros 2, pero faltan, quiero decir sobran, no caben en la calculadora: ¡hay madre que me está dejando, que está queriendo decir que sobra el 2! Tampoco iba ganar nada marcando mi número de móvil en la calculadora, porque de el mismo modo me iba dejar marcar... cielos, 2, dos 2 es que no caben  2 y 2 son 4. Ahora son exactamente las 4, las 4 en punto y mi mujer me está dejando con un plan perverso. Además, me ha dejado la calculadora dentro del congelador. Lo nuestro no está frío, está congelado. Todo encaja, ¡ay! Elige la fecha de nuestro 25 aniversario. 25: 2 más 5 dan 7. Ella dijo en la nota que volverá a las 7. Son las 4, quedan 3 horas. 2 y 2, que no cabe en la calculadora. Son 4 menos 3 horas que queda para que quede 1... estoy más sólo que el 1, sólo quedo yo ahora, es lo que me está intentando decir.

Silencio, Juan llora. Son las 7 y llega María, contenta. Se encuentra a Juan abatido, la calculadora en la mano. Se miran, y María le dice: ¿pero qué te pasa hombre, haz descifrado el jeroglífico? Ya no me quieres, ¿no? Le dice Juan. Pero qué dices tonto, que no te haz enterado de nada, no tenía que haberte dejado algo tan enigmático siendo tú como eres tan de letras puras. Te lo explicaré: en el congelador, bodas en plata, ¿que es la plata? Argenta, ¿y dónde hay mucho hielo? En Argentina, en la patagonia, ¿y dónde está el Río de la Plata, eh? ¿Pero me estás escuchando? Porque te estoy proponiendo celebrar nuestras bodas de plata con un viaje a Argentina. ¿Y la calculadora? Dijo Juan con un hilo de voz casi infantil. Pues un giño de amor, una broma, dijo María. ¿No dices que soy siempre fría y calculadora? Pues dejé la calculadora en el lugar más frío, el congelador. Era como firmar con mi sello personal. ¿Qué dices entonces? Parece que no te hace ilusión. Si claro mujer, es que... no se... me puse un poco tonto. Entonces María le dio un beso, cogió la calculadora y la tiró a la basura diciéndole: Juan , cuando lleguen nuestras bodas de oro, si es que llegamos, te regalaré una corbata, si es que todavía se llevan, te lo tienes merecido.



ACTO XI

Llena de dudas Rocío,
(bueno no, su personaje)
tiene dudas con un traje:
casi todo un desafío.
Ella escribe con un brío
que maneja ya a su antojo.
Con leerlo de reojo
            quedas enganchado
            y un poco agotado,
pues no deja un verso flojo.


Y MAÑANA QUÉ ME PONGO

¿Y mañana qué me pongo? ¿Hará buen día, lloverá? ...



EPÍLOGO

Hasta aquí lo que ese día
pude yo dejar grabado,
para el trozo que ha faltado
ya no tengo poesía:
se me perdone la osadía
de intentar hacerlo así.
Es un gusto para mí
            hacer el ejercicio
            de ese viejo vicio
de hacer versos: ¿a que sí?


Miguel de Leceta
27 de abril de 2016