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martes, 28 de abril de 2020

27ª Jornada/XIII año: Miércoles, 22 de abril de 2020

...que Alberto tenga una ouija


PSIQUIÁTRICO RASCAMANES
22 DE ABRIL 2020

Ay, ayy,  ayyy…

Estimado doctor, reporto mis dudas sobre el efecto del aislamiento en sus pacientes. 

Cinta ha tejido una larga bufanda roja, al estilo de Penelope, teje de día y la deshace por la noche, por lo que cuenta, lleva muchos años en este estira y afloja. Esperando al amor de su vida, pensé yo. La situación se ha revelado incestuosa. El hermano se ha presentado a su puerta y ella le ha dado la bufanda. Dos ventanas que se abren después de años con pestillo. 

Un lente telescópico para prenderse de los planetas, pide Joselyn para buscar consuelo, para encontrar el ADN que no pudo ser, para no buscar futuros más de allá esta noche. Para que miremos el vasto universo que reina en su interior.

Isabel Morión no se presenta a la terapia, pero Javier nos dice que en su celda llueve mansamente, que el pasto sigue creciendo verde mientras ella espera el abrazo que no llega. Alberto no está seguro de que sean palabras de Isabel. Lo menos Morión que  he escuchado de ella. Comenta. Quizás, no sea  lluvia sino llanto. Pasaré a verla.

Juan Antonio hace sus deberes: Siempre le sentaba bien entrar en ese libro tan certero. Ya no quiere el contacto frío de una pantalla, quiere volver a la piel. ¡Y quién no!  Se debate entre ser despido y una despedida, entre un adiós o un hasta pronto.

Juan Calderón ha traído a una invitada. En seguida levanta comentarios. Que si trae poca ropa, que explique el cinto con tres… borlas que trae al frente, que si es de Egipto o Babilonia, Alberto canta, Juan le sigue, el boss pone orden justo cuando ya nos levantábamos para bailar. Tu silencio me habla. (tomo nota para el doctor) La imagen de Juan se congela. Todos quieren saber qué pasa entre Juan y la fulana, perdón la señorita. Joselyn adelanta que ella responderá a las insinuaciones. Juan nos explica que así como la vemos, fría, inamovible, tiene en su interior cálidas barcas de otras vidas. No puedo esperar a la próxima sesión.

Don Roberto y doña Caridad se miran con hijos almibarados. ¡Ay, mi negra! se preocupa él por lo del sobre. Ella lo recoge de detrás de la caja del inodoro. Está abultado, no cabe en su bolso, lo disimula entre el cinturón del vestido. Aquí nadie come de lo que pica el pollo. Todos estamos atentos al sobre, a Juan que vive al mismo tiempo en La Habana y en Madrid. Doble personalidad le llaman, pero en realidad es un caso de personalidad múltiple.  Me preocupa la del mono.

Un nuevo paciente en la terapia.  Luis, hijo y nieto de Camborio, no, de Carmona. Suelto, ha dejado atrás la luz y la oscuridad y se vuela hasta la luna; seguidme a lo salvaje, nos invita. Echa una mirada a su alrededor y recapacita: Seguid vosotros. Espero que regrese, tiene potencial para estar en este psiquiátrico. Bienvenido.

Rocío y la señora de Jiménez. Una lección de historia, talento, de humildad, resiliencia y sobre todo de amor a su adorado Juan Ramón. Ay, Zenobia tú también sabías de confinamientos.
 Ay, Rocío si no fuera porque vives dentro un libro, diría que estás muy cuerda.

A José Antonio sí que lo hemos perdido. Después de la enfermedad dice que vive en un frasco de aspirina, que el sueño se le esconde entre las neuronas y que cuando se siente observado, se convierte en un cojín del sofá. Ay, Matilde, cuídate que anda diciendo que eres bolivariana, no vaya a ser que se torne revolucionario y te coma con confite de cebollas.

Menudo susto nos ha dado Isabel. Se declara con melánkole, bilis negra, esa que te carcome por dentro y funde todo en gris pizarra. Un bazo como el mío necesita un deshollinador. Nos indica. Por fortuna parece que lo ha encontrado. Se dice melancólica, pero por primera vez la veo reír y reír. ¡Le sienta tan bien sonreír!  Me imagino que el deshollinador también.

Alberto en crisis de autoestima. Se declara crapuloso y otra infamia por el estilo que nos ha aportado Omega. Pregunta por la palabra ouija.  Omega explica que no debemos temerle, que es sólo un instrumento para despertar las enfermedades mentales que llevamos dentro o para llamar a los muertos ¡Justo lo que necesitamos! 

Por fortuna Javier corta el debate arguyendo falta de tiempo. Nos recuerda que contamos con tan solo una cuarentena, a la vez.  Es curioso como unas (cuarentenas) se nos hacen largas y otras tan cortas.  Yo espero que Alberto tenga una ouija, invoque a los muertos y nos traiga un relato la próxima vez.

Después de la tormenta, la calma. Juan Manuel lee un poema de amor, suave, de amor reposado, del que se antoja al llegar la tarde. Gracias por el respiro.

Iñaki se quedó mudo. Sí, aunque usted no lo crea, doctor, no lo pudimos escuchar. Unas señas de sordomudo indicando su posterior regreso fue todo lo que obtuvimos. No sé si fue por temor a los botes de aspirina, a los muertos, debido a la melánkole o a la mujer del sobre. O quizás fue a buscar el artículo que leyó Carmen sobre los multiorgasmos y cómo bailar tango, pero no regresó.
Es muy inquieto.

Celia no se quedó muda, pero no la escuchamos. Si supiera cómo nos gustan sus poemas de esqueleto minimalista y vísceras intensas. 

 El  hombre avanza por un pasillo largo, oscuro y tenebroso.  Ana se detiene, oye voces por detrás, ¿esquizofrénica, paranoica?, ¿los muertos de la ouiija?, ¿respondió la egipcia? No, es el micrófono de Jose. Menos mal. A estas alturas de la sesión se puede esperar cualquier cosa. Continúa el relato, el pasillo termina en un espacio abandonado, con sucios estantes de madera y  cachivaches con telarañas. Rasca en la pared. ¿En verdad cree  Ana que por ahí pueda escapar? Pues sí. Al otro lado hay botellas de whisky, ginebra y más. El pasillo de la felicidad lo ha llamado.

Salud, mis queridos Rascamanes. 

Se levanta la sesión a las 20:30, doctor, pero algunos se quedan brindando por Instagram.


Carmen Padín
24 de abril de 2020












Fragmento de la Tertulia Zoom de hoy
(momento de la intervención de Juan Manuel Criado):

jueves, 23 de abril de 2020

26ª Jornada/XIII año: Miércoles, 15 de abril de 2020

Aplausos

PSIQUIÁTRICO RASCAMÁN

Te abrasa la verdad de saber que lo incierto es la norma del mundo.

Ya no llegan a las citas. Ahora han puesto a los pacientes en reclusión. El doctor también, me han comunicado.

Cada uno en su celda enfrenta sus propios fantasmas y fantasías, karmas y dharmas, sueños y pesadillas.

Por lo pronto, sólo algunas reuniones, ya sabes, ésas donde todos se sientan en círculo y dicen: soy rascamán y soy adicto a las letras; ésas donde cada uno expone sus razones, justificaciones o lo que le viene en gana.

Empezó Javier, mejor conocido como el boss. Descubre su lado tierno al dar la bienvenida a la pequeña Alicia nacida tras el espejo y ajena al mágico entorno que la rodea, una luna rosa y un conejo de Pascua que no tiene prisa, el tiempo se ha detenido.

Juan C se enfrenta a una nueva relación. Aun cuando ha convivido con ella, apenas empieza a verla con otros ojos. Se le apetece a pesar de su frío muslo de barro negro. La egipcia parece ser ardiente, pero nunca se sabe, tanto tiempo juntos y en la misma celda...

Juan Antonio, en su ansia de salir del encierro, vuela con sueños de la infancia en barcas de colores, rojas, verdes y amarillas...

Rocío se rebela. A ella nadie le dice qué hacer y ni cómo moverse. Lo expone de manera genial, in crescendoTuvieron que atarla, pues acabó dando guantazos. Es maravillosa.

Isabel nos hace respirar con alivio. Está sana y salva. Poco nos dura el respiro, suelta, con esa voz suave y seriedad imperturbable, una bomba que nos corta el aliento; canción del fin del mundo, paraje árido donde un viento ermitaño levanta nubecillas de polvo.

Juan B recoge las sonrisas del suelo. Los del círculo se reacomodan en sus sillas. It´s show time! Toda la pandilla de la Bimbambú vuelve a la escena. Noche de pases toreros en el cabaret. Monomanía habanera que se agradece. ¿Habrá un personaje de la Sierra Maestra en el sobre?

La llamada de Aureliano nos pone en alerta, nos dice que nos quiere, que vendrá si la tecnología se lo permite, que busquemos un símbolo rascamán para identificarnos, como secta medieval o primeros cristianos o pandilla de barrio o a saber qué.

José Antonio feliz por haber resucitado, de tener una nieta de quince años a quien le dedica un amoroso y alegre poema. Asesor tecnológico. Se ve muy cuerdo, pero las apariencias engañan. Dice que en el tercer piso suceden milagros.

Omega, su adicción a las letras quedó manifiesta. Escribe y lee mientras oye a sus compañeros, pero no la lanza las propias al ruedo. Receta pelis acerca de escritores, se detiene en el de Vidas al límite sobre Rimbaud, ¿Obsesión maldita? quizás.

Celia es dueña de un astrolabio y el sólo mencionarlo despierta la fantasía de todos, como rumor de lavanderas. Al fin, ¿qué no son todos los poetas alquimistas y viajeros?

Jose María al bat. No vemos algo porque está ahí. Está ahí porque nosotros lo vemos. Tenemos el poder de decidir qué y cómo pensar en cada momento. Este niño me ha puesto a pensar en demasiadas cosas. ¡Ah! si tan solo el doctor Freud estuviera aquí.

Por lo visto el encierro nos lleva a la infancia cuando la casa se convertía en castillo, cárcel y refugio, nuestra habitación, en mil lugares diferentes. Carmen se ha dedicado a contarnos bromas telefónicas, como aquellas que nos hacían cómplices de pequeños.

El círculo voltea a ver a Alberto, espera uno de sus estupendos relatos, de esos que tienen que ver con su malsana relación con la parca. Pero no, guarda silencio y amenaza con escribir poemas. Los prosaicos nos sentimos traicionados. Si prosaicos no es la palabra correcta y me arriesgo a la ira de Herranz, a arder en otro mundo, pero estamos en el psiquiátrico ¿o no? Los poetas se anotan un punto. Todos se deprimen. Hoy no hay prosa albertina.

Ana Gonz, líder de las causas justas. Gallega por nacimiento y rascamana por designio propio, toma la bandera, se envuelve en ella y declara: los rascamanes somos la releche. Pues siiií. Ni quien se atreva a contradecirla.

De cuarentena en cuarentena se nos acaba el tiempo. Aplausos en las ventanas del psiquiátrico. El doctor los permite. Sin exagerar, indica, no sea que uno se le antoje saltar.

Cinta feliz en su nuevo espacio ha sido prolífica, varios poemas y cuentos ya ha escrito en el encierro, pero prefiere compartir uno de Pessoa.

Joselyn escribe en el jardín de Proust. Ése que se negaba a pisar por volverse adicto al confinamiento. Nos lleva de la mano por laberintos de sentimientos encontrados, nos perdemos embaucados por el aroma de sus letras.

David, como estrella fugaz, aparece y desaparece.

El círculo zoom se apaga. Uno a uno vuelven a sus celdas.

Aún resuena en la pantalla:
Los dioses se deshacen 
como arena en los dedos, como inmutable nube.

No pude evitarlo! Los quiero mucho. 


Carmen Padín
16 de abril de 2020 











Fragmento de la Tertulia Zoom de hoy
(momento de la intervención de Rocío Díaz):

miércoles, 22 de abril de 2020

25ª Jornada/XIII año: Miércoles, 8 de abril de 2020

El Conde de Montecristo

Como encerrados en el Castillo de If estamos conectados por cámaras subterráneas cual Edmond Dantes con el Abate Faria, podemos hablarnos y compartir nuestra savia. 
En este periplo empiezan nuestros versos que arranca con la voz inconfundible de Javier, su poesía “Cicatriz" es sobre la filosofía de la aceptación total de lo que nos envuelve y la evolución con las lecciones aprendidas.
Juan Calderón salta con un romance audaz, erotísimo,”El galán y la novata", sus imágenes son ladinas, sensuales y en un reír interminable al imaginárnoslos unidos para ir al Clínico.
Isa, su “Emocionario" es un ático sensitivo y Bestiario legible de un conjunto de bestias que pasan por los versos de esta poeta, por los íncubos que derrama su poesía. 
Esta servidora, Omega, lee “El rey de los elfos" (Erlkönig) de Johan Von Goethe con un final muy impresionante, como escenario la noche y al término, la muerte de un  hijo.
Alberto nos comenta su afición a las películas mientras anda en su celda.
Rocío, “De Almería a Nueva York”. Nos lo relata una viejecita entrañable de noventa años que su señora madre se fue a trabajar a New York, sus recuerdos de una niñez en ese país que la vio crecer, pero escuchaba los sonidos españoles de su madre, imágenes adorables de su mente y una deuda a saldar, muy emotivo.
Juan Raña nos presenta las aventuras de sus relatos, esta vez nos lleva de la mano con La Pepino y Jack, se titula “La de la pluma más larga". La Pepino baila su baile sensual, con cimbreos orgásmicos. Jack  ilumina con una linterna esa silueta, los contornos de La Pepino, Jack recuerda esa infancia, su madre, la desgracia de haberle dado un padre alcohólico y esa pobre infeliz con una cadena perpetua por defender lo de sus hijos, la imaginación de La Pepino llega a límites insospechados “Pepino Show", la música suena en su cabeza y discute con el mono Rasputin, gana por ser “la de la pluma más larga".
Juan Antonio, emocionado, ha escrito un poema después de todo un mes sin escribir nada, poema “Homenaje a los familiares de Covid19" “Coronavirus" ¿Qué te sucede, planeta?  Es contundente la pregunta en su poema, hay muerte, ausencia y soledad los tres pilares que son estandartes de este bicho infame.
Celia no nos ha traído nada, pero su presencia nos es suficiente para esta tertulia. 
Ana Gonz de nuevo nos brinda primaveras, esta vez de Antonio Machado, “La primavera besaba" sus versos manifiesto de poeta poco curtido en versos y rimas. Nostalgias de juventud, melancolías del espíritu. 
Por último, Cinta nos habla en su poema metafórico y metafísico con regusto filosófico “Mascarilla". Es multicolor, la esperanza, la desazón, la paciencia, infinita excelencia, personificaciones de emociones humanas.
Ya queda el fin de la hora y aquellos que no han leído se han marchado para dar satisfacción la próxima vez y seguimos siendo un grupo, una familia literaria. 
Como metáfora del Conde de Montecristo, será en un futuro salir, nadar con el viento, respirar, vivir, VIVIR ese es nuestro salvavidas, único objetivo y ser.

Omega Scribano
13 de abril de 2020









Fragmento de la Tertulia Zoom de hoy
(momento de la intervención de Juan Bautista Raña):

lunes, 20 de abril de 2020

24ª Jornada/XIII año: Miércoles, 1 de abril de 2020

Flores de Invernadero

Así éramos todos los seres humanos: Flores de Invernadero encerradas en el cristal puro de lo incierto, pero en esa tarde la Tertulia de Rascamán se reunía a través de una herramienta, un instrumento para seguir con nuestras palabras nuestros versos. Fuimos unos cuantos, la primera en leer fue Isa, a la cual no conocía, “Cruzar el vacío" su primer duelo, en este poema se delata un dolor lacerante de nuestra poeta sensible, pues se traslucía en su semblante. 
“Olea Europaea", nos habla del olivo, árbol hermoso donde los haya, las curvas de la carne, una estirpe que ha estado acompañado por este árbol y su poema es corto, conciso y concentrado como el líquido que se extrae de las olivas.
Javier, nos leía unos Haikus, en total 15, inspirándose en el amor, una boda como su centro, Haikús de la Felicidad, sí, Javier nos traía Heraldos de amor.
Cinta nos lee como estreno su primer soneto un influjo literario y su relato entrañable a la par que tierno se lo dedicaba a Alberto con una hermosa Hortensia como protagonista.

Juan Antonio durante un buen rato se nos hacía de rogar, viene a nuestra llamada en sus versos. En “Niños aprendices" están los destellos sonoros de unas manos infantiles, niños buscando tanta inocencia y aprendiendo a reír en sus primeras lecciones de la vida. 

A continuación me tocó leer a mí, presente el experimento infantil de “Familia musical" con guitarra, ukelele y violín una reunión con música y ternura.
Alberto no trajo nada pero nos aconsejó unas cuantas películas para ver en estos días de encierro  “La trinchera infinita", “Intemperie", todas ellas a través de Netflix. ¡Serían entretenidas de ver! 

José Antonio tenía preparado su acostumbrada “Matilde", el título ”Póntelo, pónselo" para ir contra los virus de toda especie. Con mucho humor y salero nos leía su historia,  y sobre todo aquél que en esos momentos nos acecha, pero todos sabemos que en este siglo XXI podremos con él. Nos dio una nota cómica, como sus versos hilarantes. 

Juan Calderón siguió con el humor y nos cantó al más puro cante flamenco, coplilla risueña, sobre las picardías del mundo. Ya advirtió él que si su voz no era de gran calibre que hiciéramos reclamaciones al Maestro Armero,  jajajajaja.
Rocío, nuestra Rocío, no trajo nada y extrañé escuchar sus lecturas y su voz ante sus letras creadoras. Celia leyó un relato conspiranoico, influencia de “La mente maravillosa" en la cual nos expone los fantasmas de su protagonista para descubrirnos una esquizofrenia con la cual tiene que luchar. 

Juan Raña nos trae sus Marqueses, Nicanor y la Bimbambum. Doña Caridad y Don Roberto son en esta ocasión los protagonistas Revolucionarios, con la ternura de la pareja que se sabe ya todas las debilidades de cada uno. Tirarse por un balcón aunque éste sea muy bajito, por amor se hace desde las mayores atrocidades hasta superarse a uno mismo.
Ana Gonz nos viene con un poema “Primavera en tus manos". Es primavera y ella nos la trae en verso, regocijándose en un mar de luna llena, la primavera para Ana tiene la  dulzura y la pasión de las flores que nacen de nuevo.
Leídos los versos, dichas casi todas las palabras, quedaba el silencio infesto que las Flores de Invernadero tenían que soportar para no impregnarse de aquello que más temían: dejar de crear ante los ojos de la mano mas mortífera, la enfermedad y la muerte.

Lejos y cerca, pero la lucha y el valor es el aroma, el verdadero perfume de las Flores de nuestro Invernadero.

Omega Scribano
13 de abril de 2020











Fragmento de la Tertulia Zoom de hoy (intervención de Juan Calderón):

martes, 10 de marzo de 2020

23ª Jornada/XIII año: Miércoles, 4 de marzo de 2020

Coronavirus

Hace algunas horas que no le he picado a nadie, esto no puede ser, estoy perdiendo facultades. Así es que, desde el metro, sigo a uno que entra en el Miski y, bingo, se pide un café y se lo baja al salón donde ya hay otro con su tacita en la mano. Y van llegando los demás: qué suerte, aquí sí me multiplico como mandó el Otro. ¡Creced y multiplicaos! Porque resulta que son todos y todas poetas y narradores.

Bueno, se saludan y el que parece ser el Boss, ocupa el asiento de la cabecera. Y comienza una charleta generalizada de la cual yo no entiendo gran cosa. Parece que el próximo lunes, día 9 participan todos en una lectura y exposición en Guadalajara que previamente han colgado en la Biblioteca de la ciudad. Pues habrá que ir allí también a ver si me como alguna rosca. Y luego anuncian cantidá de actos, presentaciones de libros, lecturas. Menudo rollo, trataré de asistir a todos los que pueda y ponerme las botas.

Buerno, el Boss llama por fin un poco al orden y uno que se llama Juan Antonio lee un relato muy ingenioso sobre un mono. Yo creí que era un cuento de animalitos, circo, etc., pero resulta que es el robo de un Stradivaius, un golpe perfecto.

Aparece León y recibe un aplauso general. Parece que ha tenido un problema de salud, ha estado hospitalizado. ¡Ah, si yo lo hubiera sabido a tiempo! Se me ha escapado una víctima fácil.

Después, un viejecito al que dicen el Aure lee dos poemas acerca de las pobres víctimas del feminismo: los maridos de las mantis religiosas, que ya sabéis lo que hacen, las muy.

Y se debate los términos  anexo/anejo. Qué lío. Creo entender que son equivalentes, ¿o no? Y Alma explica que el miedo del hombre crea el tabú.

Un Alma, (claro, acompañada de su cuerpo, de simpatía, su lucidez, su gracia) lee dos poemas: uno reivindicativo sobre la menstruación y otro sobre Ciudades Juárez, “En la frontera del infierno/me entregas los  huesos de mi hija"  muy conmovedor, 

Se va Carlos Tejado, ser padre y escritor es muy difícil, este siempre anda corriendo de esta tertulia al cole de sus hijos.

El llamado José Antonio comenta la actitud de la Iglesia en el siglo XIII hacia la mujer menstruante. Y Alma analiza la diferencia entre la sangre derramada por la mujer y por el hombre. El hombre, cuando derrama sangre, siempre es con violencia; la sangre derramada por la mujer es sangre de vida.

Juan Bautista Raña  lee un capítulo de su novela. Realmente, cuando comienza a leer, leo en todos los rostros interés. Todos reciben el relato con verdadera fruición. Es que tiene una gracia...

Llega una doctora, una de mis enemigas, Isabel.

A continuación llega Luis.

El llamado Boss, Javier, dice que está en dique seco y lee un poema de Ezequías Blanco, que dirigió “Cuadernos del Matemático”. Creo que Javier, el Aure y alguno más publicaron en esa revista.

Y al fin lee Rocío, uno de los pilares de esta tertulia, un relato que es una carta de amor de Sara Mago, no sé si he entendido bien. Qué cosa más rara, una carta de Sara a una Pilar..¿Serán de la Isla de Lesbos? . Pues no, parece que es Lanzarote, ay, no sé. En todo caso, prosa de gran altura poética.

Y lee José Antonio un poema cargado de emoción, que rememora el incendio de 1906 en el que murieron todas las mujeres en Nueva York. Y otro tierno, entrañable y con gracia: “Hay un gnomo…”.

Y ahora es el turno (según creo entender, leen por riguroso orden de llegada, aunque a veces se cuele el Aure con el alibi del dragón) le toca a  Chelo, quien lee un micro relato de final feliz, muy estimulante y chispeante.

Luego León obsequia con un poema de corte clásico, brillante y logrado, sobre Marco Polo (“Marco Polo regresa a Venecia”).

Y ahora lee Anagonz,  “Ya no son ellas la camelia de un jarrón”, creo entender, perdonadme si yerro, poema feminista, encantador, sin ira ni rencor. Y dos preciosísimos poemas en doble versión, gallega y castellana, preciosísimos, “Ainda” y “Escuma”.

Y lee la Dra. Isabel dos poemas: “Los sicarios tubulares”, y “La sala de espera”, dramáticos, terribles, pero de muy buena factura. Qué bien escribe, tiene que publicar más, me parece muy bueno lo que hace, tengo que reconocerlo, aunque, claro, estamos en bandos enemigos.

Y, por último, lee Luis un relato un tanto cruel sobre el oso negro. El Boss le hace una observación: que el registro del narrador y el de los protagonistas suenan un poco iguales, que debería emplear un lenguaje un poco más coloquial en los diálogos…Entonces el relato quedaría muy bien, con esa atmósfera salvaje, terrorífica, extraña.

Y ahora empiezan todos a rebullirse, a levantarse. Y me doy cuenta de que con tanta belleza palabrera me han encandilado y no le he picado a nadie. Qué gilipollas, me digo a mí mismo, entonces ¿para qué has venido aquí?

Ay, me da lástima picarles a todos, con lo bien que escriben, lo majos que son, los años que todavía le quedan por vivir. Y se me ocurre una idea brillante, si le pico al Aure, que va a hacer 84, creo que ya pierde poco. Así es que voy a por él.  No sé si ya estará bueno, pero no se libra.  

Aureliano Cañadas
6 de marzo de 2020

miércoles, 4 de marzo de 2020

22ª Jornada/XIII año: Miércoles, 26 de febrero de 2020

A la mar, a la mar, marineros

Tras derrotar a la delincuencia organizada, la tripulación vitoreó a la poetisa Eugenia, que mostró  gran habilidad en el manejo de la espada, consiguiendo expulsar a varios delincuentes de cuello blanco que intentaron abordar nuestro navío. Eugenia, mostrándonos su  cariño y agradecimiento argentinos por tantas aventuras compartidas, se despidió de nosotros, dejando la huella de su acento porteño y de su amplia sonrisa que atraviesa los océanos.

Gracias, Eugenia, hasta tu vuelta a bordo.

A continuación una nueva marinera, Isabel Pérez, nos leyó el poema:
  
                              Emigrante

“Mientras esperamos en el anden
con los dedos haciendo tenaza pálida.
(…)
Este algodón reseco, este yo vacío.
(…)
Hasta las simientes insignificantes
necesitan tierra sin intermediarios.
(…)
A nadie le gustan las cosas
fuera de su sitio.”


Muy bien.

De repente, un inesperado golpe de mar hizo zozobrar el barco entre enfurecidas olas que se estrellaban contra el casco del navío produciendo un estruendo que hizo crujir los oxidados clavos de nuestro maltrecho galeón , haciendo rodar a la marinería entre barriles y demás enseres propios de la piratería. Mas, afortunadamente, el soplo de Poseidón duró unos minutos y tras recuperar el mar la calma, Isabel Morión nos habló emocionada de un poeta perteneciente a la Teología de La Liberación, Pedro Casaldáliga, leyéndonos un hermoso poema del que entresaco algunos versos :



                                A la muerte

Yo la cogí en las sombras muchas veces
(…)
Se que vendrá…
(…)
Vendrá. Saldrá de mí, la llevo dentro.
Siempre tan cercana, y tan íntima.”


Muy bien.

A continuación, Isabel nos leyó un poema en recuerdo del poeta persa Omar Khayyam:

“(…)
No es posible encender
la mecha consumida.
Amar la vida siempre,
olvidar los rencores,
gozar con los amigos
(…)
Vivamos los momentos
con lúcida alegría.”


Muy bien Isabel, todo un canto a la vida, a su generosidad y belleza. Estupendo.

Murmullo de la tropa,  amortiguado por un campanillazo de Javier,  señalando el desorden que el vendaval había dejado en cubierta. Con voz ronca ordena:
-Recoged los barriles, la pólvora, los cachivaches, enseres y demás objetos, que las huestes de Neptuno han esparcido por cubierta. ¡Vamos!., pandilla de haraganes.
Entre gruñidos, la piratería inició el baile de recogida, soltando tacos por doquier contra los dioses del mar y  sus amigos del Olimpo. Ni Zeus se salvó de los improperios lanzado por Aureliano, clamando contra los elementos desbocados, que hicieron huir despavorido a su querido gatito que entre maullidos y fu, se había alojado dentro de un barril que ante los requerimientos de su dueño salió ronroneando y tras acoplarse en un  cómodo cojín escuchó atentamente a su dueño recitar el poema
 de su  magnífico  libro Circus de próxima aparición:

                                    La amazona

“ Quién si no se podría leer
en la tristeza de tus ojos.
(…)
Algún día,(…)
los dos escapamos, los dos solos
en busca de las verdes,
las lejanas praderas del amor.”

En estas y en otras, Juan Calderón, tras desembarazarse de una  enorme caldera, no sin ímprobos esfuerzos, nos obsequió, como para relajarnos, con dos poemas humorísticos-eróticos:

                        Carretilla de  Jardín
Poema en el que se describe con precisión el amor en una carretilla:

(…)
 El ritmo se acelera
entra y sale el deseo
hasta que la naranja de la luna,
gota a gota les vierte
el zumo del placer sobre los rostros.
(…)
La mujer rubeniana pide más,
pero el pobre tirillas
cae  al suelo, partido
por un lumbago atroz galopante”.

En el poema de la Mujer Fruta, nuestro poeta nos describe el encuentro amoroso de  una bella mujer y un vejestorio que tras la faena, y ya muy lejos del escenario, se da cuenta de que se quedó sin dentadura, mientras la dama juguetea sexualmente con ella:

“mordiéndose a sí misma con deleite
se encabritó el deseo entre sus piernas
y empezó el meneíto nuevamente”

Mientras tanto, Juan Bautista, ajeno a las justas poéticas, forcejeaba con un cubo de plástico que el vendaval había insertado en su gloriosa cabeza, situación de la que salió airoso gracias a mi oportuna intervención que, echando mano de las leyes de Newton, hice que el dichoso cubo no siguiera adherido a nuestro héroe, cual cruel ventosa.

-¡Ya está!- le dije.

Un sonoro gruñido fue muestra de su agradecimiento porque esa es la forma de expresar sus sentimientos de este héroe de pacotilla que, como si aquí no hubiera pasado nada, tras recoger su bastón, nos narró el siguiente episodio de su interminable novela en el que nos cuenta las aventuras de Fidelito, en la que describe un genial regateo con la propina  protagonizado por Fidelito y la tacaña revolucionaria Doña Caridad, y otras aventuras referidas a la revolución castrista.

A  Continuación, Carmen nos leyó el micro relato  De noche, en el que  nos da cuenta de un asesinato mediante arma blanca; pero según los críticos le falta el cierre con algo sorprendente.
Tarea pues, Carmencita.

Mientras tanto, José  Antonio Carmona forcejeaba entre sus ropas, tratando de pescar las sardinas, que las embravecidas olas introdujeron en sus interioridades; cosa que tan singular caballero tras desigual combate consiguió. ¡Jamás en los hechos de caballería se vio tal arrojo y tenaz esfuerzo! ¡Jamás, vive Dios! Asombrados se quedarían Don Quijote y Sancho ante semejante hazaña. ¡Y con qué soltura arrojó los pequeños diablillos a los Océanos!  Digno de ser inmortalizado por Velázquez; mas desgraciadamente entre los rudos marineros, como mucho, revoloteaba patizambo un pintor de brocha gorda.
Arrojados los hijos de Neptuno, José Antonio nos leyó el poema de amor Ladrona sin sentido del silencio:

“ Admiro la palabra que acaricia
(…)
Me gustan aquellas que se dicen
y no estorban al silencio.
De las otras, que son puñales
(…)
no las quiero
son cicuta del cariño.
(…)”

Y luego un poema de desamor muy gracioso en el que describe la soledad y el encuentro con una dama:

“Llegué al pretil de un puente.
Miré al río.
Me asomé loco al vacío
Ufff (…)
Y en ese momento pasó
una turista alemana
(…)
Hablo idiomas
me operé de carcinoma
que fue mi primer amor.”

Javier, tras ordenar que terminasen de recoger determinados enseres, nos leyó unos poemas muy buenos del poeta Jesús Aparicio. Basta con recordar el verso:

“ el lenguaje construye tu casa”.

Para embriagarse.

Por cubierta deambulaba Alberto que al parecer sufría los efectos de las olas con un cierto retraso y  en un tris estuvo de lanzarse al mar. Milagrosa fue la intervención de Javier que con su garfio le recondujo hasta hacerle sentarse en un barril mientras el infeliz balbuceaba monosílabos referidos a una tragicomedia que está escribiendo en la bodega del barco entre lingotazo y lingotazo. Una pena. Dejémosle descansar y prosigamos con las andanzas de la marinería, encarnadas en los magníficos microrrelatos de nuestra galleguiña Ana Gonz:
La misma historia, en el que se relata la encrucijada en que se encuentra  el protagonista todos los marzos: estrangular o no estrangular a su mujer, entremezclando su falta de decisión con impulsos suicidas.
Desde hace 15 años no se atreve a  matarla.

En el microrrelato Muñeca, nos relata de forma magistral el cariño de Ana por las muñecas de trapo y su relación con el estraperlo en aquellos tiempos de Maricastaña y de brazo en alto.
Estupendo Ana, que las  meigas te sigan protegiendo.

Por su parte, la nueva compañera de tertulia, Cristina, nos lee una entrañable carta de amor, un trágico Sueño de amor, en el que el protagonista abraza con pasión a la amada llenando el relato de fuerza y pasión, que se interrumpe con un despertar abrupto en el que el personaje se encuentra abrazado a su soledad y el recuerdo de la amada.
Conmovedor.

Por mi parte, medio patizambo por efecto de un calambre, forcejeaba con mi destartalada pierna, que apenas me dejaba poner atención a las cuartillas en las que había escrito el poema Canción de gesta:

“En el cajón de la izquierda
un autómata anota con precisión
los 3300 números correspondientes.
Se seca el sudor
y otros 3300 números.
grabando en la sombra continua “

Otro calambrazo, compañeros me dejó turulato.
¡A la mar, a la mar marineros!

Juan Manuel Criado Manzano
3 de marzo de 2020