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domingo, 21 de noviembre de 2010

7ª Jornada/IV Año: Miércoles, 17 de noviembre de 2010

Jam Session rascamanera en Diablos Azules. 17 de noviembre de 2010

Esta tarde la Tertulia Rascamán iba a protagonizar su particular Jam Session en la sala Diablos Azules de Madrid, pero eso sería a las 20.00 horas. Antes se reunía como cada miércoles a las 18.00 horas en el café Ruiz para celebrar su habitual Tertulia.

Todo era un poco caótico. Los nervios previos a la lectura, la llegada al café de los compañeros y amigos que nos acompañarían llenaban las sillas del café.

Rocío, Juan Antonio, Enrique López Clavel, María Juristo, José Huete, Ana González, Mª Antonia, Javier, Celia, Vicente, Celeste, Carmenfron, Sagrario, León, Paloma...

Y como queriendo no perder el tiempo, Ismael nos soltó el tema de discusión que quería plantear en la mesa y que ya nos había anunciado unos días antes por correo electrónico. Pretendía esclarecer qué era todo eso de "conflicto", "trama", "argumento", "tema"...

Y ya lo creo que lo logró. Discutimos sobre ello y algo aclaramos. Ismael me ha enviado su resumen particular de lo hablado y aquí os lo incluyo:


¿Debe existir un CONFLICTO en un relato o en un cuento? ¿Es un elemento imprescindible?


La cuestión no es pacífica, pero en el debate mantenido en la última tertulia la balanza se inclinó claramente al sí, sí es necesario un buen conflicto. En el momento en el que no haya un Conflicto estaríamos ante una semblanza o una descripción pero no ante un Relato o Cuento.


El relatista Juan Carlos Márquez dijo en su día que la clave del relato es tener un buen conflicto, un buen gancho que atrapa al lector.



Pero, ¿Qué es el CONFLICTO en una obra literaria?


Aún más compleja que la pregunta anterior, podríamos atrevernos a decir que es un problema que surge para ser resuelto, una pregunta que espera respuesta o, en sentido más amplio, una tensión por resolver.


Este conflicto puede manifestarse de muchas maneras, puede ser definido o indefinido, expreso o implícito, espiritual o carnal, etc.


De lo que no cabe ninguna duda es que no hay que confundir el término conflicto con la complicación o la trama.


La COMPLICACIÓN es un elemento estructural: es la acción que desencadena la historia y que aparece en un momento concreto del relato o cuento; a diferencia del conflicto que no es un elemento estructural y que puede englobar de la primera a la última palabra de la obra.


La TRAMA es según la RAE, el conjunto de hilos que, cruzados y enlazados con los de la urdimbre, forman una tela. En otra acepción, la RAE define la TRAMA como la disposición interna, contextura, ligazón entre las partes de un asunto u otra cosa, y en especial el enredo de una obra dramática o novelesca.


Por último, en la tertulia se equiparó de forma metafórica al conflicto con EL COCODRILO que en un momento del relato o cuento debe de aparecer, como el momento en que encontramos el cadáver en la bañera. En todo relato aparece en un momento dado un COCODRILO. Bajo mi punto de vista el símil del cocodrilo está más próximo del término Complicación que al Conflicto.


Sigamos discutiendo.


Y casi, poco más. Paloma nos leyó un poema nuevo que quería leer en Diablos Azules para que le diéramos nuestra opinión y a las 19.30 pagamos nuestras consumiciones, recogimos los cuadernos y los libros y marchamos a la calle Apodaca número 6 de Madrid donde está el local en el que íbamos a hacer la lectura, Diablos Azules.

Confieso que después de la lectura de 14 de los componentes de la Tertulia me fuí feliz. Aún hay más compañeros de Tertulia, y espero que pronto nos ofrezcan sus relatos y poemas.

Así, pasaron por el escenario de la sala y por este orden, los siguientes autores:


- Javier Díaz Gil (poeta)

- María Juristo (poeta)

- Celeste Lamas (poeta)

- Juan Antonio Arroyo (narrador)

- Aureliano Cañadas (poeta)

- José León Cano (poeta)

- Carlos Fajardo (poeta)

- Ana González (narradora)

- Mª Antonia Copado (poeta)

- Celia Cañadas (poeta)

- Sagrario del Peral (poeta)

- Carmen Frontera (narradora)

- Paloma (poeta)

- Rocío Díaz Gómez (narradora)

Esta Jam Session rascamanera fue todo un éxito.


Ismael Constantinopla
21 de noviembre de 2010



Javier Díaz Gil
21 de noviembre de 2010

lunes, 8 de noviembre de 2010

6ª Jornada/IV Año: Miércoles, 11 de noviembre de 2010

De leones, gatos, palomas y del pasado.


Hay miércoles donde todas las ausencias se encaminan a un lugar común, conocido y diferente. Hoy despeinados porque la manada no esta, no somos los habituales. Ni siquiera yo lo soy, porque me paseo en el calendario a tropezones y con la discontinuidad del corazón de un infartado, como los dolores de las parturientas, ahora viene la contracción, todo el dolor, ahora reposa.

En las sillas de madera centenaria del Café Ruiz, están nuevos o recientes personajes en esta trayectoria de tertulia itinerante. Hay un león, copados, celestes... en otra orilla un río rojo que se funde en los espejos.

La tarde confundida y viajera, nosotros sin saberlo recibiriamos la visita de un pasado y sus voces. Un pasado que se acercaba a última hora de la tarde, unas mujeres que traían versos de memoria, la timidez de una zarzuela de pescado ante un gato relamido y la simpatía de los niños traviesos.

Las palomas versifican con los picos en alto y la voracidad de ratas hambrientas, porque las palabras son muchas y necesitan ser escuchadas.

Estamos aquí nosotros y nuestros naufragios, las mujeres del ayer, sólo las reconozco yo, porque los ausentes no pueden verlas y los presentes no son añejos en estos tiempos de tertulias, cuando en Villaverde, nos reuniamos en Ágata, durante años, hace ya tanto tiempo. Mi hija era un bebé, yo mil veces más joven, hoy reencarnada se produce el milagro del encuentro, ellas tratan con Merlin en las ondas y nos invitan a compartir la magia.

Prometen volver, los tiempos se funden y en Madrid sigue cayendo hojas.

Sagrario del Peral
21 de diciembre de 2010

domingo, 7 de noviembre de 2010

5ª Jornada/IV Año: Miércoles, 3 de noviembre de 2010

una meriendita con bizcocho y todo...

Ay Mari, que por fin el otro día me decidí y me fui a una de esas tertulias que hay por Madrid. Hija qué apuro que pasé, porque llego y no había nadie. Y claro yo había leído que era desde las seis, pero allí a las seis ni el apuntador. Y las seis y cinco y a las seis y diez... Y chica ni el gato. Yo le preguntaba a la camarera, y ella que sí, que sí, me juraba y perjuraba la muchacha que sí que venían. Pero yo ya con un apuro, pensando ¡ay madre! a ver si esto va a ser esto uno de esos programas de la cámara escondida y me veo pasado mañana en la tele con una cara de panoli que ni te cuento... Que fíjate tú hasta lo que pensaba. Pero al final allí que fueron llegando. Más raros Mari, más raros que un perro verde... Espera que te cuento.

La primera que llegó una tal Rocío, que lo primero que hizo fue pedirse una meriendita con bizcocho y todo, que no veas cómo se cuidan estos tertulianos. Y la camarera, la camarera tenías que haberla visto las fiestas que la hizo cuando dijo que esta vez sí, que esta vez sí que quería bizcocho. Y claro yo me pregunté pero la tertulia era de libros o de comidas... Porque claro una alegría con el bollo en cuestión que yo no me explicaba. Total que la camarera al final trajo la meriendita con una sonrisa de oreja a oreja y una cara de ser amigas de toda la vida... Y yo miraba a esta chica, a Rocío, y miraba el bizcocho, y no te creas que no me daban ganas de pedirme yo otro, pero pensé que menudo plan hubiera sido ponerme yo a comer y que luego me dijeran que leyera y fíjate tú con la boca llena... Imagínate, allí saliéndome disparados los versos entre migas... El apuro tan grande, pero tan grande, que iba a pasar. Que ya es bastante ser la nueva, que quieras que no se fijarán en ti, porque cómo los demás ya se conocen del derecho y del revés, pues a ver a quién van a mirar, a la nueva... Como si lo estuviera viendo. Total que no me decidí y me contenté con esperar sin nada en el cuerpo a que llegaran los demás.

Y llegó una señora muy amable, que se llamaba María y que saludó a esta primera y ahí las tienes, tan contentas las dos, que se pusieron a charlar tan ricamente. No desde luego, tertuliar, tertuliar, tertulian... pensaba yo para mis adentros, pero sin decir ni mu claro, Dios me libre... Y luego casi a continuación llegó un chico, bien de raro, muy acelerado que creo que se llamaba Vicente que confesó allí mismo que lo suyo hubiera sido estudiar psiquiatría. Y María le decía: Pues estás a tiempo... Y él, no, no... Y en esto que llegó un tal Javier, que vino diciendo que ya había avisado de que tenía un curso... Creo que este es el coordinador. Creo. Y dejaron de hablar de eso.

En fin... y que poco a poco ya íbamos siendo unos poquitos. Pero no te creas Mari que de lo de leer y escribir nada, que de eso chica no hablaban, que vaya si les costó arrancar... Hasta que ya por fin María les recitó un poema de memoria. ¡De memoria! Mari que lo recitó. Madre mía los sudores que me entraron de verla, que yo pensaba ¡anda que como me dijeran a mí que lo tengo que recitar de memoria! Apañada iba... Y menudo espectáculo. Me muero. Mari que yo no me los sé, que yo los leo, pero sabérmelos así de memorieta, un verso detrás de otro... Chica como que no, que me pongo atacadita, y empiezo a tartamudear y se me enredan las palabras con la lengua, y la lengua con las palabras, y vamos que el espectáculo que puedo dar... ni te cuento. Y qué además que no hay necesidad, digo yo. ¿No te parece Mari? Y en estas estaba yo sufriendo por dentro de pensar que si me tocara a mí me iba a morir a chorros, me moriría seguro, pero ellos no te creas, tan panchos, a lo suyo, ahí hilvanando un tema con otro y este con otro, pero vamos que conversación no les faltaba... Que el tal Javier ahí diciéndole que qué paradójico el poema María, esa forma de ver la muerte en lo bello... ¡Unas cosas que le decía! Cuando de pronto el tal Vicente se poner a hablar con Rocío sobre si es lo mismo: Reanudar que Reiniciar... Échale... Y un discurso con eso... Que si a menudo se dice mal, porque es una palabra derivada desde un punto de vista morfológico, que puede ser un prefijo más un verbo o un prefijo más un sustantivo... Y la biblia en verso Mari, la biblia en verso. Que yo ya no sabía a quién atender. Si a lo que decían del poema o a lo que decían de esas palabras y el partido de fútbol que se reanudaba y no se reiniciaba... Que desde luego la que se iba a reiniciar era yo, porque entre unas cosas y otras yo me estaba poniendo ya malita, pero malita de acostarme, que a lo mejor lo de buscar una tertulia no había sido tan buena idea y hubiera estado más contenta en casa haciendo cualquier cosa pero sin necesidad de que nadie me pusiera en evidencia o la cabeza como un bombo ¿no crees Mari? Sí hija, sí, mientras yo ahí venga a pensar y a pensar pero no te creas, que ellos, ni enterarse...

Cuando yo no se por qué Mari comenzaron a hablar de un libro “Inés y la alegría” y de esta autora, Almudena Grandes. Y que si Almudena sí, que si Almudena no. Que lo único que me gusta es su ideología, pues a mí me está gustando mucho, que normalmente ahora todos los libros hablan de la guerra civil, que si ya es un tema recurrente... Chica que dale que te pego con la guerra civil y con Hitler y con Franco y los sociópatas... Y otra vez que yo ya no sabía si la tertulia era de comidas o era de política o de qué narices era... Porque Mari a mí es que me tenían descolocaíta... descolocaíta perdida. Y hasta que por fin este chico, Vicente, hija sí los nombres no veas si me los aprendí bien, es que tampoco eran tantos... Bueno pues este chico habló de un libro que parece ser que es muy importante. Aquí lo tengo yo muy bien apuntaíto. Que por fin pude sacar el bolígrafo y escribir algo Mari, que veía que me venía a casa malita de acostarme pero sin estrenar el cuaderno, después de la carrera que me había dado a comprármelo...

El arpa de hierba” de Truman Capote. Bueno ya si te digo la verdad, no sé ni si lo apunté bien, porque este chico como habla tan deprisa, y dice tantas cosas, pues ya no sé... Creo que era a cuento del sonido del viento sobre la hierba. Creo que sí, a mí chica eso me sonó tan bonito, tan requetebonito, que aquí también que me lo apunté. Y luego habló de otro libro también de ese Truman, que debió ser una buena pieza por lo que decían, que dejó sin terminar: “Plegarias nosequé” porque chica ahora resulta que lo apunté tan deprisa que ni me entiendo la letra. Algo de derrotada o derramadas o derronosequé... Bueno ya me enteraré y te lo digo. Porque a todo esto, el chico seguía diciendo unas cosas... hija que qué difícil era seguirle... Porque mira, mira también lo que me apunté: “Se derraman más lágrimas por los deseos cumplidos que por los no cumplidos”. Que éste me lo he apuntado muy bien apuntaíto porque al primer reproche que me haga mi Juan por algo, ahí que me planto yo delante de él y se lo zasco: “Se derraman más lágrimas por los deseos cumplidos Juan, que por los no cumplidos” así mismo que se lo voy a decir, c por b, y ya verás, ya verás, como al menos le tengo calladito toda la tarde... Que me lo estoy imaginando Mari, me lo estoy imaginando: Ahí me tienes a mí diciéndoselo y a él mirándome con ojos de besugo frito, pegándosele la lengua al paladar, dándose media vuelta y otra vez al sillón a ver la tele y tan contentos los dos toda la tarde...

En esto que había llegado otra señora a la tertulia, una que se llamaba Carmen, CarmenFron decían, que no me preguntes de qué viene porque ni idea, aunque te digo que con este lío que hay ahora con los apellidos, chica, cualquier cosa... Vete tú a saber...

Cuando de pronto va el tal Javier y pregunta al aire: ¿Qué es mejor quedarse o irse? Madre mía... Mari... que otra vez yo no sabía de qué iba eso... Porque mientras decían libros y autores y libros pues yo con apuntar lo tenía solucionao... Pero así ya una pregunta tan directa y tan difícil... Pues hija que yo no sabía ni qué contestar... ¿Pero qué clase de tertulia es esta? Que hablan de esas cosas tan raras... Casi prefería que hubieran seguido hablando de la guerra civil, al menos me suena... Y ahí que llegó otra muchacha, la última que vino: Celia.

Pero entretenida la tertulia esa, entretenida, vaya si era Mari, que fue llegar esta muchacha y ponerse todos a hablar que si de las antigüedades, que si los dobladillos que mal los hacen en Zara, que si uno se agarra a los objetos por agarrarse a algo... Y claro hija yo tan pronto estaba en mi salsa con eso de Zara que ya iba yo a meter baza, cuando de pronto me estaban hablando de que si lo importante era la felicidad y que si algo te hace feliz pues adelante... Y claro ya una pues se quedaba cortada porque ya otra vez la tertulia subía a las lámparas y yo hija a esos niveles... pues como que me pierdo y me da vértigo y más siendo la nueva. Ya me comprendes ¿no? Lo que te quiero decir...

Después aquella del apellido extraño, CarmenFron, leyó un relato más extraño aún que su apellido: “Hospital de muñecas”. Hija, una grima que daba el relato... Pero una grima de ni te menees. Comenzaba así: “No sabía cómo había llegado allí...”. Hasta ahí bien, pero después de unas muñecas colgadas de los árboles que era... Vamos de purito terror.

De ahí saltaron al relato de Rocío, la otra chica, la que había llegado la primera y que hija se tiró toda la tertulia venga a apuntar y a apuntar, que a ver si me hago amiguita de ella y me pasa los apuntes porque hija yo es que estaba tan perdida que ya ves, dos cosas que me he traído en el cuaderno, dos y para de contar. Pero esta chica parecía que la habían dado cuerda y dale que te pego venga a apuntar y a apuntar... Pues bueno pues ella leyó después un relato con mucho diálogo y allí que nos tuvo otro ratito entretenidos.

Y luego leyó el chiquito ese que venía del curso, el tal Javier, y dijo que iba a leer un haiku. Esto te lo digo tan bien dicho porque claro lo apunté porque yo no sabía ni que era eso... Hija es que a mi me hablas de poema y lo entiendo pero si ya me entras en florituras pues que quieres que te diga, al pan, pan y al vino, vino... Y yo creía que un poema era un poema aquí y en Japón. ¿Tú también verdad Mari? Pues no. Resulta que en Japón hay una clase de poemas que se llaman Haiku. Fíjate bien en la palabrita. Que es para echarla de comer aparte... Haiku. Y comenzaba así: “Es luna muerta...”

¿Otro de muertos y de miedo? Pensé yo inmediatamente. Pero parece que no, que era de mentira, vamos una imagen de esas que dices una cosa pero que luego resulta que estás diciendo otra... Bueno cosas de la poesía, qué te voy a explicar...

Y al final pues resulta que ponen deberes... ¡Deberes Mari! Que hace que yo no hago deberes desde el cole, pues aquí, échale guindas al pavo, que los ponen... Lo que faltaba. Y era escribir algo para el siguiente miércoles con dos frases:

- No acuses al mar de tu segundo naufragio” Publio Sirio

- “Cancelar es una manera de finalizar. Posponer no es finalizar sino paralizar por un tiempo, en principio, indefinido”.

¿Te has enterao Mari? Pues yo tampoco... Así que hija qué bien que hice con estar todo el rato sentada en la mesa de al lado. Pero qué bien, qué bien que hice. Cuánto me alegré de no decir que yo es que había ido a la tertulia. Porque hija lo hubiera pasado muy mal, porque una cosa es pensar mientras hablaban: aquí yo hubiera estado así o asá, que realmente estarlo ¿No crees? Pues claro mujer. Así que yo me quedé sentadita en la mesa de al lado con la antena puesta pero como si la cosa no fuera conmigo... A la camarera claro le hice una seña de que por favor no dijera nada de que había preguntado por ellos... Que ya veía yo que iba a decir algo la muchacha entre que iba y venía... Pero oye que bien lista que era, que en cuánto le hice la seña ella chitón. Y allí que estuve escuchándolo todo pero sin necesidad de pasarlo mal. Y yo es que no sé ni si voy a volver... Que me lo ando pensando Mari. Porque eran todos muy raros, muy, muy raros, de verdad que te lo digo, y tan pronto te hablaban de comidas, como de política, como de las películas de Bette Davis, como de la felicidad. Échale. De la felicidad Mari. ¿Y quién sabe lo que es eso? ¿Quién? El que lo sepa que levante el dedo, como decíamos en el cole. Si lo supiéramos, digo yo, que qué falta nos haría ir a tertulias ni a ningún otro sitio... ¿No te parece Mari? ¿No te parece? Pues eso, eso mismo es lo que pienso yo. Y déjate de tertulias y de pamplinas. Que tú sí que te explicas bien, Mari, pero que muy requetebién.



Rocío Díaz Gómez
5 de noviembre de 2010


sábado, 6 de noviembre de 2010

4ª Jornada/IV Año: Miércoles, 27 de octubre de 2010


no las dejaban salir de casa porque llegaba la Santa Compaña...

La tarde del 27 de octubre, en los días previos al puente de los muertos, allí tuvo lugar un reencuentro entre este ser que soy yo Sagrario del Peral con la vieja tertulia. Sus habitantes en los meses de mi ausencia se han multiplicado. Hoy me hice presencia, al llegar caras nuevas.

-Hola soy María Juristo
- Mª Antonia Copado, y tú quién eres?
-Yo, Sagrario del Peral.

A Javi y Rocío les sobran las presentaciones porque nos conocemos por estos enredados vericuetos de las palabras hace ya como 13 años largos y abrazados.

La familia Cañadas desembarca en el Ruiz y todo se precipita en una nube de dispersión, desorden y alborozo y es que Aureliano se escucha a si mismo en una grabadora que le trae Celia para su satisfacción casi infantil, tan alegre como un niño ante una heladería.

Aureliano en dicha grabación se ha hecho pasar por un personaje y asombrado se escucha atento, este personaje que un día nos desvelará y esperamos que comparta con nosotros le ha asignado el nombre de Alfredo Álvarez Merchant.

Los pasillos del Café Ruiz hoy se quedan pequeños para nuestro querido Aure, abstraído, ensimismado con su juguete y 6 horas de grabación dan para mucho, pero mucho mucho.

María Juristo nos lee de su libro (Descifrando la Nada)
Antonia Copado, nos dice que tiene un poema lésbico erótico... casi jaleamos el resto por escucharla.

"Sentí tus dedos bajo las sábanas..." la cosa promete.

Estas imágenes me trasladan al furor erótico y sexual de la poesía de Lucía Fraga, maravillosa recreadora del más alto erotismo, en ella pulsa y se satisface.

Por otro lado León está hasta las narices de que lo califiquen de sonetista porque él es enemigo de etiquetas como toda persona inteligente, hace muchas y más cosas en la lírica.

Javier nos lee su "Imitación de la vida".

Después llegan sonajeros, campanillas y el ruido de la alegría de Ana González, Carmen Frontera y Vicente González.

" Pero la luz es sombra de la nada" Antonio Gamoneda.

Y para alumbrarnos que mejor que unas cervezas que ruedan esplendorosas y gallegas, Estrella Galicia, refresca la tarde.

Javier lleva todo el azul junto a Rocío.

Las compañeras de la banda gallega se alborotan, esa Carmen de misterios y esa Ana de risas impares.

Aureliano tiene "Un ángel idiota".

Hoy traje conmigo la muerte de mi padre en un poema de cadáver y frío.

Celia tiene "Un sueño, 2 sueños, 3 siglos, si falta la mano sobre mi frente no me hará crecer".

Hay una calabaza para un cocido, el fin de semana tocan a muerto. Cuentan nuestras galleguiñas, cuando en la infancia de ambas no las dejaban salir de casa porque llegaba la Santa Compaña. Salían por sus tierras verdes con pan y trigo, las veladas se untaban de aceite en luna llena hacia el mar.

Ajos para espantar los espíritus.

A las 7,30 de la tarde Aureliano sigue apareciendo y desapareciendo con la grabadora adictiva en su mano.

El desorden y el caos reinan hoy en esta mesa centenaria.

La conversación se aloca , a Celia le proponen un cambio de tinte en su cabello corto y negro. Ella dice que tal un color fuego como el mio. La recomiendan tan sólo mechas y a mí que siga con todo el rojo en la vida y en el pelo.

Disparatados escucho a Vicente " Con el nº 1 cuchilla de afeitar y agua caliente"
"Ay va, ay va, hoy leo a Kirkegard" rememora Paloma.

Rocío en un esfuerzo casi sobrehumano consigue leer su relato sainetero: "La importancia de llamarse funcionario". Ella lleva chaqueta azul celeste, toda la guasa, vaqueros y zapatos bajo clásico. Arte para hacernos reír una "jartaá".

Copado se abanica yo también.
Javier imita a Joaquín Sabina.

Yo ando preparando el Cabaret de Letras Dispersas III y les hablo del actor Pedro María Sánchez al que invité en este evento próximo y si viene , biieen!!!

Este actor, niño prodigio, cantante, sumergido desde los 80 en el mejor teatro clásico que se ha hecho en este país, con personajes como Absalón, con cortos como Esposados de Juan Carlos Fresnadillo y protagonizado junto a Anabel Alonso.
Este ser impagable de talento ilimitado. Si él me hace el honor de leer conmigo en el Cabaret , aquí y ahora no puedo dejar de exclamar: " Olé, olé, olé... ea dicho queda!!!.

Este monstruo de la interpretación con la fuerza de la belleza puesta en escena y la inteligencia de un gran creador.

La tarde avanza pero no decae, caótica, ella la tarde se marcha, y nosotros con toda ella.

Sagrario del Peral
11 de noviembre de 2010

sábado, 30 de octubre de 2010

3ª Jornada/IV Año: Miércoles, 20 de octubre de 2010

Aureliano Cañadas. "Contra Domene". (Instituto de Estudios Almerienses)

Hoy, 20 de octubre de 2010, nuestro Aureliano Cañadas presentaba su último poemario "Contra Domene" en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. El acto tenía su hora de inicio a las 8 de la tarde. Así que, el pasado miércoles, decidimos en la Tertulia que la mejor forma de asistir al evento era trasladar por este día la Tertulia del café Ruiz a la cafetería del Círculo. La cafetería, conocida como "La pecera".

Por "la pecera" la conocía la gente que no podía entrar en el Círculo (entrada reservada para unos pocos pudientes) y que veían a los elegidos a través de los grandes ventanales de la calle Alcalá, como si de una pecera se tratara.

Esos tiempos ya han pasado y cualquiera puede acceder, afortunadamente, a este solemne edificio.

Y allí, alrededor de una mesa de mármol nos hemos sentado hoy Ismael, Rocío, León, Aure, María Juristo, Juan Antonio, Cristina, Paloma, Feli, Vicente y Javier.

Apenas disponemos de hora y media antes de subirnos a la Sala Nueva a escuchar a Aure, así que después de acomodarnos y cambiarnos de sitio buscando comodidad y el mayor silencio (esto último, más difícil, porque es una sala tan grande que reverbera el sonido), alejándonos de la barra comenzamos la lectura de los textos que hemos traído.

Apunto antes de empezar a leer que podríamos hacer el comentario del relato de Richard Ford "Intimidad" que propuso Vicente. Lo dejamos para una próxima tertulia.

Entre tanto, dice Ismael que ha escrito un relato y que quizá después de que lo lea decidamos expulsarle de la Tertulia. Le animo y le digo que "hay que arriesgar".

El protagonista de su relato, Procopio, sufre un trastorno, transformándose en un rectángulo, después de utilizar los cotidianos aparatos electrónicos con pantallas cuadrangulares.

No le echamos de la Tertulia.

Paloma llega y le entrego el poemario en el que está trabajando que he revisado y al que le he hecho algunos comentarios y correcciones. Trae el libro "Infidelidad", de Kureishi, que ya ha leído y lo entrega, si no recuerdo mal a Juan Antonio. Cuando él lo acabe lo entregará a otro compañero de Tertulia. La idea es que todos lo leamos y dejemos una frase al final que resuma nuestra impresión.

Lee Cristina un poema largo "Puertas", con buen ritmo y repleto de bellas imágenes con verso que se repite "si acepto...". Se lo elogiamos y le comento la posibilidad de cerrar el poema recuperando la idea del "si acepto" de nuevo al final.

Llega Feli, nos alegra mucho su presencia. Activa participante de la Tertulia a través del correo electrónico, no acude demasiado a la reunión de los miércoles por cuestiones de horario laboral.

Aure, que nos dice que se ha puesto para la presentación "el traje de las bodas, de los entierros y las lecturas" recuerda que la exposición de "Poesario" que hicimos en julio de 2010 podríamos exponerla en algún lugar más e invita a los nuevos compañeros de Tertulia a crear su pieza para la exposición. Lo tendremos en cuenta. Este año podríamos proponernos exponerla de nuevo.

Rocío nos lee un "poelato", un relato de tono poético: "Deshacerse en letras". Una carta de amor que escribe una mujer. Preciosa historia.

María Juristo nos mantiene la emoción de la anterior lectura al leernos su poema "Trombas". María es una poeta de lo abstracto. Nos conduce al descubrimiento de la nada a través del oleaje, del mar.

Juan nos lee un relato: "Paquistaníes 93". Ya estamos casi pidiendo la cuenta para subir a escuchar a Aure (él ya se ha subido, nos decía que estaba nervioso).
Paquistaníes nos habla de los cambios que sufrió la enseñanza a principios de los 90, del inmovilismo, de la tradición en las aulas.

Cerramos lectura con un poema que comparte con nosotros Paloma. Está escribiendo mucho en estos meses. Mucho y bien. Nos alegra de veras.

Nos subimos a la Sala Nueva ya.

Junto al autor participarán en la presentación Fernando Domenech, José María Herranz y Alfredo Piquer. Los tres le hacen una presentación certera, iluminada, merecida. El libro "Contra Domene" lo ha editado el Instituto de Estudios Almerienses. La sala está llena, se queda gente de pie escuchando al poeta.

Hemos cerrado un día de Tertulia con los poemas de Aureliano Cañadas. No podíamos pensar un mejor final.

El próximo miércoles regresamos al Ruiz.

Javier Díaz Gil
30 de octubre de 2010

martes, 26 de octubre de 2010

2ª Jornada/IV Año: Miércoles, 13 de octubre de 2010

El bombardeo de Almeria, 31 de mayo de 1937


Domene es un poeta. El problema es que es miércoles. Javier dice: Id enlazando las imágenes ¿Qué tal el verano? La promesa de una operación que le salve de la epilepsia ¡Qué bien se está en Galicia! Tu poema es maravilloso y pesimista. En realidad el conflicto ya ha pasado. Mi padre es de Alepo. Ya está ¿no corregimos más? Su cara de niña sigue teniendo diez años, se ha parado el reloj. Me han toreado los del Círculo. Lady Noise montaba una escandalera cuando alguien empezaba a leer. Llevad la invitación para que no os cobren el euro. La mía no tiene sello. Los alemanes fueron unos cabrones. Esa guerra era beligerante. El tiempo vencido por la belleza y la esperanza. Un hombre tenía miedo de los ríos, el agua crecía en su cuerpo, se resistía a volverse loco con la boca llena de dientes. Nadie es capaz de conjurar el hechizo. A través de una cortina de lluvia el destino empezó a temblar y todo fue barro. La primera persona es mejor para el miedo. No pienses en un elefante. Mi libro no hace más que moverse. Celeste canta bajito.
Javier, Rocío, Ismael, Aure, Vicente, Ana, Celeste y yo.


Paloma Sánchez López
16 de octubre de 2010


jueves, 14 de octubre de 2010

1ª Jornada/IV Año: Miércoles, 6 de octubre de 2010


De oficio: Bitacorero


Uno de los primeros verbos que tú aprendías en aquella clase para niños grandes era el de “Bitacorear”. Yo bitacoreo, tú bitacoreas, él bitacorea... Bitacorear o contar lo que allí había pasado.

Uno de los primeros adjetivos que aprendías después, en aquella clase o reunión o como quisieras llamarlo, y sin que nadie te lo enseñara, era el adjetivo “imposible”.

Porque bitacorear era prácticamente imposible. Por más que quisieras, que tomaras notas, que intentaras estar atento a mil y una pequeñas conversaciones terminabas con la maldita e íntima sensación de que bitacorear aquello iba a ser imposible.

Aún así después te esforzabas por encontrar una forma, un camino, un modo más o menos coherente de intentar contar lo que allí había pasado... Imposible. Al final siempre veías que era imposible. Lo contaras como lo contaras, del derecho, del revés, por el final o el principio, siempre te olvidarías de algo. Te olvidarías seguro. Pues tanto era lo que allí se conversaba, se leía, se escuchaba, se compartía que ¿quién podía atraparlo?

Así que un poco atropelladamente, dejándote llevar más por las sensaciones que por las palabras, más por las caras y por las expresiones que por los nombres, intentabas atrapar al vuelo la esencia de aquella clase para niños grandes que ellos, un poco pomposamente, llamaban “tertulia Rascamán”. Cosas de niños...

Comenzaba un nuevo curso en el Café Ruiz. Los mismos camareros, las mismas mesas, el mismo rincón, pero alguna que otra cara nueva entre los niños grandes. Caras nuevas y muy puntuales. Qué gusto. María, Juan Antonio, Cristina y Celeste. Alguna que otra cara familiar: Luis. Y bastantes de los de siempre: Celia, Aureliano, Ismael, Rocío, Javier, David, Paloma, Carmen, Vicente... Díos mío bitacorero que no se te olvide nadie. ¿Contaron catorce? Entonces creo que sí, que no se nos olvidó nadie.

Como cuando eran pequeños y llevaban caramelos si había sido algún cumpleaños, los niños grandes seguían llevando regalos, qué buena tradición, regalos de viajes exóticos desenvueltos en chocolatinas negras y verdes de hoja de coca, o sucedáneos de aquellos lejanos caramelos, pero ahora también de coca. Antídotos contra el mal de la altura en las palabras. Antídotos contra los versos que dan vértigo, contra los relatos que provocan desasosiego y adición.

Primera tertulia de octubre de 2010. En las dos mesas de mármol se amontonaban y se confundían los cafés con los caramelos, las chocolatinas con las cervezas, los cuadernos con las ganas de leer.

Parecía que los niños grandes habían hecho sus deberes de vacaciones “Santillana” y querían compartirlos ya con el resto. Venga, el tiempo apremia, que somos muchos a leer... Luis y su relato de “Daños Colaterales”, Luis a quién le van a publicar en la Diputación de Almería sus cuentos bajo el humilde título de “Cuentos del Pintor”. ¡Ay quién llegara a sus años, piensas, con esas ganas de crear...!

Pero estás bitacoreando y no sabes cómo ni por qué pero ahora los niños grandes nerviosos, habladores, están con los “triunfitos” aquellos jóvenes cantantes, cuya primera edición fue la más famosa. Sin darte cuenta han invitado a la tertulia Rascamán a Bisbal, a Bustamante, a Rosa... “Aunque Rosa no ha tenido tanta fama...” “Hay una persecución a los granadinos...” “Pero desde hace unos cuántos siglos ya...” dice otro. Los niños grandes traen también su humor, el bendito humor que distiende y ameniza las más serias veladas rascamanianas. ¿Ah pero las hay serias...? SShhh calla que nadie se había dado cuenta... Aunque lo bueno de los niños grandes es que tras una digresión vuelven solos a los temas principales: “Sería conveniente mantener en el relato el lenguaje más propio de la época, el lenguaje que se hablaba en la Guerra Civil...” Sí, siguen hablando de los “Daños Colaterales” de Luis, ese relato ficticio sobre un hecho real, ese relato con humor, casi negro. No te preocupes ya puedes seguir bitacorendo, han vuelto al redil... ¿Pero por cuánto tiempo?

A Luis le sigue Ismael, el de la doble enhorabuena, el granadino que tiene tantos cambios vitales en el 2010, y lee “Ex República de Manuel Gutiérrez”. Casi inmediatamente el niño Javier está hablando del libro que acaba de comenzar: “España, aparta de mí estos premios” de Fernando Iwasaki. Interesante. Dice que ya irá contando según lo lea, pero mientras, desvela sus últimos poemas. Porque los niños grandes juegan a hacer poemas, y juegan muy bien. Le robas uno y lo echas también a la cartera elástica e inmensa de la bitácora:

De profundis:

Desde
lo más
profundo
te lo pido.

Si no piensas
en mí.

Desaparezco.

Pero cuidado que ya es otro quién habla. Ahora será el niño Aureliano el que echa sus cartas: “No añores algún rayo de luz que te transporte al confín del espacio...” El niño grande Aureliano es uno de los aventajados de la clase, el día 27 tiene una lectura en el Círculo de Bellas Artes, donde leerá versos tan bellos como el que también echaste la cartera: “Lengua de azúcar quemada por mi lengua”. ¿Acaso no es sugerente? Piensas. Te gusta, lo saboreas, aún meditas sobre él.

Mientras tanto ha llegado Paloma, una de las niñas grandes más revoltosas y habladoras de la clase. Parece que echa un soplo de vitalidad en cuánto llega sobre todos, para inmediatamente mecerles con esa forma tan musical que tiene de leer uno de sus poemas, como si lo desgranara en el aire. Es lo que tiene la clase de niños grandes, el que llega como prólogo pasa a ser epílogo y el que era epílogo pasa a ser prólogo. “En los ojos, en la boca las arrugas de la risa...” Lo sientes, pero como tú bitacoreas, tú eliges el verso que más te gusta... Los niños grandes sois así. Pero aunque vertiginosamente lo copias y lo echas a la cartera de la bitácora, aún dudas si deberías elegir otro: “Si escucharas mis poemas no podrías separarte de mí”. Porque casi te gusta más éste. Sí a ti te gusta más. Definitivamente éste.

Pero atento, no te despistes bitacorero, que llega Celia, más silenciosa, con la voz más baja, pero igualmente rotunda en sus poemas. “Diapausa” . Sí es un título sugerente. “Lo hice con las manos otra vez de un niño...” Y con aquellas enumeraciones que le daban ritmo al poema... Pero no acabas de escucharlo, de pensar ¿qué copias de él? cuando ya la sigue María, una de las niñas grandes nuevas, y habla del mar y lee un poema sobre el Atlántico: “Un velo de sombras se cierne sobre el agua, se adentra silenciosa en el abismo...”. Y no pares de copiar bitacorero, no pares de tomar nota, no hay tregua para los de tu oficio, que ya está Juan Antonio, otro de los niños grandes nuevos, enfrascado en un relato que traía bajo el brazo: “Hoy tengo algunas dudas escritas en mi pantalla...” Un relato, que venía muy bien para cambiar de música tras tanto verso...

Pero es la primera clase después del verano y hay tanto por comentar, tanto que contar, que compartir... “Ya me he leído “Intimidad” de Hanif Kureishi y me ha encantado...” “¿Sí? Pues me sorprende porque parece que está escrito desde un punto de vista masculino...” “¿Masculino? Pues a mí me ha encantado...?” “Intimidad” es un libro colectivo que los niños grandes se van pasando de uno a otro. Cuando lo leen, escogen una frase y la escriben la final del libro. Así se sabrá cuántos lo han leído y qué les ha llamado más la atención... No te olvides de tomar nota, venga date prisa, apunta que ya se lo ha leído otro.

Le toca el turno a Celeste, nueva también, poeta también... ¿Se nos estará desnivelando la clase hacia el verso? ¡Relatistas! ¡Que nos pueden...! Y comienza a leernos sus poemas... Javier, opina que es un romance... Ella contesta que quiere expresar lo que siente dejándolo fluir... ¡Ay bitacorero que se te desmandan! Porque al final todos los niños grandes se revuelven y comienzan a hablar entre ellos sobre lo importante o no que es ajustarse a la técnica, sobre si hay que empaparse de la tradición, romper con ella... ¿Pero qué dicen? ¿Qué dicen aquellos de allá? ¿Y éstos, éstos por donde van...? Cinco, seis, siete conversaciones se entremezclan, chocan, estallan en el aire, salpican la tertulia de opiniones...

¿No os dije que uno de los primeros verbos que uno aprendía en aquella clase para niños grandes era el de “Bitacorear”? Yo bitacoreo, tu bitacoreas, él bitacorea... Bitacorear consistía en contar lo que allí había pasado.

¿No os dije que uno de los primeros adjetivos que uno aprendía después, en aquella clase para niños grandes, era el de “imposible”? Sobre todo si primero te había tocado declinar el de “bitacorear”.

Bitacorear hay momentos en que se vuelve imposible. Los niños grandes están revueltos, están deseosos de leer, de comentar, de hablar, de escucharse, de dar su opinión, de discutir, de conversar, de... Porfavor, porfavor, porfavor... ¿Qué andan diciendo? Trece voces en el aire y a la vez, tú eres el único que pareces estar callado. ¿Cómo vas a escribir esta bitácora? Te faltan bolígrafos para cazar tanta palabra en el aire, para aplastarlas contra el papel.

Pero no te abrumas, no te descuides, no te lo pierdas bitacorero, estate atento que de pronto Vicente, el niño grande Vicente, nos habla de... ¡Carver! Y entonces piensas que hay cosas que no cambian, que si Vicente sigue “carverizándonos” no está todo perdido... Seguimos siendo los mismos. Y el bitacoreador de turno, o sea tú, suelta el bolígrafo y se recrea en la contemplación. Sí. Te olvidas de escribir y te recreas en mirarlos, te centras en el placer de solo estar ahí, mirando a los niños grandes, escuchándolos, empapándote de sus palabras, de sus ganas de hablar de literatura... Y para eso estamos aquí ¿No? Te dices. Y te relajas y disfrutas de su compañía... ¿Bitacorear? Ya me preocuparé de eso mañana...

Además después Vicente te pide prestada la voz, y quiere que leas su relato “Cenizas” en voz alta. Y poco a poco lo vas leyendo. Y después del verano recuerdas lo que es leer en voz alta. El placer de leer. Que no tiene nada que ver con el de escribir. Que ese placer ya lo buscarás otra semana. Esta no, esta te ha tocado bitacorear.

Y bitacorear, bitacorear era el primer verbo que uno aprendía en aquella clase de niños grandes. Y después, después aprendías un adjetivo: imposible. Porque qué difícil era bitacorear aquellas tertulias tan llenas de vida y literatura, qué difícil y cuánto te costaba hacerlo ¿Lo recuerdas? Pues era por aquel entonces, en octubre, cuando ya otoñaba aquel 2010.


Rocío Díaz Gómez
10 de octubre de 2010