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domingo, 3 de noviembre de 2024

4ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 30 de octubre de 2024

 

El Reencuentro 


Tras el largo periodo estival, acudí esa tarde al reencuentro de Rascaman con la misma ilusión de siempre. Lugar: Café Fígaro; refugio o albergue para 


millonarios de utopías,

acaudalados de sueños,

ricos en quimeras

y potentados en alquimias.


Cada cual lleva en su mochila, bien un bocadillo de prosa, o un jugoso táper de poesía. Allí nada se desperdicia, todo se aprovecha y se rebaña con ganas.


Sonetos,

rimas

metáforas,

preludios,

pasajes de novelas, 

restos de cuentos…


Cualquier migaja es exprimida y saboreada por todos los presentes. 

Es cierto que, a veces, también nos disputamos de forma “encarnizada" un ritmo adecuado, la expresión más correcta o un buen final. Por fortuna, nunca corre la sangre.

Esa tarde, tras hacer acto de presencia entre saludos y besos, José Antonio Carmona mostraba orgulloso su trabajo a los tertulianos: “Lo que la hoja te cuenta”. No es para menos. Gracias, José Antonio. 


Un libro nacido en otoño, 

melancólica estación 

de hojas moribundas, 

arrastradas por el viento 

o pisoteadas por furtivos transeúntes. 


Un libro que nos habla de la eterna mudanza de las cosas, de las nubes, de los astros, de los amores y de nuestros sueños, que mañana serán barridos por el mismo viento que ahora se abate sobre los árboles. 

Aquel valioso tesoro que José Antonio nos trajo, fue pasando de mano en mano, y todos disfrutamos del suave tacto de su portada, como de los textos del interior, emociones esculpidas sobre la delicada piel de sus páginas, y hechas del mismo material que las hojas. Todo fueron elogios.

Pasados ya esos momentos de distendidas y joviales conversaciones, entramos de lleno en el asunto. Y lo primero era encontrar a un voluntario que realizara la bitácora. Creo recordar que todos callábamos, aunque la presa ya estaba elegida, era yo. Tal vez Javier me escogiera como castigo a mis anteriores ausencias, quién sabe…


La primera en salir a escena fue Isabel Morión, que nos habló de su visita a la Biblioteca Nacional y de su impactante silencio, en contraste con el bullicio exterior. Paraíso, isla, calma, un lugar donde no existe el tiempo; sensaciones que embargaron a Isabel dentro del colosal edificio. Después nos leyó el poema “Jardín”: 


…con flores que se abrazan a las ventanas, 

y donde también existe el olvido, la muerte y el dolor. 


Tras terminar de leer nos anunció la presentación de su próximo libro: “Con el corazón en la mano”, donde su hijo amenizará el acto con el dulce y armonioso sonido del oboe.


Después le llegó el turno a José Antonio, que nos traía un poema de nuestro querido Aureliano, cuyo título es “Fado”, donde la saudade arde hasta estallar ante nuestros atónitos ojos.


Contra viento y marea de estos años,

 lo guardé para ti, para ti, para ti sólo.


…el  pavor de las minas que he pisado

como amores furtivos en mi vida.


…escucha, escúchame como si fuera 

el mismo:


Acordei a claridade…


Tras semejante explosión de sentimientos, el poeta sobrevive y nos regala estos versos, que un día ardieron en su pecho.


Una vez leído el poema de Aureliano, José Antonio se dispone a ofrecernos el suyo, guardado en su teléfono, y convertido para esta ocasión en una maceta, donde el otoño brota incontenible. 


Allí viven las esporas y raíces

los insectos y bacterias.

El otoño es una fiesta…


Los árboles lo celebran.

Amarillean las hojas

y navegan por el aire

como barcas marineras…


Lo que cuentan los poetas

y los sabios y la tele y la prensa

es tan solo la Apariencia.


Este poema de José Antonio, la estación otoñal, la penumbra de la  estancia… todo estaba en su lugar. La tarde transcurría lenta, plácida…


La siguiente en salir al escenario fue Tina Iglesias, quien parece que ya se está acostumbrando a la bohemia del Café y la compañía. Nos leyó un relato sin título, en el que la protagonista nos habla de la confusión y de la tortuosa senda por donde caminaba extraviada, y la decepción de no poder hallarse a sí misma. Pero yo me pregunto, ¿hay alguien que se conozca de verdad? 


Me perdí en la incógnita del yo que quise ser y nunca he sido.

Me perdí en un mar de aguas profundas, donde la oscuridad se negaba a hacerme compañía…


Me perdí en charcos fangosos…

Me perdí al decir sí cuando debió ser no…


Me perdí en un tiempo de rosas, obviando la sangre que me iba dejando en sus espinas.


Viví amaneceres de sangre…

en el lugar perfecto donde habitan los monstruos.


El tiempo ya se ha cansado de esperarme y corre en mi contra. Quizá tenga que irme sin haber podido encontrarme. Simplemente me perdí. Me perdí..y acepté.


Tras Tina, llega la intervención de Cinta. Con su fantasía arrolladora, nos conduce a la más desgarradora de todas las realidades: el GENOCIDO que el gobierno de Israel está perpetrando sobre Gaza, y extendido también a el Líbano. Sin  preámbulos, al igual que los mortíferos bombardeos sobre estas poblaciones, Cinta nos introduce en el infierno, donde los seres humanos se arrastran malheridos, como lombrices entre los escombros de lo que fue su casa, su colegio, un hospital, o un refugio cualquiera en el que creían encontrarse a salvo. 


“Lombrices”


Siempre creí, al verla saltar, que Sara llegaría a ser una atleta de élite…


Aquel tiempo, acabado ahora, nos convierte en lombrices, ocultos bajo este techo que en cualquier momento puede estallar…


…cuando aún Beirut era era una ciudad donde el futuro era posible, y ella, una mariposa de colores.


Hoy ha llegado la noche y el olor del pánico, se hace el dueño de todo y de todos.


A la luz de una vela que mi cuñada ha sacado de quién sabe dónde…

…nos reunimos para contemplar, casi por última vez, la foto de mi hija, nuestra esperanza.


Sabemos que sobrevivirá a nuestra pérdida y a su propio dolor.


Y rezamos para que ese salto que se reflejó en el agua de la vida, la haga volar, dejando atrás la trampa oscura y nuestra muerte. 


Tras apagarse la voz de Cinta…el silencio. Un silencio, roto tal vez por Javier, que aconsejaba hacer una pequeña variación en el final de la historia, y en lo que todos estuvimos de acuerdo.  


A pesar de lo que acabábamos de escuchar por boca de Cinta, la tarde discurría lenta y calma, aunque tal vez la indignación rozara algunos corazones.  


Llegó el turno de Javier, que nos leyó dos poemas sobre la agreste y frondosa belleza de Canarias, y cómo él, es consolado por todo que ven sus ojos, y lo que su alma de poeta imagina y presiente. 


En contraste con los profundos versos de Javier y la solemnidad en su declamación, aparece en escena el alegre cuento que nos trae Rocío. 


Este cuento está inspirado en la fotografía que nos envió Javier, sobre la extraña forma de la abolladura en la carrocería de un automóvil. Siento no haber tomado más notas, por lo que te pido disculpas, Rocío. Lo pasé tan bien escuchándote…


La locura tenía color verde manzana… 


Al final todos acabamos riendo, sobre todo con los alocados limpiaparabrisas.

En fin, este cuento y este momento, solo estaba hecho para escucharlo narrar a Rocío de viva voz. 


A continuación, Javier me cedió la palabra.


Al igual que en las anteriores tertulias, continué con la lectura de mi novela “Ninguno de los Suyos”. En esta ocasión tocaba leer un pasaje sobre el primer encuentro íntimo de dos personajes importantes de esta historia, de entre los cuarenta que circulan por la novela. 


“El sedoso rumor de la voz de Sofía, ese suave murmullo y casi algo salaz con que ella le habló, sacudió a Bernardo con un dulce temblor muy dentro de él. Y, sin poder evitarlo, con sus manos ya liberadas del volante, sujetó el rostro de ella y besó con ansiedad sus labios. Unos apasionados besos que Sofía también deseaba. La delicia y el placer que embargaba a los dos…” 


Llegué a leer unas líneas más, pero lo más destacado de este pasaje, es ese beso al puro estilo de Hollywood.

El próximo miércoles continuaré con la lectura. 


Chelo Santa Bárbara fue la siguiente. En su primera lectura, sin título, nos habló sobre:  


el derecho a la libertad…

y que alguien te arrebate la vida 

por llevar un pendiente…


palabra hueca

mera ficción. 


Creo recordar que Javier le aconsejó el título siguiente: “Libertad Universal”.

En la segunda lectura de Chelo, hace acto de presencia la desolación, acompañada de un final sorprendente.


Llaman pesimismo a la certeza,

dolor, hastío, sufrimiento…


En el reparto de papeles,

 a mí me tocó ser la mala conciencia. 


Esta última lectura provocó un pequeño debate, que me hace recordar el por qué piensa ella que es “la mala conciencia”. El próximo miércoles se lo preguntaré. 


Tras Chelo, tomó la palabra José León Cano, el poeta de los versos alados, y en esta ocasión, más alados que nunca.


En su primera lectura, “Bubu”, nos cuenta cosas como estas:


Gracias Bubu, bendita hija del mar…


Te crecen velas, Carmen, cuando andas…


Bajo tus velas quiero navegar

y que me nazcan alas, mas contigo,

y que crezcan tus sueños, mas conmigo, 

sin que del mar queramos despertar.



Sin que del mar queramos despertar,

porque mares y soles vayan dando

amor al viento y a la tarde aliento.


En ese aliento quiero dar al viento

mi corazón, para que al ir volando

hasta tu corazón, no pare de cantar.


Leído este alado soneto,  el poeta nos conduce hasta la lejana visita a Ronda, hace algo más de un siglo, de otro gran poeta, Rilke, y del que nos habla en su libro “TRAS LAS HUELLAS DE ÁL ANDALUS”.


La embriaguez cereal de la escritura

que percibe la frente como un bálsamo vino 

aquella vez a visitarte. Estabas 

en la ciudad que vuela, era la noche


como una luna abierta y no mordida.

Las brisas del olivo coronaban tus sienes.

Dijiste entonces: vivo

y sé de un mar inmarchitable, grávido

de tormentas y labios que me esperan.


…al mismo tiempo de las rosas

que el invierno negaba.


La verdad es que nuestro amigo León, siempre lo pone difícil a los que leen tras él. Pero Ana Gonz, decidida y valiente, tomó la voz y la palabra para recordarnos, en su descarnado poema “Naufragio” que:


“Un día muy cercano, de improviso,

podríamos naufragar. 


Este paraíso nuestro construído al son de 

azulejos nuevos para cocinar amor a fuego lento…


Ser meros espectadores de la vida allá fuera,

de serie en serie de Netflix y de misil en misil,

no nos va a perdonar.

Un paraíso que nos pilla

con las manos en el aire y vacías …


Vienen guerras ruidosas, con pistolas nuevas.

No las sabremos manejar como Instagram…


Llevaremos el paraíso como una cadena.

No nos bendecirá nadie…


Solo las leyendas tienen nombre de salvavidas,

perfecto para unas vidas hipócritas, egoístas,

llenas de pecados y flaquezas, unidas 

por un horizonte confuso y doliente.”


Después, Ana pasó a leernos “Otro camino”


“Al otro lado del camino, 

un camino donde todavía 

nada está escrito sobre nosotros…


Tras su desoladora lectura, hubo un pequeño debate, sobre si lo leído debiera pertenecer a la prosa o la poesía. 


La noche ya había extendido su manto, y nada mejor que esos momentos, para escuchar la voz de David Lerma, debatiéndose contra ese otro manto, el de la hojarasca y el olvido, y que teje frases como éstas:


Antes de que la hojarasca terminase de tejer su manto, tuvo un rapto de lucidez: anotar sus recuerdos en un calendario, arrancar la hoja escrita, y guardarla en una caja fabricada con la madera de un árbol talado. 


Sería su forma de rebelión contra la amnesia; la escritura del diario de una vida condenada al ostracismo. En una hoja anotó la palabra Dios. En otra la palabra Verdad. En otra la palabra Fracaso…


Varios otoños más tarde la pregunta sustituta era ¿Quién fui?


El invierno cayó como caen los imperios, y lo que supo o sospechó fue que desde que los otoños se extinguieron, se extinguió su reverso, las primaveras… 


La noche programada para su despedida, abrió la caja de madera de su ataúd. Del interior extrajo las hojas que fue desechando una por una, como quien deshoja una margarita, hasta quedarse con la última. Leyó su contenido: Tus días planearán como alfombras voladoras…


Con el consuelo del futuro recordado se tumbó en lo más mullido de la caja, cerró la tapadera, después los ojos, y ya sí, se entregó al sueño sereno y profundo del olvido. 


Con David finalizó la íntima tarde otoñal de Rascamán, donde la prosa tienta a la poesía, y esta última, mantiene sus devaneos con la prosa, como amores ilícitos y turbadoramente apasionados.


Fue un placer volver a veros, así como  también eché de menos otras caras conocidas.


Siempre, vuestro: 



Manuel Sánchez

3 de noviembre de 2024


sábado, 2 de noviembre de 2024

3ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 23 de octubre de 2024

 

El otoño


Agradezco enormemente la oportunidad de participar en vuestra tertulia lo que ha sido posible gracias a la generosidad de mi amiga y compañera Cinta.

Solo puedo opinar desde  una idea subjetiva en base a una intuición. Lo que he observado es que considero que es un formato serio y con rigor pero a su vez con toques de humor sin obviar la crítica constructiva.

Me causó especial emoción la historia de amor entre dos jóvenes cuya corta vida se vió perseguida por la tragedia ninguneando su derecho a un futuro.

Destacar la poética forma de relacionar las cuatro estaciones de Vivaldi con las emociones creadas por cada una de ellas. La primavera, todo por comenzar. El verano con su cansancio y el otoño sirviendo de puente a un invierno cubierto de vientos y hielos.

La descripción de una fuente de cuatro chorros cada una de ellas representando una función, pero eligiendo el último chorro como portador de la poesía.

Algunas frases también me han impresionado: El infinito que fue de sal sombría llora. El cielo es un mar boca arriba en un mar de lluvia. Belleza hecha palabra que nos transporta al mundo de los sueños y abren puertas a la fantasía para protegernos de la realidad y la locura que nos rodea. Esa es la principal función del arte y la literatura en particular. ¿Qué sería de nosotros sin la capacidad de soñar? Porque los sueños son los guardianes de nuestra cordura.


Tina Iglesias
2 de noviembre de 2024

sábado, 12 de octubre de 2024

1ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 9 de octubre de 2024

 

Inicio del curso XVIII de la Tertulia Rascamán


1. Rocío Díaz Gómez:


¿Sabes Bita?

Ayer comenzamos otra vez el curso. Volvimos a la tertulia digital que nos da cobertura cuando las cosas en la vida real se tuercen. Ya, ya, ya lo sé. La tertulia digital es la hermana fea de nuestra tertulia, no vemos si estamos más morenos tras el verano, si hemos engordado, ¡no nos tocamos ni besamos! Con lo importante que es la piel. Pero, bueno, mejor que nada ¿no? Y ahí estamos otra vez, que eso es lo importante.

Lo siguiente fueron los números, cuánto nos gustan los números a los mayores como decía el Principito, que si llevamos tantos años de tertulia, que si tantos de taller, buf, qué peligro tienen las cuentas ¿Llevaba yo sujetador cuando comencé con los Rascamanes? A veces me lo pregunto, porque el siglo pasado sí que era... Pero aquí me tienes Bita, que voy a pasar de entrar casi sin sujetador a ponerme la faja para venir a la tertulia, que el tiempo va pasando y aquí sigo a tus pechos cumpliendo años y ensanchando. Qué vértigo. Ya, ya sé que tú también vas cumpliendo. Y que no dejemos de hacerlo, lo sé también. 

Pero lo que te contaba, que después de saludarnos, y las cuentas, llegó la cuestión peliaguda de quién te sacaba a bailar… No me extraña que te enfurruñes, nos cuesta mucho dedicarte un rato. Somos unos desagradables, no tenemos perdón, porque no tenemos en cuenta que eres nuestra memoria. Javier, ya sabes lo sufrido que es, se inmoló el primero. ¡Yo la hago! Pero Carlos, tan salomónico él, dijo: ¿Y si hacemos diez líneas cada uno? Y oye, pues nos pareció, bien, y nos convertimos todos en ratones que iban a mordisquear el mismo queso. Sí, Bita. ¡Pues claro que estás como un queso? Te siento este curso más reivindicativa... Haces bien. Y después ya comenzamos a leer. Primero Juan Antonio, después Cinta, luego Javier, luego servidora, me siguió Carlos, y finalizó Paloma. Y conversamos todo lo que quisimos, leímos cada uno con tranquilidad, escuchamos canciones y lo pasamos muy bien. El 9 de octubre se volvió Rascamanero, y eso, Bita, eso es un lujo. Un lujo doméstico ayer, pero un lujo cómplice. Aunque, Bita, eso ya que lo cuenten los demás ¿no?


Rocío Díaz Gómez
10 de octubre de 2024

2. Cinta Guil Redondo:


Ayer, miércoles,  primer día de encuentro rascamanero, aunque por zoom, veo a mis compis de tanto años ya, diez años en este grupo multifacético, de poetas, novelistas y cuentistas, éstos últimos, y lo veo sobre todo en Rocío,  impregnados,  a su pesar, por lo que dicen, de esa poesía que llueve en cuanto entramos en este espacio lleno de adoradores de la palabra.
En fin, que prosa poética fue la que nos regaló Rocio. Ese café que se extiende,  como su olor y su sabor,  por tantos momentos de nuestra vida y la de ella, ratos en la Uni, momentos inolvidables con seres queridos, rituales de celebraciones,  definen un relato de trozos encantados, pero la linea que va uniendo todos esos matices anclados en la memoria y en el corazón,  es la de un amor que se inicia y se termina, todo un despliegue de ternura y melancolía,  el sello personalísimo de mi querida compañera.
Javier nos ilustra acerca de ese rey portugués que lo tuvo todo y todo lo perdió, y aún así se le conoció como el Victorioso.
Y parece que ese acoso de su familia al soberano, es el tema que Juan y esta maestra, abordamos. Paloma despliega toda su erudición sobre Kappa y la muerte de su compañera. Y Carlos describe sus experiencias placenteras en esos lagos hechos por la mano del hombre, y nos hace rememorar músicas rompedoras de décadas pasadas.
Estoy deseosa de que los Rascamanes, pronto, den pie a más bitácoras azulejos, y que cada tesela sea un destello de esas reuniones que nos hacen felices.
Cinta Guil Redondo
10 de octubre de 2024

3. Juan Antonio Arroyo:


Seis rascamanes, tres y tres, celebramos ya un otoño nuevo.  Aparece Paloma con un justo enfado contra esos negadores de Miguel HERNÁNDEZ.  Entiendo que las realidades les superan a aquellos que odian la Diversidad.

Empiezo yo, y paseo por los pensamientos de la próxima antología, evocando el presente educativo.., aún frustrador. Pero Ciencia y Pensamiento avanzan, ya fluyen. 

Pasando a una hoja de nuestra próxima Antología, pretendo evocar a un geranio recuperado por unas femeninas y cariñosas manos.

Cinta recuerda en la educación, la necesidad de la antiviolencia, de ese amor por los otros…Y nos evoca el Mar, provocador de tantos sentires.

Rocío nos hace revivir disfrutones del café, para con “El café”, captar sus diversidades... Desde esos granos que masticaba mamá, de cuando nos íbamos enamorando, o también terminando con esos gustos embelesados de cada día...

Carlos nos habla de Elvis Presley, con el magnífico tema que cerrará nuestro encuentro con Elliott MURPHY, destapado por Javier. Nos evoca Carlos esa polilla que se posa… Dolores canta sus sueños, como una bolita de mercurio.., la polilla acabó en un vaso de agua. Memoria.

Javier nos lee sobre el rey Alfonso VI de Portugal, (S. XVII) en “Aún más tú”, donde se ubica este INSTANTE, pero también eres TÚ en lo no vivido…

Paloma hace un traslado superior del sentimiento que acaece en Málaga, 7.Feb.1937. “ La desbandá”... Se borró la sonrisa de mi boca, más de cien mil personas en ruta... condenados a muerte sin salida.

Y con esa magnifica canción de Murphy, en el cumpleaños de Elvis, los seis, nos despedimos.


Juan Antonio Arroyo

9 de octubre de 2024

lunes, 1 de julio de 2024

30ª Jornada/XVII año: Miércoles, 26 de junio de 2024

 

 Hasta que quedó clavada en el mapa con la construcción del ferrocarril...

Cierre del curso 2023-2024. Año XVIII de la Tertulia Rascamán

A esta última Tertulia del curso 2023-2024, el que ha hecho el año 18 de la Tertulia Rascamán, al café Fígaro de Madrid han acudido Paloma Sánchez, José María Garrido, Rocío Díaz, Chelo Santa Bárbara, Javier Díaz Gil, Joselyn Almeida, José Antonio Carmona, Omega Paganini, David Lerma, Carmen Padín, Anagonz y Luis M. Gil Espinosa.

Con la sensación de las vacaciones ya en el ambiente, algunos de vuelta de algún viaje, otros ya en su lugar de destino, los más pensando en el descanso y los lugares que visitarán, empezamos la reunión.

Omega toma la palabra desde su ventanita de Zoom para contarnos todo lo que está preparando, mirando, para nuestra visita en octubre a Alaquás. Hoteles, comidas, música... Iremos afinando en estos días las opciones para trasladarlas a todos los que nos hemos apuntado para ese viaje. Gracias, Omega, por tu dedicación.

Paloma Sánchez continúa la lectura de su novela sobre Miguel Hernández. La cánula, la voz de Josefina... No te preocupes, Miguel, yo te los cierro... Yo que me creía el mejor poeta de España... Lorca fue mi obsesión por un tiempo... cuando te mataron...

Turno de José María Garrido; lee el texto de José María, José Antonio. Una serie de microrrelatos: "Un desliz", "Picapleitos", "¿Café o postre?"... Comentamos la necesidad de que el microrrelato tenga al final un giro que nos sorprenda, le comento a José María.

José Antonio le invitaron a leer sus poemas en una residencia de mayores. Y les leyó algunos de sus "Ay, Matilde". Nos lee este poema, "En la Resi".

En la Resi todo es cambio, todo turbio, todo lejos... Heriberto, estás hecho un chaval... Aumentar la contradicción de los guardias... Felisa: Frente de liberación sexual.

Nos lee también "Wasapeo de verano" El chaval de los helados... Pantalón y pañuelos y algún libro... La poeta, teclea sobre la Olivetti.

Joselyn nos advierte que nos trae un poema juguetón dedicado a León. "La sirena y el león, una fábula de la selva y el mar". Buenos días, señor León, me he perdido al seguir / la acrobacia de un delfín. Joselyn, a la manera de Esopo e Iriarte.

Rocío ha escrito sobre la foto de los deberes, las gotas sobre el cristal que repiten en cada gota la imagen del fondo. Contigo no existían silencios incómodos. De la amistad, de una casa y de la ocupación...

Chelo nos trae una sorpresa, un ejemplar de su primer libro autoeditado, "Alma, 50 poemas y un verso". Leo de ese libro "He salido para verme". Lee ella un poema más actual, "Ave Fénix": En la boca el lastre de unos besos enlatados... Y te respiro.

Javier, en mi turno leo tres poemas de los escritos en mayo pasado en la Gomera.

David no ha traido nada. Pero nos cuenta que ha leído un libro de relatos reiente de nuestro compañero Iñaki Túrnez que le ha gustado. Y otro de Milena Busquets, "Ensayo general", que habla de la creación y está lleno de cinismo, nos dice David.

Carmen Padín nos lleva a Argentina con su relato "Corral de Bustos". Tiene largo aliento y lo que nos ha leído hoy nos encanta. Cómo unas nubes tan negras pueden convertirse en granizo tan blanco... Hasta que quedó clavada en el mapa con la construcción del ferrocarril... Hacer dinero, luego en gastarlo y por fin, aparentar que seguíamos teniéndolo.

Luis, que llevaba meses sin venir a la Tertulia y al que echábamos en falta, nos cuenta que le ofrecieron celebrar un cine club de cine clásico. Chelo fue el día en que proyectaron "Ciudadano Kane". Nos lee la primera presentación que hizo del ciclo de cine, titulada "La memoria del cine". Nos dice entre otras cosas que se contabilizan dos millones de películas producidas ya. Nos quedamos con una frase de Orson Welles: "El cine para que perdure debe ser un perfecto equilibrio entre el clasicismo y la innovación".

Así es ya la Tertulia Rascamán, una tertulia con ánimo de perdurar, con intención de mantener ese equilibrio entre el clasicismo y la innovación.

Nos despedimos de Jesús, del Fígaro, con la idea de retomar en agosto, este mismo verano, las tertulias de guardia. Seguimos los rascamanes la conversación en la calle, camino del metro, con esta luz clara de junio, la de estos días largos y luminosos de finales de junio.

Feliz verano, rascamanes.

Javier Díaz Gil
1 de julio de 2024