| Tertulia de azotea |
El miércoles 25 de marzo, la Tertulia Rascamán se reunió en la azotea de José Antonio. Primer miércoles de Tertulia de primavera. No podíamos reunirnos en nuestro café por estar cerrado y la tarde primaveral nos ofreció la oportunidad de celebrar la primavera y la tertulia al aire libre.
Nos recibió José Antonio con Cora, su gatita, que paseaba feliz por los muros que rodean la terraza. Acompañados de cerveza fresquita, agua y multitud de viandas que fueron trayendo los rascamanes nos sentamos en círculo literario José Antonio, Mariana, Tina, Javier, Pilar P. Pedraza, Cinta, Manuel, León, Carlos Castro, Inés y Celia.
Damos la bienvenida a Pilar Pedraza que se incorpora a la Tertulia de la mano de Cinta que la presenta. "Escribe con mucha sensibilidad y lee muy bien", dice, "que comparte taller de creación literaria con ella en Móstoles ¡y es jardinera!", remarca, Cinta. Escribe más prosa sobre todo.
León apunta que dicen los chinos que "Si quieres ser feliz un mes, cásate. Si quieres ser feliz un año, enamórate. Si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero."
Comenzamos las lecturas con José Antonio. Nos cuenta que en la azotea están las columnas pintadas de colores y golondrinas en la pared. Las han pintado los vecinos. Hacen una fiesta comunitaria para pintarlas.
Lee un Ay, Matilde. El tiempo, la alfombra en la que duermo... Es lo que tiene andar en primavera...
Tina trae un relato, "No culpes a la lluvia". El enamorado se beneficiaba a su amiga... Lo siento, Elisa, pero creo que me he enamorado de Clara, dijo Roberto... En las películas románticas donde no se acaba bien... Un matrimonio sin éxito, seguido de divorcio.
Mariana que hacía tiempo que no había podido venir... Estuvo algo malita y preparando el festival "Mujer, manantial de vida" celebrado el 15 de marzo en Villa del Prado. Lee "En mis entrañas hay avispas". Que todo quede así... Avispas no paran de crear.
Lee un segundo poema, "En este mar". Los indios que buscaban agua limpia en mi cabeza...
Javier, mi turno. Leo un poema sobre la foto que envié del artista turco que hace collages de fotos bélicas con escenas cotidianas. Se titula el poema, "Sus alas". Las gaviotas vuelan en círculos...
Carmen Padín, hoy con la alegría de tenerla presente, no a través del Zoom como nos tiene acostumbrados. Lee un episodio más del relato largo que está escribiendo con los recuerdos de su amigo argentino. "Adelfa en el sillón del psicoanálisis". Adelfa Josami, judía, argentina y psicoanalista...
Turno para escuchar a nuestra nueva compañera, Pilar Pérez Pedraza. Lee el relato "Sin mis alas de cristal". La historia de una niña que dejan en un orfanato. Eres muy guapa, Dios le da belleza a las niñas obedientes...
Se marcha sin leer, Manuel, que quiere acercarse a un acto que protagoniza hoy también Amelia. También se marcha Mariana, que se le hace tarde para poder enlazar todos los medios de transporte que necesita para llegar a Villa del Prado antes de las 11.
Cinta no da muchas pistas... Tiene que ver con una foto que envié, dice. Y lee. Cargamos mochilas y agua, una brújula... El color violeta de la hierba... El asalto de las mariposas.
León, ilumínanos con un poema, le pido yo. Os oscureceré con un soneto, me contesta. "Escena campestre". Está débil mi mula, vieja amiga...
Carlos Castro, trae la segunda edición de su primer poemario, "Distancias, medidas y cantidades". Poemas que escribió con dieciocho años. Lee el poema "Cóncavas naves", con referencia a la Iliada.
Lee un segundo poema, "El borde". Un poema que nos leyó Cinta en su día de un vaso de cerveza que resbala de su mano y que nos gustó tanto.
Le damos la palabra a Inés, la amiga de Carmen Padín, que nos cuenta anécdotas de cuando era jefa de estudios del Colegio Mayor Isabel de España. De cuando las jóvenes eran espontáneamente revolucionarias y la policía venía a requisar octavillas y detener a las muchachas.
Solo nos queda Celia. Cuando ya el sol se ha metido detrás del edificio de al lado y empieza a levantarse un airecillo fresco. No ha traido nada para leer, dice, pero ha traido merienda.
Nos despedimos porque empieza a bajar la luz natural. Hoy hemos empezado antes, a las cinco y media, para aprovechar la buena temperatura y la luz. Pero estamos saliendo casi cerca de las ocho.
Ayudamos a recoger a José Antonio, sillas y viandas. Y él nos tiene preparada una sorpresa. En pequeñas macetitas que nos regala, crecen pequeños cactus y otras plantas suculentas.
Yo me guardo un cactus y abrazo a José Antonio.
Nadie se conectó hoy al Zoom, todos quisieron compartir el sol de la azotra de José Antonio y sus alturas madrileñas.
Cora, con un leve maullido nos despide.

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