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lunes, 23 de marzo de 2026

22ª Jornada/XIX año: Miércoles, 18 de marzo de 2026

 

Edelmira Pompón recreada
por la IA de ChatGPT ¿será así ella?


1. Alberto Ramos:

TODO IMPORTA

En un poema o en un relato, todo importa: continente, contenido, cómo se cuenta, qué se cuenta, quién lo cuenta… Y por supuesto, importan los títulos, cuando se quieren poner. Son el aperitivo de lo que viene luego. 

Aunque es justo decir, que los títulos son potestad y capricho de los autores, ponerlos o no, dejarlos huérfanos, o hacerlos memorables.

El miércoles 18 de marzo de 2026, por la tertulia del Fígaro se deslizaron algunos de ellos: León, con su Sonámbula y Aranjuez; Esther, con Las hojas de té; Javier, con Derrota; Calderón, con Anciana con Cubos; Jose Antonio, con Y mentimos; Juristo, con sus primeras palabras Hay, Llegáis a mí y Dónde yo era; Juan Manuel, con Madre, otra vez tú y Educación para autómatas; Rocío, con un inicio de Quizá no lo saben; Paloma, con Los ojos abiertos; José María, con Amor frágil; AnaGonz, fueron haikus; Raña, Alberto y Juan Pulgar, guardaron silencio.

Alberto Ramos

23 de marzo de 2026



2. Rocío Díaz Gómez:


Bitácora de un 18 de marzo que amenaza primavera

 Un garito llamado “Fígaro”, seudónimo de cierto escritor que se suicidó por amor a pocos portales, quizá sea el mejor lugar para que se reúnan semanalmente un puñado de poetas, letraheridos varios y gente que malvive de sueños y letras, miércoles sí, miércoles también.

 El 18 de marzo, quizá por la proximidad del Día Mundial de la Poesía, la mayoría de los asistentes fueron de los que cuentan con los dedos sílabas, y no contentos con eso, gustan de pasarse media hora discutiendo si esta palabra o aquella la dejo o la quito. Son tantos problemas los que le aquejan: el ataque de asonancias, los rebeldes ripios, las escurridizas silabas, tienen tantos enemigos formales que aún me sorprendo de su quehacer. Pero no se acobardan los héroes del verso, sino que se multiplican. Ante tal saturación, no me pidáis que os de pelos y señales de qué poema leyó éste o aquel. Solo os puedo decir que de un León de Albacete que ruge sonetos se escaparon una sonámbula y una ninfa a las que pronto perdimos la pista. Tal vez desde la Biblia llegó Esther, o tal vez no, pero de algún remoto y fantástico lugar tuvo que llegar cuando percibía tigres en el silencio. A Javier le venció otra derrota, aunque aún recuerdo la de los días que tanto me gustó. Y de Juan C. me dolió una madre a quién nadie alabó su pollo en pepitoria y ya no sabía si estaba contenta. ¡Ay! Las madres.

 Los narradores: Juan Raña, Alberto Ramos y una servidora intentamos poner un poco de orden entre tanto verso espantado, y nos hemos aguantado las ganas de escribir para que ellos puedan repetir un par de veces sus delirios.

 Con José Antonio volvieron con bríos los versificadores, aunque nos hizo sonreír con su esposa ataviada de sombrero. María, la dama de los rollitos de papel con tinta azul, nos leyó tres poemas. Y Juan Manuel nos mostró sus dos vertientes, la del que ama entre poemas y sentimientos, y la del que juega con autómatas y ciencia.

 Paloma Sanchez volvió a invitar al poeta de Orihuela. Jose María nos contó de un amor tan frágil que no se siente, y a AnaGonz, qué suerte, Japón le regaló un ramillete de haikus.

 No era el día de los narradores, seguramente por eso tampoco a Juan Pulgar le quedó tiempo para leernos su botín robado al ruido de los metros y las viejas páginas.

 La calle Arenal me sonríe con sus árboles florecidos y su temperatura cálida. Pero, aunque no fuera así, no me importaría, cada tertulia me calienta el corazón y me dibuja una sonrisa tonta que pocos entenderían. ¡Qué mala suerte! ¿Pues no me estoy contagiando de tanto verso empalagoso?  Y lo que es peor, hasta me alegro.


Rocío Díaz Gómez
23 de marzo de 2026


3. Juan Calderón Matador:



Bitácora de diez líneas

nos manda Javier hacer,

yo, aunque no estuve presente,

la haré con mucho placer.

 

En cuanto nos descuidamos

León nos tiene atañidos,

nos hace ninfas de piedra

bajo la sombra de un tilo.

 

Hasta a las más duras piedras,

Esther en su nuevo libro,

con unas hojas de té

les ha puesto unos bolsillos.

 

Javier se siente atañido,

casi fuera de control,

viendo una ventana rota

sin que lo alumbre un farol.

 

Juan C nos habló de cubos

y una anciana cumpleañera

que se quejaba en la fuente

de su suerte puñetera.

  

José Antonio le cantó

a una dama con sombrero,

que tras fumarse un canuto

se ahumó dentro de un ropero.

 

La Juristo, mire usted,

a gran nivel de lirismo,

se fue a Los Caños de Meca

con su elegante estilismo.

 

Roci nos habló garbosa

de su autómata educado

que, cuando no lo ve nadie,

fuma Celtas y Ducados.

 

Juan Manuel, una vez más,

nos envolvió en su ternura,

y recordando a su madre

nos transmitió su hermosura.

 

Con sus ojazos abiertos,

la agonía de Miguel

nos la describió Paloma;

casi nos dieron las diez.

  

Chema nos llevó hasta Italia,

a su música romántica.

y “Será porque te amo”,

dijo un chico a una muchacha.

 

Anita, la galleguiña,

escribió a la japonesa.

mas pareció hablar un indio

y nos causó gran sorpresa.

 

Y esto fue todo, señores,

creo no haber olvidado

a nadie que nos narrase

o hiciese algún recitado.

 

Pero si hubiese ocurrido,

les suplico su perdón

y no lo tengan en cuenta

ni me tiren un mojón.

 

Acaba de recitarles,

con todo su corazón,

la aspirante a premio Nobel,

doña Edelmira Pompón.

Juan Calderón Matador
23 de marzo de 2026

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