Páginas

sábado, 10 de abril de 2021

24ª Jornada/XIV año: Miércoles, 7 de abril de 2021

Menú literario
 


1. Paloma Sánchez:


Menu de la Tertulia Rascaman 7 de abril de 2021 

Entrantes: 

Suspiro templado de Rocío al oporto. 
Fantasmas al plato, sazonados con amistad de poeta. Del chef David.
Cremallera de langostinos con un ligero toque de sufrimiento. Firmado Alberto. 
Carmen Padín. Propone una ensalada de musgo al limón, degustada en el puente de París. 

Primeros platos: 

Obertura de náufrago en su salsa, con borbotones de mar y estrofas salteadas. JM Garrido. 
Aure se ha pasado a la comida Zen y presenta: Las piedras de mayor perfección. 

Segundos: 

Paloma se decanta por una receta contundente. Amante a la chistera con manzana en la boca. 
José Antonio propone Matildes picantonas con salsa de frambuesas. 

Postres: 

Delicatesen con balas de chocolate y una cobertura de locura. Javier. 
Rocío nos entrega un paquetito con un regalo, es Joan Margarit y su poema “Una mujer mayor”.

Paloma Sánchez
8 de abril de 2021

2. José Antonio Camona:


Un menú degustación con variedad de platos, quizá y no me molesta, a diferencia DE ALGUNOS COMENSALES, un pelín cargado en relatos. Es cierto que da igual que sea carne o sea pescado (¿pecado?) si equilibran en gusto o sensaciones La cocina, como la literatura, va más allá de la química predecible, es alquimia y es sorpresa de sabores, que por mucho escuchar a Paloma nunca ha sido mal año. Llegué tarde y entré y salí de la tertulia más que ojos tiene el Guadiana. Hubo música, muertos, corrupciones, poetas agostados por la vida, queridas de aquel tiempo, de doctores y pisos con tres cuartos. En los postres llegaros platos entrañables desde fuera. Que Margarit lo es, especial, y de Alcolea, qué decir, le recuerdo de hace años en Poesía Pura, yo un chaval y él ya maestro. A Matilde la invité, por provocona y estuvo un rato. Que este mundo es también risa y si es cierto que la Via Láctea tiene un diámetro de 57 millones de años luz, tampoco somos trascedentes, quizá solo casualidades confinadas en instantes. La de ayer divertida, agradable, entre amigos con charlas y asonancias y buen vino que el zoom esconde o muestra algunas veces.

Dejo, por si aún, alguien quedó con ganas y como homenaje triste, qué triste es homenajear a muertos,  poemas de los dos. Y ahora, en serio, gracias a Mariana y a Rocío por invitarles.

 

Juan José Alcolea

DEJADME LA VOZ

que quiero
más que cantor ser cantar
más ser música que tiempo
más que sangre, libertad

Dejadme la voz que quiero
palabra ser
y volar

 

Joan Margarit

Autorretrato con mar

Aquel niño callado. Juega solo.
Permanece detrás de estos ojos de viejo,
resiste la embestida brutal del mediodía
oyendo los confusos versículos del mar
y el grito de los cuerpos desnudos y oxidados
al entrar en las aguas transparentes y frías
de la playa de piedras. Avergonzado, corre
de un escondite a otro de los cuentos.

Duerme dentro de mí, desvalida criatura:
duerme dentro de mí, una noche de reyes,
donde en silencio vuelan las escobas
y los lobos dejaron sus huellas en la nieve.
Afuera brilla un cielo lleno de albaricoques,

 

 

José Antonio Carmona
8 de abril de 2021


3. Carmen Padín:


El boss nos dijo que escribiéramos una bitácora collage, pero el menú es tan completo que no requiere más. ¡Qué  buen sabor de boca  nos ha dejado Paloma!

(con todo y que algunos bocados tenían un dejo amargo)

Me atrevo a sugerir otro plato principal:
Sarmale relleno de versos y musas, bañado con nieve impoluta, exquisito platillo rumano de Mariana Feride.
Acompañar las piedras zen con una salsa de Celia picante.
Maridar todo con un tinto reposado de la cava de los Poetas Muertos.

Carmen Padín
9 de abril de 2021


4. Javier Díaz Gil:


No lo puede resistir. Después de haberles servido la comida y de haberse marchado el grupo de rascamanes tuve el atrevimiento de entrar en la cocina aprovechando el despiste del cocinero y probé de lo que quedaba en las fuentes del menú literario que habían disfrutado en la reunión de hoy. 

De David me llevé a la boca dos frases: "las cenas que simbolizan la tristeza" y "las cosas hacen ruido al romperse".
De Alberto hubo plato en el menú, pero en una bandeja reposaba un entrante suyo también y me lo llevé a la boca: "Desde Guerra y Paz todas las novelas tienen algo de humor". De su plato, paladeé un "A mi madre le gustaba sufrir".

Se me estaba abriendo aún más el apetito. En la bandeja de Carmen Padín, crujiente, quedaba un suculento "...las partes favoritas, las que entrecierran los ojos y activan las cuerdas vocales".

Los relatos eran exquisitos pero José María Garrido aportó poesía. Dejé que se deshiciera lentamente en mi boca un "Es la palabra / es el mar / el vibrar del diapasón entre alaridos / el que despierta el sueño del poema".

Vigilé que el cocinero siguiera desparecido y volví al menú. Más poesía, delicada, cocinada a baja temperatura, tomé dos versos de Aure, el primero de "Jardín Zen": "ir buscando piedras de mejor perfección" y el segundo, de "Alzheimer": "Alguien me habrá robado también ese tesoro".

Cierro los ojos para que se prolongue en mi paladar el recuerdo de los sabores.

Chispeante, dulce, picante, emotiva la poesía que elaboró José Antonio. Caigo sobre un "Ay, Matilde / cuando todo esto acabe / nos apañaremos en cualquier rincón" y me llevo a la boca unos versos que me hacen saltar una lágrima: "En la tele / elecciones, isobaras / una barca encalló en Canarias".

Sé que no debería comer más pero mi conciencia me dice que apenas estoy probando una ración mínima y que mi cabeza y mi estómago me empujan irremediablemente a seguir con el resto del menú.

El cocinero sigue sin aparecer así que tomo la cuchara y recojo del guiso de Paloma Sánchez un contundente "A la Juliana no le hace falta trabajar" y apuro de dos movimientos rápidos un "aficionada a ayuntamientos carnales" y un "Felipe de Todos los Santos".

De Javier, bebo primero un poco de agua y tomo unos versos sueltos: "Muerto / entre sus manos muertas / quedó temblando el silencio".

Me quedan dos platillos, los últimos que se sirvieron, aún están templados. Rocío no había traído nada suyo para el menú pero ha decidido traer un plato de Joan Margarit. En mi boca se deshace y me hace temblar el poema "Una mujer mayor".

Me queda un hueco para el que, a última hora, incorporó Mariana al menú. Lo tomo sabiendo que no será fácil que pruebe nunca otro menú como el de hoy. Me hacen suspirar un "la nieve reconoce la muerte en su terrible avance" y un "evitar el cementerio que transite tus oídos".

Oigo pasos, vuelve el cocinero.

Me da tiempo a salir de la cocina guardando en mi mano de postre unos versos de Juan José Alcolea: "Aquí, en el lado izquierdo / me ha crecido una flor esta mañana".

Javier Díaz Gil
10 de abril de 2021


5. David Lerma:


Ven, David, arráncate los cables y conecta. Y escóndete aquí, a resguardo de la plaga de cordura y sensatez que nos arrasa; ven a cobijarte en este refugio de excéntricos que escriben, leen, pagan a Zoom religiosamente, apuntan y disparan a la diana del mundo cabal sus jeringazos de letras y poemas. Acércate, no te lo pienses, lee tu relato y recibe a cambio el título perfecto y las críticas certeras. Ponte a salvo de la epidemia de discernimiento que asola calles y avenidas; aprende de los magníficos microrrelatos de Alberto y Carmen, impecables en la forma y también en el contenido. Guarécete de las certezas que llueven ahí fuera, acomodado bajo el poema, abierto a la manera de los paraguas, de José María, quien "sigue en el mar de ese papel en blanco, tan azul y transparente". Presérvate del contagio de pontífices e infalibles habitando el "Jardín Zen" del genuino personaje poético Aureliano Cañadas. Busca el amparo entre los tiernos poemas de Matilde, como si lo hicieras entre los brazos de Panacea, con Miguel Strogoff como invitado de honor, que dicta José Antonio. Escucha el relato autobiográfico de Paloma y siente, David, como nunca antes lo habías sentido, que el recuerdo abriga y fortalece nuestras debilidades. Defiéndete de las verdades de los mentirosos recibiendo las dosis de vacuna protectora repartidas en los dos poemas de Javier, que por un momento te devuelven a los maravillosos tiempos de la chifladura. Sana tus certidumbres inyectándote el poema-medicamento (todos los poemas lo son, incluso los que no superan los controles) de Joan Margarit que trae Rocío. Inmuniza tu mente contra las razones inexpugnables de los generales que dirigen el mundo, deleitándote con el arrullo de los versos hermosos recitados por Mariana. Y no te vayas, David. No recuperes el raciocinio, no encuentres la cabeza. Quédate en este miércoles por los siglos de los siglos pero sin amenes, en la compañía sanadora de diez locos geniales que pasan una tarde inolvidable colgados del cristal de una pantalla.

David Lerma
10 de abril de 2021

No hay comentarios: