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martes, 1 de diciembre de 2009

8ª Jornada/III Año: Miércoles, 25 de noviembre de 2009

DESCONTANDO BITÁCORAS

El miércoles pasado, un miércoles 25 de noviembre frío y ventoso, miércoles de tertulia, a eso de las cinco y cinco de la tarde, cómo no tenía otra cosa mejor que hacer, conté los elementos del conjunto “Tertulia del Galdós”.

“Un número natural es cualquiera de los números que se usan para contar los elementos de un conjunto”. Se llaman así porque fueron los primeros que utilizó el ser humano para contar objetos. Fue una cuenta sencilla la del miércoles pasado, de preescolar me atrevería a decir, apenas ni necesitaba dedos. Tras unos minutos no había posible duda. Los elementos del conjunto “Tertulia del Galdós” eran el número 1. YO.

Como a eso de las cinco y cuarto, viendo que nadie llegaba, y yo seguía sin tener nada mejor que hacer que seguir contando pensé: “Los números naturales a su vez, se dividen en números compuestos y números primos”.

El número 1, o lo que es lo mismo, un elemento del conjunto “Tertulia del Galdós”, o lo que es lo mismo: YO ¿Se podría considerar un número compuesto? Definición: Un número distinto de cero es compuesto si tiene más de dos divisores. El número 1, o sea YO, no es compuesto porque solo tiene un divisor. Luego matemáticamente hablando el número 1 o sea YO, único elemento del conjunto “Tertulia Galdós” no sería compuesto. Sin embargo yo que siempre he sido de letras no de ciencias, fui un poco más allá en mi razonamiento y rebatí mi propio argumento: “Pero… ¿No es verdad -me dije a mí misma- que coloquialmente existe una frase que dice “Se quedó compuesta y sin novio”?”. Y fue ahí, ahí en ese momento, cuando durante un par de minutos me quedé colgada de la interrogación retórica y pensé: “Tengo que buscar el origen de esta frase hecha, pero otro día… Ahora tengo que seguir esperando”.

A las cinco y media, y mientras seguía esperando sin desesperar que viniera algún elemento más del conjunto casi vacío “Tertulia del Galdós”, yo seguía contando…

El número 1, o lo que es lo mismo, un elemento del conjunto “Tertulia Galdós”, o lo que es lo mismo: YO, si no es un número compuesto ¿Es un número primo? Matemáticamente hablando, parece ser que un número es primo si tiene dos divisores, el 1 y él mismo. El número 1, no es primo, porque solo tiene un divisor. Luego matemáticamente hablando YO, único elemento del conjunto “Tertulia Galdós” en aquella tarde solitaria y ventosa, tampoco sería un número primo. Sin embargo algo dentro de mí se rebeló ante esta rotunda afirmación y le preguntó a mi yo más literario: “¿Pero coloquialmente hablando no existía una expresión que era “Hacer el primo”?”. Y de ahí inmediatamente salté a una segunda pregunta: “¿Estaría yo haciendo el primo?” “Tengo que investigar -me dije a mí misma otra vez- el origen de esta frase, pero otro día... Hoy tengo que seguir esperando”.

A las seis menos cuarto, miré el reloj, conté los minutos que llevaba allí y desconté a los demás elementos del conjunto “Tertulia del Galdós” que nunca llegaron.

A las seis menos cinco, ya me había bebido un café con leche, uno, ya le había desbebido, menos uno, y volvía a ser el número (no primo, no compuesto) pero sí entero y verdadero que llegó esa tarde a la tertulia del Galdós.

Con números rojos en el raro placer de tertuliar con mis tertulianos del Galdós, con números rojos en el enriquecimiento literario y personal que me aportan, y con números rojos en la compañía que le hacen a mi soledad, el número “ya granate y entero” que yo era hizo un esfuerzo notable por no convertirse en un número entero negativo. 1, o sea YO, es un número entero positivo, me dije a mí misma. Y probé a sonreír.

A las seis de la tarde del miércoles pasado, miércoles de noviembre frío y ventoso, miércoles de tertulia, el número entero que yo era se transformó en el número racional que tenía que ser y disculpé a los números que no estaban. Me dije: “Ahora te dejas de números y te vas a ver a Lorenzo Silva a la Biblioteca Nacional que ya verás que bien...” Y abrigándome eché una última mirada a la cafetería y puse rumbo al resto de mi vida.

“Hasta el próximo miércoles” le dije al conjunto vacío que deje allí al marchar.

A las seis y cinco sonó mi móvil: “Rocío que soy Ana ¿Pero dónde andáis que estoy en la cafetería Riofrío y no os veo...? “Hola Ana, no utilices el plural porque solo estaba yo, yo en singular... y ya me he ido”

El número dos es el número natural que sigue al uno, y precede al tres. El número dos sí que es un número primo... pero esa ya es otra bitácora.


Rocío Díaz Gómez
1 de diciembre de 2009

lunes, 30 de noviembre de 2009

7ª Jornada/III Año: Miércoles, 18 de noviembre de 2009

...en busca de Juan José Millás.

Llegué caminando desde el cercanías de Atocha hasta el Café Gijón. El paseo a orillas del Jardín Botánico se abre a un mundo de olores concentrado en un pequeño espacio de la ciudad.
Media hora después subiendo Recoletos y sus obras absurdas, camino de obstáculos sin sentido.
Allí ajeno al tiempo, hoy, dieciocho de noviembre de 2009, nos reunimos parte de la Tertulia del Galdós (Rocío, Sagrario, Javier, Carmen H , Ana y Carmen sin Fronteras). Todos los personajes son mencionados por orden de aparición. Hoy los seis tienen algo en común.

Al entrar nos recibe una placa conmemorativa con su historia centenaria desde el 25 de Octubre de 1988. Reza así:

"EL TIEMPO ES EL ESPACIO ENTRE NUESTROS RECUERDOS
NO DESTRUYAMOS EL TIEMPO
Y LOS RECUERDOS"

El tiempo allí se diluye como los terrones de azúcar en el café.
Las paredes oscuras las visten pequeños cuadros de artistas. Todo es rojo y roble con un gran espejo dorado que observa el ambiente desde hace muchos años. Quizás los personajes ilustres que daban vida al café vivan al otro lado. (Fernando Fernán Gómez que junto a otros fundó el premio de Novela Café Gijón en 1949 y tantos otros que estaban sentados donde hoy nos encontramos nosotros).

Tal vez no existimos y somos el sueño de alguién que nos esta creando. (Recordando a Unamuno).

Rocío alza su voz para relatar:"El dibujo de una luna menguante".
"Ella era redonda y muy bajita era el punto y seguido que te encontrabas cada vez que salía de casa".

Al fondo en los grandes ventanales un anciano con sus cuartillas y pelo blanco escribe y un joven en una mesa próxima a la nuestra escribe en su portátil. El ayer y el hoy del Gijón.
Dos columnas sujetan al Café centenario que nos da cobijo.
"¿Cuántas veces preguntamos cosas que no podemos preguntar?" "una grieta de ausencia..." "La experiencia me ha enseñado que los esfuerzos inútiles conducen a la melancolía"(Anónimo caballero).

A Rocío se le quiebra la voz y se la presta Javier. Y seguía diciendo el personaje de la anciana Felisa:"Las indecisiones salen carísimas".

Hoy hay algo de festivo en los seis personajes y en el ambiente, nos escapamos del lugar como almas invisibles con una sola mente en busca de Juan José Millás.


Sagrario del Peral
22 de noviembre de 2009


domingo, 15 de noviembre de 2009

6ª Jornada/III Año: Miércoles, 11 de noviembre de 2009

INNOVACIÓN


Saltó, sí, volvió a ocurrir: un debate de la red saltó a una mesa del Café Galdós. El artículo “Barbarie” de Iury Lech no ha dejado indiferente a nadie y era inevitable que discutiéramos cara a cara del asunto. El mentado texto vertebró la tertulia del miércoles alrededor de la dicotomía AFERRARSE O INNOVAR en el Arte. Y todos estuvimos de acuerdo en que tenemos que violar los códigos de antaño; porque de no ser así, acabaremos viviendo de los abrevaderos de otros. Así la dicotomía se convirtió en peso para cada uno de los tertulianos que leyó, por el temor de haberse aferrado y no haber innovado.

Como ocurre de vez en cuando también saltó sobre la mesa el eterno debate de la técnica y el artista. Dicen que “la técnica no hace al artista; el artista es el que ve y expresa”. Peligrosa frase que sirve para eludir el estudio de las carencias que nos acompaña a cada cual. Debemos de escribir y seguir estudiando. Se pusieron sobre la mesa dos libros a tener en cuenta:

- Gramática española de Miranda Podadera
- Diccionario de Ideas Afines de Fernando Corripio.

Y entre debate y debate fuimos leyendo innovadores textos. Pero el que realmente innovó fue Aureliano Cañadas que sin previo aviso rompió a cantar flamenco y nos dejó a todos atónitos. Pena para los que no vinieron porque no creo que vuelva a ocurrir semejante espectáculo. En cualquier caso, os dejo con una perla de Carmen Frontera para que la disfrutéis: “En el paraíso se vendían manzanas con una mordedura”.


Ismael Constantinopla
15 de noviembre de 2009

viernes, 13 de noviembre de 2009

5ª Jornada/III Año: Miércoles, 4 de noviembre de 2009

"Mercado de Almería", obra de Luis Cañadas

A la hora exacta, tal vez antes, los hermanos Cañadas están ya sentados en una mesita discreta al fondo del Café Galdós. Su aspecto afable les hace pasar casi inadvertidos entre la escasa clientela. Al poco, me uno a ellos. Mi aspecto, más bien enjuto, me delata: también pertenezco al clan.

Algo se está preparando en el centro de la ciudad. Y así debe ser, porque al instante, una mesa de mármol adyacente, tras un breve balanceo de la camarera, cae al suelo fulminada. Nacen, entonces, dos medias lunas casi perfectas como pequeñas lápidas y no puedo evitar un escalofrío. Aure ha traído una flor y un libro, una novela de Rosa Huertas homenaje a Machado en el que ha incluido un poema suyo. A la única mesa que nos ha quedado se van incorporando Javier, Rocío y Ana. Aure lee un relato de su hermano titulado “Sicario”, que se inscribe dentro del género negro. Su personaje central balanceándose entre la psicopatía, la culpa y el crimen, recuerda a los de Patricia Highsmith. El hilo narrativo, aparentemente muy simple, tiene la gracia de retorcerse hasta convertirse en una espiral. En esto andamos, debatiéndonos entre si es mejor decir “puto trabajo” o “maldito” en el contexto del sicario, cuando aparece Ismael. Estrena sonrisa.

Ana haciendo gala de su calidez galega le da un par de besos a Luis, que se dice escritor de domingo porque su oficio de verdad es la pintura.
La conversación salta al acto del próximo jueves en homenaje a Antonio Machado en el que participarán Javier y Aure. Han tenido que estudiar, de nuevo, nos confiesan. Aure con la impunidad y la osadía que le confieren sus setentaitantos años lee el siguiente poema citado en el libro “Mala luna”:

No sepas lo que pasa

“ No sepas lo que pasa

ni lo que ocurre”

Miguel Hernández

Si en vez de ponerme a ordeñar sueños

hubiera continuado ordeñando mis cabras,

ahora volvería con ellas por los campos de Orihuela

y al llegar a casa, levantaría el niño por el aire,

lo llevaría a su cuna y cuando se durmiera

nos meteríamos entre las sábanas con olor a membrillo.

Pero Dios me tocó con su dedo más hierro, Josefina,

con aquel que señala al poeta, ciega sus miles ojos,

aparta del aliento de la rosa su aliento

para que cante en las trincheras

[…]

Y a Aure ya no hay quien lo pare y nos lee uno de sus últimos poemas que comienza así:

Si le hubieres prestado

a la muerte tu boca

y yo no lo supiera,

quién me protegería

de la fugaz ponzoña

de tus besos

[…]

Javier reconduce la conversación a la tarea de esta semana, consistente en escribir un mircrorrelato de unas quince palabras al modo de Hemingway, ”For sale: baby shoes never worn” o el de Augusto Monterroso, ” Cuando despertó, el dinasaurio aún estaba allí”. Javier nos cuenta la anécdota de que en una ocasión este último autor coincidió en una recepción oficial de una embajada con cierta señora a la que fue presentado precisamente como el creador del relato del dinosaurio. Ella respondió:- Sí he comenzado a leerlo. No podemos contener la risa.¿En qué punto del brevísimo cuento se quedaría la buena señora?

David lee su micro: “El viento agitó las hojas del libro y las preguntas volaron”. Ante las alegaciones de opacidad, David nos desvela que para él los buenos libros son los que plantean preguntas y, no tanto, los que las responden. Los libros no leídos quedan para que el aire avente sus interrogantes. Javier propone: ” Cierro los libros que me dan respuestas”. Es entonces cuando surge la polémica de si un microrrelato es lo mismo que un aforismo o, incluso, si una frase célebre puede serlo.¿Cuales son los límites del relato hiperbreve? Ismael sostiene que un relato debe, ante todo, contar una historia y de alguna manera, remover algo dentro del lector. Él nos trae en su móvil un ejemplo de la vida real. Se trata de un anuncio encontrado en la calle :” Si eres el que robó las cinco mochilas ponte en contacto con Lorenzo en el teléfono 91 XXX XX XX, sólo quiero recuperar los datos y efectos personales. Estoy dispuesto a negociar”.También se inscribe dentro de la tradición del relato clasificado. Ismael nos desconcierta más aún después de saber que tras ponerse en contacto con el anunciante, tuvo lugar el siguiente diálogo:

- Lorenzo, soy yo, el de las mochilas.

- Ya es tarde.

- Decías que estabas dispuesto a negociar,¿no?

- Bueno, ¿cuánto queda?

Javier ha escrito un magnífico poema a propósito del cuadro “Niña sentada” de Balthus, comienza así:

Nunca esperé tu mirada

como bocas de plomo

las estatuas saben

del dolor de los besos […]

Rocío, ha escrito un relato “Traspaso gestión de amor” bajo la forma de un oficio administrativo. Resulta muy original, aunque tal vez la forma, demasiado farragosa, desdibuje el fondo.

Ismael, especialista de los milquinientos cincuenta caracteres, nos regala un artículo-relato titulado: “La manifestación” lleno de ironía y buen juicio sobre la manipulación en el recuento de asistentes a un acto público.

Aure, ha encontrado una libreta de ¡hace treinta y cuatro años! en la que aparece un poema de Verlaine dedicado a su joven mujer, demasiado tierna para competir con la osadía del Rimbaud. Aure, eufórico, se arranca y nos lo canta en francés. Luego, y es de agradecer, lo traduce. Al son de esta música se despiden Aure, Luis, e Ismael que hoy hacen doblete en el Círculo. Los restantes, seguimos tertuliando. Recordamos a Francisco Ayala, recientemente desaparecido. Me atrevo a proponer la lectura de “Muertes de perro”, colección de cuentos en los que se da la difícil fusión entre lo trágico y lo grotesco, denuncia de un triste aspecto de la condición humana.

Lee Rocío en voz alta el relato “Un lugar tranquilo y bien iluminado” de Hemingway. Nos acordamos de Vicente. El sabe muchas cosas, decimos. Por que es un cuento terrible y terriblemente bien escrito. Porque contiene una oración, la oración “de la nada” que es un artilugio original y perfecto para trasladarnos sin que el lector lo note de la barra de un café a la barra de un bar de madrugada. Porque no deja indiferente a nadie. Como Líber, tan maja como siempre, que aparece en el Galdós en carne y hueso. No había llegado a marcharse, dice, y nos propone una tertulia en su casa, en la calle Cervantes.


Celia Cañadas
9 de noviembre de 2009


jueves, 29 de octubre de 2009

4ª Jornada/III Año: Miércoles, 28 de octubre de 2009

Lanza del Vasto (1901-1981)



Tarde de tertulia accidentada con final feliz.
El final feliz (empiezo la historia por el fin) fue la presentación del libro "Las razones del lobo y Sofismas" de nuestro compañero de Tertulia, el poeta José María Herranz en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
Eso fue a las 8 de la tarde, por eso la Tertulia de hoy fue más breve... y accidentada.
No hubo muertos ni heridos pero sí gente desplazada y otros que entraron y salieron durante la reunión.
Y es que a las 8 había en el Galdós una presentación de un libro y a eso de las 7 y media nos pidieron que nos cambiáramos de mesa para dejar espacio para el evento. Hoy no ha sido demasiada molestia porque teníamos pensado irnos al Círculo de Bellas Artes.
Bueno, empezaré por el principio.

Cuando llegaba al Galdós, en la acera me fui encontrando primero con Aure, vestido como un pincel, claro, luego iba a presentar el libro de José María Herranz y en seguida nos alcanzó Rocío, el autobús la había dejado más lejos que de costumbre (las obras que tienen levantado medio Madrid tienen la culpa). Entramos los tres al Galdós y en nuestra mesa compartiendo conversación y una cerveza estaban Vicente y Paco Sevilla.
Vicente nos saluda, Paco nos besa.

Poco a poco se irán incorporando a la tertulia David, Ana González, Ana Llopis, Amelia Peco y Carmenfron y... el ruido del local.
Aure nos sorprende pidiéndonos si le dejamos cantar una canción en francés. Trae la letra escrita en un papel y nos la canta bajito. Una canción de Lanza del Vasto, poeta, filósofo, discípulo de Ghandi, fundador de una comuna.
Paco Sevilla le coge la mano a Aure y le dice cosas como "tu voz dice cosas que son verdad". O "lo que importa es la vida, sin vida no hay arte, ni sonrisas".
Lee Aureliano su poema "Transmigración", poesía social, se atreve a apuntar nuestro Aure.
"¿Por qué este rumanoide...
... y el gozo de escribir este poema."
Vicente y David hablan de cine. David ha visto "Lars y una chica de verdad". La recomienda de veras.
Se marcha Paco Sevilla, se va a buscar a su amiga Olalla y quizá se pase luego por el Círculo.

Vicente nos cuenta que se ha apuntado a la UNED, está estudiando asignaturas relacionadas con la Literatura y faltará algunos miércoles.
Pensamos en el gesto de Paco Sevilla y lo comparamos con aquellos sanadores que te cogen la mano y te curan.

Lanzo una propuesta para escribir para el próximo miércoles. Hemingway escribió un mini cuento que quiero sirva de ejemplo para traer mini cuentos de menos de 12-14 palabras. El cuento al que me refiero dice:

"Se venden zapatos de bebé, sin usar"

Veremos la semana que viene las sorpresas que traemos escritas.

Ana González, gallega de pro de Vigo, habla con Vicente y oigo a Vicente decir "el padre de mi padre era gallego y panadero".

Se marcha Vicente y llega Ana Llopis (ya lo decía antes, entran y salen de la mesa).

Recuerdo a todos que el próximo jueves 5 de noviembre de 16 a 20 horas se celebrará en la Biblioteca "María Moliner", c/ Villalonso, 16, de Villaverde Alto el homenaje a Antonio Machado en conmemoración de los 70 años de su muerte. Lecturas de poemas, canciones, una conferencia del poeta y amigo Enrique Gracia y una mesa redonda final a la que invito a Aureliano que accede a participar. Allí estaré yo también.
Lee David su relato (ya nos empiezan a anunciar que nos cambiemos de mesa) con la frase "luchamos por el silencio".

"Los primeros labios que besé, los de mi prima de Cádiz"
"el abuelo se cansó de luchar"

Precioso relato, David.

Empezamos a luchar contra el ruido nosotros mismos. El café Galdós se va llenando de gente.

Y entonces aparecen amigos poetas que nos visitan y que luego nos acompañarán en la pesentación del libro de José María Herranz: Paco Caro y Antolín Amador, Manuela Temporelli y Sonia García.

Llegan también Amelia Peco y Carmenfron. Y entonces nos cambiamos de mesa, junto a la barra del café el sofá rojo nos sirve de acomodo y unas cuantas sillas. Rocío lee su relato "Se traspasa blog". Se esfuerza en leer en voz alta pero el ruido hace que sólo la escuchemos los que estamos más cerca.

La historia de un no-reencuentro podríamos decir. Un hasta luego que duró veinte años.

Casi son las ocho menos cuarto, le pedimos a Ana Llopis que nos lea su poema. También con la frase "luchamos por el silencio".

Ana toma nota de algunas sugerencias para corregir su poema, por ejemplo, evitar las asonancias.

Se nos queda, en esta accidentada tarde, pendiente los poemas de Amelia Peco, el relato de Carmenfron y el comentario del cuento de Hemingway que traíamos para hoy. El próximo miércoles lo retomaremos.

Las ocho menos diez, pagamos nuestras consumiciones y salimos a la calle hacia el Círculo de Bellas Artes para escuchar ala presentación del libro de José María Herranz "Las razones del lobo y Sofismas" publicado por Poeta de Cabra ediciones. Presentado por los poetas Alfredo Piquer, Aureliano Cañadas, Manuela Temporelli y Sonia García.

No me resisto a dejaros aquí el enlace del blog de Rocío en el que ha comentado la presentación del libro y en el que ha publicado algunas fotos del acto:


El próximo miércoles confiaremos en que vuelva la estabilidad.


Javier Díaz Gil
29 de octubre de 2009

viernes, 23 de octubre de 2009

3ª Jornada/III Año: Miércoles, 21 de octubre de 2009

SE TRASPASA TERTULIA

21 DE OCTUBRE DEL 2009, MIÉRCOLES.

Se traspasa tertulia literaria en perfecto estado pero muy sonorizada, por imposibilidad el último miércoles de escuchar, debido a la mala acústica del Café, debido a la fea costumbre de la clientela de la mesa de al lado de beber más vasos de vino de los que aconsejan las buenas formas y el nivel óptimo de las conversaciones, a la consecuente subida de decibelios en las voces de éstos últimos y sobre todo a la manifiesta falta de micrófono o en su defecto trompetilla de los que desean escuchar, o lo que es lo mismo, tertulianos ávidos de versos e historias.

Única tertulia en la calle, se traspasa totalmente equipada con dos mesas redondas, sobre las que se sucedieron las tazas de café e infusiones acompañadas de un platito lleno de pastas (gentileza de la amable camarera “granaína”), una botella de agua mineral con gas, varios vasos de vino y cervezas, jarra de agua con docena de vasos a juego, así como platos diversos de patatas fritas, frutos secos y aceitunas con los que distraer el hambre. Los tertulianos al fin y al cabo, son humanos, y suelen comer.

Excelente oportunidad, se traspasa con cartera de tertulianos fija, ingente e ilustrada: Javier, Aureliano, David, Celia, Sagrario, Ana, Amelia y acompañante, CarmenFron, Ana, José María Herranz y Rocío. Tertulianos con gran posibilidad de incrementarse.

3 años de pleno funcionamiento como tertulia en el Café Galdós, 1 de tertulia en la Editorial Amargord, y 12 como taller de creación literaria en dos Centros Culturales.

Posibilidad demostrada de toda clase de conversaciones ajustadas a terapia de grupo, de la que los tertulianos están claramente necesitados a la vista de las bajas y los achaques acaecidos recién comenzado el otoño. ¿Es una cuestión de actitud la forma de enfrentarse a la enfermedad? ¿Hay que dejarse abatir o pensar que la vida sigue? ¿Es buena la depresión para escribir? ¿Qué grado de depresión es el adecuado para ello: el desánimo o el infierno?

Reúne inmejorables condiciones como vía de publicidad para las convocatorias a actos literarios diversos: “José María Herranz, miércoles 28 de octubre presentación de su último libro, "Las razones del lobo", en el Círculo de Bellas Artes, a las 20 h., en la 5ª planta, sala nueva. Aureliano Cañadas hará la presentación”. “Joan Margarit, viernes 23 octubre. Getafe, en la c/ Madrid, 54, a las 21 horas”. “Joan Margarit con Luis Gª Montero en Madrid, martes 27 de octubre, en el Centro Cultural Blanquerna (C/ Alcalá, 44)”.

Ideal para compartir correcciones de textos ya escritos de cara a agilizar diálogos de forma que se pueda “ver” a los dos interlocutores (Aureliano Cañadas, afamado y experimentado poeta “más allá del bien y del mal”, más inclinado últimamente a la prosa que a la poesía). Ideal para la cálida entrada en la tertulia de Ana (recién llegada de Levante) con un poema escrito y publicado en valenciano “Nuestra casa es un cajón de palabras muertas… un barco de papel dejándose llevar por el aire”. Ideal para compartir los cuatro primeros versos de un futuro poema de Javier: “Que pisaste la sangre de los mártires…” inspirado en las lejanas tierras de la India.

Se traspasa con todos los deberes en regla en las personas de los breves relatos de las tertulianas CarmenFron, Ana y Rocío, muy disciplinadas ellas, con sus escritos a propósito de las frases que en la tertulia anterior se propusieron. Más un aporte improvisado de dos poemas a viva voz de Amelia ya con un pie casi fuera del Galdós.

Posibilidad incluso, de abordar temas tan complejos como el monoteísmo religioso, las políticas lingüísticas, la claridad y transparencia en los concursos literarios, la creación de una editorial e incluso la posibilidad de realizar un certamen literario propio.

Próximos relatos y poemas a convenir. Se escuchan ofertas interesantes. Posibilidad para ello de utilizar las frases: “Se traspasa blog”, “Las voces y el ruido”, “Luchamos por el silencio” y “Yo prefiero el frío al ruido”. Plenamente ajustadas en su mayoría a la sonoridad imperante. O en cualquier caso, negociable. Se facilita acogerse a la siempre factible vía “escrito a la bola del tertuliano”.

Interesados contactar con el cuaderno de bitácora de la tertulia Galdós.


Rocío Díaz Gómez
21 de octubre de 2009



lunes, 19 de octubre de 2009

2ª Jornada/III Año: Miércoles, 14 de octubre de 2009

Bajo la apariencia de tertulia pacífica...


La cita era en un Café llamado Galdós, situado en la calle de Los Madrazo nº 10, en el distrito centro de la ciudad de Madrid, capital de un país –o algo así- denominado España. El mensaje me había llegado por el conducto habitual, un e-mail enviado a una supuesta página de contenidos literarios, que figuraba en internet bajo el distintivo apócrifo de “Rascamán”. Descifré el correo electrónico con idea de averiguar la hora, el día y el mes fijados para nuestro encuentro: 18:00 horas, día 14, mes octubre. En un criptograma adjunto se definía el objeto de la convocatoria, que no era otro que poner en común los informes elaborados por cada agente, fruto de largas y complicadas investigaciones secretas, empleando para ello los modelos creados al efecto: PRS1 para prosa, POS2 para poesía.

Mientras caminaba por la acera bajo un dulce atardecer otoñal sentí que crecía mi excitación. Desde mi partida del planeta Metaforín, haciendo escala en la luna Letrilla, con llegada al planeta Tierra allá por el año 2085, no había vuelto a tener contacto con alguien de mi especie. Por obvios motivos de seguridad aludiré con nombres falsos al resto de agentes interestelares con los que me encontré en aquel local de paredes rojizas: Ana González, Ana Delgado, Javier, Aureliano, Rocío; a los que se unieron, poco más tarde: CarmenFron, Ismael, Alma, Vicente y José María.

Ninguno de los clientes del Café podía sospechar que bajo la apariencia de tertulia pacífica que se iba a celebrar en la mesa de al lado, se desarrollaría en realidad una conferencia clandestina de voluntarios extraterrestres que habíamos urdido un plan para cambiar el planeta Tierra y salvar, de paso, a la especie que lo habitaba, la especie humana, en claro peligro de extinción por culpa de sus pésimos programas de televisión, sus coches que corrían más de lo debido, su egoísmo desmesurado y, sobre todo, sus ambiciones que no llevaban a ningún sitio, por no hablar de sus guerras, sus hambrunas, sus genocidios, sus epidemias y demás catástrofes provocadas por ellos. Difícil, sí. Pero eso era algo que sabíamos todos nosotros cuando nos embarcamos en la nave Sueños con dirección a la Tierra.

La apertura de la sesión corrió a cargo del agente Aureliano. En su informe, Aureliano habló de la relación entre un camionero al que le gustaba Vivaldi y un pintor que se había casado con una burguesita, una mujer terrible que le obligaba a pintar flores y bodegones y que no tardaría en llenar su estudio de amigas a quienes enseñaba al artista como el que mostraba un orangután. Los dos personajes acababan huyendo juntos, después de vender el camión de uno de ellos. Al terminar su lectura, el agente al que he llamado Aureliano, sacó una botella con un líquido oscuro, bajo la excusa de celebrar su cumpleaños. En verdad, su intención era repartir ese bálsamo entre los congregados, sus compañeros, a fin de protegernos gracias al ungüento contra los peligros que entrañaba la misión interplanetaria en la que nos habíamos metido. Después de dos vasos de aquella pócima echados al coleto, comprobé que era cierto que el mundo se veía como un lugar bastante más inofensivo.

La siguiente en leer fue la agente Ana Delgado. En su declaración, Ana trató de hacer una reinterpretación del clásico “Las mil y una noches”, tan desvirtuado y corrompido por la acción de los seres humanos. Entre sus afirmaciones podrían destacarse muchas por su enorme belleza. Sirva de ejemplo la que sigue: “Nunca dejes de contar, nunca despiertes / de este trance que alimenta lo que dices”. No obstante, algunos compañeros coincidieron en señalar cierta ambigüedad en alguna de sus estrofas. A continuación, fue el agente Ismael el que expuso sus conclusiones. Ismael leyó una historia que relataba los problemas de una pareja que desembocaron en su divorcio. Su narración incidía inteligentemente en diversos problemas intrínsecos a la civilización que mis compañeros y yo habíamos venido a salvar, en una suerte de filantropía intergaláctica, problemas tales como la incomunicación o la falta de entendimiento. Mientras, en el Café había ido creciendo el ruido procedente del exterior, que interrumpía a cada poco las alocuciones de los agentes. Vaharadas de humo con olor a tabaco arribaban desde la sala contigua. Sin duda, me dije yo, una nueva guerra iniciada por los terrícolas, tan expertos en tropezar mil veces en la misma piedra.

Seguidamente tomó la palabra Rocío. El texto de la agente Díaz Gómez abordaba otra de las grandes enfermedades que azotaban a la raza humana: el consumismo desaforado. Su dossier tenía por título “Garantía de El Corte Inglés” y defendía, con ternura e imaginación, que las personas podían encontrar al amor de sus vidas durante el período de rebajas en el ámbito hostil de una gran superficie comercial. Alma, la siguiente agente que intervino, bautizada con ese nombre en homenaje a otra de las cualidades que los humanos estaban a punto de perder, engordando aún más las ya extraordinarias reservas de nostalgia en la Tierra, describió en su informe un amanecer en el interior de una sala de hospital, el lugar donde la mayoría de los humanos comenzaban a vivir o terminaban de hacerlo. Estas dos circunstancias, concluyeron los demás compañeros, hoy por hoy estaban muy lejos de poder solucionarse. La última ponencia de la tarde la dictó la agente CarmenFron. Se titulaba “El río Ganges es una diosa” y versaba sobre otra de las grandes obsesiones humanas: la religión, sabiduría ancestral para unos, pura superstición para otros, capaz de unir naciones y provocar conflictos armados al mismo tiempo.

Finalizado el cónclave, pagamos la cuenta y nos despedimos de la camarera, más que nada por seguir guardando esa apariencia de normalidad que nos evitaba contratiempos. Sin embargo, a la salida de la reunión se produjo un hecho que conmocionó al grupo: la agente Díaz Gómez sintió de pronto unos horribles dolores estomacales y no pudo por menos que vomitar el alimento consumido durante el día. Todos los compañeros, incluido yo, nos alarmamos sobremanera; pensamos rápidamente en lo peor: que Rocío había sido víctima de algún tipo de envenenamiento pues sabíamos de la existencia, tanto en el planeta Metaforín como en el planeta Tierra, de una organización radical de opositores adscritos a una corriente de ideas trasnochadas y casposas, que estaba en contra de los vientos de cambio que el colectivo de agentes cósmicos y yo preconizábamos.

Afortunadamente, la cosa no pasó a mayores y la agente Díaz Gómez recuperó el resuello. Todos los agentes nos separamos no sin antes verificar que no éramos objeto de vigilancia o seguimiento alguno por parte de nadie. Antes, convenimos en darnos cita para más adelante, utilizando el conducto habitual del correo electrónico a esa falsa página “Rascamán” que nos servía de tapadera, pudiera ser que para una nueva tarde de miércoles en un Café con el nombre de Galdós, por qué no, en el centro de la ciudad de Madrid, en un país -o algo así- conocido por España, tal vez cuando la grisura del otoño hubiera dicho definitivamente adiós a la última luz crepuscular del verano.


David Lerma Martínez
18 de octubre de 2009