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lunes, 27 de abril de 2026

25ª Jornada/XIX año: Miércoles, 15 de abril de 2026

 

Nuestra hoja del Cuaderno del 15 de abril de 2026

Cada vez estoy más convencido de que Rascamán es un libro, cada miércoles de tertulia una página, cada año que pasa un capítulo. Hoy hemos escrito una parte importante del último, vamos a decir mejor del presente, por no convocar a los malos augurios. Lo ha abierto Joselyn con una oda a esos seres ecuménicos que son los mesoneros. Uno de sus versos incluye un “morder la fruta” que contiene un mensaje subliminal dirigido a los que escuchan, también al bitacorero. El bitacorero y los que escuchan convienen en que a Joselyn le ha salido un poema además de redondo, europeo, quizás el más europeo que haya firmado hasta la fecha. 

Prosigue la escritura a múltiples manos Isabel, primero con un relato que narra una peripecia por Cantabria con final en un plato de truchas exquisitamente cocinadas, y luego con un poema titulado “Tu corazón, mi casa”, inspirado en ese otro no menos hermoso “Se equivocó la paloma”, de Rafael Alberti, que Isabel nos interpreta musicalmente. La paloma podría equivocarse pero quien no se equivoca al interpretarlo es Isabel.

El punto y aparte siguiente lo escribe Javier. Javier nos habla de su inminente próxima publicación, una obra ideada a partir de los 17 objetivos de la Agenda 2030, con poemas que ponen versos a varios de sus 169 metas. El que hoy nos lee plantea un dilema terrible: “Elegir entre ir a la escuela o comer”. No podía ser de otro modo si tenemos en cuenta que versa sobre la pobreza extrema, o lo que es lo mismo, la indignidad que sufren los que tienen que sobrevivir con menos de 1,25 dólares al día.

Toma el testigo y la pluma León, que recita dos poemas. En uno se pregunta “¿Qué trato de escribir? ¿Una poesía que venga a incrementar el equipaje dejado en la estación cuando me baje del tren que ya no encuentra su luz?”. Con él desata el debate en torno a la frontera difusa entre géneros literarios, la autoficción que puede ser el autobombo, la autobiografía que puede ser historia, el libro de viajes que podría ser el del conocimiento de uno mismo. Nada es blanco ni negro, y yo grito algo que nunca imaginé que gritaría: ¡que vivan los grises!

La siguiente mano escritora la pone Pilar, que usa una de las armas más pacíficas y poderosamente evocadoras de la literatura, la lluvia; para trasladarnos a escenas de un pasado familiar y empaparnos con un rocío de prolíficas emociones, gracias a su prosa cuidada y rica que hace del fragmento de hoja que ella escribe seguramente uno de los más encantadores del capítulo. Capítulo que enriquece Manuel, como en un juego de muñecas rusas, con otro capítulo de su novela “Ninguno de los suyos”, que cuenta la relación de amor entre la protagonista, Ashya, y un guerrillero. Un capítulo sin amor no es un capítulo como un amor sin capítulos no es un amor.

Nuestra hoja de hoy avanza. Quien añade sensibilidad ahora a las líneas de estrofas y párrafos es Cinta, con poemas de capítulos fechados en años pasados, Sonrisa y Ventanas, quizás porque “en las ventanas crecieron otros ojos / el claroscuro de cualquier mirada”, como rezan sus versos.

Hasta los mejores escribanos echan borrones, aunque a veces los borrones sean silencios y los silencios alimenten. Con este argumento, los siguientes tres autores, David, Celia y Omega, eligen la fórmula de la elipsis para rellenar su parte de la hoja. Lo que acentúa el tono teatral de la ya de por sí teatral intervención de Juan Manuel, un poema dialogado que lleva por título “La canción”, tan musical en el contenido (“En el corazón, la música, señor”) como en la forma, en la que no falta una catáfora.

A continuación nos lee Rocío un relato, para sumar nuevos personajes a nuestra hoja y también al capítulo. Entre otros, ronroneantes como gatos, Rocío aporta a Miedo y a Tiempo, que llegan subidos en una bicicleta que pedalea un lobo en una tarde de trama aciaga y recuerdo infausto. El relato es sugerente y tiene la intención de transformar la crudeza en belleza, y acaso lo consiga y sea verdaderamente ese y no otro el auténtico objetivo de nuestra obra literaria conjunta.  

La página comienza a agotarse y antes de quedarse sin espacio, María Jesús nos  presenta a su “Doble de yo”, que resulta ser el doble trago de ti, mi botella. Su segundo micro, “Reencuentro”, que suena con las notas disonantes de un viejo piano; cabe también, precisamente por ser micro, para contribuir a la hoja que contribuirá a un capítulo que contribuirá a un libro cuyo final ninguno de los presentes querría escribir jamás, para que Rascamán siga siendo la historia de un texto interminable que se escriba cada miércoles por la tarde.  



David Lerma

23 de abril de 2026


lunes, 13 de abril de 2026

24ª Jornada/XIX año: Miércoles, 8 de abril de 2026

El león de la Metro y el del Retiro


Hola, somos los espíritus del segundo león de la Metro Goldwyn Mayer (el primero apareció en tiempos del cine mudo, ejem),  y del último de la Casa de Fieras de El Retiro.


Hasta hace poco andábamos felices por las calles de Nueva Orleans, rugiendo en voz baja acompañando a Sting mientras cantaba por Bourbon Street.


Pero la cosa se puso mu malita por los Hunited Estates y cía, y las Musas nos hablaron de Opera y del Madrid de los Austrias, y acabamos recalando los miércoles en el Café Fígaro, que al león de la Casa de Fieras le sonaba, aunque le cuesta dejar lo que fue su jaula y ahora es una biblioteca estupenda, que hasta se ha tenido que poner gafas (gafas de espíritu, se entiende).


Las Musas que habitan allí nos dijeron que, al principio, pensaron que el director de aquello sería un tipo vestido con un desgastado chaqué y sombrero de copa; pero no, apareció Javier Diaz Gil en vaqueros, con una sonrisa y su mirada limpia, sin pizca de vendedor de entradas.


Y fue Javier quien nos habló de su nuevo proyecto (Agenda 2030-Objetivos), y nos leyó “Niños soldado”, esos “con disparos bordados”; porque

nadie elige matar

nadie morir.


Alberto no quiso leernos nada, aunque todos rugieron cual cachorros y cachorras, como si no hubiera un mañana (era la tarde del 8 de abril, glups).


José León (Don José León) nos sorprendió con un poema romántico: “Golpeo con los nudillos esa tumba”, con versos como

florece mi alma con la sementera o

mi corazón lleno de flores o

felices zumban las abejas.


A un comentario sobre lo poquito para que fuese completamente redondo, contestó: “prefiero que me queden cuadrados”.


Jose Antonio, en verso libre, expresó sus emociones al “ver la cara oculta de la Luna”, pidiéndonos también tiempo para la sal


en el borde de una falda.


Manuel continuó con un fragmento de su novela, el recorrido y huida de Ashya e hijo por Libia, buscando la liberación en manos de un hombre y su acogedora familia, que no exime del deseo incontenible.


Pilar, en remoto, nos presentó las evocaciones en primera persona de una voz en medio de la soledad y de quienes ya no volverán a estar: “Naturaleza salvaje”.


Aire puro, nostalgia, fuego que se aviva. El cuidado, el maestro. El respeto. 

Y, siguiendo a Gil de Biedma: 

“envejecer, morir

es el único argumento de la obra”.


José María Herranz nos trajo un poema del año 2000 que parecía escrito el mismo martes por la tarde, 7 de abril: “Poema fascista-antifascista”.


Versos como ordas de muertos hipotecados

cuando la guerra es la última higiene del mundo


y el recuerdo de Pasolini: La masa es culpable.

Juan Antonio nos sumergió en el orden de una “China milenaria”, su lectura del viajero asombrado, resultado de un viaje reciente y fascinante.


Rocío nos leyó “Ya no son horas de ver la tele” con su voz sosegada y armoniosa: los desvelos de una madre por un hijo adicto a las pantallas y a la nada.


Porque no importa que la realidad sea otra: siempre cuidando, aunque desaparezcan los que más amamos.


Ana Gonz nos presentó el contraste entre las imágenes de nuestros sueños y el ahora, “lejanos y breves”: las grandes imágenes para unos pocos que nos dan el resto hecho. Y todo se impone.


María Jesús Briones nos sorprendió con un par de “cincuentas” (palabras):

Nos hizo reir con “La Liga”, que encaja pelotas y desea conseguir ese título deportivo con sus “medias de rejilla”.

Y con “In vitro”: la primera amazona apocalíptica “o lo que está pasando”.


Pensamos que Paloma, en remoto, se presentaría con un mono plateado de la NASA, sostendría en el aire pequeños cubos dorados y estrellas de colores. Pero no: sólo nos enseñó un poquito de Canadá, que es muy grande y no cabía en la pantalla.


Echamos de menos los versos de María Juristo, que desprende como si tocase un Theremin; a David con un cuento de los suyos de ebanista; a Matteo, Tina, Carmen Padín, Cinta, Amelia, y tantos y tantos compañeros y compañeras.


A Juan Raña y a Juan Calderón me los había imaginado en los trapecios (Calderón cabeza abajo, Raña de pie) acompañando a Pinito del Oro (¿Cómo? ¡Que no sabes quién es Pinito del Oro? ¡Grrrr!).


Con toda seguridad el peor de los dos (difícil decidir) sería Calderón, amenazando con interpretar una escena de Lo que el viento se llevó: “Juan, Juan, baja, que esto no es Tara”.


Estábamos y estamos en el principio de algo desconocido u olvidado (“principio”, “precipicio”,… ¡a mí los filólogos!). Esperábamos un susto en la madrugada, contemplábamos cadenas humanas.


No hemos contado que, en realidad, lo primero que escuchamos fue a Joselyn recitando su poema “Amenaza atómica” o Cuando habla la barbarie, dedicado al pueblo iraní 

en el silencio atronador.


“Amenaza”, “amanezca”… Apenas unas letras de diferencia o posición.


Por allí andaba también Esther, presunta bitacorista, que leyó algo de unos pájaros, se tomó un Cola-Cao en casa y se durmió.


Como soy el espíritu del segundo león de la MGM (NO confundir con WWI o PGM, Primera Guerra Mundial), intuí con toda seguridad  que se levantaría con la cabeza como un tarro de espárragos, así que me metí en sus sueños mientras el león de la Casa de Fieras escribía a todo meter este rollo, y le hice creer que ella había escrito la bitácora, que nos daba lastimita con tanta notita la chiquilla.


Y esperamos a la luz del sol junto al gato que la despierta, leyendo sus pensamientos (los espíritus podemos hacerlo, ¡ojo!, lo de leer pensamientos ajenos):

“Menos mal que debí de escribir la bitácora cuando llegué. Ahora puedo perder el tiempo en… no sé, a ver”.


“Amenaza”, “amanezca”.


Sin duda nos quedamos con el amanecer; con hacer piña, con que poetas, narradores, músicos, actores, cantantes demos lo mejor que tenemos, sin mirar a otro lado.


Lo humano.



Este que lo es, que lo son,

Jackie, espíritu del segundo león de la MGM 

y Panthera Leo “X”, de la Casa de Fieras de El Retiro

¡Grrrr!



Enlace a Sonata nº 14 de Beethoven

https://www.youtube.com/watch?v=ITidiBe-0T0



Esther González de la Cera
12 de abril de 2026


miércoles, 1 de abril de 2026

23ª Jornada/XIX año: Miércoles, 25 de marzo de 2026

 

Tertulia de azotea

El miércoles 25 de marzo, la Tertulia Rascamán se reunió en la azotea de José Antonio. Primer miércoles de Tertulia de primavera. No podíamos reunirnos en nuestro café por estar cerrado y la tarde primaveral nos ofreció la oportunidad de celebrar la primavera y la tertulia al aire libre.

Nos recibió José Antonio con Cora, su gatita, que paseaba feliz por los muros que rodean la terraza. Acompañados de cerveza fresquita, agua y multitud de viandas que fueron trayendo los rascamanes nos sentamos en círculo literario José Antonio, Mariana, Tina, Javier, Pilar P. Pedraza, Cinta, Manuel, León, Carlos Castro, Inés y Celia.

Damos la bienvenida a Pilar Pedraza que se incorpora a la Tertulia de la mano de Cinta que la presenta. "Escribe con mucha sensibilidad y lee muy bien", dice, "que comparte taller de creación literaria con ella en Móstoles ¡y es jardinera!", remarca, Cinta. Escribe más prosa sobre todo.

León apunta que dicen los chinos que "Si quieres ser feliz un mes, cásate. Si quieres ser feliz un año, enamórate. Si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero."

Comenzamos las lecturas con José Antonio. Nos cuenta que en la azotea están las columnas pintadas de colores y golondrinas en la pared. Las han pintado los vecinos. Hacen una fiesta comunitaria para pintarlas. 

Lee un Ay, Matilde. El tiempo, la alfombra en la que duermo... Es lo que tiene andar en primavera...

Tina trae un relato, "No culpes a la lluvia". El enamorado se beneficiaba a su amiga... Lo siento, Elisa, pero creo que me he enamorado de Clara, dijo Roberto... En las películas románticas donde no se acaba bien... Un matrimonio sin éxito, seguido de divorcio.

Mariana que hacía tiempo que no había podido venir... Estuvo algo malita y preparando el festival "Mujer, manantial de vida" celebrado el 15 de marzo en Villa del Prado. Lee "En mis entrañas hay avispas". Que todo quede así... Avispas no paran de crear.

Lee un segundo poema, "En este mar". Los indios que buscaban agua limpia en mi cabeza...

Javier, mi turno. Leo un poema sobre la foto que envié del artista turco que hace collages de fotos bélicas con escenas cotidianas. Se titula el poema, "Sus alas". Las gaviotas vuelan en círculos...

Carmen Padín, hoy con la alegría de tenerla presente, no a través del Zoom como nos tiene acostumbrados. Lee un episodio más del relato largo que está escribiendo con los recuerdos de su amigo argentino. "Adelfa en el sillón del psicoanálisis". Adelfa Josami, judía, argentina y psicoanalista...

Turno para escuchar a nuestra nueva compañera, Pilar Pérez Pedraza. Lee el relato "Sin mis alas de cristal". La historia de una niña que dejan en un orfanato. Eres muy guapa, Dios le da belleza a las niñas obedientes...

Se marcha sin leer, Manuel, que quiere acercarse a un acto que protagoniza hoy también Amelia. También se marcha Mariana, que se le hace tarde para poder enlazar todos los medios de transporte que necesita para llegar a Villa del Prado antes de las 11.

Cinta no da muchas pistas... Tiene que ver con una foto que envié, dice. Y lee. Cargamos mochilas y agua, una brújula... El color violeta de la hierba... El asalto de las mariposas.

León, ilumínanos con un poema, le pido yo. Os oscureceré con un soneto, me contesta. "Escena campestre". Está débil mi mula, vieja amiga...

Carlos Castro, trae la segunda edición de su primer poemario, "Distancias, medidas y cantidades". Poemas que escribió con dieciocho años. Lee el poema "Cóncavas naves", con referencia a la Iliada.

Lee un segundo poema, "El borde". Un poema que nos leyó Cinta en su día de un vaso de cerveza que resbala de su mano y que nos gustó tanto.

Le damos la palabra a Inés, la amiga de Carmen Padín, que nos cuenta anécdotas de cuando era jefa de estudios del Colegio Mayor Isabel de España. De cuando las jóvenes eran espontáneamente revolucionarias y la policía venía a requisar octavillas y detener a las muchachas.

Solo nos queda Celia. Cuando ya el sol se ha metido detrás del edificio de al lado y empieza a levantarse un airecillo fresco. No ha traido nada para leer, dice, pero ha traido merienda.

Nos despedimos porque empieza a bajar la luz natural. Hoy hemos empezado antes, a las cinco y media, para aprovechar la buena temperatura y la luz. Pero estamos saliendo casi cerca de las ocho.

Ayudamos a recoger a José Antonio, sillas y viandas. Y él nos tiene preparada una sorpresa. En pequeñas macetitas que nos regala, crecen pequeños cactus y otras plantas suculentas.

Yo me guardo un cactus y abrazo a José Antonio.

Nadie se conectó hoy al Zoom, todos quisieron compartir el sol de la azotra de José Antonio y sus alturas madrileñas.

Cora, con un leve maullido nos despide.



Javier Díaz Gil
1 de abril de 2026






















lunes, 23 de marzo de 2026

22ª Jornada/XIX año: Miércoles, 18 de marzo de 2026

 

Edelmira Pompón recreada
por la IA de ChatGPT ¿será así ella?


1. Alberto Ramos:

TODO IMPORTA

En un poema o en un relato, todo importa: continente, contenido, cómo se cuenta, qué se cuenta, quién lo cuenta… Y por supuesto, importan los títulos, cuando se quieren poner. Son el aperitivo de lo que viene luego. 

Aunque es justo decir, que los títulos son potestad y capricho de los autores, ponerlos o no, dejarlos huérfanos, o hacerlos memorables.

El miércoles 18 de marzo de 2026, por la tertulia del Fígaro se deslizaron algunos de ellos: León, con su Sonámbula y Aranjuez; Esther, con Las hojas de té; Javier, con Derrota; Calderón, con Anciana con Cubos; Jose Antonio, con Y mentimos; Juristo, con sus primeras palabras Hay, Llegáis a mí y Dónde yo era; Juan Manuel, con Madre, otra vez tú y Educación para autómatas; Rocío, con un inicio de Quizá no lo saben; Paloma, con Los ojos abiertos; José María, con Amor frágil; AnaGonz, fueron haikus; Raña, Alberto y Juan Pulgar, guardaron silencio.

Alberto Ramos

23 de marzo de 2026



2. Rocío Díaz Gómez:


Bitácora de un 18 de marzo que amenaza primavera

 Un garito llamado “Fígaro”, seudónimo de cierto escritor que se suicidó por amor a pocos portales, quizá sea el mejor lugar para que se reúnan semanalmente un puñado de poetas, letraheridos varios y gente que malvive de sueños y letras, miércoles sí, miércoles también.

 El 18 de marzo, quizá por la proximidad del Día Mundial de la Poesía, la mayoría de los asistentes fueron de los que cuentan con los dedos sílabas, y no contentos con eso, gustan de pasarse media hora discutiendo si esta palabra o aquella la dejo o la quito. Son tantos problemas los que le aquejan: el ataque de asonancias, los rebeldes ripios, las escurridizas silabas, tienen tantos enemigos formales que aún me sorprendo de su quehacer. Pero no se acobardan los héroes del verso, sino que se multiplican. Ante tal saturación, no me pidáis que os de pelos y señales de qué poema leyó éste o aquel. Solo os puedo decir que de un León de Albacete que ruge sonetos se escaparon una sonámbula y una ninfa a las que pronto perdimos la pista. Tal vez desde la Biblia llegó Esther, o tal vez no, pero de algún remoto y fantástico lugar tuvo que llegar cuando percibía tigres en el silencio. A Javier le venció otra derrota, aunque aún recuerdo la de los días que tanto me gustó. Y de Juan C. me dolió una madre a quién nadie alabó su pollo en pepitoria y ya no sabía si estaba contenta. ¡Ay! Las madres.

 Los narradores: Juan Raña, Alberto Ramos y una servidora intentamos poner un poco de orden entre tanto verso espantado, y nos hemos aguantado las ganas de escribir para que ellos puedan repetir un par de veces sus delirios.

 Con José Antonio volvieron con bríos los versificadores, aunque nos hizo sonreír con su esposa ataviada de sombrero. María, la dama de los rollitos de papel con tinta azul, nos leyó tres poemas. Y Juan Manuel nos mostró sus dos vertientes, la del que ama entre poemas y sentimientos, y la del que juega con autómatas y ciencia.

 Paloma Sanchez volvió a invitar al poeta de Orihuela. Jose María nos contó de un amor tan frágil que no se siente, y a AnaGonz, qué suerte, Japón le regaló un ramillete de haikus.

 No era el día de los narradores, seguramente por eso tampoco a Juan Pulgar le quedó tiempo para leernos su botín robado al ruido de los metros y las viejas páginas.

 La calle Arenal me sonríe con sus árboles florecidos y su temperatura cálida. Pero, aunque no fuera así, no me importaría, cada tertulia me calienta el corazón y me dibuja una sonrisa tonta que pocos entenderían. ¡Qué mala suerte! ¿Pues no me estoy contagiando de tanto verso empalagoso?  Y lo que es peor, hasta me alegro.


Rocío Díaz Gómez
23 de marzo de 2026


3. Juan Calderón Matador:



Bitácora de diez líneas

nos manda Javier hacer,

yo, aunque no estuve presente,

la haré con mucho placer.

 

En cuanto nos descuidamos

León nos tiene atañidos,

nos hace ninfas de piedra

bajo la sombra de un tilo.

 

Hasta a las más duras piedras,

Esther en su nuevo libro,

con unas hojas de té

les ha puesto unos bolsillos.

 

Javier se siente atañido,

casi fuera de control,

viendo una ventana rota

sin que lo alumbre un farol.

 

Juan C nos habló de cubos

y una anciana cumpleañera

que se quejaba en la fuente

de su suerte puñetera.

  

José Antonio le cantó

a una dama con sombrero,

que tras fumarse un canuto

se ahumó dentro de un ropero.

 

La Juristo, mire usted,

a gran nivel de lirismo,

se fue a Los Caños de Meca

con su elegante estilismo.

 

Roci nos habló garbosa

de su autómata educado

que, cuando no lo ve nadie,

fuma Celtas y Ducados.

 

Juan Manuel, una vez más,

nos envolvió en su ternura,

y recordando a su madre

nos transmitió su hermosura.

 

Con sus ojazos abiertos,

la agonía de Miguel

nos la describió Paloma;

casi nos dieron las diez.

  

Chema nos llevó hasta Italia,

a su música romántica.

y “Será porque te amo”,

dijo un chico a una muchacha.

 

Anita, la galleguiña,

escribió a la japonesa.

mas pareció hablar un indio

y nos causó gran sorpresa.

 

Y esto fue todo, señores,

creo no haber olvidado

a nadie que nos narrase

o hiciese algún recitado.

 

Pero si hubiese ocurrido,

les suplico su perdón

y no lo tengan en cuenta

ni me tiren un mojón.

 

Acaba de recitarles,

con todo su corazón,

la aspirante a premio Nobel,

doña Edelmira Pompón.

Juan Calderón Matador
23 de marzo de 2026