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domingo, 5 de julio de 2026

35ª Jornada/XIX año: Miércoles, 17 de junio de 2026

 

Sueñan las ovejitas con las vacaciones Santillana…


Anteayer, miércoles 17 de junio, como oveja negra sedienta de fin de curso, me escapé a la tertulia Rascamán del Café Fígaro.


Hacía casi medio año que no participaba, porque los miércoles por la tarde trabajo en la Escuela Oficial de Idiomas. Sin embargo, una vez pasados los exámenes todo en el departamento nos resulta más laxo. Al fin y al cabo, después de un soneto y una cerveza, se corrige con más benevolencia. 


Cuando llegué, me encontré a tres poetas que comparten el nombre de José. No era un sueño bíblico ni una adivinanza. Para complicar las cosas, al otro lado de la barra oí la cristalina voz de una mujer a la que aprecio mucho, Joselyn. 


Menos mal que llegó Javier para sacarnos del encantamiento. Recordó todas las exposiciones y viajes de este intenso curso. Y nos lanzó un reto: no sólo le debíamos un poema, sino también un microrrelato sobre nuestros planes vacacionales.  


Abrió la veda Carmona, el primer José, con “una especie de romance”. Antes nos contó que está muy ocupado cursando el máster de abuelo. Y como tal, intentará hacer el Camino de Santiago con los suyos. 


José Antonio Carmona cierra su poema “en trincheras de fragor o de silencio”. Quisieron José María y Cinta que el poeta se levantase y lo repitiera; no podía empezar mejor la última tertulia de esta temporada. 


A Viena viajamos todos luego con José León Cano, que nos inspiró con versos como “La noche me mordía y no la vi”. León comenzó con un soneto inspirado en Voltaire, para acabar con prosa poética ubicada “en el Madrid turbulento y emponzoñado”. Lo curioso es que el diablo hacía acto de presencia en ambos textos. 


Luego Joselyn Michelle Almeida, manejando con destreza un hermoso abanico, confesó que el 2 de julio vuela a Estados Unidos. Con su timbre claro y voz cristalina, leyó Joselyn su Cosecha cervantina. Aparece en ella “el pulso del reloj”, pero también Dulcinea y una hermosa plegaria para un mundo en guerra: “aparta los cuervos de los sembrados”. Como dijo David, es “el poema más europeo” de nuestra compañera. 


Vino entonces Rocío y preguntó por cómo iban nuestras “vacaciones Santillana”. De inmediato, nos entró nostalgia del cole y de los libros de texto. Tampoco demasiada, ya que supimos que los Juanes (Juan Bautista Raña y Juan Calderón, y esto no es un evangelio apócrifo), andan descansando en Galicia. Y que Javier Díaz Gil en breve parte para Lituania y otras bálticas latitudes. Mientras, Cinta y David nos recordaron que Manuel escribe ya desde Denia, mientras disfruta de sus obligaciones familiares. 


Le llegó el turno a Juan Antonio Arroyo. Contó que, hace unos cuantos veranos, le impidieron pàsar al Vaticano por ir en bermudas. Evidentemente, “La rodilla de Claire” que deslumbró a Eric Rohmer no fue ni la mitad de escandalosa que las dos rótulas de Juan Antonio a pleno sol. Este, poeta y psicólogo, nos transportó a la corte de Luis XIV, con un poema dedicado al violinista y compositor Jean Baptiste Lully. En concreto, de su obra El burgués gentilhombre. Se trata de una comedia-ballet, coescrita con Molière, con el mismo empaque que los versos de Juan Antonio. 


Para cuando el reloj dio las siete y cuarto, la tertulia disertaba sobre la truculenta muerte de Lully, y la conveniencia de incorporarla o no al poema. Comprendí que no podría leer mi poesía, pero no me importó. Varios compañeros me habían pedido ejemplares de mi último libro, Madera de sueños. 


Me sentí como una moderna Cenicienta mientras me despedía. ¿No era acaso una escena de Blade Runner? Yo, ovejita negra, soñando con un verano que aún no llega. 


En fin, no me quedó otra que volar en metro a mi trabajo… y ganarme mis vacaciones Santillana. 

 

Amelia Serraller

19 de junio de 2026













Recojo la bitácora de Amelia y la continúo yo, Javier, y en mi turno anuncio que estamos trabajando en la publicación del último poemario que dejó inédito Aureliano Cañadas, titulado Alien. Leo un par de poemas del libro. Mañana jueves salgo de viaje a recorrer Lituania, Letonia y Estonia.


Cinta nos cuenta que proyecta el año próximo pasar temporadas entre Huelva y Madrid. Y nos cuenta de la exposición colectiva en la que participa en la Biblioteca de Móstoles bajo el lema "Umbral". Mi casa estaba fría, muy fría... Las letras U M B R A L crean la palabra LUMBRA.


Pilar Pedraza ha querido estar este último día de tertulia presencialmente en el Fígaro y se lo agradezco mucho. Lee el relato "Pérdidas". Sobre el asfalto abrasador, llevaba varios días en la calle... El señor que había estado a punto de aplastar su hocico empezó a experimentar pérdidas seguidas...


David tiene como objetivo veraniego dejar terminada la novela y encontrarle novio/editorial. También hacer el tramo del Camino de Santiago de Santiago a Finisterre.

Trae un texto de Carmen Martín Gaite de su novela "Caperucita en Mahattan", un personaje que define lo que es vivir: "Pero, ¿a qué llaman vivir? Para mí, vivir es no tener prisa, contemplar las cosas, prestar oído a las cuitas ajenas, sentir curiosidad y compasión, no decir mentiras, compartir con los vivos un vaso de vino o un trozo de pan, acordarse con orgullo de la lección de los muertos, no permitir que nos humillen o nos engañen, no contestar que sí ni que no sin haber contado antes hasta cien como hacía el Pato Donald. Vivir es saber estar solo para aprender a estar en compañía, y vivir es explicarse, y llorar, y vivir es reirse."


De Martín Gaite, sus novelas favoritas son: Nubosidad variable y Entre visillos.

Cómo nos gustan estas palabas, David. 


Chelo no ha traído nada para leer, quería venir hoy a abrazarnos a todos. Está en sequía y nos dice: escribo, borro, escribo, borro... porque no vale nada. 

Llegará la musa. No hay prisa, Chelo.


Esther nos recomienda también Entre visillos. Nos dice que está ahora con una narración de ciencia ficción que está terminando para enviar a una convocatoria. En julio quiere descansar y parar. Nos lee un poema: Besaré tu piel una vez / y solo miraremos el mar.


José María Herranz cuenta que la labor del poeta es titánica, descomunal e ingrata y de exterma solead. Se pregunta qué sentido tiene escribir y si puede él aportar algo a lo ya hecho. Nos lee un poema, Manumisión, que lleva una cita de Aure: "Sólo el tiempo logró manumitirme".

Escribimos para entendernos a nosotros mismos, José María.


Rocío se va a Irlanda en breve y está pensando en jubilarse. Ese sí que es un gran proyecto, Rocío. No ha traído nada para leer pues no ha podido escribir estos días.


Echamos de menos a muchos rascamanes hoy, este último día de Tertulia de un intenso año de curso. Es tiempo de vacaciones, vacaciones Santillana, ideal para seguir con nuestros poemas y relatos, nuestras lecturas y los viajes motivadores. En agosto haremos tertulias de guardia.

Mientras tanto, disrutad del verano. Ha sido un año feliz en el que deseo mejoría y pronta recuperación a los rascamanes que tenemos malitos, como a Susana que queremos tenerla pronto con nosotros.


Feliz verano a todos.




Javier Díaz Gil
5 de julio de 2026








jueves, 11 de junio de 2026

34ª Jornada/XIX año: Miércoles, 10 de junio de 2026

 

EL DÍA DE LOS MUERTOS BAJO EL VOLCÁN

 
Nos vamos a Cuernavaca, México, y nos metemos de lleno en el día de los muertos. De la mano de Bajo el Volcán que es tan buena que acabas mareado como si te hubieras emborrachado tú. No es una fiesta triste es más bien la renovación de la vida por eso el esqueleto aparece comiendo y bebiendo, y follando no, porque está mal visto.

José Antonio inspirado porque le van a parar el corazón y volverlo a poner en marcha y eso siempre le recuerda a uno lo poco que somos. Escribe de la visita del Papá, con humor negro como impone la fiesta.

Aplauden los próceres. A todos en sus bolsillos se les está dando la chapa.

Javier habla de niños sin educación, de su libro 2030 y lee un poema que acaba en pobreza, es el que menos se mete en el asunto mortuorio.

Los niños de El Salvador no volverán. Había que dejar de aprender para ayudar en casa (también en Orcasitas en 1973). Los pupitres se abandonan por el campo.

Omega que está muy liada con la música no ha tenido tiempo de hacer alguna bitácora que tiene entre los deberes, no obstante, nos cuenta su premura y creo que no lee nada. Se hace un Omega redondo. No sabemos si le turban los muertos.

El que mucho abarca poco aprieta.

No me da la vida es una frase aplaudida por todos, pero ninguno queremos ir donde la pérdida ya no duele.

Aparece Isabel recordando su pareja perdida.

¿Hacia dónde se dirige el señor bien plantado en la foto?

Hace hablar a un limonero y a un laurel. El laurel dice: Sé lo importante que eres.

Paloma se inventa unas hijas gemelas para poder hablar del duelo candente de sus padres. ¡No le gusta nada ser huérfana!

Cumplidos los setenta y arrastrando estos nervios voy a la deriva. No, no respira, así: cuatro segundos de aspiración, y seis para exhalar. ¿Cómo voy a respirar si mi amígdala, aliada con el pensamiento arborescente, galopan tratando de recorrer todas las montañas?

Alberto
En Manila los japoneses tienen una quinta columna. La novela de 500 páginas es de la guerra mundial. Con la palabra guerra los muertos menudean y bailan una danza macabra. En retaguardia los niños, las mujeres, los viejos y los enfermos sufren.

Da mucha pena Celia destilando su dolor por la ausencia de nuestro querido Aure. Cada palabra le cuesta un berrinche. Si estuviéramos en los años sesenta Celia llevaría luto, o alivio de luto. Todos recordamos su cascada y hermosa voz. Einstein creía que al morir nos reintegramos a una conciencia universal, de donde emana la poesía y el arte. Al escribir sincronizamos con ella. Quiero pensar que el Venerable está destilando poesías cortas que hablan de la muerte. Gran persona, enorme.

Anagonz se inspira en el sabor agridulce que le ha dejado la visita del Papá. Demasiado marketing y poca muerte. La foto de la ventana que se abre a la cúpula del Doumo de Florencia. Fé en barro

Que las cúpulas brillen con el dios Sol. Habitaba en la tierra que no pregunta nada.

No hay muerte, hay incomodidad. ¿Nadie se acuerda de Gaza? Los campamentos serán un infierno y un semillero de pandemias.

David nos sorprende con un recitado de Hamlet -lo pongo en inglés coloquial:

POLONIUS:
Alright Laertes, since you're leaving, burn these into your head:

Don't blab everything you're thinking, and don't act on every stupid idea that pops up.
Be friendly with people, but don't be a try-hard or act common.
The friends you've actually tested and know have your back? Lock them in with steel chains.
But don't waste your time on every random new guy who wants to hang out for five minutes.
Stay out of fights if you can. But if you do get dragged into one, make sure the other guy regrets it.
Listen to everyone, but don't give your opinion to just anyone. Hear all advice but make your own calls.
Spend on good clothes if you can afford it but keep it classy. Rich, not flashy.
People judge you by what you wear, so don't dress like a mess.
Don't borrow money, and don't lend it. You'll lose both the cash and the friend.
And the big one, above all else: be real with yourself.
If you're real with yourself, you'll be real with everyone else. It's that simple.
Take care.
My blessing goes with you.

 

Rocío. No está para pérdidas, el verano espera con sus brazos y abanicos en países tan lejanos que son leyenda. Una H traviesa.





Paloma Sánchez
11 de junio de 2026








lunes, 8 de junio de 2026

33ª Jornada/XIX año: Miércoles, 03 de junio de 2026

 

CUATRO GATOS  EN CIUDADES FLOTANTES


Una tarde peculiar entre túneles, visitas papales y ciudades flotantes. Empezó con casas cuyas llaves no pertenecían a ninguna de sus puertas. Edificios en forma de pagoda de la generación Bauhaus y derrumbada por autoridades y empresarios sin visión, Cuatro gatos en pantallas, Javier, de okupa en una casa en Rivas, Celia en otra con su gato blanquinegro, Carmen desde el calor de las muros de piedra de Plasencia y Pilar observando cada detalle del mundo desde su pueblo. Más tarde, Juan Pulgar instalado en su habitación habitada.


Una fotografía de sillas llevadas por los feligreses a una iglesia para escuchar la misa. Cada una distinta, cada una con su propia historia, al igual que cada cuerpo, cada silla de madera, cada cuerpo de carne, alma  y espíritu. Género y color de la piel son sólo un accidente, sin embargo cuánto revuelto levantan. Solo importan tus manos junto a las mías, lee Javier. El cuerpo, poema fotobordado 2030.  Lo de bordado, literal y metafórico.


Celia, refleja cierta tristeza, La vejez de algunos y la juventud de otros traspasan su alma sensible. Lo bueno es que tiene un poemario llamado La fábrica de luz. Sí de luz, esa que tiene ella en la cabeza y en el corazón. Nos dice que es el nombre de un museo de una pequeña ciudad leonesa cerca del pueblo  de  Juan Carlos Mestre. Museo de mineros y también de ciencia y energía. La satisfacción como la luz se extingue. Tu cuerpo sagradamente humano. 2020 un verano muy especial. Un verano de señales, Nos espera el tiempo de un sinvivir en penumbra, por las señales de las magnitudes fundamentales que son siete: la masa, el tiempo, la temperatura, la longitud, la intensidad de corriente eléctrica, la cantidad de substancia y la intensidad lumínica que se mide en candelas. Esta última amerita un poema, apunta Javier. Celia ha escrito uno para cada magnitud dedicados a su hija Adriana. Por escuchar el de la masa no tomé notas, pero puedo decirles que me encantó.


Y de la fábrica de luz, nos vamos al despertar de Laureano, a su higuera que también despierta  y muestra yemas verdes en sus ramas de apariencia seca, yemas que habrán de convertirse en manos ásperas; a una paloma gris que picotea con obsesión su pecho. A Laureano recuerda esos pinchazos que también él siente en el pecho cada vez que piensa en su único hermano. Es Pilar la que nos cuenta esta historia de hermanos divididos por el azar de una herencia mal llevada, envidias, celos y palabras no dichas. San Pancracio quiso favorecer a Laureano para trabajar el huerto, cortar perejil y sembrar tomates, El hermano no quedó satisfecho con tal destino, su mujer tampoco, a pesar no importarle la casa, Ella, como Scarlett O'Hara,  no pretendía lavar platos ni sembrar un comino, venderla, quizás sí. 

San Pancracio tiene sus modos para que no le falte perejil en su ofrenda. La sobrina, en cambio, resiente la pérdida de un espacio común llamado, mi tierra, mi familia. Pero la parcela no ha sido abonada  con cariño en el corazón de Laureano.


Si las ciudades flotan, por qué no los continentes y ahora estamos en América, México, San Luis Potosí, donde Benito Barreda, líder revolucionario, ha aprendido a ver con ojos del lobo y lo cuenta a sus compañeros de causa después de una larga ausencia. Ver con ojos de lobo no es una metáfora es una práctica chamánica donde los espíritus de tus ancestros se manifiestan a través de un nagual o animal protector, dice Carmenpadín. Acogido por los indios wixáricas, Benito ha tenido que pasar las pruebas que muestran que posee el don de ver más allá de lo que nuestros sentidos parecen indicar. Lo primero, ha sido peregrinar a los lugares sagrados y cazar un ciervo que lo guíe en su camino de warakame o chamán. ¿Y el lobo?¿Y la revolución?


Tomemos el metro Paseo de la Castellana/ Manhattan. Así es, las ciudades flotan y Madrid ha volado hasta Nueva York. Podría ser una idea fantástica para el fin de semana, pero no. El mundo es un caos, producto de la guerra nuclear. Los sobrevivientes luchan encarnizadamente en ciudades reducidas a la nada. Violencia mortal, drogas, locura, no hay clemencia posible. Nuestro protagonista sólo tiene una posibilidad: correr a una librería abandonada (supongo), coger la mayor cantidad de libros para después venderlos en dólares en los pasillos de ese metro madrileño en Manhattan. Los túneles revelan un universo encarnizado, demente,  el instinto de sobrevivencia nos transforma en depredadores. Al menos, así nos lo describe Juan Pulgar.


Volvemos por algún túnel que conecta Manhattan con  Granada, Granada/ Madrid donde el joven Federico Garcia Lorca escribe a sus padres desde la Residencia de Estudiantes. Marzo de 1921 y les dice que está por publicar su primer Libro de poemas, que ha dejado la vieja escuela y se considera de la nueva, novísima, que algunos lo juzgan ya como una promesa de la poesía española, que escenificará a  Rabindranath Tagore y se reunirá con Juan Ramón Jiménez.

Vuestro Federico, firma confiado en tener una larga vida por delante…

No te olvides de escribir, le responde su madre, Vicenta Lorca.


Gracias, Javier por mostrarnos el libro: No te olvides de escribir, de Víctor Fernández que reúne el intercambio de correspondencia entre Lorca y su familia. Entrañable.


Rocío se asoma por otro túnel justo cuando estamos por concluir, ¡qué gusto! No trae algo para leer. ¡Ay, Rocío, no te olvides de escribir!




Carmen Padín

7 de junio de 2026


sábado, 30 de mayo de 2026

32ª Jornada/XIX año: Miércoles, 27 de mayo de 2026

 

El padre Fígaro



Aquella tarde entré en mi confesionario imaginando que las parroquianas y parroquianos que se acercaran a la iglesia del padre Fígaro, que soy yo, a confesarse me contarían sus aburridos pecados cotidianos. Un par de padrenuestros y tres avemarías y listo. Nada más lejos.

No me ha vuelto a ocurrir más. No sé si se equivocaron de parroquia pero empezaron a pasar por delante de mí, gente que no conocía.

El primero, Carlos Ceballos, empezó a culparse de pecados extraños, que si era más noctámbulo que lluvia, más temprano que hogaza... Le despaché con que dijera un Yo, pecador y que encendiera dos lamparillas.

Javier se arrodilló y debía tener cargo de conciencia con el cuidado del planeta. Y hablaba de "Fundar", no sé muy bien si una orden eclesiástica o qué. Un "Cuatro esquinitas tiene mi cama" y le mandé a que le diera un poco el aire de la calle.

Rocío llegó compungida. La acusaban del pecado mortal de ser poeta. Y me decía que quería que le regalaran una isla. La cosa era fuerte. Lee a Dostoievski y no leas un verso más. Bastante penitencia tenía ya la pobre.

Tina, después de su "Ave María" y mi "Sin pecado concebida", me soltó que hay diferentes formas de amar. Y no sé qué de un banco. Ay, pecar contra el sexto es más grave. Diez lamparillas y dos vueltas al atrio de rodillas.

¿Dónde estaban mis feligreses?

Llega una tal Chelo que, sin mediar palabra, dice que lleva tiempo sin escribir y que se acusa de lo bueno de ser nadie. Y que puede hacer que griten las palabras de su pluma. La próxima misa, le digo, de penitencia en la primera fila frente al altar y en silencio. Se va ya calladita.

Amenazante se sitúa frente a mí y corre la cortina que me protega Juan B. Raña. Que si volverán las oscuras golondrinas el día 3 de junio y me dice que, muy serio, la muerte también tiene domingos. Me entra un poco de temblor, no espiritual, sino de la propia carne... ¿Me amenaza con matarme durante una misa de domingo? Veinte padrenuestros y que cante el "Alabaré, alabaré..."

Cierro la cortinilla para que no se me note la piel mudada y pálida.

Juan Calderón parece que quiere caerme bien porque me dice que estudió en un seminario. No le va a servir de excusa para que le imponga una buena penitencia si fuera menester. Me dice algo del llanto del cielo y que ha llegado la lluvia, aterida, de luto... Me toca el corazón y le doy 20 euros para que se tome un par de cervezas...

Anagonz pareciera, por lo que empieza a contarme, que peca contra el sexto, "prisa en la encimera", me cuenta. Yo soy cura pero también humano e intento apartar las imágenes que el maligno me lleva a la mente... Pero termina contándome cosas de gomas de borrar y playas sin nombre. Me está saliendo cara la tarde porque le doy otros veinte euros y la mando al bar donde está Calderón a que se pida también unas cañas.

Otros veinte euros le doy a José Antonio, ¿me estoy volviendo loco? Porque el pobre repite que unas veces, bueno y otras veces, bien... Y que viene de una Inspección de Hacienda. Uno en su larga carrera sacerdotal sabe cuándo se es víctima o verdugo. Y aquí no hay duda. Víctima, víctima.

Manuel se acerca muy lentamente y relata como en una salmodia, el drama de Aysha y su hijo en mitad del Mediterráneo. No me queda más dinero suelto pero creo en él y en su causa. Le doy la llave del cepillo para que coja lo que haya y se lo envíe a Aysha.

Está siendo la tarde entretenida y poco beneficiosa para mi salud económica...

Juan Manuel descorre la cortina, como hizo Raña y muy despacio me habla de un harapiento y de un esplendoroso anciano. Ya no sé poner penitencias como las que ponía al principio de la tarde. ¿Qué me está pasando? Le doy mi reloj de pulsera para que lo empeñe y reparta el dinero entre los menesterosos.

La última de la fila de confesión de hoy es Celia. Me pide que no confunda, que lo suyo no es pecado de pereza sino de falta de tiempo... Me repongo de mi debilidad con las penirencias y la mando a acompañar a Tina a que dé la segunda vuelta de rodillas al atrio con ella. Y según se aleja, le grito ¡y enciende treinta lamparillas!

Cierro el confesionario.

Perdóname, señor, del pecado de orgullo. Quiero que vuelvan mis parroquianos de siempre, que no me cuestan dinero.



Javier Díaz Gil
31 de mayo de 2026












domingo, 24 de mayo de 2026

30ª Jornada/XIX año: Miércoles, 20 de mayo de 2026

De merendola...



- ¿Y dígame, en qué puedo ayudarle hoy?

- Verá, doctor, acudí a la tertulia literaria de la que soy miembro el pasado miércoles. Tenía algo de merendola campestre. Poco a poco fueron llegando los asistentes a la vez que desplegaban cosas riquísimas sobre la mesa y aún más necesario, traían alimento para el alma.  Se celebró en la fantástica azotea de José Antonio Carmona cuando caía el sol. 

- Y bien, ¿qué le inquieta de aquella reunión entre amigos?

- Allí Piluca, artista plástica, nos recomendó El hijo de la cómica, de Fernando Fernán-Gómez que interpreta José Sacristán. Soberbio, dijeron. Luego, el propio José Antonio nos leyó dos poemas en los que hablaba de las amapolas, de amor y aludía a ciertos conceptos matemáticos, que gustosamente ejemplifiqué rápidamente. Pienso, como los aristotélicos, que en este tiempo de certezas inestables, nada como una verdad matemática para mitigar la confusión. 

- Y entonces, ¿dónde está el problema?

- A continuación, me hubiera tocado leer a mí, y bien que lo había intentado. Días, llevaba dándole vueltas al asunto, y garabatos, por decenas, pero nada.  Me sentí como en la famosa escena de “Déjeneur sur l’herbe”, tan expuesta, desnuda de voz propia. Como si estuviera abocada a reescribir lo que otros hicieron, un plagio más o menos evidente e inevitable. 

- La mayor parte de las personas son creativas, aunque no necesariamente lo expresen con la escritura. Es una condición innata  que reside en el hemiferio derecho del cerebro.

- Ya, si es que lo absurdo de la situación es que yo disfruto mucho escuchando a mis compañeros de tertulia. María, por ejemplo, leyó varios poemas, el primero titulado Vivir. Profundos, reflexivos a veces, nostálgicos. Le sucedió Cinta con un relato sorprendente, rozando el realismo mágico. Tiene la capacidad de trasladarte en unas líneas a otros mundos, de Nueva York a la selva amazónica, ahí es nada.

Y luego Pilar Pedraza, desde su ventanita de zoom, nos relató una historia costumbrista llena de humanidad y sensibilidad hacia la soledad y los mayores.

-Entonces, ahora no encuentra la forma? ¿Es eso?

-Sí, exactamente. También, cuando he intentado innovar algo lo he hecho en mi trabajo como profesora y ha sido terrible. A los de 3º de la ESO en esta evaluación se me ocurrió ponerles un examen de cinemática que al día siguiente tenía a todos los padres encima. Y lo peor, jefatura de estudios alarmadísima, que cómo se me ocurría preguntarles a los chicos problemas que no habíamos hecho antes. 

-Voy a mandarle un PET cerebral y una analítica completa. Mientras tanto, le pediré que siga haciendo ejercicio intenso con regularidad y que siga leyendo. Su trabajo es emocionalmente demandante y no es infrecuente que muchos reaccionen desarrollando apatía o burn-out (técnicamente lo llamamos anhedonia).

-Jo, pero es que no veo la relación ¿por qué no puedo yo escribir como por ejemplo Isabel Morión sobre los guantes de Rita Hayworth ? No serán estos síntomas de un incipiente….

- Le aconsejo- me interrumpió - que no siga con las conjeturas. No ayudan.

- Bueno, al menos déjeme añadir que a veces, tengo también una cierta dificultad para interpretar matices. Es como si me quedara en la literalidad y cuando hay algo entre líneas, que otros captan en seguida, y a mí me cuesta. Por ejemplo, María Jesús Briones, leyó una maravillosa pieza de teatro antibélica. En ella el protagonista se va poniendo condecoraciones y yo lo interpreté la primera vez como un honor, no como una ridiculización del personaje. Son aspectos sutiles que se me escapan. Pero luego, AnaGonz, nos leyó en gallego Hai noites y lo entendí todo, qué belleza. 

- Lo que me dice no es muy específico, pero voy a pasarle también unos test para evaluar el funcionamiento del hemisferio derecho. Aquí tiene los volantes. Con los resultados, en quince días, nos vemos.

- Muchas gracias doctor, buenas tardes- dije. 

Y cerré la ventana mediante la cual me había conectado a la video-consulta. 

Yo solía decir, que a mí la IA no me daba miedo, lo terrorífico era la AI (ausencia de inteligencia), pero ahora veo que sí, que me empieza a inquietar esta gran trasformación ya imparable y que lo peor que nos podría pasar es que los humanos empezáramos a comportarnos como máquinas.

 


Celia Cañadas.

24 de mayo de 2026










domingo, 17 de mayo de 2026

29ª Jornada/XIX año: Miércoles, 13 de mayo de 2026

 

Pasteis de Belén y tomates...


1. Celia Cañadas:


El mundo se divide entre los que tienen sueños y los que, habiendo cumplido algunos, pareciera que despertamos al desconcierto. Este nace en el corazón de la ciudad, se multiplica en la repetición de franquicias y hoteles. Y más hoteles y franquicias, a cuál más absurda. De ellas, la que me duele más es la de una supuesta fábrica de pasteles de nata. Pero si mi abuelo materno, que vivía en Lisboa, para comprarlos tenía que ir a Belém, ¿qué fraude es este?


Afortunadamente, por la palabra llega la salvación, la que restablece el orden natural de las cosas. El nuevo poemario de Javier y Piluca inaugura la sesión de novedades y a este sí, ¡qué ganas de hincarle el diente! El poemario de Esther me lleva al que le dediqué a Virginia Woolf hace ya unos años y me invita a seguir leyendo. Joselyn M. Almeida me recuerda lo afortunada que soy cuando mis alumnos, esos que no callan, únicamente deben decidir si van en patinete o andando al instituto, si traen o no la tarea, pero nunca si se juegan la vida por ello.


León ruge, ruge alto y claro, indomable, con dos poemas amorosos. Rocío y su terrenito ponen la nota humorística a la velada. Le quita hierro al asunto. A mí me han asignado —por méritos literarios, tengo que reconocer— otro en el que crecerán pronto tomates y habitas tiernas, al lado de mi casa. No, no escribo; me basta escucharos para reconocer como propio este remanso en medio de la vorágine. 


Celia Cañadas.

14 de mayo de 2026



2. Javier Díaz Gil:

 

Este trece de mayo se reunieron un buen puñado de rascamanes en el Fígaro. Con cada intervención sentí que íbamos aportando palabras a un diccionaro imaginario de la Tertulia. De la lectura de Carmen Padín tomé la palabra ombligo. De Juan Calderón elegí almíbar. De Celia, aunque no leyó, anoté la palabra luna.

Con letras mayúsculas apunté soledumbre de un poema leído por María Juristo. De José Antonio, más matemático y poeta esta vez, apunté dos palabras por ir unidas: números complejos. De mi propia intervención, escribí en mi lista un número que es una fecha, 2030. 

Juan B. Raña leyó un relato y de ahí saqué amanecer. David leyó un breve ensayo y le tomé prestada la palabra sueños, así en plural. Esther de la Cera acaba de publicar un poemario magnífico. Apunto la palabra piedras. Parte de su título.

Pilar Pedraza desde la ventana del zoom lee un relato y me apunto estantería. Joselyn lee un poema sobre Palestina, recojo en mi libreta la palabra necrópolis. De Chelo me llevo resonancia. León tiene en sus poemas aires erótico festivos, tengo que apuntar no una palabra, sino tres, caramelo de limón. De Cinta no tengo duda, del poema que nos lee anoto pizarra. 

De Manuel y de su novela con Ashya y Hassad recojo la expresión límpida. José María Herranz lee un poema y atrapo la palabra engaño. Rocío nos hace sonreir con su relato y me apunto dos palabras en lugar de una: alifafes y romadizo. Anagonz cierra las lecturas y deja caer la última palabra que yo recojo, pupilas.

Hago recuento de la cosecha: ombligo, almíbar, luna, soledumbre, números complejos, 2030, amanecer, sueños, piedras, estantería, necrópolis, resonancia, caramelo de limón, pizarra, límpida, engaño, alifafes/romadizo, pupilas.

Se me ocurre que sería curioso hacer un juego. Asociar las palabras a sus autores sin saber quiénes las dijeron. ¿Cuántas acertaríamos? 

Javier Díaz Gil
17 de mayo de 2026

3. David Lerma:


Si hay artistas capaces de resumir la maravilla de una tarde en solo diez líneas esos son los poetas, maestros de la prolijidad y la concisión, también del encanto. No como yo, que ya he gastado varias y aún no he comenzado. Así que empiezo: abre turno Carmen Padín con un relato que habla de gomas de borrar que borran huellas de dedos en una espalda. Continúa el poeta Juan Calderón con un poema titulado Incendio y Almíbar, escrito a partir del cuadro Hombre con un vestido, de Botero. Prosigue la poeta María Juristo con dos poemas, el segundo de los cuales lleva por título En el sudor de la misericordia y pone a la palabra soledumbre en el centro del debate. La siguiente intervención corre a cargo de otro poeta, José Antonio, que al terminar su lectura nos deja un olor a ozonopino, como los que ambientaban en otros tiempos las salas de los cines. Otro poeta que se une al recital continuo y compartido, que es cada miércoles Rascamán, es Javier Díaz Gil, para presentarnos su inminente nueva publicación, 2030, libro de poemas con fotobordados realizados por Piluca Martínez de Velasco, que versan sobre los 17 objetivos de la Agenda 2030, y que nos firmarán en la próxima Feria del Libro de Madrid. Entre tanto poeta se cuela un narrador, Juan Bautista Raña, para leernos un relato titulado El amanecer de las vidas prestadas. Aunque enseguida volvemos a la poesía, diría a la buena poesía, diría a la mejor, de la mano de Esther G. de la Cera y su poema Días de abeja, perteneciente a su poemario recién nacido Bolsillos en las piedras. A continuación, David lee un fragmento que no es verso ni es prosa, ni siquiera una mezcla de ambos, y que habla de la inefable felicidad que anida en los que no tienen sueños, ni siquiera cumplidos. Volvemos a la prosa de la mano de Pilar y de un relato en el que personifica con destreza una estantería y su deriva. Regresamos a la poesía, en esta suerte de zigzag literario, para escuchar a Joselyn describir en verso el drama de los niños en Palestina, que aprenden la dureza de la guerra en aulas sin muros, tratando de no perder la inocencia que les lleva a creer que el miedo no les alcanza porque son protegidos de Dios. Giramos de nuevo hacia la prosa, para que Tina nos narre su particular visión de la prisa. Aunque no tardamos en retornar a la poesía gracias al maestro de sonetos León, con uno que destila erotismo sentimental por sus cuatro estrofas. Después de León lee Cinta, un poema en el que juega con las palabras, entre otras, con la palabra Pizarra y su polisemia, y que cierra con esta afirmación: la generosidad no tiene cura. Volvemos a la prosa de la mano de Manuel Sánchez y su odisea novelada de Ashya. Regresamos a la poesía guiados por José María Herranz, quien nos recita que los nombres de las casas y las cosas llaman a engaño, y nos deja estos tres últimos espléndidos versos: No hay engaño / solo belleza / ciega. Cambiamos de género, como cambia el año de estación o la pelota de tenis de lado del campo, para escuchar el divertidísimo relato de Rocío, Últimas Voluntades, sobre dos amantes que deciden ser enterrados juntos y con sus respectivas parejas legales, es decir, los cuatro. Cerramos la tarde con un poema, escrito por AnaGonz, que nos cuenta que los ojos azules de los mejillones son como los de las rameras, y que se inspira en una vieja canción marinera. Llegamos al final, y también a la certeza de que ni la prolijidad ni la concisión, y acaso tampoco el encanto, son los fuertes de este servidor, y menos investido en el papel de cronista de una tarde que difícilmente cabría en diez líneas y que, con toda seguridad, algún poeta sería capaz de narrar mucho mejor que yo.

David Lerma Martínez
20 de mayo de 2026

4. Manuel Sánchez:



La leña del hogar


Fue una grata sorpresa para mí, encontrar tan concurrida la sala de Fígaro aquella tarde. He de reconocer que llegué con retraso y me perdí alguna intervención. Mis disculpas de antemano a las compañeras y compañeros que no menciono en esta breve crónica.

       Poetas y narradores tan diversos, unidos al calor del fuego de las letras, donde cada palabra crepitaba como astilla ardiendo entre las brasas del hogar.


María Juristo

          A quien primero escuché fue a María Juristo, con sus poemas siempre conmovedores. "Cuando el viento hace sombra", nos dice en uno de ellos. Aunque el verso más escalofriante vino después "el cielo que nos arrasó". Al tiempo que anotaba aquella frase, me puse a pensar en su devastador significado.


José Antonio Carmona

        A continuación, José Antonio Carmona, con ese estilo suyo inimitable, siempre entre la ironía y la ternura, nos dijo algo así: "Dicen los matemáticos que la i es la posición de un electrón". Increíble José Antonio, hasta con los electrones se atreve.


Javier Díaz Gil

       Después intervino Javier, con el poema que más le gusta a Rocío, y que tiene mucho que ver con las especies invasoras que "tiñen de verde el azul de los cielos". Su último libro, estoy seguro de que será un acontecimiento , y el día 29, en la feria del libro, lo celebraremos.


Juan Bautista Raña

        Y llegó el turno de Juan B. Raña, que nos obsequió con un brillante título: "El amanecer de las vidas prestadas". "Un columpio oxidado mirando al mar". Cuánta belleza esconden esas palabras. "Nos reunimos en la plaza, llenos de vidas ajenas", nos leyó a continuación. Un placer escucharle.


David Lerma

        David tomó la palabra, y esta vez sí quiso compartir sus inquietudes con nosotros. " Vivir el mundo en dos. Los que sueñan y los que no". "Carecen del don de soñar", nos explicó, a la vez que nos confesaba que se halla escribiendo algo así como un "ensayo personal". Por un instante creí ver a Pessoa reflejarse en David, o al revés. sigue soñando, compañero.


Esther G. de la Cera

        Esther fue la siguiente en intervenir, y lo hizo para dar la voz a todas las mujeres, y de alguna manera, intentar aliviar la carga que todas llevan a sus espaldas. De todo ese peso eterno, nació su libro "Bolsillos en las piedras", donde nos cuenta historias como estas: "una vez hable con Virginia Wolf", o " recorrí las calles de la guerra con Gloria Fuertes, eran días de sol..."


Pilar

        Desde el otro lado de la pantalla, Pilar, con una delicada prosa, nos leyó "A la deriva", título de la odisea y la metamorfosis que sufre el tronco de un árbol, en el que nos cuenta cosas como ésta, "llegó a un hogar desgajado de su tierra". Los caprichosos átomos, que, en su día crearon el árbol, mutándose después en formas extrañas por los siglos de los siglos...


Joselyn Michelle Almeida

        Y llegó el momento de Joselyn, que hizo estremecer al silencio con su poema "Fuerza de Voluntad", con Gaza siempre en su memoria y dolor.

" El niño va a la escuela entre escombros".

"Los amigos ya no pueden jugar".

" La ciudad convertida en necrópolis". 

Terminó de leer, y un silencio viscoso, como de sangre derramada entre ruinas, pareció envolvernos a todos.


Tina

        Tina, siempre una caja de sorpresas, nos confesó:

"Hoy tengo uno de esos días nostálgicos".

"Ahora, sin reloj, me dedico a buscar eso que dicen que es la vida.

Cualquier día me la encuentro y nos vamos de vinos. Pero sin prisas".

El día que le dé a Tina por sacar todos sus escritos de los cajones, estoy seguro de que nos llenará de asombro y nos iremos a tomar unos vinos.


José León

        José León, el Maestro a quien todos escuchamos con admiración, tomó la palabra. Eros movía su lengua.

"Contigo", fue el título del soneto que nos leyó. Un terrenal y alado erotismo sobrevuela sus versos.

"Qué dulzura infinita es el volar

contigo dentro y fuera de tu piel,

lamer la cueva donde está tu miel":

Una delicia escucharte, amigo.


Cinta Rosa Guil

        Cinta nos obsequió con un poema muy suyo, de los que solo ella sabe hacer.

"Pizarra", lleva por título.

"Todo lo oscuro,

bien pudiera ser imagen

del barro, del lodo

que construye las estatuas..."

Cinta, siempre huyendo del gris, y a la busca de todos los colores del universo. Y es precisamente en ese arco iris, donde ella pone un sinfín de palabras revoltosas, lo que hace brillar a todos sus cuentos y poemas con una luz propia.


José María Herranz

        José María Herranz, a quien siempre escucho y he leído con placer nos recitó "Los nombres y las cosas".

"Cosas que llaman al engaño".

"No hay engaño, solo belleza".

Cuando leo algún poema de José María, siempre encuentro algo inefable en sus versos, y más aún oyéndole declamar.


Rocío

        Rocío, con su cuento "Últimas voluntades" puso el broche final cargado de humor. Desde que comenzó a leer no paramos de reír. 

"Con las cosas que yo tenía que hacer en esta vida"

"Malditas sean las ganas que tengo de morirme".

Un deslumbrante ingenio rebosa siempre en todos los cuentos de Rocío.


Ana Gonz

        Mi querida Ana Gonz leyó después. Siento no haber podido escucharte. Quedo en deuda contigo.


Cada tarde con el grupo de Rascaman, es un rato ganado a la vida y al optimismo.

Al salir de Fígaro, aún vemos las brasas de nuestras palabras chisporrotear por todos los rincones de la sala. Los restos de un fuego entrañable, que volveremos a encender otro miércoles cualquiera.



Manuel Sánchez

20 de mayo de 2026