Páginas

lunes, 13 de abril de 2026

24ª Jornada/XIX año: Miércoles, 8 de abril de 2026

El león de la Metro y el del Retiro


Hola, somos los espíritus del segundo león de la Metro Goldwyn Mayer (el primero apareció en tiempos del cine mudo, ejem),  y del último de la Casa de Fieras de El Retiro.


Hasta hace poco andábamos felices por las calles de Nueva Orleans, rugiendo en voz baja acompañando a Sting mientras cantaba por Bourbon Street.


Pero la cosa se puso mu malita por los Hunited Estates y cía, y las Musas nos hablaron de Opera y del Madrid de los Austrias, y acabamos recalando los miércoles en el Café Fígaro, que al león de la Casa de Fieras le sonaba, aunque le cuesta dejar lo que fue su jaula y ahora es una biblioteca estupenda, que hasta se ha tenido que poner gafas (gafas de espíritu, se entiende).


Las Musas que habitan allí nos dijeron que, al principio, pensaron que el director de aquello sería un tipo vestido con un desgastado chaqué y sombrero de copa; pero no, apareció Javier Diaz Gil en vaqueros, con una sonrisa y su mirada limpia, sin pizca de vendedor de entradas.


Y fue Javier quien nos habló de su nuevo proyecto (Agenda 2030-Objetivos), y nos leyó “Niños soldado”, esos “con disparos bordados”; porque

nadie elige matar

nadie morir.


Alberto no quiso leernos nada, aunque todos rugieron cual cachorros y cachorras, como si no hubiera un mañana (era la tarde del 8 de abril, glups).


José León (Don José León) nos sorprendió con un poema romántico: “Golpeo con los nudillos esa tumba”, con versos como

florece mi alma con la sementera o

mi corazón lleno de flores o

felices zumban las abejas.


A un comentario sobre lo poquito para que fuese completamente redondo, contestó: “prefiero que me queden cuadrados”.


Jose Antonio, en verso libre, expresó sus emociones al “ver la cara oculta de la Luna”, pidiéndonos también tiempo para la sal


en el borde de una falda.


Manuel continuó con un fragmento de su novela, el recorrido y huida de Ashya e hijo por Libia, buscando la liberación en manos de un hombre y su acogedora familia, que no exime del deseo incontenible.


Pilar, en remoto, nos presentó las evocaciones en primera persona de una voz en medio de la soledad y de quienes ya no volverán a estar: “Naturaleza salvaje”.


Aire puro, nostalgia, fuego que se aviva. El cuidado, el maestro. El respeto. 

Y, siguiendo a Gil de Biedma: 

“envejecer, morir

es el único argumento de la obra”.


José María Herranz nos trajo un poema del año 2000 que parecía escrito el mismo martes por la tarde, 7 de abril: “Poema fascista-antifascista”.


Versos como ordas de muertos hipotecados

cuando la guerra es la última higiene del mundo


y el recuerdo de Pasolini: La masa es culpable.

Juan Antonio nos sumergió en el orden de una “China milenaria”, su lectura del viajero asombrado, resultado de un viaje reciente y fascinante.


Rocío nos leyó “Ya no son horas de ver la tele” con su voz sosegada y armoniosa: los desvelos de una madre por un hijo adicto a las pantallas y a la nada.


Porque no importa que la realidad sea otra: siempre cuidando, aunque desaparezcan los que más amamos.


Ana Gonz nos presentó el contraste entre las imágenes de nuestros sueños y el ahora, “lejanos y breves”: las grandes imágenes para unos pocos que nos dan el resto hecho. Y todo se impone.


María Jesús Briones nos sorprendió con un par de “cincuentas” (palabras):

Nos hizo reir con “La Liga”, que encaja pelotas y desea conseguir ese título deportivo con sus “medias de rejilla”.

Y con “In vitro”: la primera amazona apocalíptica “o lo que está pasando”.


Pensamos que Paloma, en remoto, se presentaría con un mono plateado de la NASA, sostendría en el aire pequeños cubos dorados y estrellas de colores. Pero no: sólo nos enseñó un poquito de Canadá, que es muy grande y no cabía en la pantalla.


Echamos de menos los versos de María Juristo, que desprende como si tocase un Theremin; a David con un cuento de los suyos de ebanista; a Matteo, Tina, Carmen Padín, Cinta, Amelia, y tantos y tantos compañeros y compañeras.


A Juan Raña y a Juan Calderón me los había imaginado en los trapecios (Calderón cabeza abajo, Raña de pie) acompañando a Pinito del Oro (¿Cómo? ¡Que no sabes quién es Pinito del Oro? ¡Grrrr!).


Con toda seguridad el peor de los dos (difícil decidir) sería Calderón, amenazando con interpretar una escena de Lo que el viento se llevó: “Juan, Juan, baja, que esto no es Tara”.


Estábamos y estamos en el principio de algo desconocido u olvidado (“principio”, “precipicio”,… ¡a mí los filólogos!). Esperábamos un susto en la madrugada, contemplábamos cadenas humanas.


No hemos contado que, en realidad, lo primero que escuchamos fue a Joselyn recitando su poema “Amenaza atómica” o Cuando habla la barbarie, dedicado al pueblo iraní 

en el silencio atronador.


“Amenaza”, “amanezca”… Apenas unas letras de diferencia o posición.


Por allí andaba también Esther, presunta bitacorista, que leyó algo de unos pájaros, se tomó un Cola-Cao en casa y se durmió.


Como soy el espíritu del segundo león de la MGM (NO confundir con WWI o PGM, Primera Guerra Mundial), intuí con toda seguridad  que se levantaría con la cabeza como un tarro de espárragos, así que me metí en sus sueños mientras el león de la Casa de Fieras escribía a todo meter este rollo, y le hice creer que ella había escrito la bitácora, que nos daba lastimita con tanta notita la chiquilla.


Y esperamos a la luz del sol junto al gato que la despierta, leyendo sus pensamientos (los espíritus podemos hacerlo, ¡ojo!, lo de leer pensamientos ajenos):

“Menos mal que debí de escribir la bitácora cuando llegué. Ahora puedo perder el tiempo en… no sé, a ver”.


“Amenaza”, “amanezca”.


Sin duda nos quedamos con el amanecer; con hacer piña, con que poetas, narradores, músicos, actores, cantantes demos lo mejor que tenemos, sin mirar a otro lado.


Lo humano.



Este que lo es, que lo son,

Jackie, espíritu del segundo león de la MGM 

y Panthera Leo “X”, de la Casa de Fieras de El Retiro

¡Grrrr!



Enlace a Sonata nº 14 de Beethoven

https://www.youtube.com/watch?v=ITidiBe-0T0



Esther González de la Cera
12 de abril de 2026


miércoles, 1 de abril de 2026

23ª Jornada/XIX año: Miércoles, 25 de marzo de 2026

 

Tertulia de azotea

El miércoles 25 de marzo, la Tertulia Rascamán se reunió en la azotea de José Antonio. Primer miércoles de Tertulia de primavera. No podíamos reunirnos en nuestro café por estar cerrado y la tarde primaveral nos ofreció la oportunidad de celebrar la primavera y la tertulia al aire libre.

Nos recibió José Antonio con Cora, su gatita, que paseaba feliz por los muros que rodean la terraza. Acompañados de cerveza fresquita, agua y multitud de viandas que fueron trayendo los rascamanes nos sentamos en círculo literario José Antonio, Mariana, Tina, Javier, Pilar P. Pedraza, Cinta, Manuel, León, Carlos Castro, Inés y Celia.

Damos la bienvenida a Pilar Pedraza que se incorpora a la Tertulia de la mano de Cinta que la presenta. "Escribe con mucha sensibilidad y lee muy bien", dice, "que comparte taller de creación literaria con ella en Móstoles ¡y es jardinera!", remarca, Cinta. Escribe más prosa sobre todo.

León apunta que dicen los chinos que "Si quieres ser feliz un mes, cásate. Si quieres ser feliz un año, enamórate. Si quieres ser feliz toda la vida, hazte jardinero."

Comenzamos las lecturas con José Antonio. Nos cuenta que en la azotea están las columnas pintadas de colores y golondrinas en la pared. Las han pintado los vecinos. Hacen una fiesta comunitaria para pintarlas. 

Lee un Ay, Matilde. El tiempo, la alfombra en la que duermo... Es lo que tiene andar en primavera...

Tina trae un relato, "No culpes a la lluvia". El enamorado se beneficiaba a su amiga... Lo siento, Elisa, pero creo que me he enamorado de Clara, dijo Roberto... En las películas románticas donde no se acaba bien... Un matrimonio sin éxito, seguido de divorcio.

Mariana que hacía tiempo que no había podido venir... Estuvo algo malita y preparando el festival "Mujer, manantial de vida" celebrado el 15 de marzo en Villa del Prado. Lee "En mis entrañas hay avispas". Que todo quede así... Avispas no paran de crear.

Lee un segundo poema, "En este mar". Los indios que buscaban agua limpia en mi cabeza...

Javier, mi turno. Leo un poema sobre la foto que envié del artista turco que hace collages de fotos bélicas con escenas cotidianas. Se titula el poema, "Sus alas". Las gaviotas vuelan en círculos...

Carmen Padín, hoy con la alegría de tenerla presente, no a través del Zoom como nos tiene acostumbrados. Lee un episodio más del relato largo que está escribiendo con los recuerdos de su amigo argentino. "Adelfa en el sillón del psicoanálisis". Adelfa Josami, judía, argentina y psicoanalista...

Turno para escuchar a nuestra nueva compañera, Pilar Pérez Pedraza. Lee el relato "Sin mis alas de cristal". La historia de una niña que dejan en un orfanato. Eres muy guapa, Dios le da belleza a las niñas obedientes...

Se marcha sin leer, Manuel, que quiere acercarse a un acto que protagoniza hoy también Amelia. También se marcha Mariana, que se le hace tarde para poder enlazar todos los medios de transporte que necesita para llegar a Villa del Prado antes de las 11.

Cinta no da muchas pistas... Tiene que ver con una foto que envié, dice. Y lee. Cargamos mochilas y agua, una brújula... El color violeta de la hierba... El asalto de las mariposas.

León, ilumínanos con un poema, le pido yo. Os oscureceré con un soneto, me contesta. "Escena campestre". Está débil mi mula, vieja amiga...

Carlos Castro, trae la segunda edición de su primer poemario, "Distancias, medidas y cantidades". Poemas que escribió con dieciocho años. Lee el poema "Cóncavas naves", con referencia a la Iliada.

Lee un segundo poema, "El borde". Un poema que nos leyó Cinta en su día de un vaso de cerveza que resbala de su mano y que nos gustó tanto.

Le damos la palabra a Inés, la amiga de Carmen Padín, que nos cuenta anécdotas de cuando era jefa de estudios del Colegio Mayor Isabel de España. De cuando las jóvenes eran espontáneamente revolucionarias y la policía venía a requisar octavillas y detener a las muchachas.

Solo nos queda Celia. Cuando ya el sol se ha metido detrás del edificio de al lado y empieza a levantarse un airecillo fresco. No ha traido nada para leer, dice, pero ha traido merienda.

Nos despedimos porque empieza a bajar la luz natural. Hoy hemos empezado antes, a las cinco y media, para aprovechar la buena temperatura y la luz. Pero estamos saliendo casi cerca de las ocho.

Ayudamos a recoger a José Antonio, sillas y viandas. Y él nos tiene preparada una sorpresa. En pequeñas macetitas que nos regala, crecen pequeños cactus y otras plantas suculentas.

Yo me guardo un cactus y abrazo a José Antonio.

Nadie se conectó hoy al Zoom, todos quisieron compartir el sol de la azotra de José Antonio y sus alturas madrileñas.

Cora, con un leve maullido nos despide.



Javier Díaz Gil
1 de abril de 2026






















lunes, 23 de marzo de 2026

22ª Jornada/XIX año: Miércoles, 18 de marzo de 2026

 

Edelmira Pompón recreada
por la IA de ChatGPT ¿será así ella?


1. Alberto Ramos:

TODO IMPORTA

En un poema o en un relato, todo importa: continente, contenido, cómo se cuenta, qué se cuenta, quién lo cuenta… Y por supuesto, importan los títulos, cuando se quieren poner. Son el aperitivo de lo que viene luego. 

Aunque es justo decir, que los títulos son potestad y capricho de los autores, ponerlos o no, dejarlos huérfanos, o hacerlos memorables.

El miércoles 18 de marzo de 2026, por la tertulia del Fígaro se deslizaron algunos de ellos: León, con su Sonámbula y Aranjuez; Esther, con Las hojas de té; Javier, con Derrota; Calderón, con Anciana con Cubos; Jose Antonio, con Y mentimos; Juristo, con sus primeras palabras Hay, Llegáis a mí y Dónde yo era; Juan Manuel, con Madre, otra vez tú y Educación para autómatas; Rocío, con un inicio de Quizá no lo saben; Paloma, con Los ojos abiertos; José María, con Amor frágil; AnaGonz, fueron haikus; Raña, Alberto y Juan Pulgar, guardaron silencio.

Alberto Ramos

23 de marzo de 2026



2. Rocío Díaz Gómez:


Bitácora de un 18 de marzo que amenaza primavera

 Un garito llamado “Fígaro”, seudónimo de cierto escritor que se suicidó por amor a pocos portales, quizá sea el mejor lugar para que se reúnan semanalmente un puñado de poetas, letraheridos varios y gente que malvive de sueños y letras, miércoles sí, miércoles también.

 El 18 de marzo, quizá por la proximidad del Día Mundial de la Poesía, la mayoría de los asistentes fueron de los que cuentan con los dedos sílabas, y no contentos con eso, gustan de pasarse media hora discutiendo si esta palabra o aquella la dejo o la quito. Son tantos problemas los que le aquejan: el ataque de asonancias, los rebeldes ripios, las escurridizas silabas, tienen tantos enemigos formales que aún me sorprendo de su quehacer. Pero no se acobardan los héroes del verso, sino que se multiplican. Ante tal saturación, no me pidáis que os de pelos y señales de qué poema leyó éste o aquel. Solo os puedo decir que de un León de Albacete que ruge sonetos se escaparon una sonámbula y una ninfa a las que pronto perdimos la pista. Tal vez desde la Biblia llegó Esther, o tal vez no, pero de algún remoto y fantástico lugar tuvo que llegar cuando percibía tigres en el silencio. A Javier le venció otra derrota, aunque aún recuerdo la de los días que tanto me gustó. Y de Juan C. me dolió una madre a quién nadie alabó su pollo en pepitoria y ya no sabía si estaba contenta. ¡Ay! Las madres.

 Los narradores: Juan Raña, Alberto Ramos y una servidora intentamos poner un poco de orden entre tanto verso espantado, y nos hemos aguantado las ganas de escribir para que ellos puedan repetir un par de veces sus delirios.

 Con José Antonio volvieron con bríos los versificadores, aunque nos hizo sonreír con su esposa ataviada de sombrero. María, la dama de los rollitos de papel con tinta azul, nos leyó tres poemas. Y Juan Manuel nos mostró sus dos vertientes, la del que ama entre poemas y sentimientos, y la del que juega con autómatas y ciencia.

 Paloma Sanchez volvió a invitar al poeta de Orihuela. Jose María nos contó de un amor tan frágil que no se siente, y a AnaGonz, qué suerte, Japón le regaló un ramillete de haikus.

 No era el día de los narradores, seguramente por eso tampoco a Juan Pulgar le quedó tiempo para leernos su botín robado al ruido de los metros y las viejas páginas.

 La calle Arenal me sonríe con sus árboles florecidos y su temperatura cálida. Pero, aunque no fuera así, no me importaría, cada tertulia me calienta el corazón y me dibuja una sonrisa tonta que pocos entenderían. ¡Qué mala suerte! ¿Pues no me estoy contagiando de tanto verso empalagoso?  Y lo que es peor, hasta me alegro.


Rocío Díaz Gómez
23 de marzo de 2026


3. Juan Calderón Matador:



Bitácora de diez líneas

nos manda Javier hacer,

yo, aunque no estuve presente,

la haré con mucho placer.

 

En cuanto nos descuidamos

León nos tiene atañidos,

nos hace ninfas de piedra

bajo la sombra de un tilo.

 

Hasta a las más duras piedras,

Esther en su nuevo libro,

con unas hojas de té

les ha puesto unos bolsillos.

 

Javier se siente atañido,

casi fuera de control,

viendo una ventana rota

sin que lo alumbre un farol.

 

Juan C nos habló de cubos

y una anciana cumpleañera

que se quejaba en la fuente

de su suerte puñetera.

  

José Antonio le cantó

a una dama con sombrero,

que tras fumarse un canuto

se ahumó dentro de un ropero.

 

La Juristo, mire usted,

a gran nivel de lirismo,

se fue a Los Caños de Meca

con su elegante estilismo.

 

Roci nos habló garbosa

de su autómata educado

que, cuando no lo ve nadie,

fuma Celtas y Ducados.

 

Juan Manuel, una vez más,

nos envolvió en su ternura,

y recordando a su madre

nos transmitió su hermosura.

 

Con sus ojazos abiertos,

la agonía de Miguel

nos la describió Paloma;

casi nos dieron las diez.

  

Chema nos llevó hasta Italia,

a su música romántica.

y “Será porque te amo”,

dijo un chico a una muchacha.

 

Anita, la galleguiña,

escribió a la japonesa.

mas pareció hablar un indio

y nos causó gran sorpresa.

 

Y esto fue todo, señores,

creo no haber olvidado

a nadie que nos narrase

o hiciese algún recitado.

 

Pero si hubiese ocurrido,

les suplico su perdón

y no lo tengan en cuenta

ni me tiren un mojón.

 

Acaba de recitarles,

con todo su corazón,

la aspirante a premio Nobel,

doña Edelmira Pompón.

Juan Calderón Matador
23 de marzo de 2026

lunes, 16 de marzo de 2026

21ª Jornada/XIX año: Miércoles, 11 de marzo de 2026

 

El planeta Persépolis bajo el ataque de los Klingons


CUADERNO DE BITÁCORA


Año estelar 2356. 12º Suplemento.


Nos dirigimos al planeta Persépolis en misión humanitaria y diplomática. Persépolis está siendo atacada por los Klingons; se desconocen las causas de esta guerra absurda, pero todo apunta a una simple cuestión de mentalidad guerrera y asesina de esta raza belicista. Tampoco se descarta la apropiación indebida de sus recursos naturales o la esclavización de sus gentes.

Para distraer a la tripulación mientras viajamos hacia el planeta y que no pensemos en las atrocidades que veremos, el Capitán Díaz nos encargó que escribiésemos, o leyésemos algo, ya sea relato, poema o cualquier otra cosa que se nos ocurriese. 

El Capitán nos citó en la cubierta de mando y el que suscribe fue el primero en abrir la veda, con un poema de nombre “El desembarco de la patera” en relación a las antiguas historias de la Tierra sobre el fenómeno llamado Inmigración: desplazamiento de personas huyendo del hambre o de guerras, hacia regiones sobre todo de la antigua Europa. Este triste acontecimiento nació a finales del siglo XX y se alargó hasta bien entrado el siglo XXI. En la mayoría de los casos solo una minoría de países se hacía cargo de estas personas, algo impensable hoy en día y que esperamos que no se repita en el planeta a donde nos dirigimos. 

La velada continuó con la Oficial Médico Guil que leyó un precioso poema de nombre “Ícaro” un personaje de ficción de la antigua Grecia de la Tierra, que poseía alas unidas con cera, lo cual fue su perdición. Los bonitos versos se fueron sucediendo bajo los atentos oídos de los oficiales. La Oficial nos obsequió con una declamación digna de los antiguos dioses griegos. Evocaciones como “Alas de pesadumbre”, “Melodías del luchador eterno” o “Piratas del ayer” hacían que el que suscribe desviase su mirada hacia la escotilla, donde estrellas de todas las edades jugaban con sus fuegos eternos.

El siguiente fue el propio Capitán, que nos deleitó con otro poema de nombre “El lugar”, donde la naturaleza personificada en los “ojos de pájaro” o en el mar “de silencio líquido” o en la unión de “luz y fuego”, corría a encontrar su propia Génesis entre “llaves de casas perdidas”. Los versos fueron recibidos con opiniones diversas de la tripulación, mientras el capitán, sentado en el sillón de mando, acariciaba el botón de apertura de la escotilla de expulsión de residuos al espacio, situado al lado de nuestras posiciones, por si alguno de los comentarios no eran de su agrado. 

El cuarto en romper el hielo fue el Alférez Raña con un relato llamado “La voz del Río”. Raña siempre nos ameniza con una prosa muy cuidada, y en este caso, muy sensual. Una mujer espera las voces del río, como un último acto de liberación frente a la culpabilidad. Se despoja de la ropa, incluido el blúmer (aquí la Oficial Médico Guil se indignó por el uso de palabras Klingons). El río recibe a la mujer entre corrientes de lágrimas, dejándose llevar por la frescura del agua hacia su paz interior definitiva. Un relato con toques de leyenda artúrica, pues parecía que la espada Excalibur iba a aparecer en cualquier momento. 

La quinta en el orden fue la SobreCargo Santa Bárbara, que no leyó nada porque estaba sobrecargada de trabajo, y no le había dado tiempo de preparar nada. El Capitán volvió a acariciar el botón de expulsión con un meñique receloso, pero al final la ética humana se impuso. 

La sexta fue la Teniente Adjunta Sánchez, comunicándose a través del ansible ya que se encuentra en la base de la flota estelar. La Teniente Adjunta está escribiendo una novela llamada “Qué quiere de mí”, usando al Artificial Nostromo 1.2 para que le ayude con la estructura. “Sabina fusila a Dylan” (dos músicos poetas de la Tierra del siglo XX y XXI), se dejó oír entre otros esclarecidos comentarios.

Continuó el Oficial de Comunicaciones Arroyo, con un poema titulado “Mundo nuevo”. Con su perspicaz voz de locutor vulcaniano nos sumergió en sus particulares versos de “cabezas infantiles”, “matadero de cuerpos”, “distraídos hacia la muerte” o “pensantes profesores”. Este último verso generó algo de controversia entre la tripulación.

El siguiente en participar fue el Oficial de Máquinas Ramos. Debido a su estresante trabajo de mantener los motores niquelados, no tuvo tiempo de poder escribir nada. El capitán volvió a acariciar el botón de la exclusa. Pero la lógica se volvió a imponer: el Oficial Ramos es el único que controla el impulsor de velocidad Luciérnaga 1. Sin este impulsor nos iríamos todos para el carajo.

Continuó el Senador Lerma, tripulante de la nave como representante de los mundos adscritos a la Federación; será el encargado de dialogar con los Klingons para evitar la escalada de violencia y llegar a un acuerdo humanitario. Su alto dominio del abrupto idioma Klingon le hace una pieza clave en este menester. Dejó entrever que está escribiendo una novela, pero no leyó nada: demasiado ocupado preparando su diatriba para los klingons. El Capitán no mostró signos de acercarse al botón. 

El siguiente fue el Segundo de a bordo Carmona, que no mostró ningún síntoma de sus recientes problemas en las gónadas. Leyó un par de poemas, siempre con su estética minimalista, sin nombre. Versos como “amoníaco vital” o el uso del imán de una nevera (antiguo divertimiento de nuestros ancestros terrestres que consistía en llenar la puerta de esta máquina con viajes realizados) para adornar sus poemas, incluyendo la antigua máquina de juegos Play Station.

Continuó el Padre Sánchez, nexo de unión de las diferentes religiones que profesa la tripulación, y muy querido en la nave. Continuó con la lectura de su novela “Ninguno de los suyos”, donde la desigualdad humana, la desidia de los ricos y la lucha por sobrevivir de una madre y su hijo, se alternan en una narración cargada de emoción. Champán francés, disparos o celdas se entremezclan en el libro creando una vorágine de sentimientos.

La Oficial de Puente Padín, de permiso en su planeta natal, nos leyó a través del ansible su relato “Un pescado enorme”. Una prosa que activó mis papilas gustativas debido a la pesca familiar de una variedad íctica que vive en el Río Paraná, el cual atraviesa buena parte de la Sudamérica terrestre. Sinceramente me rechupé los dedos pensando en ese pescado con pinta tan sabrosa. Lo intenté sacar en el replicador de comida, pero me salió una vulgar sardina enlatada.

Y para acabar la Teniente Comandante Díaz Gómez nos obsequió con una lectura sin título que también hizo rugir mi estómago. Antiguas comidas como pasteles o cruasanes se mezclaban con recuerdos de infancia: colegio, madre asomada al balcón controlando a la niña. Todo tratado con una preciosa delicadeza que hizo las delicias de la tripulación, en especial de la Oficial Médico Guil, a la que se le escapó alguna lágrima que otra.

El que suscribe se retira a dormir; nos espera unas duras jornadas en Persépolis. Me iré a descansar oyendo la canción “Exodus” del cantante terrestre Bob Marley, del siglo XX. Esperando que el título no se repita nunca más.


Carlos Castro
15 de marzo de 2026