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jueves, 28 de febrero de 2013

22ª Jornada/VI año: Miércoles, 13 de febrero de 2013


Hay gente que vive del catering

Hoy los libros de texto hablan de vueltas al Barroco, de los minimalismos, de un Neosurrealismo y de una poesía de la diferencia... ¿Hay características? Habrá, y solo un iluso será capaz de creer que un joven de los de "whatsapp" en mano puede tragarse tal bodrio y escupirlo en una hoja de examen. Nadie reconoce a qué estilo pertenece... Son rumores de literatura. Nosotros sí, orgullosos del estilo Rascamán.

Sólo una leyenda literaria como Rocío podría en su Blas, punto redondo iniciar tiernamente las lecturas con una alegoría infantil a un signo ortográfico muy especial, distinto y virtuoso. Cómo uno se puede sentir identificado con un garabato final sonriendo  a unas comillas. La magia del relato lo puede todo. Ser diferente, ser especial, amarse a uno mismo... Qué moraleja, qué gran verdad. ¡Bravo!

Perdóname, que por Delicias un día te vi cruzar el andén y me hice el loco... Ya sabes, los exámenes. María Antonia, mi individualismo no tiene límites, pero verme inmerso en una cúpula de poetas me hace sentir comprendido. ¿Qué me escribiste ese día? Caminando: "Fueron varias veces las que rompí promesas, destruí esperanzas..." Solo hembras: "arrastrando las fauces tenebrosas..." qué tremendista y sanguinolento, ¡di que sí María Antonia, di que sí! ¡La nueva Jackie la destripadora! Sé que te gusta la poesía y creo que debería invitarte a algo en el Ruiz como disculpa. ¿Quedamos a eso de las seis?

Mensaje del director a su planeta de autómatas:
Cantad gestas. Seguid escribiendo. Abrid el cajón. Copiad 3333 veces lo mismo. Repetid el proceso. Secad el sudor. Abrid los horizontes. Abrid las puertas de las puertas que esconden a las puertas tras las puertas. Contad según el sistema de unidades. Je, je, je. Andrés, Pepe y Alberto sobran. Ahorcad al de la guitarra. No queremos vagos en la fábrica.
Fdo: Juan Manuel.

Cuánto daño ha hecho la revolución industrial, me dije a mí mismo mientras leía la carta. Hay mucho simbolismo con la máquina... ¿Quién soy?, ¿Pepe, un simple obrero de treinta al que acaban de despedir? Un león me dijo que una celeste tricotadora estaba en primera fila viendo cortar cabezas durante la revolución. Ese día había bebido mucho, me habían despedido ¡Ese Juan Manuel pinta maravillosamente la realidad, me encanta...!

Juan Antonio es uno de esos jóvenes románticos que emigran a países lejanos en busca de una oportunidad de vivir. Juan Antonio concebía el amor como un fuego contagioso a través de unos ojos almendrados y encendidos, un juego de manos, un campo magnético. La nube es una frase refinada, el calor juega con los vapores del vino... Todo crepita. Hoy es el día de muchas cosas, hoy es el día de romper la sinalefa. Ya es hora de llamar a su telefonillo y entregar este poema a la mujer de sus sueños, la mujer que había conocido la noche anterior.

Eunice había encontrado algo fuera de lo normal, suficientemente espectacular como para encender la televisión y conectar el reproductor de vídeo. Una cinta en la que solo ponía "Mi pequeño cornudito". Al principio brotaba esa inocente sonrisa de niña cuando uno recuerda su infancia en películas de Disney. Pero poco a poco fue surgiendo esa mueca de incredulidad al ver que la Bella no era tan dulce y que Bestia no era tan feroz. Madre mía... Ahí había de todo menos prudencia y moderación, la Bella que se sube por las paredes por querer más y más hijos, la pobre Bestia que no puede son su alma y los muebles a lo suyo... Y sí, en la película también salía la rosa hechizada... Eunice llamó a su hija pequeña, Omega.

Omega al ver la rosa recordó su relato, La rosa inmortal, basado en un hecho de su propia experiencia. Una rosa permanece obcecada en la vida, en seguir viviendo tras nueve meses desde la marcha de Julián. El espíritu de ese hombre residía en esa naturaleza, sobre el jarrón azul del comedor y no permitía que muriera. La pobre niña se echó a llorar... cambió de canal rápidamente. En el telediario de las tres anunciaron la muerte de Manuel del Río, amigo de José Hierro. Omega y su madre salieron a dar un paseo por la calle Ruiz y se detuvieron en un café, tras la ventana se podía ver una rosa.

Mi amigo León es todo un personaje, ¿no sabes quién es? Como para no reconocerle. Ya tiene sus años y siempre da simpatía con esa mochila de escolar. Viene y va, paseo arriba paseo abajo con las manos en la espalda, como Beethoven. También está un poco tapia, como Beethoven, y es un sabio de los de antes, un maestro de la poesía con el soneto como especialidad. Pasa mucho por esta cafetería, a lo mejor nos lo encontramos. Mira, sé que lo estás pasando mal ahora que te han despedido, pero tiene un poema... Pesadilla de un vagabundo, cubierto por un humo denso, por una luz que se pudre, por una miserable noche... Vivimos en una España en la que las niñas gitanas también comen de la basura... ¡Anímate Pepe!

Mi marido es un auténtico desastre. Llevo un año entero esperando a que me regale algo más que un ramo de flores de "compromiso" y ahora me viene el señorito Javier con una plancha comprada en las rebajas a última hora ¡Qué estaba de oferta! Me dice el muy desgraciado. Pero, ¿sabes lo que he hecho? He tirado la plancha por la ventana. ¡Ja! A ver si a partir de ahora me toma en serio. (...) No, no. Se acaba de ir con el rabo entre las piernas, dice que iba a tomar algo al bar y que volvería pronto... Te cuelgo, que tengo que hacer unos recados. Saluda a tu marido de mi parte, Carmen. Venga, Adiós.

Ha sido un día muy largo, mamá. Acabo de tener un examen de biología molecular y las "ATCG" me salen por las orejas. ¿A qué no sabes con quién me he encontrado en el metro? (...) A María Antonia. Iba tan distraído solo he podido ver como se alejaba por el andén. Le he enviado un "whatsapp" para quedar esta tarde en el Ruiz, así que no me esperéis para cenar ¿Vale? (...) Te dejo que por Legazpi ya no hay cobertura, te quiero.

Isabel, con su Antídoto, se había consagrado como poetisa. Para ella los hombres suponían la mitad de la humanidad y eran necesarios. Hay varios tipos de hombres, de eso estaba segura. Qué difícil es escribir un poema de amor. Decir "te quiero" fuera de cursilerías, sinceramente. Un "te quiero" que excita, que ahoga, que lo llena todo. Ser una amante amada, un amado amor... Pensaba en el hombre que había conocido ayer. (...) Llamaron al telefonillo.

Era conocida como la lechera de Goya, ¡qué pintas! ¡Eso si que era una escritora! Pero hoy Celeste salía entristecida del teatro Maravilla. Las obras cómicas no son suficientes para levantar el ánimo tras la ida de una madre. No quería volver a casa. Se fue a un café mientras recordaba un poema... "Te fuiste sin hacer ruido, vive el momento, de la vida a la muerte hay solo un suspiro..." recordaba.

Como un niño...
Artículo de Ana González
(...)
Acabo de llegar a la ciudad con un mal de virus montañeros y una sensación macabra en el estómago. Como adelantaba, el psicópata del baño de sangre y cuna de adulto se ha suicidado. Ahorcamiento en una viga. (...) Dejó huérfano a sus hijos, los podres que no supieron lo que hacía su padre con los miembros de sus víctimas. (...) Seguiremos recabando información por el entorno del asesino ¡Qué mundo tan sanguinolento!

Querido diario, te escribo porque ahora tengo fuerzas para contarte como descubrí la muerte en manos de mi Odín. Ya el día amenazaba en silencio... No había sonido alguno y me puse muy nerviosa. Bajé y me encontré abrazada a una masa de materia muerta. Fue un gran perro... No sé qué hacer y sentir. (...)
Querido diario, ahora sé lo que es convertirse en una bestia hambrienta, en el aullido de un lobo salvaje; sé lo que es dejar de un lado ser poeta, sé lo que es revolcarse en el plano astral. Él fue mi Edén en manzana... Pero se hizo el silencio, faltaba saliva porque ya no hay nada. Me acaba de dejar... Estoy perdida en el Ruiz y va a venir mi madre a recogerme.
Fdo: Irina

María Jesús recibía los aplausos atronadores de su público. Acababa de estrenar su obra Un beso en el teatro Maravilla, y muchas personas se identificaron con ese juego de tenis entre una pareja en la que las oraciones complejas sobran. ¡Qué brillante diálogo! Unos saludos, un ramo de flores y la dramaturga fue a celebrar su éxito al Ruiz.

Los libros de literatura se dejan lo más importante. La verdad es que no me acuerdo muy bien, pero tuvo que pasar algo muy grande para que María Antonia y yo nos encontráramos con una pareja de jóvenes literatos, Juan Antonio e Isabel; con Pepe, León y Javier que discutían sobre España y las mujeres; con la periodista Ana González que buscaba información para su reportaje; con Celeste y María Jesús que comentaban la obra que una había visto y la otra había dirigido; con Omega y Eunice, que buscaban la explicación de la rosa; y con Irina que esperaba a su madre. Nos reservaron un espacio dentro del local, ya éramos muchos y nos consagramos como grupo literario junto con Vicente y José María Herranz. RASCAMÁN nos llamamos. Nos contamos nuestras peripecias y cómo terminamos aquí. Aquí no hay estilos... Los libros de texto de equivocan. Y a todo esto en la radio se escuchaba a la microrrelatista Paloma Hidalgo con tres joyitas premiadas. Modista de sueños, Infiel y Los secretos del amor. Increíbles relatos. Ajusto los sueños a mi cuerpo. El amor me quedaba muy bien. Mi vecino hizo vudú a sus infieles y me pilló. No le contaré a mi marido lo que dice mi analítica... le acaban de despedir... 

Andrés París
17 de febrero de 2013

miércoles, 27 de febrero de 2013

21ª Jornada/VI año: Miércoles, 6 de febrero de 2013



 
El poeta Francisco Caro en la Tertulia Rascamán

Cómo resumir la emoción. Resumir en una bitácora la conversación, la amistad, la poesía.

Es tarea difícil.
Transcribir la atención con que los compañeros de la Tertulia escuchábamos las palabras del poeta Francisco Caro. Transcribir sus versos, su sabiduría.

Febrero nos recibe con una primera Tertulia de mes especial: la visita del poeta Francisco Caro (Piedrabuena, Ciudad Real –España– 1947).

Francisco Caro es licenciado en Historia Moderna y Contemporánea y ha ejercido de profesor de Historia en un Instituto madrileño hasta su jubilación en 2012.

Poeta de publicación tardía pero sabia y honda. Ha publicado siete poemarios entre 2006 y 2010 y galardonado con importantes premios de Poesía, como el Juan Alcaide, Ciudad de Zaragoza, Tomás Morales y Ateneo Jovellanos.

Francisco Caro mantiene un blog personal actualizado con los eventos a los que acude
y con crítica de libros y poetas, un blog más que interesante.


Caro viene acompañado de su mujer, Mª Carmen, y junto a ellos compartimos hoy Tertulia María Juristo, Ismael, Juan Antonio, Federico, Juan Manuel, Senta (que viene hoy por primera vez procedente de la Tertulia 1º de Mayo, de Comisiones Obreras), Mª Antonia, Rocío, Javier, Jorge Díaz Leza, Amparo, Edu Gracia, Irina, Leo, Amelia y Vicente.

Después de hacer yo mismo a la Tertulia una pequeña introducción de nuestro poeta invitado, su reseña biográfica, sus publicaciones…, y antes de iniciar su lectura, Francisco Caro nos cuenta algunas cosas que relaciona con nuestro oficio de poetas. Así, nos dice que en su libro “Cuaderno de Bocaccio” hay un apartado llamado “En defensa de los poetas”. Paco escribe en ese libro sobre metapoesía, reflexiona sobre la Poesía. Cómo concentrar la poesía en un poema. Es ese trance  lo que siempre le ha hecho reflexionar.

Hablamos de cómo se ha degradado el oficio de maestro. Empezando por la denominación del enseñante: Francisco Caro, nos cuenta, empezó siendo maestro de primera enseñanza, luego profesor de EGB. El término maestro se perdió.
Finalmente terminó impartiendo clases de Historia en un Instituto de Madrid: en Leganés, primero, luego en el distrito de Usera.

Comienza a leernos sus poemas de sus libros de forma cronológica.

Salvo de ti. (Premio Asociación de Escritores de Castilla-La Mancha 2004, Ediciones Vitruvio, Madrid. 2006)

Es su primer libro publicado. Habla de los años de espuma, la juventud, maestro en Barcelona. Nos cuenta que escuchó a Gil de Biedma en la Universidad.

De este libro nos lee los poemas:
·         “Barcinos años”: Era la ciudad de Jaime Gil…
·         “Salvo de ti”: Salvo de ti / de todo tengo celos…

Libro de amor y de nostalgia gozosa, aclara.

·        “De la mano”:  Como el poeta Ángel González / acostumbra a llevar al / lector hasta el poema…

Le comento a Francisco y él me lo afirma, que aun siendo manchego es un poeta poco pegado a la tierra manchega, al paisaje. sus referencias son más universales.

Mientras la luz. (Biblioteca de Autores Manchegos, Ciudad Real. 2007)

Su segundo libro. Surgió a partir de un poema. El que lleva por título:

“(Inf. 2)”
Ya lo sabe
(pasaron a su lado)
Alguien dijo:
Es un poeta viejo.

El poeta veía cómo poetas mayores no eran conscientes de su vejez, de que se iban haciendo mayores. Eladio Cabañero, poeta manchego, sí que fue consciente de ello. Dejó de escribir a los cuarenta años. Jorge Guillén, que murió en 1984, le trajo la imagen de ese poeta viejo.

Imaginó Francisco Caro para este libro a un poeta viejo cuidado por una mujer joven (como Alberti con Mª Asunción Mateo). Habla Caro de informes, con esa denominación titula los poemas. Son cartas que esa mujer joven, la segunda mujer del poeta, envía a la antigua mujer. En el libro Elia escribe a Jacinta, ambas mujeres compartieron el mismo amor al mismo hombre.
De este libro nos lee, además del anterior Inf. 2:

“(Inf. 9)”
Ya es septiembre Jacinta…

“(Inf. 29)”
Cree que no te conozco…

“(Inf. 81)”
Sigue abriendo las puertas
De todos los armarios…

“(Inf. 102)”
Aún no se acostumbra
A los días enfermos…

“(Inf. 129)”
Ha llovido y los sauces al fin se reconcilian…

Preguntamos: En este caso, ¿se escriben poemas y luego se convierten en libro? ¿O se parte de una estructura de libro y se escriben luego los poemas?

Nos responde Caro que el libro se llamó primero “Informes para Jacinta”. La Diputación de Ciudad Real le sugirió cambiar el título.

Las sílabas de noche (Premio Juan Alcaide 2007, Ediciones "Amigos de Juan Alcaide", Valdepeñas. 2008)

Siguiendo esta lectura cronológica escuchamos de este libro los poemas, empezando por el que da título al libro:

“TIC”
Tic, tac, tú,
Yo,
Las sílabas de la noche…

“LA PALABRA”
Cómo no recordarte…

“AFANES”
Por las zarzas…

“TU CUERPO”
Mujer,
Si no eres vertical…

“COMBATE”
Fuera el combate ausencia
de tanteos, fuera boca de lobos…

“AMARTE”
Porque amor es un cuerpo
y otro cuerpo…

“SABE”
Sabe que ha de morir
Ese yo que envejece…

“ESCRIBO”
Esta el poema desnudo
Como tú…

“CABO” (Poema despedida)
Después del suceso
Vinieron (…) los pronombres…

Comenta Federico Monroy, poeta de la Tertulia, que hay seguridad en sus poemas, en lo que dice.

Nos revela Francisco Caro que el primer poema que escribió fue un soneto a un olmo de más de 200 años que murió en su localidad natal, en Piedrabuena. Caro consiguió que no lo talaran del todo y dejaran como testimonio su tronco.

Caro nos dice que mucha gente hace poesía y que para su vida es un plus, le hace sentirse un poco mejor que los demás. La poesía es minoritaria, sí, pero la gente se acerca a ella con gozo.

Desnudo de pronombre. (Accésit del Premio Tomás Morales 2008, Cabildo de Gran Canaria, Las Palmas. 2009)

Es este libro una mirada retrospectiva, no tanto elegíaca. Pero sí se habla en él de lo ya vivido.
Preciosos poemas que nos transportan a tiempos y espacios de la infancia.
Francisco Caro nos lee algunos poemas del libro:

21. (las avispas)
Es agua todavía
Y cálido
Ese septiembre…

9. ESTÍO
Fui con padre, llevado de su mano,
a un tramo más al norte, curso arriba
de octubre y el molino, serio, iba
el silencio con él

fue el verano
un estío excesivo, seco, llano,
subíamos el cauce, piedra viva;
buscaba la callada, la cautiva,
tristeza de su ayer republicano

fue sospecha que tropas ya vencidas
arrojaron fusiles y los sueños
al fondo de las aguas

luego hallamos
en verdín unas armas sorprendidas:
nosotros -dijo entonces- somos dueños
sólo de las derrotas que callamos.

(Este poema lo transcribo completo pues además grabamos su lectura en vídeo y aquí podéis verlo, al igual que los dos siguientes poemas)


15.
Patio de juegos


29.
Porque amábamos noches que atraviesan
El sur de la ciudad de madrugada…


Hablamos de que este último poema nos trae a la memoria el “amor más allá de la muerte” de Quevedo y Francisco Caro interrumpe su lectura y nos insta a que leamos nosotros también nuestros textos. Quiere conocer lo que escriben los poetas y narradores de Rascamán.

Así, Senta, nos recita de palabra un cuento de demonios que se aburren en época de Carnaval y bajan a la Tierra a disfrazarse.
Lee Federico Monroy su poema “El alma del bloguero” que ha dedicado a Rocío.
Es ahora Rocío quien pone voz a un poema de Mª Antonia Copado: “Siempre ella”.
Tomo yo la palabra para leer el poema “Aysh”. María Juristo recoge el turno y recita “Pasaron los años en tu voz”.

Luego Irina, la joven Irina, con un poema de amor: “Sé que duermo en tu boca y me respiras”.
Edu Gracia, que ha venido hoy a la Tertulia después de mucho tiempo (y mucho le necesitamos con nosotros) nos lee un poema fantástico que comienza: “Veo pasar vacas…”

Amelia Peco nos trae su poema “Si yo te nombro azul”.

Turno de nuestra dramaturga, Mª Jesús Briones, que lee dos textos breves, dos pequeños monólogos.
Y para cerrar este turno de lectura de la Tertulia, lee Rocío un poema que ha traído Vicente, de un autor americano, William Carlos Williams, “El soldado de cara pálida”.

Pedimos, para cerrar esta memorable Tertulia, de encuentro con Francisco Caro que nos lea algún poema más.
Decide leernos cuatro poemas inéditos, dejando sus últimos dos libros publicados, por falta de tiempo. Recordemos que nos referimos a:
Cuaderno de Boccaccio (Premio Ciudad de Alcalá 2009, Alcalá Poesía, Alcalá de Henares. 2010) y Paisaje (en tercera persona) (Premio José Hierro 2010, Colección Literaria Universidad Popular, San Sebastián de los Reyes. 2010).

Disfrutamos de la poesía de Francisco Caro, la más nueva, escuchando esto cuatro inéditos:

En el redondo riesgo
De tu cuello, tan niño…

--

Me despertó el deseo,
Su ladrido…

--

Madre

--

ESTE NUEVE DE ENERO
Sin ninguna
Urgencia caen, como losas…

Tarde memorable, la de este primer miércoles de febrero. La compañía de la poesía sincera y profunda, la voz de Francisco Caro, su amistad. Gracias maestro, amigo por tu palabra y amistad.

Vamos saliendo del Ruiz, mientras (lo anoto en mi cuaderno) canta de fondo Leonard Cohen.

Javier Díaz Gil
1 de marzo de 2013

Algunas imágenes del encuentro:



martes, 5 de febrero de 2013

20ª Jornada/VI año: Miércoles, 30 de enero de 2013


ALFOMBRA MÁGICA


   Ese cuento oriental de volar subidos en una alfombra tiene gran emoción y resulta veraz en el grupo Rascamán.
   Basta para ello acercarse al Café de Ruiz y luego remontar vuelo.
   Volar de esa guisa, supone ganar en dos dimensiones: la espacial, yendo arriba, abajo, izquierda o derecha a placer y necesidad de los viajeros y la temporal, que es la importante, pues el tiempo se abre como una esfera y permite recorrer pasado, presente y futuro de una forma instantánea.
  La alfombra mágica supera al mono adivino de Maese Pedro en lo de averiguar el porvenir, pues averigua como veremos después, con más precisión y sin necesidad de un retablo la llegada al futuro de forma inmediata.
  En esa tarde viajera del treinta y uno de enero de este año maya trece, nos incorporamos al café: María, Paloma H, León, Juan Manuel, Juan Antonio, Rocío, Isabel, Cinta, Fede, Javiboss, y al fin también Alma. Total once alfombreros sin vértigo, hoy que es una tarde en la que se ha de despegar del Ruiz por complicados lugares del subsuelo y las alturas.
   Mientras  estamos desenrollando la preciosa  policromía del lienzo volador, hay un tema de arranque del motor lanoso y es que la viajera Isabel despeja el problema del maltrato a la mujer, que ataca con un poema sanador que debe restañar heridas…Nos habla de Irene Mayoral, que también podría subir, aún en su ausencia.
   Yo le digo a Isabel que en Rusia mueren miles de mujeres cada año, violentadas, hay tanto pendiente, me dicen sus ojos…
  Se repliegan las esquinas entonces  y Javiboss, tranquiliza a una viajera que no compró billete la semana pasada: no temas, no pasamos lista, sólo echamos de menos… Añade luego: maese Juan, parece serio bitacorero y entonces procuro colocar su imagen grabada en el pliegue de las miradas a la alfombra.
  Esta  nave flexible y superconfortable tiene las virtud de obtener de ella otras alfombritas más pequeñas e individuales, por lo que León ha decidido sacar una que le ha de llevar mañana a Granada, para ver y volar sobre la Alhambra antes de escuchar sus escritos a María Juristo en aquella parte rascamanera.
  El viaje de elevación va a comenzar en el Café y todos recibimos el recuerdo de una salida en poco más de una hora en dirección al Museo Lázaro Galdiano, donde intervendrán tanto los rascamanes presentes como otros futuros, a  150 añadas por hora del navarro don Lázaro.
    Cinta habla de su viaje en su particular carpeta emocionada, cuando se trasladó de casa cargada de emociones y recuerdos, todo lo transportó.
  Hablando de importancias, León ya con su medio viajero bajo el brazo, dice afectado que “lo esencial no es nada”.  Afecto, alimento y techo llegan al espacio. Vuelve Cinta a narrar su experiencia mágica conociendo por fin el Edén, que lo vio en el Congo; allí hay equipos de animales colaborando, conviviendo y además se quieren los elefantes y  con sorpresa ve que los gorilas lavan su vegetación.
   Parece como antes del pecado original, me pregunto si no será que…, ¿Dios no estaba enfadado en este viaje de Cinta...?
  Lo asombroso y lleno de magia es que hubo allí distintas civilizaciones anteriores al Edén.
   Fede habla de su recital lleno de calle Libertad, de éxito volador y recreativo, con gran cercanía y cariño hacia la viajera Rocío. María muy cercana se siente también feliz y amorosa en la alfombra con todos los hombres.
  Ya elevados varios centímetros del suelo, León lee el poema de María,”Déjame”, que mira emocionada.  Ahora ya en altura se divisan olas, espuma y la llegada del alba que diluye la noche en su primer vagido.
  La alfombrista Isabel toma el verbo en el flotante espacio y atrae mágica a la poeta Mayoral con su Aldaba de la Memoria, para renacer… Entonces vuela Isabel por Madrid a quien debe un poema, parecemos plumas en esta alfombra, sintiendo ella ahora la inmensidad de la Villa, chulapona y bella la de los años veinte y aunque ya no está el local de Hilanderas, queda bajo esta superficie de lana mágica su renacimiento y podemos oler su ambiente.
  Entonces el viajero J.L.C. o León de otra manera, lleva la alfombra al pasado para saludar a José Bonaparte y cumplir una lectura pionera en España, de su “Moina, la aldeana del monte Cenis”,  Denostado Pepe Botella, pero envidiado ilustre y novelista. Más alcalde que Carolo III, las plazas de Sta. Ana y la del Rey, son suyas. Marginado por su mismo hermano emperador, fue benévolo como ilustre.., preguntó por su hija en la atmósfera infecta de las gentes…
  El alfombrista Juan Manuel, habla de “Despedida”, de todo aquello como la débil hoja o del tallo que puede quebrarse. Pero el viaje es seguro y nada de ello pasa bajo la alfombra.
  Luego entra quien bitacorea y tengo el honor de ser elevado a los cielos por Javiboss, desde hace un tiempo maquinista con ojo mágico, además de coordinador.



   Salgo al escenario con unos versos corregidos rascamanes, que llamé Ritmos, (se puede ver en Youtube), y que vienen a contar cómo el erotismo baila con espíritus traviesos, algo así como lo debía entender un viejo profesor que tuve en psicología, el doctor Forteza: decía, hay Naturaleza y Artificialeza. La alfombra se va ondulando,  sube y baja inquieta para escuchar al siguiente viajero.
  Rocío se incorpora y llevando su índice a los labios nos recuerda “Las voces bajas”, de Manuel Rivas, paseando la literatura por la Naturaleza, las palabras macanudas, y la tierra prometida a los emigrantes desde el escritorio del abuelo.
  Paloma desde la otra esquina no se marea de los vaivenes y penetra hasta lo más profundo erótico, con ese “Adicto”, que no puede parar. De ahí la debilidad por las piruletas de cereza.  Y llega el “Placer para dos” y entonces se llena la alfombra de aromas y luces de ámbar con rítmicos soplidos, llevando despacio el chocolate a sus labios. Llegan turbulencias, pero no hay peligros sino ondulaciones.
  Después del sonrojo es la viajera Cinta que recuerda otra vez un Edén madrileño, y volamos viendo Madrid con plazas verdes y con las estrellas al amanecer llegando al extrarradio, que en la magia viajera pasa a transformarse en la selva africana.  Isabel entonces recuerda aquellas penosas cartas de Napoleón al Zar.
   Fede de repente abre sus ojos sin vértigo a pesar de la altura para entregarnos el poema que apela al interior de las personas, alma, nieve, blancura y al mismo Miguel Hernández que al parecer le traen en Mercedes Benz, cuando lo que a él le gusta es la alfombra mágica. Mira a los ojos de Rocío sintiéndose con el alma de bloguero que es parte suya.
  Javiboss recuerda a Gª Márquez, con su brindis por la poesía cuando le coronaron Nobel sencillo en el 82, es el destino, es el azar. Neruda es el más grande: la poesía cuece los garbanzos en la cocina es decir, se trata de la única prueba concreta de la existencia del hombre.

   Y en ese preciso momento viajamos con presteza en nuestra alfombra hacia el subsuelo de la villa, aunque una parte tomó una alfombra de menos plazas para llegar por carretera al Museo.
  Allí todo eran visiones poéticas, pictóricas y el asiento rascamanero en la mesa presidencial por José María. Asistíamos a un triunfo poético sobre el Madrid-Barça, encuentro copero real de ida en una tarde de invierno suave. Pero lo que está triunfando en la villa poética dijo Chema, entre las Luces y Sombras de María del Villar, casi dormida, son los grupos de Rascamán y del Círculo de Bellas Artes, auténticas vanguardias madrileñas de la poesía de este siglo nuevo.
   Despierta entonces el fantasma de María del Villar, esta vez encarnada y enamorada de Aure para siempre en amor eterno con su Copa ofrecida al poeta llena de vino navarro.
   No viajó esa tarde en la alfombra Aure, nos esperaba allí, y todos vimos su beso de amor  a la dama, cuando nos metió en esa página Web tan poética que nos habla del encuentro entre los mundos enfrentados en el pasado cainita y que casualmente deriva amoroso.   El maestro al despedirse se volvió con gracia hacia la mesa para afirmar la veracidad dulcísima de tal encuentro, es un poema vivido.
  En aquel salón, tan de color navarro, se nota el ambiente danzarín y artístico de la poeta Villar enamorada,  que no puede parar.
  Después salió Rocío, que lo vivió todo esa tarde de magia y nos llevó alfombrista a ese mundo tan tremendo de los cuentos de hadas, tan ciertos como la vida misma, presentando en prosa poética un país de donde nunca queremos marchar, en todo caso viajar de vuelta cada tarde.
  La magia de la alfombra nos trajo el futuro, con la intervención de otros poetas, uno de ellos Fermín, poeta en el Círculo, que sin ser navarro, quiere probar lo de la alfombra rascamanera por lo que nos dice en sus versos tan profundos. Se ha contaminado.
  Se aparcó en el cielo madrileño la alfombra hasta el miércoles que viene para dar paso a las generosas copas y picotes y antes de marchar se desatan las lenguas y recordamos a Giner, que de esa época era. 
   Inevitable al marchar, León peripatético, ya en el jardín, lamenta que el tiempo español esté parado, en el descubrimiento de Colón..., de momento.
   Otros días mágicos llegarán para viajar al futuro, si su majestad el rey nos lo permite. De momento el cine ha resucitado a A. Hitchcock y en esta noche ya han llegado los pájaros de la raza gürtel que invaden la ciudad  en una invasión de viaje negro, abrumador y sorprendente, como en su película.
    Todos volvemos a nuestros lares, por debajo y sobre una ciudad que enseguida nos muestra repentina la silueta en bandos de aquel alcalde con su movida madrileña, a la que sigue queriendo tanto.


Juan A, Arroyo
Treinta y uno de enero de 2013

miércoles, 30 de enero de 2013

19ª Jornada/VI año: Miércoles, 23 de enero de 2013



Había una vez una bitácora diminuta a quién nadie quería.

Había una vez una bitácora diminuta a quién nadie quería. Ávida de atenciones, fue estirando sus bracitos delante de todos y cada uno de los tertulianos que asistieron a su alumbramiento. Pero unos presentían que no iban a tener tiempo de ocuparse de una recién nacida y otros pensaban que no iban a saber cómo cuidarla… El caso es que la pequeña bitácora se quedó parada delante de mí, me miró con sus enormes ojos de Dina 4 y estiró sus blancos bracitos para que la aupara…  Era un 23 de enero de 2013 frío y lluvioso. ¿Cómo dejarla a la intemperie? La cobijé al abrigo de mi escritura y me la llevé a casa. Así me convertí de pronto en madre soltera de una bitacorita en pañales.

No es fácil ocuparse de una recién nacida. Hay que escribir mucho en ella para que se haga una joven bitácora de provecho. Eso, sin olvidar los mimos y los cuentos que una piensa que debe ir dándole, para despertar su imaginación y acolchar su crecimiento. Pero las bitácoras crecen rápido, no hay más que darles cobijo.

Lo mejor era que mi pequeña tenía muchos tíos, que venían a menudo de visita, y siempre le traían algún regalo. “Alhaja, alhajita” le decían, sentándola en sus rodillas de tertuliano. Qué contenta se ponía ella, con sus atenciones y sus gracietas, se reía tanto que se le salían las carcajadas de las líneas.

Incluso había días, como aquel 23 de enero en que nació, que los mayores tenían el ánimo erótico festivo. Entonces sus regalos tenían esa impronta divertida y relajada. A mí no me importaba que mi pequeña les escuchara, quería que creciera en un ambiento distendido y con una mente abierta. Cuando se tiene el ánimo revuelto y las palabras vienen especialmente jugosas ninguna bitácora puede torcerse.

Tío León (León Cano) nada más entrar le regaló el último de sus poemas, el titulado “Polvo desenamorado”, que comenzaba así: Cuando de amor se erizan los cabellos… Fue un comienzo de lujo para esa tarde libidinosa, porque aunque cierto desencanto rozara el final del poema, formalmente era impecable.

A propósito de ello, esa tarde enseñamos a Bitacorita que existía también la palabra “desamorar”, tan bien dicha como “desenamorar”. Aunque es menos corriente, tiene idéntico significado.

Tía María (María Juristo) también traía un poema de regalo bajo el brazo, “Empápame”, que comenzaba: “Empápame en el vino de tu boca…” y que formaba parte de su último poemario “Cuánto dijo la noche” que se presentará próximamente en la calle Leganitos. Bitacorita enseguida chilló: Yo quiero ir, yo quiero ir… Le encanta que la saquemos a la calle y la llevemos a saraos literarios. No te preocupes le dije yo, el miércoles que viene, el día 30 te voy a llevar al Museo Lázaro Galdiano ya verás cómo te va a gustar, vamos a ir a la presentación de la revista Luces y Sombras. Cómo le brillaban sus ojos de Dina4 anticipando la excursión.

Tía María Antonia (María Antonia Copado) está muy ilusionada con el proyecto de un nuevo libro, y para que fuéramos haciendo boca nos trajo el poema “Medio vacía” que al final entre todos decidieron que debía empezar por el verso: Con las manos extendidas porfiando…

Después tío Juan Manuel (Juan Manuel Criado) le ofreció a Bitacorita un coscurro de pan en forma de poema titulado “2012” y que comenzaba: “En estos tiempos de asechanzas, en que espectros antiguos…” ¿Se dice “coscurro” o “cuscurro”? preguntó Bitacorita siempre ávida de aprender palabras nuevas. Tío Javier (Javier Díaz) enseguida sacó su ordenador y presto lo buscó: Ambas palabras son igual de correctas, vaticinó con la mano en la RAE (que en literatura viene siendo como colocarla en el corazón…).

A esas alturas de la tarde, entre los poemas libidinosos y el ánimo festivo, alguien aupó en volandas a Bitacorita gritándole: “Choooochooo” con acento gaditano. Yo la verdad, ya sé que es un piropo, pero prefiero que a la peque la llamen “alhajita” dijo más de uno… Fue justo entonces cuando sacó su regalito el tío Juan Antonio (Juan Antonio Arroyo), en forma de poema titulado “Ardores”. Qué bien lo pasamos entonces jugando a encestar las palabras en sus “lugares comunes o frases hechas”. ¿No habéis jugado nunca? Os lo recomiendo. Ahí nos entretuvimos un buen rato diciendo en voz alta a dónde nos llevaban algunas palabras nada más decirlas. Terminamos encestando “ardor” en el estómago, “fragor” en la batalla, “calores” en la menopausia… Qué pena no haber tenido más tiempo para seguir jugando.

Pero tío Javier (Javier Díaz) estaba ansioso por desenvolver para Bitacorita sus dos regalos. Uno especialmente traído de Jordania titulado “Aysh” que comenzaba: “Le veo amasar la harina, el agua –lejos del Jordán-…”. Y otro, cómo no podía ser menos en una tarde cómo aquella, que de forma muy sugerente decía en un momento dado: “Serán mis diez dedos agua, atravesando tu cuerpo…”.

No he dicho que también vino aquella tarde tío Vicente (Vicentrillo) que de vez en cuando, aún a pesar del cansancio, apostillaba certero con sus conocimientos: “Bueno mejor que decir  flashback utilizaríamos “analepsis””. “¡Haaala ha dicho una palabrota!” Dijo Bitacorita corriendo en mi oído. “Que no, la tranquilicé, no es una palabrota, es que él sabe mucho,  cómo ya no le cabe nada más en su disco duro, le salen así palabras de repente…”. Había llegado poco antes una nueva tía a la casa, tía Irina (Irina García) que venía rodeada de un halo de frescura muy agradable, y nos confesó que más bien ella regalaba poemas, que ya escribir más largo le cansaba… Tío León estuvo de acuerdo con ella: “Los poetas nos cansamos de escribir”.

Y llegó mi turno (Rocío Díaz). Les leí un relato titulado “Manualidades”. Que contaba la historia de unos niños que las hacían, con pegamento imedio y sin él. Tía Leo (Leonor) esa tarde también fue prosista. Nos trajo un fragmento de una novela o un relato largo en donde una niña Celia está experimentando, jugando con su imagen en el espejo, de forma muy natural. Recibió muy buenas críticas Leo como narradora.

A veces tío León (León Cano) dice frases serias como: “Un escritor no tiene que tener ni miedo ni vergüenza” o “La belleza lo cura todo en literatura” o “Menos es más en poesía”. Yo le soplo a Bitacorita que las apunte, porque sé que ninguna es baladí.

La tía Ana Gonz (Ana Gonzalez), también vino esa tarde, y nos trajo dos regalitos. Un par de microrrelatos, uno titulado “Fiebre” que comenzaba así: “Pensé que tenía fiebre, de esas de las de antes, de 39…)”. Un micro con katiuskas. Tío Javier que siempre está atento a las preguntas de unos a otros buscó en el diccionario: katiuskas, y ladronicio. Ambas allí estaban bien guardaditas.  Y luego nos leyó otro de burbujas.
Tía Amelia (Amelia Peco) también llegaba con dos regalos a cual mejor. Un poema erótico que comenzaba “Yo te huelo en la noche sin saberte, sorbo hacia dentro el aire, y te respiro…”. Y luego nos leyó otro de colores que a Bitacorita le encantó: “Si yo te nombro azul, te mueves sobre un turquesa suave…”. Claro que a Amelia hay que escuchárselos en su voz…

Los microrrelatos aquella tarde venían de dos en dos, porque tía CarmenFron (Carmen Frontera) nos trajo un par de ellos más. Uno titulado “Octavilla” que comenzaba así: “Una octavilla que se cruzó en nuestro camino nos hizo crecer…” y otro titulado “Corbata” que no era apto para menores como Bitacorina, así que le tapé sus frágiles oídos, porque una cosa es ser natural y otra que pasemos del sexo al crimen pasional en un segundo. Ya tendrá tiempo de aprender esas cosas…

La nueva tía, Irina (Irina García) también ha traído un poema de regalo que comenzaba así: “Yo te besé los labios húmedos de mentiras…”.

Aquella tarde de enero los constipados también nos acompañaban, azúcar quemado, leche caliente y coñac.
Y la última en abrirnos sus regalos fue la tía María Jesús (María Jesús Briones), con quién siempre daba gusto terminar aquellas veladas literarias. Nos traía algunos micros para nota. Uno de ellos se titulaba “Por favor sea breve” y decía así: Él, fijando su mirada en ella, con un suspiro, abandonó sus billetes sobre la almohada. ¡Cuánto de la vida aprendió Bitacorina aquella tarde! Y luego nos leyó otro también muy breve pero igual de contundente: “Cayó fulminada, una palabra bala impactó su corazón”. Y hasta el guión de una pequeña obra de teatro que nos regaló.

Cuando Bitacorina se bajó de las rodillas de los tertulianos, al terminar de leer todos los tíos que habían venido de visita,  y echó a andar, la falda de su vestido le había quedado corta y la camiseta le tiraba de sisa. ¡Qué alta está ya! Pensé. A la semana que viene ya la puedo mandar de vacaciones con alguno de sus tíos, le vendrá bien conocer otras costumbres y otros hábitos al escribir. Y tras despedirnos de ellos ambas nos acostamos con la certeza de que había sido una tarde aprovechada, una tarde muy aprovechada.
 
Rocío Díaz Gómez
25 de enero de 2013

martes, 22 de enero de 2013

18ª Jornada/VI año: Miércoles, 16 de enero de 2013

Niño misionero, religión Yoruba, La Habana

SORTILEGIOS PARA EL AÑO 13


El pueblo Rascamán andaba de capa caída. Una mala racha de salud y defunciones castigaba a sus sufridos habitantes a principios de aquel año 13. La Poesía y los Relatos apenas servían de acicate. Para más inri, el jefe, Javier, andaba en el extranjero. En la calle, llovía. León lanzó unas palabras de ánimo al comenzar la asamblea: "Somos pocos, pero bien avenidos", aseguró.

Cinta sonreía. Traía un libro de Alejo Carpentier, Ecue Yamba O, donde Menegildo cuenta cómo veía las cosas de pequeño. ¡Vaya con el niño! ¡Qué jodido! ¡Qué fabuloso mundo de bibijagüas, estatuillas y tacitas blancas. ¡Quién fuera un niño afrocubano!

Paloma Hidalgo trajo microrrelatos: Cuando el amor es cosa de tres, una fusión de autor, lector y personajes. Yo le di las llaves, un accidente con la vecina y sus secuelas profundas. El amor escribe la historia, de referencias a Herodes y a la limpieza de manos.

La reunión transcurría dentro de los cauces normales.

Rocío Díaz tomó la palabra. “Excrementos”, se titula el relato, dijo. Nos miró a ver la cara qué poníamos. La asamblea respetó la creatividad de la artista. “Las palomas que defecan en mi patio han venido a quejarse...” Incógnitas. Suspense. Y finalmente, risas, confraternidad con los pájaros urbanos y los búhos de piedra.

Habló Aureliano Cañadas. ¡Vaya, la mala racha! Aureliano tiene cita en el quirófano. Suerte, compañero. “Nos queremos”, repitió varias veces, para que el mensaje calara. Y recitó el poema “Mira Eva, no te avergüences…”, de su premiado libro, Diamantinamente. Qué pícaro.

En estas, León volvió a inyectar energía. “Os recomiendo encarecidamente la película “El molino y la cruz”, en los cines Verdi.”

María Antonia se encuentra en plena búsqueda, y en plena búsqueda se encuentra. Perdón por el juego de palabras. “Busco y encuentro la noche” es una opción sin dolor. Nos pide que, de una vez por todas, la valoremos justamente. Bromea y se deja fluir. Carlos Ya, a modo de piropo, atisba un enano en el poema.

Carlos Yasabe toma la palabra. Cita a García Márquez: “Si la mierda valiera algo los pobres nacerían sin culo”. La afición se divide. Entonces se lanza sin parapente a por un poema antiguo. “Porque a la vida se le ha retirado la leche”. ¿Lectura melancólica, acaso?, apunta alguien. Es lo que tienen las cosas del pasado, mucha historia. Fortunata y Galdós asoman por el Ruiz.

Llega la hora de León. Nos da a elegir entre un “soneto blasfemo o un cuento de horror”. Susto o muerte. La afición no tiene dudas: los dos. El soneto resulta elevado, un agradecimiento al dios fugitivo y al gozo de la diosa. El relato, “El rubí de los siete anillos” arranca con maestría por el misterio de la época victoriana. León se detiene en seco. Eso es todo por el momento, amigos.

Alberto Torres nos lee una carta de Federico García Lorca a su familia, de cuando llevaba un mes en Nueva York. Las cosas de Federico, tal como eran, sin que nadie las interprete.

Ana González, picante ella misma, nos trae “Picante” para leer. Saludo a los ochenta. Me pica, luego existo. También nos trae “Pecado”, retazos de una vida difícil, una juventud difícil, una madre difícil. En fin.

Carmen Frontera vino con una parodia muy de Carmen, como es lógico, que empieza en un país cerca de Antenanarivo, por la zona de Medagascar. Príncipes y reinas que deambulan por el Carobe. Exuberante cuento de hadas.

Leo Varela se arrancó en verso: “Libre fuiste Marcela entre pluma y quimera…” Dedicó un poema a Madrid y otro a Barcelona. Por último nos obsequió frases ingeniosas. “A los postres corazón caliente al dente.”

Carlos Ya andaba con ganas y nos trajo otro poema: “Asco”. De la época en la que estuvo en Guinea. Dedicado a los jefes blancos.

Y nos fuimos.  

Alberto Torres
22 de enero de 2013

domingo, 20 de enero de 2013

17ª Jornada/VI año: Miércoles, 9 de enero de 2013



DITÁCORA, del día de la D.

En origen, pensé en ceñirme al mundo marinero para dejar constancia de lo sucedido en el Ruiz, pero las palabras, más exactamente las letras, demostraron una vez más que con sus caprichos, ordenan y mandan.

Días D, por desgracia para la humanidad ya hemos tenido; días de la D no he encontrado ninguno digno de destacar, por eso decido dejar documentación de dicho desatino.

María Antonia, Rocío, Los Juanes –Antonio y Manuel- Federico, Amparo, AURE, Javier, María, Leo, León, Ana, Carmen, Alma, Alberto, María Jesús y las dos Palomas, dotamos de dicharachera charla el declive de la tarde del miércoles. Y entre lecturas y dádivas anónimas (el amigo invisible) dejamos que la noche, dócil, desafiase una vez más al día a un duelo ganado de antemano.

Ding Dong, de campanilla en manos de Javier, y Rocío presta su voz al DESEO de María Antonia, un deseo depredador desenfrenado, derrochador de erotismo. Deberes quedan pendientes de desarrollo sobre el tema.

Detrás, Juan Manuel y su poema DESHAUCIADA, dejan deliberadamente que el dolor del vacío se adueñe del discurrir de la tarde.

Juan Manuel y su DESPEDIDA, un microrrelato denso, difícil, desafiante de la muerte, desfilan a continuación ante nosotros, público desmenuzador de sus ideas.

Federico y su DEVOTA, esa declaración detenida en la penumbra delicada de la fe, de sombra apercibida.  Dante, Dalí y Dumas se habrían sentido felices.

No pude resistir la tentación, DEL CUATRO AL CERO se sumó a la deriva de las otras des que ya flotaban en el aire dulce del café.

Amparo leyó un poema de Cavafis, EL DIOS ABANDONA A ANTONIO, difuminado histórico lleno de donaire y delicadeza.

AURE disparó su IOSU, dejándonos degustar notas de Amalia Rodríguez y pinceladas de literatura digna.

El diecisiete, como no podía ser menos, fue uno de los números de la suerte; el cuatro, que empieza con la c, vecina de la d, fue el otro. De su mano las dos novelas  ofrecidas por Iñaki Túrnez se dirigieron a las de las afortunadas María y Leo, dos sonrientes damas que disfrutaron de la ocasión. Y a continuación, el reparto de dádivas (vale, es una forma un tanto rebuscada de llamar al Amigo Invisible, pero así, puedo seguir dándole alas a la D).

Diversidad de dones: bolígrafos solidarios o no, libros, cuadernillos, libretas, cajas de cerillas que esconden lapiceritos,  grapadoras, cajas, cigarrillos de chocolate, lamparillas de lectura,  barcos, corazones, portaminas…De la sesión fotográfica que demuestra la veracidad de lo dicho se encargó la diligente Rocío.

María recitó dos poemas SATÁN y ARMONÍA, contrapunto el uno del otro: desgarrador el primero, deslumbrante juego de luces el segundo.

Leo descubrió a Danubio Torres Fierro, dijo entre otras cosas que la historia y la poesía no están divorciadas, circunstancia estupenda en el día de la D.

León, de su libro La inteligencia azul de los delfines, nos deleitó con un relato cargado de poesía, nada desacostumbrado entre sus dúctiles letras.

Diderot, Delacroix y Degas también habría sido felices escuchándole.

Carmen leyó DESTITULADO, un microrrelato muy bueno, de los que da que pensar, dentro de un realismo mágico demoledor.

Alma propone hacer de vez en cuando debates, deliberaciones debidamente defendidas sobre diferentes diatribas.

Alberto, enfrascado en su novela, deja para otro momento su lectura, pero lee con delectación el texto de María Jesús  OSCURIDAD A DOS VOCES y junto a Paloma S, otra declamante de demostradas dotes, nos sumergimos entre paraguas, sangre y tierra en las fosas comunes.

Ditácora terminada, divertimento servido, dedicado a mis divinos contertulios.



Paloma Hidalgo
10 de enero de 2013

jueves, 3 de enero de 2013

16ª Jornada/VI año: Miércoles, 2 de enero de 2013


Tertulia de Año Nuevo y novedades...


El año nuevo trajo novedades a la Tertulia Rascamán. Este reportero pudo comprobar que al fondo del local se situó un disc jockey que para cada lectura y muy acertadamente colocaba de fondo la música apropiada o un efecto de sonido.

Los rascamanes quisieron hacer más alegre este principio de 2013 alternando sus lecturas con anécdotas. Anécdotas e incluso algún que otro chiste. Pero no adelantemos acontecimientos.

Acostumbrado a escribir reportajes de eventos deportivos (acaban de pasarme de Deportes a Cultura en el periódico) y de asistir a las monótonas declaraciones de los jugadores tras los partidos (donde cambia el equipo, el campo y el interlocutor, pero las respuestas siempre las mismas e intercambiables) me sorprenden las conversaciones de los tertulianos y sus distintos registros.

Si esto fuera un partido, mi crónica empezaría diciendo: “ Y saltan al terreno de juego Aure, Mª Juristo, Javier, Amparo, Leo, Alma, Rocío, Ana Delgado, León, José Mª Herranz, Paloma Sánchez y Vicente…”. Pero yo también tengo que cambiar de registro.

Doce jugadores, que para un 2 de enero no está nada mal. Un plantilla de lujo.

(Todo esto que escribo no dejan de ser notas para el reportaje… tendré que repasar con cuidado mis expresiones… que no se me note mi reciente pasado periodístico).

De Navidades y niños pequeños, de jubilaciones y trabajo, del libro que acaban de premiar a Aureliano Cañadas, “Diamantinamente”, en Navarra.

De estos temas hablan mientras terminan de llegar los compañeros a la cancha del Ruiz.

Aureliano ha traído algunos ejemplares y uno de ellos rodará por el césped, un ejemplar volante, para que se lea y se ceda su posesión la semana siguiente a otro de los tertulianos.

Doce libros, anoto, lleva ya publicados el poeta Cañadas.

Toma la palabra Aure y dice que el título surge de unos de los poemas del libro, dedicado a los perros.

Muy acertadamente, desde el banquillo, el técnico pone de fondo el sonido de unos perros ladrando. Los va mezclando con otros, como de roce de alas mientras lee “El ángel idiota” y termina con un sonido de metal cuando el autor controlando el libro con la mano derecha lee “El laberinto”: Nunca supe escapar del laberinto…”

Cede el testigo de esta carrera a María Juristo. Lee, pisando el balón y mirando fijamente a sus compañeros, un microrrelato: “Descubrimiento”. No logro adivinar a qué responde la música de fondo que escucho.

Esta sí, música francesa y silbidos metálicos. Esta vez lee Javier un poema titulado “La cuchilla oblicua”, que dedica a Valle Inclán.

Da pie a que la conversación divague en torno a la revolución francesa, a las expresiones de los rostros de los guillotinados aún con vida, a los espasmos de los cuerpos.

Alguien, desde una esquina de la mesa pide el balón, pide que cambie de banda el juego, y que se cuente un chiste para olvidar tanta sangre.

Amparo, que callada asiste a la conversación, inicia una jugadas desde atrás y la culmina silenciando a la grada con un soneto en alejandrinos blancos: “Princeps tenebrarum”. Muy oportuno el técnico, pincha a los Rolling Stones, sus satánicas majestades.

El silencio de la grada la aprovecha Leo para introducir una jugada de estrategia. Toma un libro de Stendhal con su mano derecha y con la izquierda, abriendo por una página al azar lee un pasaje de “La cartuja de Parma”. El control es total. Vuelve a repetir la jugada tomando el libro por su primera página y lee el inicio de la biografía del autor.

No recuerdo que hubiera música para ilustrar esta lectura. Sí compruebo después que se ha pedido un cambio. Desde la línea de fondo el técnico de sonido calienta y nos sorprende con una música lenta, constante, más dulce.

Se detiene el juego un instante. León aprovecha para aconsejar una película a los compañeros, “Los Miserables”. “Casi lloré”, declara.

Alma ha traído un libro de Salvador Espriú. La “Antología lírica” de la editorial Cátedra. Lee a petición de los compañeros dos canciones, primero en catalán y luego en castellano. “Canción de la muerte callada” y el poema nº 7 del poemario “Del final del laberinto”.

Parece insistente el rumor que corre entre los medios de que hay una Tertulia de Barcelona interesada en fichar a Alma. Desconocemos su cláusula de rescisión. Debe ser alta porque ella más de una vez, en declaraciones a la prensa, ha insistido en que no se va del club actual.

No sé si esto es habitual en una Tertulia Literaria. Soy nuevo en Cultura, ya lo dije antes, pero de repente cuentan seguidos tres o cuatros chistes. Que si uno de andaluces sobre la “poesía” y el “poema”, que si el del susceptible, que si uno de una orgía…

Me tengo que frotar los ojos porque incluso la música de fondo ha vuelto a desaparecer.

No me he debido despertar bien porque escucho otro chiste desde el fondo sur que empieza con la pregunta “¿A usted le gusta la pintura?”.

Tengo la boca seca, pido una cerveza, me la bebo casi de un trago.
Ahora me siento mejor.

Ana Delgado deja al público boquiabierto. Dos poemas: “Soy ese extraño y viejo conocido…” y ”Mi tercer novio…”

Le roba la pelota Mª Juristo e inicia una carrera por su banda, Una jugada ensayada en forma de relato que recuerda lo leído por Ana: “Caleidoscopio”.

Es turno de los jugadores que están más frescos, los que acaban de saltar al campo. José María lee “No quiero saber”. Paloma Sánchez y Vicente no traen lectura pero inician una conversación al primer toque sobre el teatro contrafigurativo y el dramaturgo Sánchez Sinisterra, el lenguaje, las personas bilingües y su relación con las zonas del cerebro…

Pide María Juristo retirarse del terreno de juego y antes de que vuelva a los vestuarios Leo pide que esperen todos un momento y sortea una pieza, una escultura de bronce hecha por ella, un lector engarzado en un marcapáginas. Aplaude la grada.

La afortunada es Rocío que aunque no ha leído, ha participado activamente en todas las jugadas de la tarde y ha dado pases magistrales. Y el número mágico, con el que ha adivinado su premio, el 10, el mítico dorsal de Maradona.

La última jugada, igual que en un penalti decisivo, es del maestro Aureliano. Remata la tarde con el lanzamiento de un poema largo de su libro “Diamantinamente”. Es una lectura en dos tiempos, con paradiña, “En un juicio final” y “1492”.

Me retiro a mi casa para escribir la crónica de la tarde.
Intuyo que no me va a ser fácil.
No sé por qué pero me veo de nuevo acudiendo a ruedas de prensa deportivas, transcribiendo frases sesudas del tipo “el fútbol es así”, “somos once” o “el partido son 90 minutos”.

Voy a ser el reportero de Cultura más efímero. Como este técnico de sonido, que creo que tampoco va a triunfar…




Javier Díaz Gil
3 de enero de 2013