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viernes, 18 de abril de 2025

25ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 9 de abril de 2025

... recordándonos los versos de Espronceda.

 

Y de nuevo, entre multitudes por las callejuelas de la ciudad, medio perdido entre el bullicio, mi corazón te busca. Algún gesto entre los que pasan, o aquel ademán con que le adornabas, que me recuerden tu forma de mirar las cosas, me bastarían para que mi corazón se desborde entre tus alas.

En estas calles de viajeros anónimos en busca de futuros, te busco, y hasta las terrazas en las que se deleitan entre cañas o cafés, me llevan a aquellos momentos en que nuestras almas remaban al unísono, para mantener el rumbo en estas aguas, en este rio que discurre en estas calles que hacia el puerto me conducen.

Por fin arribo al barco, donde un poco despistada, mirando el horizonte me encuentro con Rocío, que al verme, me saluda, ya que a ella le ha tocado estar de guardia, mientras la marinería está de aquí para allá, perdida entre otras tripulaciones, entonando antiguas canciones de altamar, o recordándonos los versos de Espronceda:

“Que es mi barco mi tesoro

Que es mi Dios la libertad,

Mi ley la fuerza y el viento,

Mi única patria la mar.”

Pues en las aguas del amor encontraremos la libertad, aunque nuestras gargantas hayan enronquecido sin apenas poder articular palabra.

-¿Cuánto tiempo sin verte Juan Manuel?- me dice saludándome con un fuerte abrazo y en una de sus manos una daga, que, oh magia, al ofrecérmela,se convierte en un multicolor ramo de flores.

-Los tropiezos de la vida me han impedido estar con vosotros en los insondables mares de la vida, que bulle en nuestro barco- le respondí- al tiempo que inclinaba mi cintura, a la antigua usanza, quitándome el sombrero, y con la otra mano cogía las invisibles flores, cultivadas por los jardineros de la magia.

De repente, llega Mariana, ofreciéndose a recoger unas cuantas cosas desperdigadas por la proa, y cuando estábamos terminando la faena, irrumpe José Antonio, vestido de espadachín, entonando viejas estrofas marineras:

“Nunca hubo caballero

de damas, mejor servido”

declama, dirigiéndose a nuestras corsarias. Al poco, sube a bordo Javier, abriéndose paso a duras penas, entre los taburetes mal colocados, y tras contener una palabrota, protestó declamando un verso trisílabo, muy conocido entre la tropa:

-Hum, hum, hum…. 

Para terminar diciendo: ¡Vaya tropa!, mientras Susana, con un tremendo constipado, nos hace señales desde el Ordenador, acompañada por Carlos Ceballos, desde otras geografías, pues está allá por Extremadura, tras las huellas de los conquistadores de México y Perú; mas por lo que me han dicho, lo tiene bastante crudo; pero no seré yo quien lo retire de su objetivo.

La tripulación se va incorporando poco a poco, arrastrando sus espadas por el suelo, pues estaba bastante alicaída, después de haberse batido con las espadas de las otras tripulaciones, a la vez que sus dueños se esforzaban por sobresalir por encima de las demás gargantas, entonando las viejas canciones marineras de los escondidos bares del puerto, en una denodada lucha contra los demás corsarios. Jamás se verá en los siglos venidero, singular y desigual batalla, que dejó destrozados todos los bares de las calles aledañas, ante la impotencia de los policías, que asombrados quedaron del estropicio que sembraron por doquier, estos bravos y atrevidos marineros, pues no olvidemos que su única patria es la mar; así es que los alrededores, para repostar y poco más.

-Tilín, tilín, tilín -llamaba al silencio la campanilla, agitada por el Capi.

-Y ahora, que nos haga una reseña Juan Calderón de su singular experiencia al recibir la Medalla de Oro de San Isidoro…¡Un aplauso, queridos compañeros en los mares insondables del verso, de los cuentos y otras narraciones! ¡Un fuerte aplauso!

Y toda la tripulación, entre sonoros hurras, rompió un instante de silencio, con un torrencial aplauso.

Calderón, mirando a babor y a estribor, saludó humildemente, y dejando encima de un baúl destartalado su cimitarra, nos empezó a contar su singular aventura, en la que mostró su agradecimiento.

-Hombre, figuraros en semejante tesitura, sin estar acostumbrado a hablar en público, dada mi crónica timidez, que fue diagnosticada por un médico especialista en enfermedades raras, al internarme en la pubertad que desde entonces me persigue. Imaginaos, compañeros. Menos mal que estaba allí Javier y otros compis, echándome una mano; y gracias a que la presentadora que me precedió se quedó afónica de repente, y sólo se le veía gesticular, porque de oírla nada de nada. Y eso, como comprenderéis me dio inusitadas fuerzas, hilvanando un discurso que pasará a los anales de la oratoria por todos los siglos, amén.

Y tras terminar nuestro compañero, Rocío nos leyó un estupendo relato sobre el tema propuesto del hombre con los niños cogidos de la mano, titulado Bocabajo. Ingenioso, no más. Hilvanó una historia de aquí te espero terminando la protagonista diciéndonos:

-Siempre que pienso en mi hermano, lo veo bocabajo.

Después, breve discusión entre la tripulación: que si es mejor que pongas tal, o  a lo mejor que pongas cual. Cosas de la tropa.

A continuación, me levanté de un sillón destartalado y lleno de historias de pequeñas o hermosas posaderas ¡Voto a bríos!, con gran trabajo por cierto. Al fin lo conseguí, y les conté un cuento infantil sobre los juegos de un tigrecito y un bebé sumergido en el capazo, mientras los padres disfrutaban de la floresta, pero interrumpida la gira campestre por el temor de la desaparición del peque que, afortunadamente, termina muy bien, estrechando los lazos de cariño entre los dos peques, los papás y la mamá tigresa.

Papá tigre, por cierto, estaba ausente, pues era muy machote, y era a la mamá tigresa, a la que le correspondía el cuidado de los pequeños tigrecitos.

A duras penas conseguí sentarme, cuando de pronto, llegó León, que fue recibido entre vítores y aplausos, ya que era su cumpleaños, y estaba bastante restablecido de sus últimos achaques; con lo que le cedí mi asiento, y me fui a sentar, tomando como mesa un viejo barril abandonado en la cubierta.

Y en estas, que entra en escena José Antonio, con un montón de pergaminos en los que además de tener dibujados una serie de mapas donde nos esperan inciertos tesoros ocultos en la niebla, tiene escrito un poema burlón sobre Ay, Matilde, en el que la chispa y el humor resplandecen por doquier, y del que pillé al vuelo, algún que otro verso.

“Ay Matilde

ya sabes que morir

es un fracaso

………………….”


Lástima, no haber podido coger más; pero es que no entiendo los otros versos que cogí, pues el zozobrar del barco entre las olas, me desvió la pluma y conseguí escribir meros rayajos. Muy bien, José Antonio.

A continuación, Mariana, nos leyó del nuevo poemario Los años líquidos, el poema titulado No me veo, del que entresaco:


“No me veo, Padre,

desde este valle del dolor, 

desde esta maleza que me sofoca

…………………………………………………..

desde esta montaña de indolencia,

desde tu palabra que me aprieta permanente

y no me mata de una vez.

…………………………………………………………

No me veo Padre, no me veo creciendo

……………………………………………………

si te has llevado las ovejas

los caballos y lo manso del aire

y………………………………………………”


Qué bien Mariana, cuánta fuerza espiritual, en tu caminar, supongo que hacia Dios.


A continuación, Juan Calderón, con la chispa que le caracteriza, nos leyó un poema burlesco, titulado Mes de Julio en Madrid, en el que nos describe el caer un sol de justicia sobre la Cibeles y sus leones, que se encuentran un tanto alborotados, haciendo que el alcalde los regañe, por no mantener la prestancia debida. Al final de todo, Neptuno invita a tomar algo por la noche a Cibeles, como que no adquiere la cosa.

Muy bien, Calderón, todo un jabato de los mares.

En estas, que Javier, tras carraspear, muy solemne, aprovechando la mar en calma, nos recitó el poema titulado Decir perfecto, del que entresaco los siguientes versos:


“La tarde 

se nutre de mentiras.

Nada está limitado

La luz

…………………..

Esconde en sus entrañas la noche

…………………………………..”

 Siempre con sus versos afilados, apuntando a lo profundo.


Por su parte, Carlos Ceballos, haciendo señales, desesperado por estar atrapado en la pantalla de su ordenador, nos pide auxilio, ya que quieren regresarlo a Guinea Ecuatorial, donde le tienen preparada una buena por sus veleidades humanistas.

Le decimos que no desespere, que ahora mismo le enviamos una chalupa invisible, de esas camufladas por arte de birlibirloque, valiéndonos de túneles mágicos que van de acá para allá, sin que el personal se entere, como si viajaran en Agujeros de Gusano.

Afortunadamente lo conseguimos, y ya de nuevo en su pantalla, con las bridas bien sujeto, nos leyó un poema centrado en el hecho poético, mezclado con el urbanismo, del que conseguí entresacar estos versos:


“………………………  

Más temprano que el bus

el asfalto se alegra de sus límites 

……………………………………”

Muy buenos por cierto


A continuación Susana, nos leyó el poema titulado Poema andando en Aranjuez, del que resalto los versos:


“Dejé el ruido del mundo

por el silencio de tus ojos

…………………………………….

A veces me llamas

con el nombre de tu hijo muerto.

La ciudad ladra.

………………………..

El amor no odia

se queda.”


Muy potente Susana, con la fuerza del amor y del desgarro.


Y a continuación Chelo, con su tierna sonrisa, tímidamente nos lee el poema titulado Miserables ,


“En la puerta

 del super


sentado

en algo similar 

a un taburete,

saluda amable

a la gente que pasa.


El tono de la piel

no revela el origen, 

no te hace sospechoso de nada.

Esa es la utopía.”

Como siempre, Chelo nos envuelve con versos cortos fundidos en lo cotidiano.


Por su parte, Manuel, nos sigue leyendo algún episodio de su novela, en la que en esta ocasión los Yihadistas han raptado al hijo de Ashya, relatándonos la dialéctica de la madre con el jefe yihadista, en el que se entrecruzan las distintas ideologías y el proceder de Occidente con el mundo musulmán.

Muy bien, Manuel. A ver si me vendes tu novela.


Por su parte, Paloma, como saliendo de las misteriosas cortes faraónicas, con su porte de sacerdotisa egipcia, nos leyó, con el ímpetu que le caracteriza, un poema en homenaje de nuestro querido Aureliano, del que entresaco los versos:


“El centauro velaba por su agotado reino

……………………………………………………………

Viniste hasta mí

desde tu nube inmortal.

Un animal salía de mis entrañas

…………………………………………

El centauro pasea 

sus dominios vigilantes.

………………………”

Y no pude coger más; pero como siempre, muy dinámicos y potentes,retumbando en tus labios, como diosa hechizada por el verso que de tu voz surge.


Y cómo era de esperar, el cumpleañeros, nos leyó el poema Lobito de hierbabuena, en el que se narran las aventuras de Caperucita Roja en versión de León, en el que El lobo se nos muestra como fiero galán, diciéndole:

“ Que mi boca es hierbabuena

Y mis garritas son miel”

 

Y más tarde, preguntarnos y responder:

“Y qué pasó con el lobo

y la niña bondadosa?

Se amaron con mucho arrobo

y a otra cosa, mariposa,”


Muy bien, León, siempre deleitándonos con tu dominio del verso y el humor.


A continuación Cinta, nos lee un poema en el que nos muestra la lucha en el amor, en el que nos muestra el amante que quiere vivir un amor sin cadenas.

Nos dice entre otros versos:


“------------------

Está el amor escondido

……………………………………

No quiere ramos de mirlo

Lo que quiere es volar

neto, sincero,

escondido de sí mismo

un amor sin interés.”


Sí, Cinta, y tú eres muy desinteresada, muy generosa, una gran persona, que a veces te conviertes en una chiquilla que juega en el jardín, que tus versos cultivan con tanto esmero.

A continuación, Tina nos lee un ensayo sobre el mundo actual y sus guerras. Por ello nos dirá:


“La victoria y sangre hermanadas.

La sin razón se viste de cristal

y los ángeles juegan a salir”

O esto otro:

“ La hierba se humilla ante las profundas raíces que esconden los cuerpos malheridos…..”


Por su parte Carmen Padín, nos escribe un texto sobre Aureliano, y el cariño que tenía por las pequeñas cosas.


“Le basta, nos dirá, con ver el crecer una planta en cualquier sitio de la ciudad; ya sea una alcantarilla en una grieta de aquella pared, o en cualquier sitio que pase desapercibido, y en el que bulle la vida  en todo su esplendor.”

Muy tierno y encantador tu texto.


Y para terminar la canción, entre barriles de pólvora, emerge Raña, leyéndonos un relato entresacado de frases que utilizamos en la tertulia. Trata de una escena en un funeral en el que dos amigos del difunto se congratulan criticándolo por sus empalagosos poemas que tratan siempre de libélulas


-Pobre, era buena persona; pero mal poeta.

-Sí, un desastre, escribía cosas así: ”tu ausencia era un puñal en el pecho”

-Y nada menos que 3 poemarios, y todos sobre las libélulas.

-Escribía poemas como churros. Y sin rima.

 Se acerca la hija.

-¿Conocían a mi padre?

Al unísono:

-¡Qué suerte hemos tenido de leer su obra! Era una poesía de vanguardia.

Y esto nos contaba Raña. Entre mucho humor, termina diciéndonos que le conceden el Premio Nacional de Poesía a título póstumo, ofreciendo a uno de ellos hacer el prólogo. Y para más inri,  por un poema titulado

La libélula y el viento. Y hecho con rima, por si fuera poco.


Y nada más, alhaja. Esto es lo que te he pedido contar de este día, tratando de comunicarte las pequeñas cosas de esta orilla, esperando que mi boca y mi voz se vuelvan algún día a fundirse con las tuyas. 



Juan Manuel Criado Manzano
16 de abril de 2025

jueves, 10 de abril de 2025

24ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 2 de abril de 2025

Sesión de espiritismo


Llueve fino. La tarde es perfecta para la sesión de espiritismo. En la sala, una luz tenue difumina nuestros rostros. Formamos un círculo. Al centro de la mesa Juan Calderón pone unos panecillos dulces. Será para agradar a las buenas almas, pienso.


Las manos unidas a los papeles y las pantallas listas para recibir a los espíritus. Javier, el médium, invoca a los espíritus. El primero que se manifiesta es el de una gatita sabia que puede leer el pensamiento, ronronea a través de la voz de José Antonio.


Pic, pic, pic pic, trina la mesa y un gorrión se posa, de espaldas a la luna en la ventana de Javier. Alma ligera y profunda a la vez. Las manos de Cinta vibran recorriendo un paisaje humano, desde el rostro con surcos al ombligo y a los pies. Sin duda, hay ánimas que se quedan adheridas a la nuestra. 


De oriente, fantasmas montados en Haikus se apoderan de la sesión en la voz trepidante de Juan Calderón. 

Juan Raña es poseído por el espíritu de Eloy que pide que su primogénito lleve también el nombre de Eloy.

Un espectro descarnado exige que no digamos me gusta ni qué bonito, mueve la boina de Garrido. La poesía es el lenguaje de los muertos, declara rotundo.

 

Carlos Castro no está presente pero se manifiesta a través de Javier, mientras el espectro de Picasso intenta comunicarse a través de un espejo retrovisor.  


Atraído, un pintor más irrumpe en la sala, es el espíritu de Goya mostrando sus negruras, perros y luces en la muy viva voz de Paloma. Después de tanto revuelo, el siguiente espectro aparece vuelto al revés, el mundo está de cabeza, sentencia en boca de Carmen. La cabeza e incluso el corazón pueden perderse en manos de la Yihad, asiente el ánima de Ashya a través de Manuel. 


Desde el más allá, Juan Antonio con una voz tenebrosa habla de exterminio y del genocidio de los niños en Gaza por Israel… 

Otro fantasma lejano pregunta por los tiempos y el tempo. Juan Pulgar toma nota. 


¡Ah, el tiempo! Ha volado y es momento de cerrar la sesión, de agradecer a los espíritus que nos han visitado esta tarde. La música vuelve a sonar en la sala. Ya no llueve, las calles brillan bajo las farolas, las ánimas se dispersan entre los transeúntes y los árboles, que muestran vanidosos el tempo de la primavera.



Carmen Padín

9 de abril de 2025



domingo, 6 de abril de 2025

23ª Jornada/XVIII año: Miércoles, 26 de marzo de 2025

 

Tango y milonga

 

 

Hemos quedado en una milonga del centro y antes de entrar al local se produce el alboroto habitual por la exposición de poemas visuales.  


Las mujeres nos hemos vestido para la ocasión y llevamos insinuantes faldas tubo con rajas hasta el muslo para poder movernos, los tacones los hemos dejado en el armario y venimos con deportivas que es menos sexy pero más cómodo.  


El único problema es que cada uno tiene su propio ritmo y música, entregados a prosa o a verso. La interpretación del tango es muy personal y salimos del paso con airosas piruetas.   


Javier luce un estilo austero, medido y eficaz. Nos lleva al Teide entre paso y paso, nos hace pasar sed, pero al final nos abrazamos entre la bruma. Cambia el tango y ahora suena Cambalache y expresa la injusticia del mundo y de las guerras.


Rocío evoluciona por la pista con la prosa enganchada a la armonía que ella contagia a lo que escribe. Me descubro acuático, y me gusta. Salí de allí expulsado por un tobogán. Encuentro consuelo en llorar despacito. Sale de la pista con los elogios de los bailarines.  


José Antonio se coloca el terno, el pañuelo al cuello. Nos hace una pregunta trampa: ¿Cuánto pesa el corazón? Suena Malevaje y se atreve a hacer figuras, con riesgo de pegarse un morrazo, sale airoso del lance y recibe una cerrada ovación. Para el tango tenía que haberse traído a Matilde.  


Carmen Padín sale decidida, el tango está en sus venas. Hace dos vueltas sin pisar a su pareja, se queda parada mirando fijo a los ojos de su bailarín. Muebles antiguos de madera con espíritu de protestantes. La madera achacosa se quejaba de las articulaciones. Olía fatal.  


Carlos Ceballos quiere a toda costa que toquen Balada para un loco de Roberto Goyneche, las naranjas del frutero de la esquina le tiran azares. Baila con donosura y gracia y dice: Mi expulsión de la colcha familiar. A ver qué dicen los dados. La canción dice sobre el abismo de tu escote. La discusión no es un paraguas que proteja largo tiempo de la envidia.  


Celia prefiere hacer hoy mutis y ceder a escena a otros danzantes. Observa las evoluciones de todos con sabiduría de juez. 


José María Garrido me da el poema para que lo lea y baile, pido Al mundo le falta un tornillo de Julio Sosa. Me acompaña la noche, la duda y la tragedia. Arranca una ovación cerrada. 


Juan Antonio opta por pedir que suene el Volver de Carlos Gardel. Volver... Mientras sigue el ritmo de la letra con el taconeo del pie, nos habla de la niña perseguida, del padre, de la madre...


Alberto Manrique que me ha metido el veneno del tango, lee un fragmento de una novela familiar. El mágico momento en que dos seres se tocan por vez primera con esperanza de futuro. Mientras yo viva nunca estarás sola. Julia va fregando los platos, la mano se desplazó lentamente. Se creó un temblor, inesperado y mágico vínculo.  


Isabel habla del deseo y todavía no estamos en mayo. Ella quiere bailar Que nadie sepa mi sufrir de Alberto Castillo. Mi sangre galopa con la tuya. Salgo del laberinto, se abren todas las puertas prodigando deseos que nunca olvidarás.  


Paloma hace hablar al perro de Goya, pero antes quiere su tango preferido Cuesta abajo de Gardel. Su pasión creativa se acrecienta día a día como si estuviera alimentando a un monstruo. Harto de los encargos y de pintar Borbones y duquesas, se ha encerrado en sus colores.  


Cinta va resuelta a la orquesta y le pide Yira, Yira de Edmundo Rivero. El deseo rompe el cerco. El combate que enfrentáis ya lo gané yo en mi desierto.  


Manuel  (Sigue Javier) a puro bandoneón se mueve desplazando su pies por el escenario con autoridad. Baja sobre su frente el sombrero alado y nos mira. Un yihadista que estuvo a punto de ahogar a Ashya...


Anagonz, como Celia, opta por otro mutis, y observa y asiente también el movimiento preciso de los danzantes en la milonga.


Tina, suena Incertidumbre, el tango de Eduardo Bianco, que lleva el mismo título del texto que ella recita: Si yo te quisiera como digo. Si tú me quisieras como dices...


Omega cierra esta espectacular milonga y pide que suene el Amante corazón de Carlos Gardel. Porque quiere que se escuchen los versos de José León Cano de su poema El nido.


Salimos de la milonga, borrachos de claroscuro y bandoneón, de la piel cálida que necesita del contacto de otra piel cálida.


Rascamán suena esta noche a arrabal.



Paloma Sánchez
2 de abril de 2025









 




Javier Díaz Gil
6 de abril de 2025