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domingo, 11 de octubre de 2009

1ª Jornada/III Año: Miércoles, 7 de octubre de 2009

Empieza la Tertulia 2009-2010:
(E
n India el elefante con la trompa para abajo es signo de bienvenida)


El 29 de julio de 2009, hace apenas algo más de dos meses, despedíamos el curso anterior de la Tertulia del Galdós con la visita del poeta brasileño Fabio Aristimunho.

Aunque hubo un encuentro veraniego en septiembre, el 9 del 9 del 9, para quitarnos el síndrome de abstinencia -y casi como queriendo no dejar pasar una fecha en la que las cifras eran todo un reclamo-, al que acudimos Celia, Vicente, Carmenfron, Rocío y yo mismo, ha sido este miércoles 7 de octubre de 2009 el día del reencuentro oficial.

La Tertulia Literaria inicia su tercera temporada aquí en el Café Galdós.

El primer día de curso siete compañeros compartimos mesa, amistad y charla en el Galdós: Rocío, Vicente, David, Ismael, Enrique, Carmenfron y yo, Javier.

Hablamos del verano, de las vacaciones, de la vuelta al trabajo, del nuevo año.

Y era intevitable que yo les contara de mi reciente viaje a India. Y tan reciente, apenas seis horas antes de la Tertulia estaba aterrizando en Barajas. Eso sí que son ganas de retomar nuestras reuniones del Galdós.

Traje de regalo unas miniaturas pintadas a mano: elefantes, camellos, pavos reales... animales sagrados y totémicos para la cultura hindú.

Inevitable, como digo, fue hablar de las cremaciones a la orilla del Ganges, en Varanasi (Benarés). Envueltos en una tela, los cadáveres son purificados con el agua de la diosa Ganga, el propio río Ganges es una Diosa. Me llamó la atención y así se lo conté cómo, lo primero que hacen en la creamción del difunto, es prender la boca. Así lo primero que arde, simbólicamente, son las mentiras que el muerto pudo decir en vida. Durante tres horas el fuego va devorando la madera y la carne humana, contemplado siempre por la atenta mirada del hijo mayor, que la tradición hace que asuma esta función de quemar al padre. Si es la madre la que ha muerto, el encargado es el hijo menor.

Vuelve el cuerpo tras el fuego a formar parte de los cinco elementos (según la tradición hindú) de que estamos formados. el agua, el aire, la tierra, el fuego y el cielo.

Y hablamos de lo que hemos escrito este verano. Poca cosa, las vacaciones han sido más contemplativas y han servido para cargar pilas e imágenes para el invierno. Nos cuenta Enrique Clavel, nuestro poeta y novelista cubano que sí ha estado escribiendo una novela. No puedo evitar preguntarle por sus posibles dificultades a la hora de utilizar el ordenador. Enrique es invidente y nos cuenta de los programas instalados en su ordenador que leen lo que acaba de escribir para que pueda corregirlo o de las páginas accesibles en internet. Internet está mejorando pero aún queda camino para cuidar a los ciegos o discapacitados sensoriales en su acceso a los contenidos.

Y surge comentar el éxito novelístico del verano. La trilogía de "Millenium", del autor sueco Stieg Larsson. Era difícil no ver este verano a nuestro alrededor (en la piscina, en el metro, en la playa ) a alguien con alguno de los tres libros de Larsson. Algunos no los hemos leido pero los que lo han leido de la Tertulia dicen que les gustó. Siempre ponemos en duda los best sellers. El tiempo los pone en su sitio. Pero hay voces como la de Vargas Llosa que han reconocido que la trilogía es buena. Reconocemos que es muy difícil escribir una buena novela y definir los personajes y montar una trama suficientemente fuerte que sustente la novela.

Vicente pregunta si alguien ha traido algo que haya escrito. Carmenfron, Rocío, el propio Vicente, Ismael han traido algunos textos.

Lee Rocío su relato "La frontera de su piel". Basado en una fotografía que envié a nuestra lista de correo con la imagen del hombro y el brazo de una mujer recorrida por pétalos de flores. A Rocío le inspiró este relato. Nos aclara que por error se ha traido la versión penúltima del relato. La última la envió a la lista de correo con el título "¿Me haces una foto?".

Besos y flores en el relato de Rocío. Nos regala frases como:

- Inmortalizan los invisbles y frágiles besos.
- El lugar exacto de sus besos.

Ismael Constatinopla nos dice que no ha escrito nada. Tiene una buena excusa. Se ha dedicado al sexo y ha sido -nos dice- sucio y doloroso.

Nos deja con la sonrisa en la cara y nos lee un texto de Julio Cortazar, de "Historias de Cronopios y de Famas" que acaba de leer y nos recomienda porque le ha parecido muy divertido. En ese texto del año 1969 define al Escritor, dice así:

“Un escritor de verdad es aquel que tiende el arco a fondo mientras escribe y después lo cuelga de un clavo y se va a tomar vino con los amigos. La flecha ya anda por el aire y se clavará o no se clavará en el blanco; sólo los imbéciles pueden pretender modificar su trayectoria o correr tras ella para darle empujoncitos suplementarios con vistas a la eternidad y a las ediciones internacionales”.

Apunta Vicente sobre este tema, lo que decía el novelista Ray Bradbury en "Zen y el arte de la escritura" como primera regla de oro para el escritor: No think.

Lee Carmenfron dos microrrelatos de 150 palabras cada uno con vistas a un concurso de género negro. El primero titulado "Tiburón blanco" (un asesino que mata a adolescentes para evitar "que pecaran con un coito") y un segundo micro aún más truculento en el que aparecen asesinados una mascota y su dueño. Para más truculencia, la mascota violada.

¿Carmenfron, qué te ha pasado este verano?

Y hablamos (parece que estuviéramos esperando a este día para contarnos todas estas cosas) de cine. Y salen títulos que recomendamos los unos a los otros:

- "Gordos", la nueva película de Daniel Sánchez Arévalo. Hay opiniones encontradas, a algunos les gustó, a otros no.
- "El secreto de tus ojos", película argentina de Juan José Campanella con Ricardo Darín. Nos la recomienda Rocío con muchas ganas.
- "Vidas cruzadas" y "The visitor" vuelven a la mesa de nuevo.

Ismael y Enrique se marchan sobre las siete y media a la Tertulia del Circulo de Bellas Artes. Antes de irse nos cuentan que vinieron al Galdós hace un par de semanas pensando que ya habíamos iniciado la Tertulia y no encontraron a nadie. La semana que viene aquí estaremos, les decimos.

Nos habla entonces Carmenfron de una exposición en Madrid, en el Museo de América, Avda. Reyes Católicos 6. "Mantos para la eternidad" nos insiste que está genial y es muy recomendable. Mantos mortuorios peruanos hechos con cabellos humanos.

Y hablamos de los compañeros de la Tertulia que nos han dicho que lo han pasado mal estos días: Fernando Soriano, Sagrario, Celia. Confiamos en que todo se pase rápido y se incorporen en seguida a nuestra mesa, de forma virtual o presencial.

Y la conversacion, que es un animal vivo, nos lleva a hablar del deseo. Les cuento de la filosofía hindú del no deseo. Hay en los templos de Kharujhao, en India una figura de un animal mitológico que devora a un individuo que se acerca a su boca mientras que otra persona a sus pies permanece en paz. Es la representación del deseo que devora a quien lo persigue mientras que el que controla el deseo y lo anula encuentra el camino de la espiritualidad.

El tema desata un tiempo de discusión. No se trata, concluimos, de tener una postura de no deseo, de conformismo extremo. El deseo es el motor de la vida, dice Vicente. Ni tampoco el dejarse llevar por el deseo extremo. Es cierto que a veces el deseo excede a nuestra razón y nos empuja. Pero por difícil que sea, la razón debe acompañar al corazón. No siempre ocurre.

David nos lanza una pregunta clave que nos deja pensando de nuevo "¿Cuánto de imaginación hay en el deseo?"

Y regresamos de nuevo a la India y esa visión que tienen de religiosidad sin planteamiento de si es bueno o malo que todo esté sujeto a la voluntad de Dios.
Tal vez la clave esté en que a alguien beneficia esta religiosidad pues en un país donde el 95 por ciento de la población es pobre se aplica la fórmula:

Pobreza + Religión = Paz

Antes de irnos Vicente nos lee un relato quijotesco, "El maldito". Sus protagonistas, el lector maldito y el escudero abducido.

Nos despedimos, decidimos que para el próximo día deberíamos escribir algo con la miniatura que les he traido y que encabeza esta entrada del relato de esta Jornada de Tertulia.
El miércoles que viene regresamos al Galdós.
Dejo aquí algunas fotos que hizo Rocío de este primer día.

Javier Díaz Gil
12 de octubre de 2009





............

La mesa del Galdós

David, Vicente, Carmenfron, Rocío, Javier, Enrique e Ismael

miércoles, 5 de agosto de 2009

41ª Jornada/II Año: Miércoles, 29 de julio de 2009

Tertulia final del curso 2008-2009:
Visita del poeta brasileño Fabio Aristimunho (Foz do Iguaçu, Brasil, 1977)


29 de julio de 2009. La Tertulia Literaria del Café Galdós cierra hoy el curso escolar. Este final de Tertulia es, sin embargo, un día especial. Contamos con la presencia del poeta Fabio Aristimunho.

Abogado, poeta y traductor. Licenciado en Derecho y master en Derecho Internacional por la Universidad de Sao Paulo. Autor del libro Medianeira (Quinze & Trinta, 2005). Fue presidente de la Academia de Letras de la FDUSP (1999/2000). Fue uno de los organizadores del Tordesilhas – Festival Ibero-Americano de Poesia Contemporânea. Mantiene el blog Medianeiro (http://medianeiro.blogspot.com/).

Sus últimas publicaciones han sido sus traducciones al portugués de cuatro tomos de antología de poesía española, gallega, catalana y vasca "desde los orígenes a la guerra civil".

En este último miércoles de julio, el café Galdós nos dejó el salón del fondo para la Tertulia. Mediada la Tertulia, cerraron las cortinas y allí, alrededor de la mesa sentados los compañeros de la Tertulia que poco a poco fueron llegando. Fabio y yo, Rocío, Carlos, David, Ismael, Celia, Ana Delgado, Vicente, Sagrario, José María Herranz, Dani, Carmenfron y Laura Nuño.

Presenté al poeta haciendo una breve reseña de su biobibliografía y hablamos sobre la antología de poesía española traducido por Fabio y que apareció en abril, coincidiendo con los 70 años del final de la Guerra Civil española. Cuatro tomos "desde los orígenes a la Guerra Civil." Cada uno de ellos dedicado a las lenguas vernáculas españolas: castellano, catalán, vasco y gallego.
La traducción al protugués de esa antología es obra del propio Fabio Aristimunho.

Nos habló de su interés por las lenguas de la península Ibérica: el vasco (él es descendiente de emigrantes vascos), el catalán y el gallego (por cercanía al portugués) y, por supuesto, el castellano.

De cómo ha visto Madrid en esta breve visita de apenas 48 horas, en la que he procurado enseñarle su perfil más literario: la Residencia de Estudiantes, el Barrio de las Letras o el Centro Histórico.

Vamos combinando la conversación con lecturas de sus poemas.
Fabio nos lee su "Poema extraido de uma resenja no jornal" que comienza:

Seis jovens americanos bronzeados e malhados divertem-se numa praia brasileira.

Un poema que habla de los tópicos, como si Brasil para los americanos fuera inseguro. Nos dice Fabio que sí, que Río de Janeiro es inseguro, pero no es así con el resto del país.

Hablamos de los encuentros de poesía en Latinoamérica, del intercambio de experiencias entre los poetas.
De la noticia aparecida en el periódica de unificar en un solo estado España y Portugal.
De nuevo del idioma, de cómo en Brasil en algunas zonas de frontera se habla una mezcla de español y portugués que llaman portuñol. El poeta brasileño Douglas Diegues ha escrito un libro en portuñol.

Y volvemos a los idiomas en España. De lo poco conocida que es para el resto de España la poesía escrita en vasco, en catalán o en gallego.

Eso da pie a una discución sobre la España divida, las dos Españas enfrentadas, quizá desde los tiempos de los Reyes Católicos.

Nos habla Fabio del trabajo desarrollado para afrontar la antología:

- la elección de autores
- la elección de poemas
- la traducción
- la investigación de la vida de los autores.

Fabio Aristimunho ha realizado una comparativa de la evolución de las cuatro Poesías a lo largo de los siglos que ha incluido al final de cada tomo.

En ella ha constatado que la preeminencia de una lengua y de una Literatura significa la decadencia de las otras. Esas momentos de cima se han ido alternando entre las disintas lenguas.

Hay un momento en que las cuatro lenguas están arriba. El motivo es el gran volumen de escritura que generó la Guerra Civil.

Le pedimos a Fabio que nos lea alguno de los poemas que ha traducido al portugués. Alguno de los clásicos y suenan fantástico en su lengua:

- Coplas a la muerte de su padre, de Jorge Manrique
- Garcilaso de la Vega: "Cuando me paro a contemplar mi estado..."

Entonces invito a los compañeros a leer nuestros textos para que Fabio conozca lo que estamos haciendo.

Leo yo el primero, para romper el hielo, dos poemas del poemario "Morir en Iguazú". Los leo yo, primero en castellano y luego lee Fabio esos mismo poemas traducidos al portugués. Traducción que me hizo la mujer de Aure y que terminó de revisar el propio Fabio.

Nos avisa Sagrario de que estemos atentos a la lectura que hará jueves 6 de agosto en el bar Tapas y Fotos a las 21.00 horas. Nos enviará la convocatoria por correo electrónico.

Y seguimos leyendo los del Galdós.

Carlos lee un poema de Aure, que no ha podido estar, pero que siempre se materializa enviando un poema. El poema "Llueve".

Fabio hace una pausa en nuestra lectura, leyendo algunos palíndromos, como los siguientes:

Canto general
"A vaga vida dure", Neruda divagava.

Ateu no leito de morte
- Agora roga!

Hablamos de la poesía popular y de cómo hay tradición de rimadores, conocidos como repentistas. Y también la llamada poesía de cordel, típica del nordeste de Brasil.
Y entonces Celia nos lee su poema "Terrario" y Carlos un poema titualdo "Rastro".
Dani lee un microrrelato que comienza: "Cansada..."
José María un poema sugerente cuyo primer verso dice: "Me atan las personas al mundo"
Ana Delgado lee un poema de José María

y Fabio cierra la lectura con un poema catalán de la antología que ha traducido, titulado "La vaca ciega" de un autor esencial: Joan Maragall.

Son más de las nueve de la noche, sabemos del final y coincidimos en que ha sido una jornada memorable.

Nos levantamos de la mesa sabiendo que es una despedida. La Tertulia coloca simbólicamente las sillas sobre la mesa esperando a que llegue el nuevo curso, allá por septiembre-octubre.

Celia sale corriendo: "perdonad siempre desaparezco con prisa".
Y esa prisa hace que no salga en la última foto de grupo que nos hicimos.

Hasta pronto, feliz verano.
¿Por qué no quedamos algún día en agosto?
Queda mucho tiempo hasta que empecemos de nuevo...

Han pasado muchas cosas este año y espero que el año próximo sucedan muchas más y mejores.

Nos queda el recuerdo. Aquí os dejo algunas fotos más de esta última jornada de julio para que nos acompañen durante el resto del verano.

Feliz verano.

Javier Díaz Gil
6 de agosto de 2009



domingo, 2 de agosto de 2009

40ª Jornada/II Año: Miércoles, 22 de julio de 2009

Amy Winehouse fue monja...


Ayer por la tarde nos reunimos como cada miércoles en el Galdós. Por encima del calor, de la política, del ruido y de la pereza propia de la estación, está la tertulia. El grupo inicial formado por Javier, Aure, Vicente y la que escribe, Celia, fue enriqueciéndose con otros amigos: Sagrario, Feli, Laura, Dani, Carmen Fron. Todos por orden de aparición.

Comenzamos charlando sobre la paternidad y de nuevo surge la cita borgiana: “"La paternidad y los espejos son abominables porque multiplican el número de los hombres". Su rotundidad agrada a algunos, aunque, por suerte, existen divergencias. La visión profundamente pesimista de nuestra especie nos impide, a menudo, ver el bosque, pienso. Concluimos con la idea de que el deseo de tener hijos, como el de unirte a otra persona, al final, es emocional, no racional. Aure, rápidamente se lanza y lee un poema de título discutible y discutido: “Adicto al sufrimiento”. El poeta, que muy bien podría encontrar mecenazgo en Marcilla, proclama las virtudes del cafelito matinal. Sus efectos superan a cualquier otra sustancia probada, prohibida o no, incluidos los poemas de Kavafis. Aure tiene prisa, ha de descansar esa noche en Sacedón, es una necesidad improrrogable.

Es mi turno leo tres poemas que tras una sesión de corte y confección son legibles. Uno de ellos, titulado “Cena fría” termina así:

[…]

No valdrá recalentar

para la noche

los besos de

anteayer

como cena fría.

Es el turno de Javier .Nos lee una serie de poemas pertenecientes a “El ángel prometido”. Se percibe que siente una mayor inclinación hacia los fantasmas que hacia los ángeles, pues éstos suelen aparecer con malos presagios y su aspecto es engañoso.

Reproduzco dos de esos poemas:

Quédate

-me dijiste-

sé que el

Ángel no volverá.

-.-

Nada

teme

el que nada

espera.

Sagrario hojea el libro “Naranjas robadas” de Ana Martín Puigpelat. Le gusta el poemario.

Vicente lee su relato, irónico y trágico, ambientado en una urbanización del norte de la gran urbe. El eje de la historia es una carrera a gatas entre los bebés sonrosados y rubios del vecindario. Ha escrito dos finales. En uno de ellos, el bebé que no responde al canon de belleza impuesto en esa área, muere ahogado. En el otro, al menos, cabe la esperanza. Le pedimos que no lo mate, que merece una oportunidad a pesar de su tara. Vaya, que le hemos cogido cariño al bebé feúcho.

Y lee Dani, que se dice poeta aunque también practica el relato. El poema que lee se titula “Quítate eso”, comienza con la siguiente estrofa:

“Quítate eso

me insulta la mentira de un vestido

arráncalo y cuéntame tu cuerpo”

[…]

El poema juega con el desnudo físico y el desnudo mental: el miedo. Javier le sugiere algún cambio. Frente a nuestra mesa duplicada una pareja fuma mirándose a los ojos, como partícipes del poema de Dani. ¿Lo habrán escuchado? Luego Dani lee un relato: “Olor a pan” sobre una pareja desvencijada a la que se le suponía el amor como a los soldados. Finalmente, se produce un incendio y su amor resurge de las cenizas. Es muy poético. Nos gusta.

Carmen Fron lee un relato breve dedicado a la mantis religiosa. Habitaba en un país de esos en los que se aplica la ley coránica. Fue adúltera y por ello, lapidada. Gracias a un milagro sobrevivió y aprendida la lección, decidió eliminar el riesgo de un nuevo castigo cada vez que copula devorando al macho. La inspiración le alcanzó durante su viaje a Badajoz. Adivino en él, como en muchos de los trabajos que nos trae, su defensa de la feminidad. ¿Escribiría igual si fuera un hombre?, me pregunto.

Dani, espontáneo se une a los microrrelatos y nos lee dos más.

Sagrario lee una preciosa cita de Luis Rosales. Vicente levanta una ceja. Sagrario exclama “La belleza está por encima de la política” y el asunto queda zanjado.

Javier propone componer un cadáver exquisito. A través de esos poemas improvisados, algunos a pesar de algún sabotaje más o menos inconsciente, no deja de filtrarse la luz y el humor:


Amy Winehouse fue monja

de un arbusto ilustre

lavabos de Malasaña

lavabos que aún la recuerdan

en la puertas de sus garitos

se grita su nombre

Amy Winehouse fue monja.


El que comencé, me gusta, lástima que sólo un verso fuera mío…


Por encima de la política

y de los sueños y el mar

nacen ballenas

indigentes

que llegan a la orilla

buscando un sueño nuevo

les engaña un sónar

como a mi, tu voz.


El experimento nos ha divertido tanto, que Javier propone componer otro. Ahora en el otro sentido de la mesa.

Nos despedimos con la promesa de vernos el miércoles próximo, final de fiesta, con una visita importante del poeta brasileño Fabio Aristimunho a la tertulia. Haremos todo lo posible por encima del calor, de la política, del ruido y de la pereza propia del verano.


Celia Cañadas

28 de julio de 2009

jueves, 16 de julio de 2009

39ª Jornada/II Año: Miércoles, 15 de julio de 2009

Futura Bitácora


La gente estuvo muy confiada, muy tranquila, como si no hubiera peligro ninguno. Sólo cuando el virus mutó y comenzó a hacer estragos, todo el mundo empezó a protegerse. Y una de las primeras medidas, acogida sin protesta ninguna, fue la supresión de cualquier reunión pública o privada que no fuese absolutamente necesaria y autorizadísima por la autoridad competente. Adiós tertulia, adiós querida tertulia del Galdós, “donde no hay piques ni zancadillas”, ni órdenes tajantes, y sí sabiduría y amabilidad de todos y cada uno de nuestros compañeros, que los virus respeten, amén. Así es que hoy nos reunimos por última vez, los dioses saben hasta cuándo, ya con un poco de miedo.

Cuando yo he llegado ya estaban Javier, Rocío, Vicentrillo, Celia e Ismael. Todos con sus mascarillas puestas. Yo he llegado igual, con la boca enfundada en mi mascarilla. Nada de besos ni abrazos, le doy la mano a todos y basta. Yo no sé bien por qué inicio la sesión con una pregunta. Mi voz suena un poco espectral debajo de la mascarilla, tengo que gritar. "¿Qué os parece el divorcio por horas?" Y me van respondiendo también con voces fantasmales. En general, me parece que los chicos son más partidarios de él que las chicas/señoras. De todas maneras, no se llega a una conclusión sobre este fenómeno y Vicentrillo pasa a leer un relato que ya le habíamos oído, pero ahora está mejor aún, relato típicamente vicentrillano, de un tío que “huele a cable quemado” desde los diez años y está como una cabra, lo cual se deduce de su conducta y sus pensamientos. A lo largo de todo el relato hay una continua referencia a la inexistencia de personajes literarios como Don Quijote, Alicia, Tarzán. Anoto “Suicídate en todas las direcciones”. Javier anota, en cambio, le gusta que el personaje “saque una foto de su calcetín derecho”. Se plantea un debate sobre la necesidad de utilizar frases cortas o no en los diálogos.

La verdad que con las mascarillas hay cosas que yo he perdido, así es que propongo desenmascarillarnos todos y que sea lo que los dioses quieran, total, yo, como soy viejo, pierdo menos. Qué egoístas somos los seres humanos.

Bueno, yo leo “Los ojos de Atzumori” y Javier me aconseja, muy bien aconsejado, que introduzca un elemento de nieve para enlazar la segunda parte del poema con la tercera. A continuación Celia, previamente introducida por la pregunta de Javier : “¿Qué diferencia hay entre temor y miedo?” Creo que la pregunta está motivada por el miedo que todos tenemos a la gripe esa. Javier hace algunos sugerencias y correcciones a los poemas de Celia, en el sentido de que debe cerrarlos más, y no sé por qué recuerda una cita de Borges, algo así como “maldecir las cópulas y los espejos porque multiplican a los hombres”. Después Sagrario que está muy vaga hoy, lee unas cosillas muy graciosas, aunque no tengan muchas pretensiones: “Donde ríe el agua, lloran los álamos”, y “he venido a permanecer en silencio/ mientras mi gato come gorriones”. Y el niño Ismael, que está un poco chungo, Dios mío, a ver si es que la ha cogido ya, tiene unas ojeras, una mirada más pachucha en sus ojísimos sirios, y encima un servidor lo pisa sin querer en el pie malito, perdón Ismael, perdón, lee un relato corto, “La tertulia”, que gusta a todos por su humor negro, su ritmo bien conseguido y ese final en el que un tertuliano es muerto a garrotazos por sus errores gramaticales. Rocío (ya hay que decir la maestra Rocío, que ya lleva un collar de premios y una pulsera de finalista) lee una cosa entrañable, de una señora que está siendo operada. El final, “adiós, mioma mío” es muy sorpresivo, está muy bien, porque juega con el equívoco del embarazo, y luego nada, es un mioma. Javier vuelve a sus fantasmas : “Cuando el mundo huele a recién pintado/ y diez minutos son promesa de toda una vida”. Le digo que no se pueden leer esos poemas aislados, que deben ser leídos todos. Hay algunos que son una mínima expresión de poema, y claro, se deben leer todos, se apoyan los unos en los otros.

Y, una vez leido Javier, me vuelvo a poner mi mascarilla y me largo. Antes me despido, claro, pero ya digo, sin abrazos ni besos. A ver si esto amaina, autorizan otra vez las reuniones y volvemos todos y todas. Ya me parece a mi un poco extraño la falta de tanta gente hoy. ¿Será que alguien la ha palmado o simplemente que esté el personal por esas playas, esas montañas, esos Caminos de Santiago? ¡Ay, ausentes, ausentas, por favor, decidnos que estáis bien, que volveréis y volveremos a escuchar vuestras voces, sabias, frescas, sorprendentes y sobre todo libres ya de microbios!

La calle es una tristeza. La gente anda corriendo, la poca que hay. En el metro hasta el perro de un ciego lleva su mascarilla. Yo, por si acaso, ya me he confesado. Pero como soy pagano, me he pasado por la diosa Cibeles, que es la que tenía más cerca. Me ha echado un chorro de agua y me ha dicho: “Abuelo, no te preocupes, y sobre todo, que te quiten lo bailado”. Qué maja es la Cibeles.


Aureliano Cañadas
16 de julio de 2009

domingo, 12 de julio de 2009

38ª Jornada/II Año: Miércoles, 8 de julio de 2009

Sinestesias


¡Cómo llegó Aureliano! Tenía la gorra y las manos llenas de sangre, acababa de matar a un chino. Seguirá matando, el presidente de su comunidad debe de andar con mucho cuidado. José María le cogió metafóricamente del cuello y le recriminó con un poema sobre la muerte. Nada más os contaré de lo que pasó este primer miércoles de Julio en un lugar llamado Café Galdós; mejor que quede entre los que estuvimos allí. Además, no estoy inspirado y corro el riesgo de hacer una simple relación de piropos sobre las lecturas que hicimos. Hablaré de mí. Sí, creo que estuve muy bien… hice comentarios ingeniosos… escondí bien mis miserias, no se notó nada que llevaba un día triste, o tal vez dejó de serlo escuchando expresiones como “donde el agua ríe”.

“Me aterra la frialdad del espejo/idéntica a la del dinero” nos recitó Enrique López Clavel, mientras el nieto de un barba azul escrutaba el espectáculo; efectivamente, fue una actuación llena de sinestesias. Después de las últimas experiencias, tenía miedo a que nos obligaran a cambiarnos de mesa para poner el futbol… esta vez no lo iba a permitir… Aureliano podía matar y haría bien. Confío en que llegue el día en que un grupo de personas esté viendo el futbol en el café y, al llegar los tertulianos, la camarera les apague la televisión y les invite a sentarse en otro sitio. O mejor y más equitativo todavía: en un estadio, donde se está jugando un partido, dejen de jugar para retransmitir en directo una tertulia literaria cualquiera. El futbol en el estadio, y la plática en la cafetería.

Fulgentes compañeros de planeta, andad con cuidado que los fantasmas siguen echando carácter, los ángeles están distraídos y los demonios miran suspicaces a la luz: ¡qué laberinto la luz!

Por cierto, he optado por el tipo el tipo de letra Arial, sencilla y atractiva.


Pequeña nota final: Los sinestésicos perciben colores al probar sabores, oyen melodías al tocar texturas o ven auras de colores alrededor de las personas. Muchos con gran creatividad y sorprendente memoria. David Eagle


Ismael Constantinopla
12 de julio de 2009

jueves, 2 de julio de 2009

37ª Jornada/II Año: Miércoles, 1 de julio de 2009

El poeta le pide a su mujer que no piense en la muerte... (Rafael Montesinos)

Comienza Julio.

La Tertulia se extiende en el calendario al mes de Julio. Nos resistimos a dejar de reunirnos con la llegada del verano. Esperaremos a Agosto para despedirnos. Sabemos que tenemos en contra el calor del calle a esta hora de la tarde. A las seis Madrid es un horno y el asfalto y las aceras se encargan de recordárnoslo.

A favor tenemos la fresca compañía de los amigos de la Tertulia.

Cuando llego, allí están ya sentadas Charo y Rocío. La lista se completará esta tarde con Vicente y Aure, con Carmenforn y David y con Sagrario.

Y una sorpresa, viene Jesús Jiménez Reinaldo, amigo y poeta grande a vernos. Aunque se irá pronto porque le esperan para ir al teatro. Cuarenta minutos con él que nos han sido tan refrescantes como las botellas de agua y de cerveza, o la merienda tibia de Rocío.

Charo nos cuenta que su móvil se ha muerto ahogado. "Después de tenerlo diez años, no sé qué voy a hacer"... Como si hubiera perdido un novio. "Peor aún", nos dice.

Aure dice que no ha traido al "poeta vagabundo". Un hermano peruano que le ha salido. Lo traerá algún día.

Pronto nos animamos a leer lo que hemos traido.

Aure comienza. Dice que el poema que va a leer es una mezcla de Muerte en Venecia y La Alcarria.

Jesús Jiménez Reinaldo apunta: "una mezcla de Cela y de Thomas Mann".

Muerte en la Alcarría, se titula, y comienza:

Habríamos jugado
sin la arena del Lido,
sin palacios, sin góndolas...

Vicente recuerda que en la lectura a la que asistimos él y yo de Ada Salas en junio en el Centro de Poesía José Hierro de Getafe, el poeta Jesús Urceloy defendía que había que escribir sonetos, pero ella decía que no necesitaba hacerlo.

"¿Es tiempo ahora de escribir sonetos?", dice Jesús. Es difícil aportar algo nuevo. En lo que se escribe últimamente, suena más la música del soneto que la letra. "José Hierro fue una excepción, afirma Jesús.

Pregunta Aure que cómo es el plural de los nombres compuestos, por ejemplo, perro lobo. Jesús aclara, como buen profesor de Lengua y Lirteratura que es: el plural se aplica al primer nombre, así sería "Perros lobo".

Jesús escribe artículos bajo el título de "El trastero" en una revista de la localidad madrileña de Rivas Vaciamadrid: Zarabanda Digital. Nos aconseja Aure que no dejemos de leerlos.
Se marcha Jesús, son casi las siete.

Leo tres nuevos poemas de la serie de "Fantasmas" que estoy escribiendo. El último dice:

Sé
lo
que sientes.

Yo
también
fui
mortal.

¿Cuántos poemas compondrán la serie? Respondo yo que quizá unos 30, sería un número equilibrado.

Llega Sagrario que ocupa el lugar de Jesús. Ella dice que nunca coincide con él en la Tertulia. ¿Serán la misma persona Jesús y ella?, nos preguntamos.

Dice Aure que él y yo estamos coincidiendo en nuestra visión dual. Él está escribiendo sobre ángeles y demonios y yo sobre fantasmas y ángeles.

Charo lanza una propuesta. ¿Quién se anima el sábado a visitar la tumba del poeta Larra en el cementerio de San Justo, en la Sacramental de San Isidro? Interesante propuesta.

Cuentan Sagrario y Carmenfron la lectura que hicieron en "Los Diablos Azules". Un local bonito que estaba lleno. Carmenfron, la única que leyó relato pero sirvió para relajar entre tanta poesía.

(Se cruza en el aire el comentario de una inolvidable película, digna de "recordar": "Los albóndigas en remojo").

Contínúan los comentarios de "Los diablos...": cambios de escenario: sofá, tarima de pie, en una silla, cambios de luces. Estuvo Miguel Pastrana.

Mañana jueves cenaremos en e la Taberna "La Badila", C/ Cabeza nº 7 en Tirso de Molina para celebrar el fin de curso de la Tertulia, aunque continuemos lo que queda de julio reuniéndonos.

Hablamos del blog de Sagrario, es de reciclaje. Y va publicando fotos, noticias. El blog de Valdemingómez, dice Vicente.

Hablamos también de la Tertulia de hace dos semanas a la que vino Emilio Gastón. Coincidimos en que nos cayó muy bien a todos.

Los dos ojeadores de la Tertulia, afirmamos, son Aure y Sagrario.
Sagrario nos cuenta que Ángel Guinda fue profesor de instituto de Paco Sevilla.

Nos lee Rocío su relato: "Tertulianos de renta antigua".

separando las lentejas malas de las buenas...
inclinada sobre la nada...

Aure se va pero no se va. Se despide tantas veces porque no se quiere ir.
Los españoles, por ese motivo, inventamos la frase: ¿Nos tomamos la penúltima?

Surge la propuesta de la próxima semana. Un relato en el que aprezca la frase: "era una letra de cuerpo 12, arial se llamaba".

Lee Charo un relato: "Cinema laberíntico".
Lo ha leído ya alguna vez en otros foros y ha gustado mucho, nos dice. Ha ido hilando títulos de películas. El relato lo publicó en la revista "Alborada" de Bilbao.

Se ha visto todas las películas del relato que cita. "Soy una actriz frustrada y una cinéfila empedernida".

Cita Vicente a Carson McCullers, y su novela "Reflejos en un ojo dorado".

Hablamos de Vivien Leigh, Marlon Brando, Paul Newman, Liz Taylor, Katherin Hepburn, Grace Kelly, Ava Gardner...

Cuando veo Mogambo, me cabreo, dice Sagrario.

Lee Vicente su relato "El círculo de hombres fríos". Un relato que ya nos leyó pero que ha reformado.

El hombre imperturbable y los miembros del círculo de hombres fríos.

A mi espalda una mujer, me lo descubre David, ha llorado durante toda la tarde. David lo ha estado viendo.

Surge la conversación en torno a la tristeza y a la necesidad de que te escuchen y de compartirla.

"tu jefa necesitaba un abrazo"
"yo creo que era de amor"

Lee Sagrario un poema de Rafael Montesinos, una primera edición de su "Poesía. 1944-1979". Edición de 1979, Plaza y Janés. El poema se titula: "El poeta pide a su mujer que no piense en la muerte".

Me tengo que marchar. Les dejo en el rincón del Galdós terminando conversaciones y compartiendo imágenes. Hasta el próximo miércoles de julio.

Javier Díaz Gil
11 de julio de 2009

36ª Jornada/II Año: Miércoles, 24 de junio de 2009

¿Mosca con vértigo...?




Yo sé que ya nunca seré la misma. Y vértigo siento al darme cuenta. ¡Vértigo yo! Qué tragedia… Pero ya no hay remedio. ¿Y para qué "mosquearse"? En fin… No sé ni como aún tengo humor…
De todos modos, tampoco sabría a quién culpar por ello. ¿A esos cuadros que no estaban? Porque yo me suelo esconder detrás de alguno de ellos. Pero ese día las paredes estaban lisas y vacías. ¿A las palabras que salían de aquel humano que llamaron mi atención? "Aquí no hay zancadillas, ni piques ni nada de eso…" Mira que me extraña, pensé yo, siendo humanos… "¿Os habéis leído "Tortilla Flat"? ¡Tortilla! Y se chocaron en el aire una contra otra mis dos antenas de pura felicidad. ¿O al cruasán que visualizaron mis ojos sin párpados? Uhhhmmmm cómo se frotaron mis seis patitas, dos a dos, relamiéndose de gusto. ¿A quién echar la culpa? Supongo que a todo un poco.

El caso es que yo vivía aquí, detrás del cuadro de turno que hubiera en la pared. Me gusta mucho este sitio, esta sala color rojizo, tiene la temperatura, la humedad y la luz perfecta para nosotras. Fuera hace demasiado calor, demasiadas corrientes de aire se me disputan. Así que mejor me quedo dentro.

Pero… nosotras irresistiblemente vamos hacia la luz, por eso yo acabé en aquella mesa mejor iluminada que las demás. Sobrevolando aquel cruasán que me hacía guiños y sobre el que toda yo estaba ansiosa por posarse. Pero por alguna extraña razón que nunca se había visto en mi especie la conversación que flotaba sobre sus cabezas me atrapó como si se tratara de pura miel. ¿No dicen aquello de "Más moscas se cogen con miel que con hiel"? Pues eso me pasó a mí. Había dulces en la mesa y había otra sustancia incolora e invisible uniéndoles a ellos que también era pegajosa y atractiva. "En boca cerrada no entran moscas" pero sin embargo sus bocas no dejaban de emitir palabras que se posaban bajo mis patas, que me mantenían sospechosamente en vilo. Sin dejar que volara fuera de allí y sin dejar que me posara. ¿Por qué?

Me aprendí sus gestos, me aprendí sus nombres y fui revoloteando encima de cada una de esas frases que les unían como si fueran una tela de araña invisible que me tenía atrapada sin remedio.

Comenzó aquel que se jactaba de que allí no había piques ni zancadillas, un tal Aureliano que les leyó una especie de música hecha de sílabas y palabras (me río yo del cuento ese de los humanitos "El flautista de Hamelín"…) que me fue hipnotizando…

Petrucco Saltimbanqui (Aureliano Cañadas)

"Mañana dormiremos tal vez en un establo,
contaré las estrellas para ti.
Pero esta noche Petrucco…"

Y después otra: "El hijo del minero"
"Volvían los violines
del silencio del sueño
Y a su voz estridente
aún como el primer canto…"

Justo después fue cuando sacó la tortilla a relucir, asestándome de ese modo un cazamoscas tan verbal como fatal que acabó por dejarme allí, atontada del todo. "Me ha encantado la traducción portuguesa de "Tortilla flat". En portugués se titula "El milagro de San Francisco"…" Y otro que llamaban Vicente, empezó a hablar con él de aquello de la tortilla. ¡Dios de las moscas no lo podía soportar…! Y aunque yo tenía miedo de que en cualquier momento me diera un manotazo a juzgar por el ímpetu que ponía al hablar, allí estaba sin reaccionar. "… son de aliento largo. Como en inglés que apenas hay comas. La épica española es también de aliento largo…"

"Qué bonita frase…" dijo la humana del cruasán con los carrillos llenos. ¡Cómo la envidié…! "De aliento largo…" La humana no paraba de escribir y escribir, claro que eso fue después de comerse el cruasán… Fíate de las "Mosquitas muertas"…

Entonces le tocó el turno a otra humana, una que yo nunca había visto por allí y a quién llamaban Charo. Y fue ella la nueva flautista del Galdos. Y con sus versos yo de nuevo sentí que algo inexplicable me retenía. Que me habían cazado a fuerza de palabras e imágenes. Pues aquella humana decía dedicarse a los poemas de películas. Y allí recitó de "Dublineses":

"Por qué esta noche Greta querida…
¿Era el destino acaso?..."

De "Días de vino y rosas"
"¿Por qué ocurrió si nuestro amor rebosaba?
Si las ánforas de barro…"

Y de "Desayuno con Diamantes"
"No llores Holly
Ven coge la guerra…"

Justo después de aquello llegaron dos humanos más: Jose Mª Herranz y Emilio López Clavel. Éste último también leyó "Comprendido" de su libro "Licántropo aterido" y sus palabras fueron éstas:

"Porque cruzo descalzo el horizonte
y permito que las nubes…"

Mis alas querían volar a otras mesas. Pero el ambiente era demasiado pesado, demasiado intenso y no conseguían elevarse por más que yo las agitaba. En el cielo de aquella mesa se cruzaban las risas y las frases y no había espacio libre, no había rendija, por donde escapar.

"Ahora me dicen "Eres bueno" y yo me acuerdo de aquel tiempo en que me decían "Estás bueno". "La camarera ¿está embarazada?" "Jara Bedmar es muy buena…, la estuve escuchando la otra tarde…" "Sí hace un tipo de poesía social del estilo de Ana Delgado..." "Sí… y luego había una canaria: Verónica García…"

De pronto durante unos segundos se hizo el silencio, y debería haber aprovechado, debería haber levantado rauda el vuelo y escapar de allí. Pero fue entonces cuando la tal Sagrario comenzó a recitar un poema de Alfonso Pascal de un libro titulado "De aquellos mares estos sueños" y ya tampoco conseguí huir:

"Al día siguiente tuve que reír y bromear
Como si no pasara nada…"

Y fui presa de aquella tristeza pegajosa… Y casi sin descanso comenzó a leer una humana a la que llaman CarmenFron, lo que llevaba escrito en un papel y que se titulaba "Danza Macabra: Ella era morena y bajita…" Y se quitaban la palabra los unos a los otros y la estiraban y se la tiraban los unos a los otros como puentes levadizos por encima de mí, y yo seguía chocándome entre los vasos y las jarras, sobre las galletas y los panchitos, atontada de versos. Porque justo fue después, cuando uno de los recién llegados, José Mª Herranz, cuando comenzó otro relato: "Hasta siempre Vladimir".

"La arruga es bella" "Depende dónde…" Discrepancia de opiniones sobre relatos y poesías. "Me gustó mucho porque era Getafe y era sábado…" "Tertulianos de renta antigua" "Te noto diferente…" "¿Quizás más guapo….?" "Es que estoy moreno"… Muchas veces no entendía lo que decían los humanos. ¿Qué mosca les habrá picado? Eran frases de aquí y de allí las que cogían mis antenas y aunque yo intentaba buscarles un nexo de unión que hiciera mi vuelo más ligero, no conseguía hacerlo y me enredaba aún más en ellas.

A esas alturas de la tarde ya se habían marchado tres tertulianos, y habían llegado otros dos: Una humana a la que saludaron como Ángeles y un humano de nombre Javier que llegaba cansado. Y yo me pregunté si porque se llamaba Ángeles la nueva humana, él recién llegado empezó a hablar de esos seres…

Pero Rocío, la humana que escribía y escribía, la humana que "me" había quitado el cruasán leyó "Fábula de un poemita feo".

Y nada más terminar el que podía haberme matado con la fuerza de sus palabras, el humano Vicente empezó a leer también: "Buscaba volver a escribir, sí, el hecho de escribir, de poder soltar algo, recuperar la competitividad (característica inherente de todo escritor que publica en una editorial gorda y vende entre cien mil y ciento cincuenta mil…) …"

¿Qué dicen estos humanos? Se preguntaban mis antenas, la una a la otra. Sin embargo acababan arrugándose, rindiéndose de incomprensión, porque no podían contestarse. Yo levitaba aturdida porque ellas no se ponían de acuerdo. Y mis ojos sin párpados no podían hacer otra cosa que mirar sus falsos reflejos en los vasos. En esos vasos contra los que mi cuerpo no dejaba de chocar. Incapaz de evitarlos, incapaz de sobrevolarlos.

Y no contentos con eso, además se querían…

"Te noto diferente…" "¿Quizás más guapo….?" "Es que estoy moreno"… "Por eso te quiero…" "He mandado hoy un correo pensando en ti David…"

No hay nada más pegajoso que el amor de un tertuliano. Ahora lo sé. Es un extraño afecto que todavía no he estudiado bien, pero puedo dar fe de mosca de ello. Es meloso, azucarado, contagioso y sobón. Una pesadez. Para que luego digan de nosotras.

De ahí saltan a un tal Muñoz Molina que allí no estaba, pero del que algunos hablan con pasión.
Y tras ello le toca el turno al humano David que les hipnotiza con una historia titulada "El poema": "Había conseguido escribir el poema de un tirón. La búsqueda de la certeza, la vanidad, la identidad…"

Es justo después el turno del humano Javier que saca dos poemas de una pequeña libreta. Uno de la serie "Fotografías de Azucena".

"Sé que no fue un sueño
Mis pies se convirtieron en agua…"

Y otro mucho más corto que se titulaba "Fantasma 14" y decía así:

"El ángel
que traspasó tu corazón,

No podrá nunca
atravesar
paredes."

Y por último la humana Ángeles fue la que leyó "Diferentes mundos":

"Anclada, anclada, anclada
en las esferas del tiempo
donde los huesos crujen…"

Después de aquello, tras largas horas allí, por fin se fueron, parándose cada tres pasos, sin dejar de hablar y hablar y hablar. Hasta el miércoles dijeron.

Sí, ellos volverán. Y yo estaré aquí. Esperándolos. Pero ya seré otra.

Vértigo siento al darme cuenta. ¿Una mosca con vértigo? Una atrocidad. Pero también sé que ya no hay remedio. ¿Quién tiene la culpa? ¿Esos cuadros que no estaban? ¡¿La Tortilla?! ¿El cruasán que acababan de traer? ¿O sus palabras? Quizás todo un poco. El caso es que aquellos humanos que allí andaban "cazando moscas" acabaron cazándome a mí. "No te equivoques. No es a esa extraña armonía, a esa rara belleza de historias y versos, adonde tienen que volar las moscas" me dicen mis compañeras, con sus seis patitas en jarras.

Pero un encogimiento incomprensible sacude mis antenas porque aunque pienso como ellas, sé que no podré reaccionar de otro modo. Ahora ya cada miércoles tendré que jugarme la vida revoloteando y revoloteando sobre sus cabezas, chocando contra sus vasos, quedándome pegada para siempre a su tertulia. Consumida de versos e historias. Ya no sabré vivir de otro modo.

¿Falta mucho para el siguiente miércoles? Se preguntan a escondidas mis antenas.

Rocío Díaz Gómez
Una cruasanpófaga voraz

29 de junio de 2009