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lunes, 13 de abril de 2026

24ª Jornada/XIX año: Miércoles, 8 de abril de 2026

El león de la Metro y el del Retiro


Hola, somos los espíritus del segundo león de la Metro Goldwyn Mayer (el primero apareció en tiempos del cine mudo, ejem),  y del último de la Casa de Fieras de El Retiro.


Hasta hace poco andábamos felices por las calles de Nueva Orleans, rugiendo en voz baja acompañando a Sting mientras cantaba por Bourbon Street.


Pero la cosa se puso mu malita por los Hunited Estates y cía, y las Musas nos hablaron de Opera y del Madrid de los Austrias, y acabamos recalando los miércoles en el Café Fígaro, que al león de la Casa de Fieras le sonaba, aunque le cuesta dejar lo que fue su jaula y ahora es una biblioteca estupenda, que hasta se ha tenido que poner gafas (gafas de espíritu, se entiende).


Las Musas que habitan allí nos dijeron que, al principio, pensaron que el director de aquello sería un tipo vestido con un desgastado chaqué y sombrero de copa; pero no, apareció Javier Diaz Gil en vaqueros, con una sonrisa y su mirada limpia, sin pizca de vendedor de entradas.


Y fue Javier quien nos habló de su nuevo proyecto (Agenda 2030-Objetivos), y nos leyó “Niños soldado”, esos “con disparos bordados”; porque

nadie elige matar

nadie morir.


Alberto no quiso leernos nada, aunque todos rugieron cual cachorros y cachorras, como si no hubiera un mañana (era la tarde del 8 de abril, glups).


José León (Don José León) nos sorprendió con un poema romántico: “Golpeo con los nudillos esa tumba”, con versos como

florece mi alma con la sementera o

mi corazón lleno de flores o

felices zumban las abejas.


A un comentario sobre lo poquito para que fuese completamente redondo, contestó: “prefiero que me queden cuadrados”.


Jose Antonio, en verso libre, expresó sus emociones al “ver la cara oculta de la Luna”, pidiéndonos también tiempo para la sal


en el borde de una falda.


Manuel continuó con un fragmento de su novela, el recorrido y huida de Ashya e hijo por Libia, buscando la liberación en manos de un hombre y su acogedora familia, que no exime del deseo incontenible.


Pilar, en remoto, nos presentó las evocaciones en primera persona de una voz en medio de la soledad y de quienes ya no volverán a estar: “Naturaleza salvaje”.


Aire puro, nostalgia, fuego que se aviva. El cuidado, el maestro. El respeto. 

Y, siguiendo a Gil de Biedma: 

“envejecer, morir

es el único argumento de la obra”.


José María Herranz nos trajo un poema del año 2000 que parecía escrito el mismo martes por la tarde, 7 de abril: “Poema fascista-antifascista”.


Versos como ordas de muertos hipotecados

cuando la guerra es la última higiene del mundo


y el recuerdo de Pasolini: La masa es culpable.

Juan Antonio nos sumergió en el orden de una “China milenaria”, su lectura del viajero asombrado, resultado de un viaje reciente y fascinante.


Rocío nos leyó “Ya no son horas de ver la tele” con su voz sosegada y armoniosa: los desvelos de una madre por un hijo adicto a las pantallas y a la nada.


Porque no importa que la realidad sea otra: siempre cuidando, aunque desaparezcan los que más amamos.


Ana Gonz nos presentó el contraste entre las imágenes de nuestros sueños y el ahora, “lejanos y breves”: las grandes imágenes para unos pocos que nos dan el resto hecho. Y todo se impone.


María Jesús Briones nos sorprendió con un par de “cincuentas” (palabras):

Nos hizo reir con “La Liga”, que encaja pelotas y desea conseguir ese título deportivo con sus “medias de rejilla”.

Y con “In vitro”: la primera amazona apocalíptica “o lo que está pasando”.


Pensamos que Paloma, en remoto, se presentaría con un mono plateado de la NASA, sostendría en el aire pequeños cubos dorados y estrellas de colores. Pero no: sólo nos enseñó un poquito de Canadá, que es muy grande y no cabía en la pantalla.


Echamos de menos los versos de María Juristo, que desprende como si tocase un Theremin; a David con un cuento de los suyos de ebanista; a Matteo, Tina, Carmen Padín, Cinta, Amelia, y tantos y tantos compañeros y compañeras.


A Juan Raña y a Juan Calderón me los había imaginado en los trapecios (Calderón cabeza abajo, Raña de pie) acompañando a Pinito del Oro (¿Cómo? ¡Que no sabes quién es Pinito del Oro? ¡Grrrr!).


Con toda seguridad el peor de los dos (difícil decidir) sería Calderón, amenazando con interpretar una escena de Lo que el viento se llevó: “Juan, Juan, baja, que esto no es Tara”.


Estábamos y estamos en el principio de algo desconocido u olvidado (“principio”, “precipicio”,… ¡a mí los filólogos!). Esperábamos un susto en la madrugada, contemplábamos cadenas humanas.


No hemos contado que, en realidad, lo primero que escuchamos fue a Joselyn recitando su poema “Amenaza atómica” o Cuando habla la barbarie, dedicado al pueblo iraní 

en el silencio atronador.


“Amenaza”, “amanezca”… Apenas unas letras de diferencia o posición.


Por allí andaba también Esther, presunta bitacorista, que leyó algo de unos pájaros, se tomó un Cola-Cao en casa y se durmió.


Como soy el espíritu del segundo león de la MGM (NO confundir con WWI o PGM, Primera Guerra Mundial), intuí con toda seguridad  que se levantaría con la cabeza como un tarro de espárragos, así que me metí en sus sueños mientras el león de la Casa de Fieras escribía a todo meter este rollo, y le hice creer que ella había escrito la bitácora, que nos daba lastimita con tanta notita la chiquilla.


Y esperamos a la luz del sol junto al gato que la despierta, leyendo sus pensamientos (los espíritus podemos hacerlo, ¡ojo!, lo de leer pensamientos ajenos):

“Menos mal que debí de escribir la bitácora cuando llegué. Ahora puedo perder el tiempo en… no sé, a ver”.


“Amenaza”, “amanezca”.


Sin duda nos quedamos con el amanecer; con hacer piña, con que poetas, narradores, músicos, actores, cantantes demos lo mejor que tenemos, sin mirar a otro lado.


Lo humano.



Este que lo es, que lo son,

Jackie, espíritu del segundo león de la MGM 

y Panthera Leo “X”, de la Casa de Fieras de El Retiro

¡Grrrr!



Enlace a Sonata nº 14 de Beethoven

https://www.youtube.com/watch?v=ITidiBe-0T0



Esther González de la Cera
12 de abril de 2026


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